- ¿Cuál será el efecto que se persigue con este cartel? ¿Tú qué crees?
- Señala los principales anacronismos que podemos observar en este cartel.
No es la primera vez que hablamos sobre esta cuestión.
La publicidad utiliza muchos de los recursos retóricos de los que también se sirve la poesía, como en este caso donde la feroz antítesis encender / apagar sirve para crear una paradoja u oxímoron.
TAREAS PARA EL ALUMNADO
1. Explica el significado de la frase principal y di dónde está la paradoja.
2. Contextualización: ¿Cómo es posible un carte publicitaria como este?, ¿qué situación histórica hace que se hable de "apagar las luces" de los comercios y los monumentos principales de las ciudades?
3. Mensaje: Fíjate como el mismo mensaje de E. Leclerc sirve a una organización antipublicidad para pedir lo contrario: que se apaguen las luces... ¡de los carteles publicitarios! ¿Qué comentario te merece esta constatación?
4. Busca algunos ejemplos más de antítesis, paradoja y oxímoron, figuras de pensamiento similares, pero no exactamente iguales, y cópialos en tu cuaderno. Puede ayudarte esta web:
La literatura no es la única que utiliza figuras retóricas o de estilo. También lo hace la publicidad.
Fíjate en el juego de palabras que utiliza este cartel:
"Los Reyes son los padres". Con esta frase terminan muchas ensoñaciones infantiles. Con estas palabras, muchos niños en España acaban su época ingenua y transitan rápidamente a la vida adulta. Fin de la credulidad. Comienzo de la desconfianza. La duda metódica de Descartes. ¿Así que los Reyes...? ¡Vaya por Dios!
La publicidad juega con los tópicos de nuestra vida cotidiana con un objetivo servil, de acuerdo: vender, pero usando con eficacia múltiples recursos enfáticos y no exentos de creatividad, en muchas ocasiones. A veces, sucede que los anuncios, los carteles, son pequeñas obras de arte.
No sé si lo de ahora llegará a tanto, pero sí podríamos decir que este cartel, que he visto en mi ciudad, Zaragoza, en múltiples marquesinas y soportes publicitarios, durante el regreso navideño, intenta jugar eficazmente con algo que todos conocemos:
"Los Reyes son los bares. Y tú, ¿qué les vas a pedir?"
Esta frase ondulante, con vaivenes, inspirada en la rima asonante padres-bares, no podríamos entenderla sin el contexto pandémico que estamos viviendo. Los bares y restaurantes, los locales del ocio nocturno, las discotecas, los pubs, los chiringuitos... Todos esos negocios que forman parte de nuestra cultura cotidiana viven ahora tiempos de precariedad.
En Navidades esperaban un respiro. Cenas de empresa, cotillones, comidas familiares, pero... Nada de nada. Otra vez lo mismo. Cierres, restricciones, cancelaciones de reservas... A apretarse el cinturón en lugar de desabrochárselo.
Por eso el anunciante (Ámbar, un fabricante zaragozano de cerveza) pide ayuda a la gente. Los bares, como los padres, nos han dado mucho, ¿no? Hemos vivido allí momentos inolvidables, ¿estamos? Así que ahora toca ayudar. Y por eso los de Ámbar han creado su hastag twittero: #Todo lo bueno acaba en -bar, jugando con su propio nombre de marca. Y con la gramática. Olé.
De ahi el "Y tú, ¿qué les vas a pedir?", con un interlocutor identificado, concreto, individualizado: cada uno de nosotros.
Aparte de que podamos estar de acuerdo o no con el mensaje, lo cierto es que la campaña publicitaria cumple muy bien sus objetivos: el impacto. Tiene pegada, ¿verdad? Anima a visitar... ¿el mar? Bueno, más bien el bar. Aunque si nos pasamos de cañas, acabaremos igualmente... mareados. De babor a estribor.
Si nos fijamos bien en el diseño del cartel, hay un fondo azulado, característico de la noche; unas estrellitas brillantes que son las luces de las viviendas; una estrella más grande que nos guía cual pastorcitos... ¿al portal de Belén? Bueno, sí. A ese nuevo portal que es el bar, la casa mayor iluminada que ocupa el centro del montaje. Y allí vamos los parroquianos, los clientes, los feligreses, o sea, cuales Reyes Magos. A adorar al niño que acaba de nacer. A tomar nuestras cañitas en compañía, con los amigos.
Todo muy sacroprofano, como podemos ver/leer.
Cada momento requiere una estrategia. A no ser por la época tan crítica que están viviendo la hostelería, la restauración y la industria del ocio y del espectáculo en estos momentos, esta campaña podría juzgarse quizá "de mal gusto", "demasiado explícita", "nociva", "tóxica", "irreverente"... Pero estamos como estamos y no para andarnos con remilgos. Así que... ¡viva la explicitud!
Todos a los bares. A pedir, que falta hace.
"una interpretación muy libre de quiéreteme sería ‘quiérete y quiéreme’, aunque es más probable que el propósito auténtico sea expresar algo cercano a ‘quiérete, hazlo por mí o conmigo’ o ‘quiero que te quieras’.
Con este último sentido, ese me tendría un valor de dativo enfático, como en Mi hijo no me come/estudia nada, donde el pronombre me realza la preocupación del padre. La Nueva gramática de la lengua española indica que salúdemelo puede entenderse como ‘salúdelo de mi parte’.
En definitiva, se trata de una estructura poco transparente para un texto informativo; sin embargo, los textos publicitarios no siempre persiguen de forma prioritaria transmitir un significado unívoco, sino resultar llamativos, en ocasiones mediante juegos de palabras, razón por la cual se permiten en ellos más licencias, como señala la Academia en la Ortografía de la lengua española."
(http://www.fundeu.es/consulta/quiereteme-3/)