martes, 30 de septiembre de 2014

Una carta de Groucho Marx


Terminamos nuestras entradas sobre los hermanos Marx, y particularmente sobre Groucho, con estas líneas sobre el famoso humorista.

Groucho fue un intelectual y escritor, además de actor y cómico. Se carteó con mucha gente importante, del mundo del cine y la literatura, entre ellos el guionista Norman Krasna, los hermanos Warner, el Nobel de Literatura T. S. Eliot, el cómico Jerry Lewis, el presidente Truman...

Escribió muchas cartas, algunas conocidas por su valor cómico, como la que dirigió al Sr. Gellman de "Elgin American Compacts" en 1951, en agradecimiento por un reloj de oro que le habían regalado. Con toda su desfachatez, Groucho le dice:
"El reloj es una preciosidad y será un gozo para siempre y le hubiese dado las gracias antes, pero esperé una semana a propósito porque quería estar seguro de que el maldito cacharro funcionaba".
Pero sin duda la carta más famosa de Groucho es la que envió a los hermanos Warner, quienes, enterados de que los Marx querían estrenar su película Una noche en Casablanca, 1946, pretendían que eran ellos los que tenían los derechos de ese nombre, Casablanca, porque habían estrenado antes, en 1941, la película así titulada protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Esto les responde Groucho:

"Queridos Warner Brothers:
            Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla bajo el dominio propio. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos en hacer esta película, no tenía la menor idea de que la ciudad de Casablanca perteneciera exclusivamente a los War­ner Brothers. Sin embargo, pocos días después de anunciar nuestra película recibimos su largo y ominoso documento legal en el que se nos conminaba a no utilizar el nombre de Casablanca.
            Parece ser que en 1471, Ferdinand Balboa Warner, su tatarabue­lo, al buscar un atajo hacia la ciudad de Burbank, se tropezó con las costas de África y, levantando su bastón (que más tarde cambió por un centenar de acciones en la bolsa), las denominó Casablanca.Sencillamente, no comprendo su actitud. Aun cuando pensaran en la reposición de su película, estoy seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No sé si yo podría, pero desde luego me gustaría intentarlo.
           Ustedes reivindican su Casablanca y pretenden que nadie más pueda utilizar este nombre sin su permiso. ¿Qué me dicen de «War­ner Brothers»? ¿Es de su propiedad, también? Probablemente ten­gan ustedes el derecho de utilizar el nombre de Warner, pero ¿y el de Brothers? Profesionalmente, nosotros éramos «brothers» mucho antes que ustedes. Hacíamos ya la ronda de las candilejas como The Marx Brothers cuando la Vitaphone era todavía un simple destello en el ojo del inventor, e incluso antes de nosotros ha habido otros hermanos: los Smith Brothers; los Karamazov Brothers; Dan Brothers, un centrocampista del Detroit; y Brother, Can You Spare a Dime? (Originalmente se titulaba Brothers, Can You Spare a Dime?, pero esto era reducir demasiado la moneda, así que despa­charon a un hermano, dieron todo el dinero al otro y lo dejaron en Brother, Can You Spare a Dime?)
           Y ahora, Jack, hablemos de usted. ¿Diría usted que es el suyo un nombre original? Pues no lo es. Se utilizaba mucho antes de nacer usted. Sobre la marcha, recuerdo a dos Jacks: había el Jack de Jack and the Beanstalk y Jack el Destripador, que se hizo un bonito re­nombre en su día.           
                En cuanto a usted, Harry, seguramente firmará sus cheques con la firme convicción de que es usted el primer Harry de todos los tiempos y de que todos los demás Harrys son impostores. Recuerdo a dos Harrys que le precedieron. Existió Lighthouse Harry de fama Revolucionaria y un Harry Appelbaum que vivía en la esquina de la Calle 93 con Lexington Avenue. Desgraciadamente, Appelbaum no era demasiado conocido. La última vez que supe de él, vendía cor­batas en Weber y Heilbroner.           
              Hablemos ahora del estudio de Burbank. Creo que es esto lo que ustedes, hermanos, llaman su cuartel general. El viejo Burbank ha desaparecido. Quizá se acuerden de él. Era un hombre muy hábil en la huerta. Su mujer decía a menudo que Luther tenía diez pulgares verdes. ¡Qué mujer tan ocurrente debe de haber sido! Burbank era el mago que entrecruzaba todos esos frutos y legumbres hasta dejarlos en tal estado de confusión e incertidumbre que nunca llega­ban a decidir si debían ir al comedor en el plato de la carne o en el de los postres.
           Esto es una simple conjetura, desde luego, pero ¿quién sabe?, quizá los supervivientes de Burbank no sean demasiado felices ante el hecho de que una fábrica que produce películas a destajo se haya instalado en su ciudad, se haya apropiado del nombre de Burbank y lo utilice como presentación de sus films. Es posible incluso que la familia Burbank esté más orgullosa de la patata producida por el viejo que del hecho de que de su estudio salga Casablanca o Gold Diggers of 1931.
            Todo eso parece acabar en una diatriba más bien amarga, pero les aseguro que no es ésta mi intención. Me gustan los Warner. Algunos de mis mejores amigos están en Warner Brothers. Es posible incluso que cometa una injusticia y que ustedes mismos no sepan nada en absoluto sobre la actitud de ese seudo Wanger que nos escribe. No me sorprendería nada descubrir que los jefes de departamento jurídico desconocen esta absurda contienda, puesto que conozco a muchos de ellos y son unos tipos estupendos de pelo negro y rizado, traje cruzado y un amor hacia el prójimo que requetesaroyanea al propio Saroyan.           
        Tengo la sospecha de que ese intento de impedirnos la utilización del título es la brillante idea de algún picapleitos con hocico de hurón que esté haciendo un breve aprendizaje en su departamento jurídico. Conozco bien al tipo: recién salido de la facultad de derecho, sediento de éxito y demasiado ambicioso para seguir las leyes de la promoción natural. Probablemente ese siniestro abogaducho habrá aguijoneado a sus representantes legales, muchos de los cuales son unos tipos estupendos de pelo negro y rizado, traje cruzado, etc., para que trataran de impedírnoslo. ¡Pues no se saldrá con la suya! ¡Contenderemos con él hasta el tribunal supremo! Ningún aventurero legal con la cara tiznada va a llevar la animosidad entre los Warner y los Marx. Todos somos hermanos debajo de nuestro pellejo y seguiremos amigos hasta que el último rollo de A Night in Casablanca esté metido en su bobina.           
                   
                       Sinceramente,
            Groucho Marx

domingo, 28 de septiembre de 2014

Más cosas sobre los hermanos Marx


Además del libro de Arthur Marx, Mi vida con Groucho, hay otras obras importantes:

  • Groucho MarxThe Groucho Letters, Las cartas de Groucho, trad. Jos Oliver, Barcelona, Anagrama, 2009.
  • Groucho y yo, Barcelona, Tusquets,
  • Groucho Marx, Memoirs of a mangy lover, Memorias de un amante sarnoso, autobiografía, 1963,
  • Charlotte Chandler, ¡Hola y adiós! Groucho y sus amigos, trad. Marcelo Cohen, Barcelona, Tusquets, 1988.
En esos libros podemos conocer impagables anédotas sobre Groucho y sus hermanos. Los Marx fueron inmigrantes judíos, venidos de la Alsacia-Lorena, Francia. Sus padres fueron Sam Marx, sastre, y Minnie Marx, arpista, quien los inició en la música y el mundo del espectáculo. Los Marx vivieron en Nueva York, Chicago, otra vez New York, luego en California...

Chico, el mayor, nació en 1887. Antes que él había nacido, en 1885, Manfred Marx, pero murió pronto, a los tres años, en 1888. En 1888 también nació Harpo. Y en 1890 nació Groucho. En 1897 Nació Gummo, que actuó con los tres famosos hermanos en algunas películas. Y en 1901 nació Zeppo, que prefirió tener una agencia de espectáculos en vez de aparecer ante las cámaras, aunque en los primeros tiempos de la familia aún lo hizo alguna vez.

Entre las películas de los hermanos Marx, destacan:
  • Fun in Hi Skul (Humor en la escuela, 1912),
  • Home Again (De vuelta en casa, 1914),
  • Animal Crackers (El conflicto de los Marx, 1928),
  • Monkey Bussinnes (Pistoleros de agua dulce, 1931),
  • Horse Feathers (Plumas de caballo, 1932),
  • Duck Soup (Sopa de ganso, 1933),
  • A Night in the Opera (Una noche en la ópera, 1935),
  • A Day at the Races (Un día en las carreras, 1937),
  • Room Service (El Hotel de los líos, 1938),
  • At the Circus (Una tarde en el circo, 1939),
  • Go West (Los hermanos Marx en el Oeste, 1940),
  • The Big Store (Tienda de locos, 1940),
  • A Night in Casablanca (Una noche en Casablanca, 1946),
  • Copacabana (1947),
  • etc.
Chico murió en 1961, a los 74 años de edad. Fue un jugador empedernido, un mujeriego y un vividor. Gummo murió a los 80 años, en 1976. En 1997, murió Groucho, a los 86 años, después de haber superado tres matrimonios, un infarto (1971), haber recibido el título de Commandateur de l'Ordre des Arts et Lettres de la Legión de Honor francesa (1972) y de haber sido premiado en 1974 por la Academia con un Oscar especial.

Groucho Marx fue el más intelectual de sus hermanos. Aunque tuvo una mala educación básica, su amor por la lectura le hizo un hombre culto al que le gustaba rodearse de escritores y guionistas. Eso sí, siempre tuvo pasión por las chicas jóvenes y bonitas.

En 1920 se casó con Ruth Johnson, una joven bailarina que trabajaba en sus películas con la que tuvo a sus hijos Arthur y Miriam Marx (el tenía 30 años y ella 19). Se divorciaron en 1942.

En 1943 Groucho conoció a Catherine Marvis Gorcey, Kay. Él tenía 55 años, ella 24. Se casaron en 1945 y al año nació Melinda Marx. En 1951 se divorciaron.

En 1952 Groucho conoció a Eden Hartford. Cuando se casaron, en 1954, él tenía 64 años y ella, 20. Se divorciaron en 1969.

En 1971 Groucho conoció a su último amor, con la que vivió pero no llegó a casarse, Erin Fleming, 50 años más joven que él.

Cuando en una ocasión la revista Confidential Magazine empezó a meterse con Groucho, acusándosolo de viejo verde y sugiriendo que su programa concurso estaba trucado, los abogados le sugirieron que pleiteara con la revista, pero él, con su característico humor redactó esta carta:
"Confidential Magazine
   Muy señores míos:
Si siguen ustedes publicando artículos difamatorios contra mí, me veré obligado a cancelar mi suscripción.
Sinceramente,
   Groucho Marx"
A Groucho le gustaba decir que TV era la abreviatura de "Terrible Vodevil", por eso dijo aquello de 

"Encuentro a la televisión la mar de educativa:
cuando alguien la enciende, me marcho a leer un libro"
En una de las escenas de Home Again, De vuelta en casa, 1914, Zeppo salía a escena y decía: "Papá, el hombre de la basura está aquí"Groucho replicaba: "Dile que no queremos".

En otro momento, Chico estrechaba la mano a Groucho y le decía: "Me gustaría decirle adiós a tu mujer". Groucho, siempre fiel a su humor verbal lapidario, replicaba: "¿Y quién no?".


Mafalda y la educación


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los nombres de los hermanos Marx


La vida de los Marx Brothers fue increíble: de inmigrantes judíos con pocos recursos a estrellas de Hollywood, colmadas con el éxito y la riqueza.

En el libro Mi vida con Groucho. Un mito visto por su hijo, (trad. de Maricel Ford Aura, Madrid, Espasa, 2010), Arthur Marx habla de su padre y sus tíos. Sobre todo, presenta a Groucho como un padre de familia tierno y cariñoso, pero también revela sus manías de tacaño recalcitrante, de egoísta y neurótico y cuenta anécdotas impagables que solo alguien muy próximo podía conocer.

En la p. 31, narra como conocieron a un monologuista llamado Art Fisher, cuyo hobby era poner motes a las personas; así nacieron Groucho (gruñón), Harpo (porque tocaba el arpa), Chico (porque era exitoso con las jovencitas o chickens, pollitas) y Gummo (que siempre usaba zapatos de goma, lloviera o no). El otro hermano, Zeppo, era buen actor, pero no le gustaba actuar, así que prefirió dedicarse a la gestión del espectáculo, más que a la escena. Haciendo gala de "humor Marxista", decía que él no salía a escena por no avergonzar a sus hermanos, pues era el guapo de la familia.

En la p. 36, cuenta Arthur Marx cómo su padre se casó con su madre, Ruth Johnson. Cuando el juez hablaba de unir a la pareja en sagrado matrimonio, Groucho lo interrumpió y le dijo:

"-Será sagrado para usted, señor juez, yo tengo otras ideas al respecto".

Y cuando el juez le preguntó si tomaba a aquella mujer por esposa, Groucho respondió:

"-Si ya he llegado hasta aquí cómo no voy a seguir hasta el final".

En fin, ¿qué se puede esperar de alguien que puso en su epitafio:

"Perdone que no me levante"?

Genio y figura.

Según dice su hijo, p. 277, entre los efectos personales de su padre había una carta a él dirigida donde le decía que no quería que lo incinerasen, prefería que lo enterraran en Westwood Cemetery, al lado del cuerpo de Marilyn Monroe.

Y en la p. 182, cuenta Arthur Marx la más famosa de las anécdotas de su padre: a finales de los años 30, Groucho y la familia Marx se habían aficionado enormemente al tenis, así que se hizo socio del club de modo, el Beverly Hills Tennis Club, pero como ya era socio del Hillcrest Country Club, quiso darse de baja para no pagar dos clubes. La directiva no se lo puso fácil y le insistieron para que explicara por escrito el motivo de su baja. La carta que envió Groucho se ha convertido en una de sus obras más celebradas. Decía así:

"Estimada Junta: No quiero pertenecer a ningún club que me admita a mí como miembro.
Sinceramente,
Groucho Marx"


martes, 16 de septiembre de 2014

Caballos con historia


A lo largo de los tiempos, algunos caballos se han hecho muy famosos. Entre ellos, los siguientes:
  • Estrategos, que fue el caballo del general cartaginés que "juró odio eterno a los romanos" Aníbal.
  • El caballo de Troya, bueno, este no era de verdad, ya sabéis...
  • Pegaso, el caballo alado de la mitología clásica grecolatina.
  • El unicornio, caballo mágico con un cuerno que pueblo los cuentos infantiles.
  • Rocinante, el rocín de Don Quijote.
  • Mister Ed, the talking horse, caballo hablador de una serie de TV americana muy famosa.
  • La mula Francis, que también hablaba en otra serie de TV.
  • Furia, en inglés Black Beauty, un precioso caballo negro que vivía muchas aventuras con su dueño, un niño.
  • Incitatus, en latín "impetuoso", el caballo de Calígula al que se dice que amaba tanto que hizo nombrar cónsul de Roma.
  • Imperioso, el caballo de Jesús Gil, polémico ex presidente del Atlético de Madrid ya difunto.
  • Babieca, el caballo del Cid.
  • Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno.
  • Orelia, caballo del desdichado rey visigodo don Rodrigo, con el que entró en batalla y perdió el reino, con lo cual comenzó la dominación árabe de la Península.
  • Clavileño el Alígero, caballo de madera en el que los duques hacen montar a don Quijote y Sancho para burlarse de ellos, diciéndoles que el artefacto podía volar.
  • Palomofue el caballo de Simón Bolívar, libertador de las repúblicas de Colombia, Panamá, Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

"La importancia de llamarse Ernesto" (1895), de Oscar Wilde

Es una de las comedias más famosas e importantes del autor dublinés. Fue estrenada en Londres, el 14 de febrero de 1895, con un éxito absoluto. Pero tras el estreno comenzó la persecución contra el escritor, acusado de sodomía por el marqués de Queensbury.

La historia es, más o menos, la siguiente:

El marqués de Queensbury, el mismo que creó las reglas del boxeo moderno, furioso por las relaciones homosexuales de su hijo Lord Alfred Douglas, Bosie, con Wilde, dejó en el club que frecuentaba el escritor una tarjeta de visita en la que escribió:

Para Oscar Wilde, que alardea de sodomita”,

seguida de un libelo en el que acusaba al escritor de “actos de gran indecencia con otros hombres”. 

La difamación pública enfadó a Wilde, quien inició un proceso contra el marqués. Pero este contrató a unos detectives que probaron las relaciones homosexuales de Wilde con prostitutos. El marqués fue absuelto y comenzó entonces el proceso contra Wilde, que fue arrestado, declarado culpable y condenado a dos años de trabajos forzados en Pentonville, luego transferido a la cárcel de Reading, cercana a Londres.

Aunque pudo escapar antes de ir a prisión, se dice que Wilde se quedó para evitar a su madre la vergüenza de tener un hijo prófugo.

De acuerdo con su mujer, Constance, cambió su apellido y el de sus hijos por Holland para evitarles la vergüenza de un patronímico caído en vergüenza.

En la cárcel escribió De profundis, una larga carta llena de reproches a su amigo Bosie, y Balada de la cárcel de Reading, que es uno de los poemarios más entrañables de Wilde.

Cuando cumplió su condena, se fue a París, donde vivió solo y pobre en el Hotel d'Alsace, hasta el momento de su muerte, olvidado y abandonado, excepto por unos pocos amigos que le fueron fieles hasta el final. Está enterrado en el cementerio de Père Lachaise.
               
Pero yendo al título de la comedia de Wilde, La importancia de llamarse Ernesto contiene uno de los juegos de palabras más ingeniosos y conocidos del inglés, ya que, en la lengua de Shakespeare el nombre “Ernesto” (Ernest) y el adjetivo “formal” (earnest) se pronuncian igual, así que The importance of being Earnest puede ser entendido por el oyente en cualquiera de los dos sentidos: es importante llamarse Ernesto o ser honesto.

Como este juego de palabras es intraducible en español, algunos traductores han optado por la traducción literal, como Juan Gómez de la Serna, quien titula La importancia de ser formal. En francés se ha intentado la misma solución: De l’importance d’être Constant, cambiando –claro está- el nombre del protagonista. Y lo mismo en italiano: La importanza di essere Franco, ya que “Franco”, además de un nombre, es el adjetivo que significa “sincero”.

Además, Wilde añadió como subtítulo de su obra “Comedia trivial para gente seria”. Y sin duda se trata de un texto lleno de humor, de réplicas y contrarréplicas, de diálogos chispeantes característicos del autor irlandés.

En fin, aunque el marqués de Queensbury ganó su venganza en los tribunales, Wilde ganó sin duda ante la posteridad y ante el público victoriano de su tiempo, pues el estreno fue un clamoroso éxito. Se dice que el marqués intentó entrar en el teatro ese día para sabotear la obra, pero no pudo hacerlo y tuvo que conformarse con enviar a Wilde no el acostumbrado ramo de flores, sino un manojo de hortalizas. El mismo manojo de tomatazos que, desde nuestro “aquí y ahora”, le enviamos nosotros a él por su cerril homofobia.

martes, 9 de septiembre de 2014

Bodas de sangre: Lorca visto por Carlos Saura

El director de cine oscense Carlos Saura hizo una versión memorable de Bodas de sangre, de García Lorca, protagonizada por los bailarines flamencos Antonio Gades y Cristina Hoyos. Aquí reproducimos la escena final, la de las navajas, cuando el Novio y Leonardo se matan en un duelo a navaja.

Sardónica y sarcástica

"Sardónica" y "sarcástica" son dos adjetivos femeninos que se utilizan para calificar a la risa.


En medicina se dice que una persona sufre risa sardónica cuando presenta una convulsión y contracción de los músculos de la cara que imita la risa. En sentido figurado, se aplica la expresión al que disimula con risa falsa otros sentimientos.

Para el Diccionario de Autoridades, la risa sardónica es una enfermedad que se origina de comer o beber la hierba sardonia, ranúnculo que perturba el sentido y retuerce los labios, causando un efecto parecido a la risa. De manera que la risa sardónica es algo así como una risa afectada, fingida, poco natural.

El adjetivo sardónico significa "procedente de Cerdeña", Sardinia en latín, isla mediterránea donde crece en abundancia la sardonia o Ranunculus sceleratus, que provoca convulsiones. Se dice que, entre los bárbaros sardos, los hijos llevaban a los padres muy viejos a los montes para sacrificarlos entre fiestas y grandes risas.

Por otro lado, la risa sardónica es uno de los primeros síntomas de que alguien ha contraído la enfermedad del tétanos.

Joker, el archienemigo de Batman, es un ejemplo muy popular de risa sardónica, que también puede ser llamada, aunque más raramente, risa sardesca o risa sardinia.

A la risa sarcástica la definía Voltaire como perfidum ridens, un reír pérfido, pues es una risa hecha con sarcasmo, es decir, con ironía cruel, con intención burlona, con maldad y crueldad. No es, por tanto, una risa sana, noble, para aportar felicidad, sino para manifestar la superioridad del burlón sobre el burlado.



La risa da mucho juego en español, pues tenemos expresiones como risa falsa, risa de conejo, morirse de risa, desternillarse de risa, para reventar de risa, mearse de risa, tomarse algo a risa, partirse de risa, sonrisa... Y es que sin duda somos un pueblo guasón.

En cuanto a la expresión desternillarse de risa, no hay que confundirla con el vulgarismo destornillarse de risa, pues cuando uno se ríe lo que se le aflojan son las ternillas, no los tornillos.

Sobre el poder de la risa, tenemos la famosa novela de Umberto Eco El nombre de la rosa, en la cual el malvado bibliotecario ciego, el monje asesino, ha hecho desaparecer el tratado de Aristóteles Sobre la risa, que sabemos que escribió, pero no ha llegado a nosotros. ¿Por qué? Porque según el monje, cuando la persona es capaz de reírse de lo sagrado, de los símbolos del poder humano y divino, entonces se vuelve desobediente. Y eso no puede ser.

Así que, ya veis, tras la acción de reír hay algo mucho más trascendente de lo que parece. Quien se ríe es que ve las cosas de otra manera, incluso las más serias. Y si no se le frena... ¡Caos, revolución, subversión!

Hala, a reír todo el mundo, que es "mu" sano y "mu" necesario.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Jitanjáforas


Los autores del 27 eran muy amigos de las técnicas vanguardistas: el anaglifo, el cadáver exquisito  (de los que ya hemos hablado), las jitanjáforas...

De estas últimas vamos a hablar aquí. ¿Qué es una jitanjáfora? Esto dice la Wikipedia:

Se denomina jitanjáfora a un enunciado lingüístico constituido por palabras o expresiones que en su mayor parte son inventadas y carecen de significado en sí mismas. En una obra literaria, su función poética radica en sus valores fónicos, que pueden cobrar sentido en relación con el texto en su conjunto.
El término fue acuñado por Alfonso Reyes en un artículo de 1929. Reyes explica que tomó la palabra de un poema del poeta cubano Mariano Brull, donde este juega con los sonidos, inventando palabras sin significado. Una de ellas es jitanjáfora, como se aprecia a continuación:
Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.
Mariano BrullLeyenda
(...)
La jitanjáfora fue cultivada por algunos artistas de vanguardia, especialmente por los dadaístasMiguel Ángel Asturias destacó en el uso de la misma, especialmente en su obra El señor Presidente, así como Gonzalo Torrente Ballester en La saga/fuga de J. B. Alejandra Pizarnik en la extravagante La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa.



Victorias pírricas

Una victoria pírrica es aquella que se consigue con mucho esfuerzo y con un coste tan elevado en número de bajas que, al final, puede iniciar el camino de la derrota. La victoria pírrica tiene, pues, que ver con otra expresión muy utilizada hoy por los medios de comunicación: "morir de éxito", utilizada para indicar que algo que en principio es muy positivo, a la larga puede generar importantes complicaciones. Por ejemplo, si pensamos en la crisis actual, el éxito a la corta de la burbuja inmobiliaria trajo andando el tiempo...

El el adjetivo "pírrico" proviene de Pirro, rey de Epiro entre 307 y 302 a.C., quien consiguió una victoria tan sangrienta sobre los romanos, con pérdidas de tantos de sus propios soldados, que exclamó:

"Otra victoria como esta y volveré solo a casa".

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lorca, la "Resi" y el anaglifo


En los años 20 la cultura en España era más bien triste, a excepción de pequeños núcleos innovadores, como la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde vivieron Lorca, Dalí, Buñuel, Pepín Bello, y por donde pasaron todos los del 27, científicos como Severo Ochoa, filósofos como Laín Entralgo...

Allí, en aquella Oxford española, como fue llamada la "Resi", los jóvenes creadores hispánicos vivían en un ambiente vanguardista magnífico. Uno de los caprichos vanguardistas de aquellos jóvenes era el anaglifo, artístico, humorístico y lúdico. El anaglifo tiene carácter banal (de corte dadaísta) y aire de juego. La palabra viene del griego ἀνάγλυφος (anáglyfos) ("tallado en relieve"), y se usa en arte para designar los vasos tallados en relieve y en cine para referirse tanto a las imágenes 3D como a las "gafas anaglifo" necesarias para ver dichas imágenes.

El anaglifo literario, inventado por el oscense Pepín Bello, compañero en la "Resi" de Lorca, Dalí y Buñuel, era una pequeña composición, de cuatro versos, idénticos los dos primeros. El tercero siempre debía ser “la gallina” y, finalmente, concluía con un término que, por su radical diferencia  con el resto de versos, causaría un efecto humorístico. Veamos varios ejemplos:

El búho,
El búho,
La gallina
Y el Pancreátor.


El barco,
el barco,
la gallina
y el zapato.

El té,
El té,
La gallina
Y el Teotocópuli.

Federico García Lorca inventó una variante, el anaglifo barroco, donde en lugar de rematar el poema con un sustantivo, se añade una oración completa que rompa la coherencia de los versos anteriores:

Guillermo de Torre,
Guillermo de Torre,
La gallina
Y por ahí debe andar algún enjambre.

Estas composiciones sencillas, poco elaboradas, rupturistas con la seriedad tradicional de la literatura, respondían perfectamente al afán vanguardista de aquellos momentos. Esta técnica de ruptura de la coherencia y de extrañamiento textual, propia del collage surrealista, era recomendada por Ramón Gómez de la Serna, quien proponía hacer disociaciones y asociaciones inusitadas e insólitas. Serna fue unmaestro para aquellos jóvenes de la generación del 27, conectados con el varguardismo europeo, con la escritura automática que el surrealista André Breton recomendaba a sus epígonos, seguidores del Dadá, del simbolismo y el parnasianismo, amigos del ultraísmo y el creacionismo...

A Pepín Bello le debemos también la expresión de "los putrefactos", con la que los jóvenes de la "Resi" se referían a los partidarios de la tradición en Arte. Según Pepín"toda forma carnosa repugnantemente muerta" era putrefacta.

Otro día hablaremos de jitanjáforas y cadáveres exquisitos, otras de las técnicas que usaban los del 27.