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martes, 10 de enero de 2023

Una cita de Stephane Mallarmé

 "Un grande écrivain se remarque au nombre de pages qu'il ne publie pas".

1. Dí quién fue Stephane Mallarmé, cuáles son sus obras poéticas principales. 

2. Busca alguna otra cita de Mallarmé.

3. El nombre de Mallarmé siempre se asocia en los manuales a los de Baudelaire, Rimbaud y Verlaine. Busca una cita de cada uno de ellos.

4. Elige uno de los poetas anteriores e investiga sobre su vida, obra y credo poético.

5. Comenta la cita que encabeza esta entrada. ¿Qué quiere decir Mallarmé?

6. Ahora visita este enlace de Letr@herida, donde hay otra cita de MallarméUna cita de Mallarmé, tradúcela al español, coméntala (qué quiere decir el autor, qué concepción del arte y del artista defiende), valórala.

lunes, 16 de marzo de 2015

Oloron Saint-Marie visto por Edouard Manet

Edouard Manet, 1832-1883, precursor del impresionismo, uno de los más grandes maestros de la pintura del siglo XIX, pasó una temporada en Oloron y pintó un cuadro que ya anuncia el arte moderno. El cuadro se titula simplemente Oloron Sainte-Marie o también Sur une galerie à collones à Oloron Sainte-Marie. 

La historia de la tela es, más o menos, la siguiente.

En septiembre de 1870, en ParísManet, que servía como teniente de artillería en defensa de la ciudad, estaba inquieto por las consecuencias que la guerra franco-prusiana podría tener para su familia, así que envió a Oloron a su esposa Suzanne y al hijo de esta -hijastro suyo-, Léon Leenhoff.

Manet era republicano, como Degas, partidario político de Gambetta y patriota, así que quería defender París, pero temía por la suerte de los suyos. Su amigo Lailhacar le propuso alquilar una casa oloronesa de su propiedad, luego comprada por la familia Souviron, por lo que recibe el nombre de "maison Souviron", en la rue Justice.

A partir de febrero de 1871, con la capitulación de París, Manet queda libre de compromiso militar y se va a Oloron a reencontrarse con su familia después de largos meses de separación. Y allí se encuentra con el magnífico invierno pirenaico y con el paisaje sorprendente de Oloron.


Según escribía en 1879 el periodista Albert Wolff, Manet "mostraba el camino del futuro", era su "poste indicador", y eso ya se entreveía en esta magnífica pintura de tema oloronés. Manet había sido artista contra los deseos de su progenitor, un aburguesado magistrado parisino que quería hacer de su hijo un avezado marino.

En este cuadro, que oscila entre el vanguardismo contemporáneo y el realismo tradicional, se expresa lo esencial de la relación del personaje con el mundo: la imagen fija, el instante. El cuadro se conserva en la Fondation Bührle, de Zurich, óleo sobre tela, 42,5 x 62,5 cm. Hoy nos fascina de él lo que antes más chocaba al contemplarlo: esa fría dureza de la galería, en primer plano, con sus muros grises y su perspectiva opuesta al paisaje divisado desde ella. Y como nexo de unión entre los dos planos, la figura humana:

  • Un personaje acodado en la barandilla de la última planta del edificio del que unos dicen que era Léon Leenhoff, hijastro de Manet, de 19 años; y otros aseguran que era su casero en Oloron, monsieur de Lailhacar. El hombre transmite una sensación de inactividad y espera. Mira al vacío, da sensación de algo fugitivo, un perfil, un sombrero nada más.

En primer plano, puede verse además un gato enroscado, quizá por influencia del soneto que su amigo Baudelaire acababa de componer dedicado al felino.

Los tonos son poco numerosos, pero el conjunto es armonioso, con sus muros ocres, sus contraventanos verdosos, sus pizarras casi turquesas, sus castaños, su glauca vegetación, su cielo lechoso, sus columnillas rojo ladrillo...

Posiblemente, Manet pintó este y otros cuadros para aliviar los gastos de estancia en Oloron, dado que estaba arruinado por la guerra.

En febrero de 1871, Manet y su familia se fueron de Oloron y ya no volvieron más. Pasarían por Burdeos, Arcachon, Boulogne-sur-Mer, Calais... antes de volver a París.

Manet fue un gran renovador de la pintura francesa y europea. Cuando criticaban su extraño modo de pintar, él solía contestar "je peins ce que je vois et non ce qu'il plaît aux autres de voir", pinto lo que yo veo, no lo que agrada a los otros. Y añadía un tanto enigmáticamente: "l'oeil se fera", el ojo se hará. Y efectivamente, así ha sido.

Este cuadro es seco, está despojado de toda retórica, nada de ornamentaciones ni bellezas de tocador. Su sequedad es elocuente. Es la irrupción de la vida cotidiana y sus bajezas en el arte. La épica de lo vulgar. Manet se muestra aquí discípulo de Goya y de Baudelaire.


                           LE CHAT (Charles Baudelaire)

Viens, mon beau chat, sur mon cœur amoureux ;
Retiens les griffes de ta patte,
Et laisse-moi plonger dans tes beaux yeux
Mêlés de métal et d’agate.

Lorsque mes doigts caressent à loisir
Ta tête et ton dos élastique,
Et que ma main s’enivre du plaisir
De palper ton corps électrique,

Je vois ma femme en esprit ; son regard,
Comme le tien, aimable bête,
Profond et froid, coupe et fend comme un dard,

Et des pieds jusques à la tête,
Un air subtil, un dangereux parfum
Nagent autour de son corps brun.

(EL GATO, de Carlos Baudelaire. Ven, hermoso gato, sobre mi pecho amoroso: / retén las garras de tus patas / y déjame sumergir en tus hermosos ojos, / en los que se mezclan el metal y el ágata. // Cuando mis dedos acarician a su antojo, / tu cabeza y tu lomo elástico, / y mi mano se embriaga con el placer / de palpar tu cuerpo eléctrico, // veo a mi mujer en espíritu; su mirada, / como la tuya, amable bestia, / profunda y fría, como un dardo hiende y corta, // y, de los pies a la cabeza, / un aire sutil, un peligroso perfume, / flota alrededor de su cuerpo moreno.)

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martes, 30 de abril de 2013

Una cita de Baudelaire sobre la risa

Baudelaire, que además de poeta fue un gran teórico de la literatura, publicó un ensayo titulado La esencia de la risa. Allí relacionaba el fenómeno con una convulsión nerviosa y satánica causada por la desgracia ajena, una discapacidad física, por ejemplo.

  O sea, que como buen poeta maldito relacionaba el reír con un acto de maldad porque suponía que la risa procedía de una burla del otro.

   "Lo cómico, la potencia de la risa, está en quien se ríe y no en el objeto de la risa. No es el hombre que cae el que se ríe de su propia caída, a menos que sea un filósofo, un hombre que haya adquirido el hábito de tener fuerza (...) que le permite asistir como espectador desinteresado a los fenómenos de su propio yo"

   Vamos, que Baudelaire no cree que uno pueda reírse de sí mismo. Pero ¿se puede....?

    Lo cierto es que la risa tiene un aspecto físico, corporal, como demuestran las expresiones que hacen alusión a ello: mondarse de risa, partirse de risa, mearse de risa, morirse de risa... Cuando nos reímos, convulsionamos nuestro cuerpo de manera brusca, de ahí que una de las peores torturas chinas sea la de hacer cosquillas en el pie con una pluma al prisionero hasta que este ya no puede más y...

Nuestro Ramón J. Sender decía que al hombre le había sido dada la risa como una compensación de la divinidad, porque es el único animal que tiene una conciencia clara de la muerte: sabemos que hemos nacido para ser pastores del tiempo, como decía Heidegger, para cabalgar a los lomos de la Nada.

sábado, 5 de enero de 2013

Una cita de Charles Baudelaire

Baudelaire, el poeta maldito, el repudiado por la sociedad bien pensante, hablando de su recientemente fallecido y admirado amigo, el pintor Eugène Delacroix, dijo en 1863, en la necrológica que publicó en L'Opinion Nationale, diario de París:
                «Con respecto al genio, el público es un reloj que atrasa».