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viernes, 22 de marzo de 2019

Series que enseñan

MERLÍ

 A veces no nos damos cuenta de que algunas series llevan muchos mensajes sociales y que están cargadas de valores. Una de ellas por ejemplo es Merlí. 
Merlí es una serie de televisión catalana que fue emitida durante 2015 y 2018.


Argumento

La serie trata de Merlí, un profesor de filosofía que tras ser desalojado de su casa, empieza a vivir con su madre además de tener que convivir con su hijo Bruno. Finalmente contratan a Merlí como profesor en el instituto Àngel Guimerà, coincidiendo en la clase de su hijo. Desde el primer momento que llega Merlí al instituto, los alumnos se dan cuenta de que Merlí no es un profesor cualquiera ya que estimula a sus alumnos a pensar libremente gracias a la filosofía con unos métodos no muy normales de un profesor normal. Merlí intenta ser amigo de los alumnos para tener mejor relación con ellos, llegando al punto de que los propios alumnos le cuentan sus propios problemas personales.

Temas importantes de la serie

Homofobia

Una de los temas más importantes de esta serie es que da una gran visivilidad a la diversidad sexual. Desde mi punto de vista creo que necesitamos un cambio en el sistema educativo, un cambio en el que en los institutos y colegios se transmitan los valores que realmente son sanos y coherentes como por ejemplo la visibilidad de la libertad sexual.



Crítica al sistema educativo

Otro tema que aborda esta serie es la crítica al sistema educativo actual. La mayoría de veces cuando nos hablan de las carreras que podemos optar a estudiar, nos dicen de qué van y qué tipo de salidas tienen, pero lo que no nos dicen es la cantidad de dinero que nos vamos a tener que gastar para poder estudiar. Hay una frase que dice Merlí en un capítulo que dice lo siguiente:
"En España la educación se considera un gasto y no una inversión". Creo que tiene mucha coherencia esta frase porque a día de hoy al sistema le interesa que mucha gente no pueda pagar la carrera para que haya todo tipo de trabajos que quizá no gustan tanto pero que son muy necesarios para que la sociedad funcione bien.

Apoyo moral a los alumnos cuando lo necesitan

Como ya he dicho antes, Merlí siempre está dispuesto a ayudar a los alumnos, ya sea con problemas en los estudios o personales. En mi opinión creo que esta postura que adopta Merlí ante sus alumnos de preocuparse por ellos tanto en lo académico como en lo personal me parece correcto porque creo que es necesario que si el profesor ve que un alumno tiene un problema pueda ayudarle y así el alumno pueda sentir la ayuda de los profesores. 
 

Importancia a la filosofía 

La filosofía es muy importante porque nos ayuda a ampliar nuestra forma de ver las cosas y de resolver los problemas pero a día de hoy es muy criticada debido a que mucha gente dice que no sirve para nada y ya se le tiene "manía" a la asignatura. Puede no gustarte lógicamente pero mucha gente pierde el interés a la asignatura por el simple hecho de que está mal enfocada, debido a que al estar en clase de filosofía algunos profesores nos cuentan la teoría y ya está, sin embargo lo que se aprecia en esta serie es que el profesor intenta que a los alumnos les guste la filosofía y sobretodo que sean personas con criterio y no se dejen engañar fácilmente, ese es el verdadero fin de la filosofía.

lunes, 22 de octubre de 2018

La "mariconez" de Operación Triunfo

En esta entrada, "La mariconez de Operación Triunfo", a pesar de lo que algunos crean que puede sugerir el título, no queremos insultar al programa de televisión, que conste, sino hablar de la polémica que se ha generado en el mismo la semana pasada a consecuencia de una palabra: "mariconez".

La cuestión es que una de las chicas del programa, María, se vio obligada a cantar una canción que interpretaba Mecano hace 30 años y que incluía este pasaje:
“Siempre los cariñitos me han parecido una mariconez”.
La concursante de Operación Triunfo, María, imbuida por el ambiente "políticamente correcto" en que vivimos, decidió cambiar la letra, y prefirió el vocablo “gilipollez”, porque le parecía menos homófobo. Probablemente, esa intención homófoba no haya estado en la mente del autor de la canción, Nacho Cano. Pero lo cierto es que él se sintió un tanto ofendido y no consintió que se cantara su canción con cambios en la letra. Así que finalmente el programa se emitió con los triunfitos diciendo "mariconez", tal cual había escrito su autor in origine.

Está claro que las palabras pueden herir sensibilidades y reflejan en cualquiera caso ideologías y usos sociales, aprecios y desprecios. Aunque para interpretarlas adecuadamente, siempre hay que tener en cuenta el contexto . Por ejemplo, expresiones como “es un hijoputa”, “menudo cabronazo” o “vaya mariconcete” adquieren un valor figurado, más que literal. Desde luego, tienen un claro componente despectivo o peyorativo, pero no propiamente hablando homófobo o injurioso. A veces, incluso usamos palabras que no existen, no aceptadas aún en el DRAE, como "mariconez" (por "mariconada") o "feminazi". En el caso de "mariconez", creada por Cano, el mecanismo de creación de la palabra es perfectamente correcto, con el sufijo -ez, como lo demuestra el hecho de que María, la triunfita, sin ser una filóloga, quería cambiarla por otra equivalente en ese contexto y menos despectiva: "gilipollez".

Lo que está claro es que cuando usamos términos como "mariconez", "mariconada" o "mariconería" haciéndolos sinónimos de "tontería, gilipollez, cosa innecesaria, de mal gusto, o de gusto dudoso", o cuando decimos de un hombre afeminado que es "un marica" o "una maricona", lo hacemos movidos por nuestros prejuicios sociales, entre los que, indudablemente, se incluye la homofobia. ¿Qué hacer, entonces? Pues sencillamente, evitar estos vocablos tan despectivos, no herir gratuitamente las sensibilidades de los demás, evitar la suspicacia del prójimo. Todo un ejercicio de inteligencia. Y de convivencia.

Terminamos con un apunte etimológico: a las Marías se las llamaba como diminutivo "maricas", igual que podríamos decir "marieta" o "mariuca". De ahí, pasó a designarse al hombre con apariencia o comportamientos femeninos: "es un marica", y de este término derivan los demás: "maricón", "maricona"...
  • No hay que olvidar, además, la curiosidad -debida a nuestra tradición católica- de que los nombres bíblicos José y María se aplican tanto a hombres como a mujeres, y así aún hoy día José María es nombre de varón, mientras que María José es nombre de fémina. En la Edad Media y el Siglo de Oro, a los hombres que llevaban en su nombre el onomástico María (José María, pero también Juan María, Luis María, Pedro María) empezó a llamárselos "maricos" y después la palabra adquirió matiz despectivo para designar a los varones de aspecto afeminado, como ocurre también con "mariquita" o "mariquilla". Y es que la palabra "María" era tan común que forma parte de muchos compuestos: "mariposa, marimacho, maricastaña..."
  • Otra curiosidad: la palabra "maricón" tiene la singularidad de que está formada a la vez por un prefijo diminutivo, "-ico", y uno aumentativo, "-ón". En ese sentido es comparable a otras como "trompicón", de "trompo" y este, a su vez, de "trompa"; y "pericón", de "Perico", a su vez diminutivo de Pero o Pedro.
Aquí tenéis un romancillo de Góngora donde aparece la palabra Marica en sentido etimológico, como diminutivo de María:

Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.
Pondraste el corpiño
y la saya buena,
cabezón labrado,
toca y albanega ;
y a mí
 me pondrán
mi camisa nueva,
sayo de palmilla,
media de estameña ;
y si hace bueno
trairé la montera
que me dio la Pascua
mi señora abuela,
y el estadal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.
Iremos a misa,
veremos la iglesia ;
darános un cuarto
mi tía la ollera.
Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda ;
y en la tardecica,
en nuestra plazuela
jugaré yo al toro














































y tú a las muñecas
con las dos hermanas
Juana y Madalena
y las dos primillas
Marica y la tuerta ;
y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto de ello
bailar en la puerta ;
y al son del adufe
cantará Andrehuela :
No me aprovecharon
madre, las hierbas ;
y yo de papel
haré una librea
teñida con moras
porque bien parezca,
y una caperuza
con muchas almenas ;
pondré por penacho
las dos plumas negras
del rabo del gallo,
que acullá en la huerta
anaranjeamos
las Carnestolendas ;
y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus tranzaderas ;
y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos, por riendas ;
y entraré en la calle
haciendo corvetas,
yo y otros del barrio,
que son más de treinta.
Jugaremos cañas
junto a la plazuela,
porque Barbolilla
salga acá y nos vea ;
Barbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,
porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.
  • Si queréis ver el enlace de María y Miki cantando "Quédate en Madrid", pulsad en el enlace: http://rtve.es/v/4796599?t=00s.
  • Y si queréis oír la versión original de Mecano, aquí tenéis el vídeo tomado de YouTube:


Letra de "Quédate en Madrid"
Con la nariz entre tus ojos
y entre un pulmón y otro pulmón,
el corazón y los congojos
todos en reunión;
con tus orejas en las manos,
voy enseñándole a Van Gogh
cómo mejora el resultado
cuando lo hacen dos.
Siempre los cariñitos
me han parecido una mariconez.
Y ahora hablo contigo en diminutivo
con nombres de pastel.
Y aunque intenté guardar la ropa,
al mismo tiempo que nadar,
me he resignado a ir en pelotas
mientras dure el mar.
Yo que de estas estampas
me limitaba a hacer colección
me hago un llavero con el fichero
con una condición:
el día que tengas ojos rojos
y me estornude la nariz,
vamos hacer lo que podamos
por cenar perdiz

miércoles, 10 de septiembre de 2014

"La importancia de llamarse Ernesto" (1895), de Oscar Wilde

Es una de las comedias más famosas e importantes del autor dublinés. Fue estrenada en Londres, el 14 de febrero de 1895, con un éxito absoluto. Pero tras el estreno comenzó la persecución contra el escritor, acusado de sodomía por el marqués de Queensbury.

La historia es, más o menos, la siguiente:

El marqués de Queensbury, el mismo que creó las reglas del boxeo moderno, furioso por las relaciones homosexuales de su hijo Lord Alfred Douglas, Bosie, con Wilde, dejó en el club que frecuentaba el escritor una tarjeta de visita en la que escribió:

“Para Oscar Wilde, que alardea de sodomita”,

seguida de un libelo en el que acusaba al escritor de “actos de gran indecencia con otros hombres”. 

La difamación pública enfadó a Wilde, quien inició un proceso contra el marqués. Pero este contrató a unos detectives que probaron las relaciones homosexuales de Wilde con prostitutos. El marqués fue absuelto y comenzó entonces el proceso contra Wilde, que fue arrestado, declarado culpable y condenado a dos años de trabajos forzados en Pentonville, luego transferido a la cárcel de Reading, cercana a Londres.

Aunque pudo escapar antes de ir a prisión, se dice que Wilde se quedó para evitar a su madre la vergüenza de tener un hijo prófugo.

De acuerdo con su mujer, Constance, cambió su apellido y el de sus hijos por Holland para evitarles la vergüenza de un patronímico caído en vergüenza.

En la cárcel escribió De profundis, una larga carta llena de reproches a su amigo Bosie, y Balada de la cárcel de Reading, que es uno de los poemarios más entrañables de Wilde.

Cuando cumplió su condena, se fue a París, donde vivió solo y pobre en el Hotel d'Alsace, hasta el momento de su muerte, olvidado y abandonado, excepto por unos pocos amigos que le fueron fieles hasta el final. Está enterrado en el cementerio de Père Lachaise.
               
Pero yendo al título de la comedia de Wilde, La importancia de llamarse Ernesto contiene uno de los juegos de palabras más ingeniosos y conocidos del inglés, ya que, en la lengua de Shakespeare el nombre “Ernesto” (Ernest) y el adjetivo “formal” (earnest) se pronuncian igual, así que The importance of being Earnest puede ser entendido por el oyente en cualquiera de los dos sentidos: es importante llamarse Ernesto o ser honesto.

Como este juego de palabras es intraducible en español, algunos traductores han optado por la traducción literal, como Juan Gómez de la Serna, quien titula La importancia de ser formal. En francés se ha intentado la misma solución: De l’importance d’être Constant, cambiando –claro está- el nombre del protagonista. Y lo mismo en italiano: La importanza di essere Franco, ya que “Franco”, además de un nombre, es el adjetivo que significa “sincero”.

Además, Wilde añadió como subtítulo de su obra “Comedia trivial para gente seria”. Y sin duda se trata de un texto lleno de humor, de réplicas y contrarréplicas, de diálogos chispeantes característicos del autor irlandés.

En fin, aunque el marqués de Queensbury ganó su venganza en los tribunales, Wilde ganó sin duda ante la posteridad y ante el público victoriano de su tiempo, pues el estreno fue un clamoroso éxito. Se dice que el marqués intentó entrar en el teatro ese día para sabotear la obra, pero no pudo hacerlo y tuvo que conformarse con enviar a Wilde no el acostumbrado ramo de flores, sino un manojo de hortalizas. El mismo manojo de tomatazos que, desde nuestro “aquí y ahora”, le enviamos nosotros a él por su cerril homofobia.