lunes, 30 de mayo de 2011

¿Y si Dios fuera mujer?

Una de las cosas interesantes de leer es que a veces te encuentras textos que te hacen pensar. Leyendo Historia del mundo, de Chris Brazier (Barcelona, Intermón-Oxfam, 2007), un breve compendio de los principales sucesos de la humanidad, me he encontrado un breve inserto, titulado "La Gran Diosa", en donde el autor habla del culto religioso primitivo a la Gran Madre de Todas las Cosas. Un culto femenino que, después, las tres religiones del libro, judaísmo, cristianismo e Islam, cambiaron por el Dios padre masculino.

Porque, claro, si imaginamos las civilizaciones primitivas, cercanas a la naturaleza, el vínculo de la mujer con la fecundidad resulta evidente. Ella es la "madre nutricia", la que da a luz, la que amamanta a los cachorros... ¿Hay algo más sencillo que imaginar que la vida procede de una gran madre, de un útero cósmico o una vagina primigenia? Pues nada, nuestra "evolución" nos ha llevado a crear dioses fálicos y machotudos. Sin embargo, en los cultos antiguos, como el que se rendía a la diosa babilónica Istar, a la asiria Anitis o a la Gaia romana (la madre tierra), las civilizaciones tributaban homenaje a la capacidad femenina de dar la vida.

El primer golpe de estado de la historia fue el destronamiento de la Gran Madre y su sustitución por unos dioses fálicos y masculinos. Ello tiene que ver también con la evolución de la humanidad. A partir del 6000 a.C. el ser humano necesitó intensificar el rendimiento agrícola. Había que dominar la naturaleza, los hombres empezaron a arar y sembrar. La sociedad se militarizó, se hizo más urbana, más dominada por los hombres y... Bueno, esa historia ya la conocemos, ¿no?

Don Falo pasó a ser el símbolo de la vida y del poder. Y doña Vagina quedó sometida desde entonces. Una lucha sin cuartel, como la de don Carnal y doña Cuaresma, que nos cuenta nuestro arcipreste de Hita en el Libro de Buen Amor.

En la representación de los dioses masculinos, como el Shiva indú o el Príapo griego el tamaño sí que importa.

En algunas mitologías antiguas, la historia comienza con una Gran Madre Creadora que luego ve cómo su hijo o su amante gana poder y al final la destrona. Tal como hicieron los gigantes con los dioses del Olimpo en la mitología griega.

Por ejemplo, en la mitología babilónica semita el dios-rey Marduk declara la guerra a Tiamat, la Madre Universal, y la destruye y crea el mundo con los restos de su cuerpo.

En la Biblia se invierte la cuestión, pues es la mujer la que nace de una costilla de Adán (algo difícil de explicar biológicamente: ¿la mujer nace del varón?). Según dice el poeta sueco Gunnar Ekelöf, el cristianismo tuvo que aceptar a regañadientes el culto a la madre María, la Virgen, que si por los patriarcas hubiera sido... ¡Ni rastro de feminismos, maternidades, fecundidades y cosas parecidas!

Además, en las religiones del libro, en las tres, judía, árabe y cristiana, no solo Dios es hombre, sino que también los profetas lo son. Está claro que, para entonces, la civilización humana ya se había hecho patriarcal.


¡Ay, si nuestro Goya hubiera pensado sobre todo esto! A lo mejor, en vez de representar a Saturno comiéndose a su hijo, hubiera representado a un Macho zampándose a su compañera cual Mantis Religiosa. En fin, cosas del batallar de don Falo y doña Vagina.

Para terminar, este vídeo con un poema de Mario Benedetti, que nos envía nuestra querida Ángela Nikopolidis. Benedetti nos habla de un Dios femenino próximo y no distante, al que nos gustaría abrazar y besar y poseer, en lugar de tenerle temor. ¡Hermosa blasfemia!

P.S.: Gracias una vez más, Ángela, estás en todo. Un beso



¿Y si Dios fuera mujer? 
pregunta Juan sin inmutarse, 
vaya, vaya si Dios fuera mujer 
es posible que agnósticos y ateos 
no dijéramos no con la cabeza 
y dijéramos sí con las entrañas. 

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez 
para besar sus pies no de bronce, 
su pubis no de piedra, 
sus pechos no de mármol, 
sus labios no de yeso. 

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos 
para arrancarla de su lontananza 
y no habría que jurar 
hasta que la muerte nos separe 
ya que sería inmortal por antonomasia 
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico 
nos contagiaría su inmortalidad. 

Si Dios fuera mujer no se instalaría 
lejana en el reino de los cielos, 
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, 
con sus brazos no cerrados, 
su rosa no de plástico 
y su amor no de ángeles. 

Ay Dios mío, Dios mío 
si hasta siempre y desde siempre 
fueras una mujer 
qué lindo escándalo sería, 
qué venturosa, espléndida, imposible, 
prodigiosa blasfemia.

domingo, 29 de mayo de 2011

Luis Mariano de Larra, libretista de "El barberillo de Lavapiés"



Luis Mariano de Larra y Wetoret (Madrid, 1830-Madrid, 1901) fue novelista, poeta y autor dramático, hijo del célebre periodista "Fígaro", Mariano José de Larra. Comenzó como redactor de la Gaceta desde muy joven, colaborador en periódicos y revistas de época. Fue de carácter retraído, a pesar de lo cual tuvo muchos enemigos, quizás por el carácter cáustico de la crítica de su padre. Los críticos siempre lo vituperaron, pero el público siempre lo aplaudió. Esto ha determinado que hoy día esté olvidado, a pesar de la injusticia de este abandono. En la escena, ni siquiera Hartzenbusch o Zorrilla consiguieron tantos éxitos como él.
Como libretista de zarzuela, trabajó con Barbieri, Arrieta, Gaztambide, Chapí... Es decir, con los mejores. Era popular, fino, observador y un maestro en el diálogo.

El maestro Barbieri, autor de "El barberillo de Lavapiés"



Francisco Asenjo Barbieri fue uno de los compositores de zarzuela más importante de nuestro país. Él la dignificó, convirtió incansable en melodías el lirismo popular, tenía la fórmula del éxito y fue muy querido en su Madrid natal. Su mejor zarzuela, la más conocida y representada, la que resume mejor su manera de entender la música lírica es El barberillo de Lavapiés, estrenada en el Teatro de la Zarzuela en 1874 con un éxito arrollador. Ella hacía la obra número 56 de las compuestas por Barbieri, quien por entonces dominaba ya plenamente el arte de la composición musical. Otras zarzuelas suyas son Jugar con fuego y Pan y Toros, pero esta es sin duda la más grande de las suyas, definida por algún crítico como "tonadilla escénica".

El título del barberillo está inspirado claramente en Il barbiere di Siviglia, de Rossini. La acción también está situada en el siglo XVIII, en el reinado de Carlos III, pero en el popular barrio madrileño de Lavapiés, y con referencias a calles concretas como la calle de la Paloma, la de Toledo, la plaza de Herradores... La obra representa bien el alma de Madrid, también en el lenguaje oral. En lo musical, Barbieri presenta algo así como una música nacional española: seguidillas, zapateados, tonadillas, jotas, caleseras..., oponiéndola al llamado estilo italiano. Crea así una música ligera y viva, graciosa, idealiza a los tipos populares y nos da magníficos momentos como la canción de Paloma "Como nací en la calle de la Paloma" o la seguidilla "En el templo de Marte vive Cupido".

Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894) fue compositor, musicólogo, crítico musical, director de orquesta, director del Conservatorio de Madrid, director del Teatro Real, intelectual, académico de la RAE, literato, reformador de nuestro teatro lírico, creador de un repertorio nacional de música española... Es una de las personalidades más destacadas de la historia de nuestra música, con Falla, Turina... Murió en Madrid considerado como un genio, querido y admirado por el público, convertido en una gloria nacional.

Desde muy joven vivió en el madrileño Teatro de la Cruz, donde su abuelo José Barbieri, de ascendencia italiana, era alcaide. Allí aprendió de memoria el repertorio de Rossini, Bellini, Donizetti. Estudió solfeo, apoyado por su madre, que tenía una sólida formación musical. Vivió muchos años en la carrera de San Jerónimo. Empezó estudios de medicina, ingeniería y arquitectura, pero todo lo abandonó por la música. Estudió en el Conservatorio de Madrid y, terminados sus estudios, compuso canciones y romanzas, trabajó como corista y director de coros, vivió en Salamanca, se aficionó a la musicología, colaboró en la creación de sociedades musicales, fue cronista musical en La Ilustración y El Imparcial, compuso zarzuelas, impulsó la construcción del Teatro de la Zarzuela, fue editor y estudioso del Cancionero de palacio (al que también se llama desde entonces Cancionero Barbieri)...

En fin, toda una personalidad, posiblemente una de las más importantes de nuestro convulso siglo XIX.

sábado, 28 de mayo de 2011

Algunas cosas sobre la zarzuela

Hola, avempacianos. Como habréis visto, vamos incluyendo algunas entradas sobre zarzuela en Letr@herida, así que vamos a hablar en esta un poquito sobre el origen de nuestra lírica musical.

Los orígenes de la zarzuela se remontan al siglo XVII, en el reinado de Felipe IV, un rey que adoraba el teatro y, según dicen, también a las cómicas, con las que tuvo algunos... desahogos. Bueno, pues a este rey tan "salao" le gustaba "chapuzarse en pueblo" y como en el Pardo había un palacete rodeado de zarzas, al que habían dado el nombre de Palacio de la Zarzuela, empezaron allí a representar sus números escénicos, con cantos y bailes, las compañías contratadas para dar gusto al monarca.

La zarzuela empezó siendo una mezcla de teatro, concierto y sainete. O sea, mezclaba lo escénico, lo musical y lo popular. ¿Os acordáis cuando estudiamos todo ese rico teatro de entretenimiento de nuestro Siglo de Oro, la época de Lope de Vega y Calderón de la Barca?, ¿aquello de las jácaras, mojigangas, loas, entremeses...? Pues la zarzuela es una evolución y perfeccionamiento de esos números ligeros, cuyo fin principal es entretener.

A veces, suelen confundirse "género chico" y zarzuela, que no son exactamente lo mismo. El género chico tiene un acto, menor duración y la entrada era más barata, por lo que gozó de gran favor entre las clases populares. La zarzuela, por su propia evolución, influida por la gran música europea, italiana y francesa sobre todo, llegó a convertirse en una especie de ópera española, en tres actos, con mayor complejidad musical, movimiento escénico, números de baile, etc.

La zarzuela española tuvo su esplendor en el siglo XVII, como decimos, gracias al apoyo real; decayó durante la centuria siguiente, porque los nuevos monarcas, los Borbones, apreciaban más la música italiana. En el siglo XIX volvió la zarzuela a resurgir, sobre todo en Madrid y, desde allí, también en otras capitales y regiones (por ejemplo, Cataluña fue un activo núcleo zarzuelero). En este tiempo, tuvo la zarzuela gran influencia de la música italiana y francesa, que en Europa marcaban la primacía, pero sin dejar de lado el folclor regional.

De hecho, nuestra zarzuela es ininteligible sin el casticismo, el madrileñismo, el madrileño Teatro de la Zarzuela (durante mucho tiempo conocido como Teatro Jovellanos) donde se representaron durante años las obras de los mejores compositores y libretistas, el costumbrismo de época, el lenguaje de la calle, los personajes populares (barberos, costureras, majos y majas...). Este tipismo es el que la ha convertido en un género muy nuestro, inexportable e intraducible, adorado por unos y repudiado por otros. Por ejemplo, el escritor Pedro Antonio de Alarcón predijo que la zarzuela terminaría agotándose como se agotaría el andalucismo o el tipismo regional. Y parece que ha tenido razón, pues desde la segunda mitad del siglo XIX entró en declive y en el siglo XX, con la competencia de otros espectáculos y entretenimientos (toros, fútbol, televisión, revista, cine...) goza de menor afición entre las clases populares.

Algunos literatos han sido grandes libretistas de zarzuela. Entre los más destacados, podríamos citar a Luis Mariano de Larra, hijo de Mariano José y libretista de El barberillo de Lavapiés; a Francisco Camprodón, libretista de Marina; a Guillermo Fernández Shaw (libretista de La gran vía y Luisa Fernanda), etc.

viernes, 27 de mayo de 2011

El barberillo de Lavapiés

Esta famosa zarzuela en tres actos, con libreto de Luis Mariano de Larra, hijo de Mariano José, y música del maestro Francisco Asenjo Barbieri, es una de las más famosas del repertorio. Fue estrenada en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid, en diciembre de 1874. Su personaje central, Lamparilla, está inspirado en el famoso Fígaro de El barbero de Sevilla, de Beaumarchais, sobre el que se hizo su famosa ópera Rossini.

La obra, seudohistórica, está ambientada en el Madrid de fines del siglo XVIII, con la ciudad cansada por el ministerio de Grimaldi, protegido del rey Carlos III, y al que se quiere cambiar por el conde de Floridablanca. La marquesa Estrella lucha a favor de Floridablanca, pero está enamorada de don Luis, que es sobrino de Grimaldi y defiende naturalmente a su tío el ministro. El final es feliz, juntas la pareja noble (Estrella y Luis) y la pareja popular, Lamparilla el barbero y la costurerilla Paloma. Todo al modo del teatro lopesco.

La zarzuela tiene números de bailes, brillantes momentos orquestales y algunas romanzas, dúos y cuartetos de gran interés.

Aquí ofrecemos en primer lugar la romanza "Como nací en la calle de la Paloma", cantada por Ainhoa Arteta.


Letra de la canción

Paloma. Como nací en la calle de la Paloma,
ese nombre me dieron de niña en broma.
Y como vuelo alegre de calle en calle,
el nombre de Paloma siguen hoy dándome.
Aunque no tengo el cuello tornasolado,
siempre está mi cabello limpio y rizado.
Y aunque mi pobre cuerpo no tiene pluma,
siempre está fresco y blanco como la espuma.
En lo limpita Paloma soy,
y salto y brinco por donde voy,
y a mi nombre de Paloma siempre fiel,
ni tengo garras, ni tengo garras,
ni tengo garras, ni tengo hiel.
Como está mi ventana cerca del cielo,
y por él las palomas tienden el vuelo,
cuando veo en mis vidrios que el alba asoma,
tender quisiera el vuelo cual las palomas.
Pero al ver que las venden en el mercado,
y que las pobres mueren en estofado,
digo mitad en serio mitad en broma,
"hay sus inconvenientes en ser paloma."
En lo que arrullo Paloma soy,
que siempre canto por donde voy;
y a mi nombre de Paloma siempre fiel,
busco un palomo, busco un palomo,
busco un palomo, ¿quién será él?


También la entrada de Lamparilla en escena: "Salud, dinero y bellotas".




Más enlaces:

jueves, 26 de mayo de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

Que me quiten lo bailao

"Que me quiten lo bailao" es el título de la canción que Lucía Pérez cantó en Eurovisión 2011 defendiendo a España. La expresión es bien castiza y significa que lo que se ha vivido y gozado ya nadie te lo puede quitar.

Veamos el vídeo promocional y el de RTVE.



Y ahora con letra:

domingo, 22 de mayo de 2011

Molinos de viento

Pues no, no nos estamos refiriendo a la famosa aventura de Don Quijote, sino a la zarzuela del mismo nombre, Molinos de viento, con música del compositor aragonés Pablo de Luna (Alhama de Aragón, 1879-Madrid, 1942) y libreto de Luis Pascual Frutos.

Y tampoco, tampoco se trata de una musicalización de la obra cervantina. El argumento transcurre en tierras holandesas, en el pueblo de Volendam. Un barco ha naufragado y las mozas del pueblo, enamoradas de los marineros, los han acogido y cuidado. Los mozos del pueblo están muy celosos y el enfrentamiento parece inevitable. De los mozos hay uno, Romo, enamorado de la bella Margot o Margarita. Pero el capitán, el príncipe Alberto, también ama a Margot, a pesar de que pertenecen a distintas clases sociales. Al final, resulta un amor imposible y Alberto se marcha de nuevo al mar. Margot quiere salir tras él, pero Romo le dice que no lo haga, pues los tres serán infelices, ya que el amor es como las aspas de los molinos, que se mueven según sopla el viento y que, por más que se persiguen, nunca logran alcanzarse: él amó a Rosina, Rosina al capitán, y este, al que un viento trajo, otro viento se lo ha llevado quién sabe dónde en busca de otro amor.

Aunque la anécdota es más bien intrascendente, la zarzuela tiene vistosos números de ballet, al principio de cada cuadro, y unas bonitas romanzas de tenor, barítono y mezzosoprano.

A continuación, incluimos la famosa romanza de Alberto "Mis ojos al ver los tuyos", cantada por el mítico Jorge Negrete y también otra versión cantada por el barítono argentino Renato Cesari y una última, tomada de la representación en el Teatro Calderón de Madrid, y cantada por Carlos Durán. Para comparar.




Letra de la romanza

Mis ojos de ver los tuyos
cegaron con tus reflejos,
no veo, mas si te miro
a los ojos veo el cielo.
¡Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos,
que sus rayos iluminan
amorosos pensamientos!
Tu mirada, tu mirada dice amores,
caricias, chocar de besos,
esperanzas, esperanzas y alegrías,
ternuras, dichas y ensueños.
¡Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos!
¡Qué tienes en la mirada,
que levantas ese fuego
de amor!

Otra romanza muy conocida es "Yo he pasado la vida en un sueño", aquí interpretada en una película por Lolita Torres.



Letra de la canción


Yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor
y mi amor fue una imagen divina,
y la imagen tu forma tomó.
Todo el culto que mi alma sentía
como ofrenda lo puse en tu altar,
y mis preces de amor se elevaron
hasta ti, criatura sin par.
Aquello fue
lo que soñé
toda una vida
de ansiedad,
me desperté,
te vi y no sé
si aún eres sueño
o realidad.

Para terminar esta entrada, insertaremos el famoso episodio de los molinos del Quijote, en versión cinematográfica, con Fernando Rey en el papel del Caballero de la Triste Figura y Alfredo Landa como Sancho Panza.


Más información:

sábado, 21 de mayo de 2011

Indígnate tú también

Sí, porque va contigo, porque es de tu futuro de lo que hablamos. Para que tengas un trabajo el día de mañana, para que no tengas que irte a otro país a buscarte la vida. Para que las cosas que no nos gustan cambien.
Por eso, porque tú también estás indignado, esta historia también te atañe.

Para que no haya un 40% de paro juvenil. Para que deje de haber tanta precariedad laboral. Para que la crisis la paguen quienes realmente la generaron.

¡Indígnate, avempaciano! Y mira este vídeo. Y escucha. Lo que dicen jóvenes como tú. No tiene desperdicio:



Y añadimos este otro video que nos ha enviado Ángela Nikopolidis (gracias, Ángela):



Más información:

miércoles, 11 de mayo de 2011

Y ahora... adivinanzas

Bueno, pues después de tanta pasión poética... un descansito "adivinancil, adivinancete. Avempaciano que estás en el mundo, léetelo en un periquete".

Uan

¿Qué cosa es, qué cosa es
que corre mucho y no tiene pies?

(-¿Puede ser el viento? - Pues va a ser que sí, jomío, ¡qué listo!)

Chu

Y lo es, y lo es
y no lo adivinas en un mes

(-A que sí, a que es el hilo -Bravo, bravísssimo)

Zri

Este banco está ocupado
por un padre y por un hijo.
El padre se llama Juan,
y el hijo, ya te lo he dicho

(-No caigo -Pues no las pases negras, mira, negrilla)

¿Sabéis más adivinanzas? Pues, hala, a mandárnoslas, plis.

Más poemas de amor

Esto del amor es contagioso. ¿Será la primavera...? Cyndi nos ha traído unos cuantos poemas que ha buscado en Internet. ¿El tema? El amor, claro. Ahí van. ¡Qué los disfrutes, avempaciano!

I
Encontraré deseos en tus labios
el placer será mi arma para soñar
recorreré tu alma
y secuestraré tu amor.
No habrá rescate:
solo la pasión.

II
En el paraíso de tus ojos
me pierdo
porque estoy perdida.
En la paz de tus labios
me encuentro
porque estoy contigo.
En el universo de tu alma
vivo en mil sentidos
en ti,
vivo amándote.

III
Tardé una hora en conocerte
y solo un día en enamorarme.
Pero me llevará toda la vida
lograr olvidarte.

IV
El amor es como la guerra.
Es fácil empezar,
pero difícil parar.

V
Si yo fuese el mar
y tú, una roca
haría subir la marea
para besar tu boca

¿Y tú, sabes algún poema de amor? Pues mándanoslo, porfa, y lo colocaremos en el blog.

Más poemas de Alba

Complementamos el "post" anterior con esta nueva entrada.

XXXI
No quiero perlas de mar
ni perfumes del Oriente
solo quiero que nuestro amor
perdure eternamente.

XXXII
Anoche tuve un sueño:
soñé que te besaba
y que en tus brazos
me dormía.

XXXIII
Pídeme que te ame esta noche,
deseo esta noche
deseo escuchar de tus labios
una palabra.
Porque tus palabras
son el primer paso de la pasión
que nos unirá luego.

XXXIV
Aunque te vayas de aquí
siempre estarás en mi mente
nunca serás mi pasado
siempre serás mi presente.

XXXV
Ni la noche más grandiosa
ni la rosa más preciosa.
Es tanta tu belleza
que supera a cualquier cosa.

XXXVI
Te miro y veo en tus ojos
algo que me pide un secreto
y aunque es lo que más deseo...
nunca encuentro el modo.

XXXVII
Imposible negar que te quiero,
imposible ocultar mi pasión.
Quererte es mi destino
y te regalo mi corazón.

XXXVIII
Si amaste y no te amaron,
si fingieron quererte y te olvidaron,
perdona el amor que no te dieron
y piensa lo feliz que al mentirte te hicieron.

XXXIX
Este amor verdadero
me ha hecho reflexionar
me he dado cuenta de que este amor
es de verdad,
no es un mundo de ilusiones,
es la mejor realidad.

XL
Dos estrellas del cielo se han escapado
y yo en tus ojos las he encontrado
porque brillando como soles
de repente, me han deslumbrado

domingo, 8 de mayo de 2011

Los poemas de Alba

Resulta que en el Avempace tenemos a una gran poetisa: Micaela, a la que en el mundo de las Musas le gusta llamarse Alba. He aquí algunos de los poemas de Alba. Poemas de amor, de mujer enamorada. Poemas de aliento becqueriano pregonado al mundo. Poemas-pasión de una pantera de los sentimientos.

I
No quiero perlas de mar
ni perfumes del Oriente.
Yo solo quiero que nuestro amor
perdure eternamente.


II
Anoche tuve un sueño,
soñé que te besaba
y que en tus brazos me dormía.

III
Con el 2006 te mando
amor con este poema y felicidad,
y con ellos deseo decirte
que te quiero de verdad.

IV
3 de mayo de 2011
Pídeme que te ame.
Esta noche deseo escuchar
de tu boca este ruego,
porque tus palabras serán
el primer paso de la pasión
que nos unirá luego.

V
Si amaste y no te amaron,
si fingieron quererte
y te engañaron,
no culpes al amor que así lo quiso
y piensa lo feliz que,
al mentirte, te hicieron.

VI
3 de abril de 2011
Aunque te vayas de aquí
siempre estarás en mi mente,
nunca serás mi pasado,
siempre serás mi presente.

VII
La sinceridad que busco
es la sinceridad que encuentro
cuando me abrazo a tu voz
y me pierdo en tu silencio.

VIII
Sueño contigo cada noche
y eso me llena de alegría.
Si te dijese lo que sueño,
tú también sonreirías.

IX
A veces
teniéndote entre mis brazos
quisiera...
Mas las palabras se ahogan
de repente.

X
Nunca dudes que te quiero
porque yo no dudo ni un segundo.
Somos nuestro propio mundo,
dos solitarias estrellas.

XI
A veces,
con frecuencia,
desatas en mí
deseos sin igual.
Mas no sé si darles
rienda suelta o,
más bien, disimular.

XII
No comprendo mi situación
en  estos momentos,
pues mi corazón no atiende
a más razón que a tus ojos
y a tus besos.

XIII
En el oro de tu pelo
un ídolo fabriqué.
En tu silencio,
el amor que siempre quiero tener

XIV
Te amo y no sé dónde,
te amo y no sé cuándo,
te amo y sé cómo
te amo y no sabes cuánto.

XV
Una mirada primero,
luego en el corazón calor,
y para siempre en nuestras vidas...
un eterno amor.

XVI
Una sonrisa tuya
basta para alegrarme el día
y hacerlo perfecto.
Una sonrisa,
nada más,
para saber.

XVII
Una vez subí al cielo
y firmé un acuerdo con Dios:
que el día que te mueras
ese día me muero yo contigo.

XVIII
Amor de mi vida,
bálsamo de mis heridas,
te necesito con locura,
pues para mí no hay más felicidad
que el que me ames con ternura.

XIX
Una pasión hermosa
ha despertado en mi vida.
Una pasión tan fuerte
que puede curar todas mis heridas.

XX
A ti, que rezumas belleza,
belleza que he visto crecer.
A ti, de quien siempre admiré la grandeza
y a quien nunca dejaré de querer.

XXI
Quisiera poder caminar
junto a ti al lado del mar,
abrazar tu cuerpo mojado
y bajo la mirada de las estrellas...
poderte besar.

XXII
Tu amor es como
una tarde de primavera
en plena naturaleza,
un amor que transforma mi alma
y la llena de pureza.

XXIII
Al unirse la noche y la mañana,
cuando el Sol lucha para volver a brillar,
yo recibo el cálido aliento
que me da siempre tu mirada.

XXIV
Así como infinito el universo
y el mar, eterno azul,
así es el amor que tengo,
así me siento cuando estás aquí.

XXV
Al soñarte te imaginé,
al imaginarte quise buscarte
y al buscarte
supe que sería muy fácil.

XXVI
Si quererte fue pecado
y olvidarte alegría,
en 2006 preferiría
pecar que olvidarte, vida mía.

XXVII
Espero que me ames
como te amo yo.
Porque cada vez que te veo
me palpita el corazón y
cada vez que no te veo
me muero de pena.

XXVIII
Quiero ser tu abrigo
para poder abrigarte cuando haga frío
para que nunca tengas frío en mis brazos.

XXIX
La vida es color de rosa
cuando la vivo contigo.
La vida es color de rosa
a tu lado.
Me has pintado el corazón
de mil colores
de mil amores,
de mil colores
el arco iris, tú y yo.

XXX
Cuando yo te conocí
junto a las olas del mar,
no sabía si eras para mí.
Luego te escuché decir:
"Ven y cuéntame de ti,
quiero que te quedes junto a mí".
Y tenía una confusión,
aquí, en mi corazón.
No sabía que el amor era una obsesión.