miércoles, 15 de febrero de 2017

"Quiéreteme", un curioso uso de los pronombres enclíticos

"Quiéreteme. Es hora de pensar en ti" es el nombre de la nueva campaña publicitaria de El Corte Inglés, que siempre busca temas musicales impactantes para sus anuncios. En este caso, el asombro empieza incluso en el título de la canción, interpretada por Leo Urrutia y elegida para acompañar al spot publicitario.


Copiamos aquí la letra de la canción completa:

     Ha sido una noche larga.
Pero mira, las nubes ya se han ido.
Y hoy va a ser un día increíble.
     Levántate, ya ha salido el sol.
Un día nuevo te espera ya.
Olvídate del antes de ayer.
Solo te tienes que preocupar
de ser feliz.
De disfrutar.
De sonreír.
De nada, nada más.
     Quiéreteme, date un caprichito, amor.
Quiéreteme, ponte guapa, por favor.
Quiéreteme, es hora de pensar en ti.
     Cuando el día es frío necesitas que te mimen y te den calor.
     Quiéreteme.
Quiéreteme, esto es tu momento, amor.
Cuídateme, ven acércate.
Mímateme, te quiero besar.
Solo te tienes que preocupar
de ser feliz.
De disfrutar.
De sonreír.
De nada, nada más.
     Quiéreteme, date un caprichito, amor.
Quiéreteme, ponte guapa, por favor.
Quiéreteme, es hora de pensar en ti.
     Cuando el día es frío necesitas que te mimen y te den calor.
     Quiéreteme.
Quiéreteme.
Quiéreteme.
Quiéreteme.
Esto es tu momento, amor.

Quiéreteme significa algo así como Haz el favor de quererte, chica/-o, y es claramente una incitación a que tanto él como ella gasten su dinero en las rebajas de enero de 2017 de los grandes almacenes. Se entiende que en las pasadas Navidades ambos se dedicaron a comprar regalos para los otros, y ahora es el momento oportuno para auto-concederse un capricho personal. De ahí el Quiéreteme, con ese dativo ético tan impactante, parecido al que usamos al decir Este niño no me come nada, ¡Es que me las pilla todas, las enfermedades!

Por cierto, luego lo extiende el cantante al Mímateme y Cuídateme, que aparecen más abajo. ¡La invasión de los dativos enfáticos se prepara! ¡Tómateme, fastídiateme, chínchateme!

El Corte Inglés ya había hecho publicidad exitosa con este sistema de la canción pegadiza que, gracias a la difusión de los medios, todo el mundo tararea. Lo mismo pasó con la canción de las rebajas de otoño, "Come", de la cantante frances Jain, que se colocó en los primeros puestos de las listas de éxitos en Francia, Italia, Bélgica y Polonia. Así que ya tenemos a media humanidad diciendo lo del Quiéreteme. Con acento y todo, que al menos no se han olvidado de ponerlo.

Ahora, con este tema, hasta la Fundéu, Fundación del Español Urgente, una institución muy utilizada por los profesionales de la comunicación (periodistas, profesores, publicistas...), ha comentado el asunto en su página web:
     "una interpretación muy libre de quiéreteme sería ‘quiérete y quiéreme’, aunque es más probable que el propósito auténtico sea expresar algo cercano a ‘quiérete, hazlo por mí o conmigo’ o ‘quiero que te quieras’.
      Con este último sentido, ese me tendría un valor de dativo enfático, como en Mi hijo no me come/estudia nada, donde el pronombre me realza la preocupación del padre. La Nueva gramática de la lengua española indica que salúdemelo puede entenderse como ‘salúdelo de mi parte’.
       En definitiva, se trata de una estructura poco transparente para un texto informativo; sin embargo, los textos publicitarios no siempre persiguen de forma prioritaria transmitir un significado unívoco, sino resultar llamativos, en ocasiones mediante juegos de palabras, razón por la cual se permiten en ellos más licencias, como señala la Academia en la Ortografía de la lengua española."

    (http://www.fundeu.es/consulta/quiereteme-3/)
Analizando la letra de la canción, se entiende que el chico sugiere a la chica algo así como "Ponte guapa para mí. Cuídate y mímate, pero hazlo sobre todo por mí". ¡Vaya, ya se ve por ahí la falocracia de siempre detrás de tanta modernidad!

En fin, quizás fuera más fácil decir simplemente Quiérete, Quiéreme, Querámonos. Pero la publicidad lo que busca es impactar, violentando si hace falta el uso lingüístico. No podemos quejarnos, pues eso mismo intenta la buena literatura.

Aunque, eso sí, en la intención hay diferencias: la publicidad excita hasta el grado máximo nuestra egolatría ("Porque yo lo valgo", "Quiérete, bésate, ofrécetelo a ti mismo, gústate, no te prives, concédete...") y, bueno, yo por ahora sigo pensando que la literatura tiene otros horizontes. Humanos, más humanos.

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