Tengo la impresión de que, cada día, vamos perdiendo, poco a
poco, los derechos humanos por los que tantas personas han luchado a lo largo de
la historia.
A raíz de esta crisis mundial, muchos países están votando a
partidos extremistas, ya sean de izquierdas o de derechas, que utilizan la
demagogia y el nacionalismo para captar votos.
Con ello, nos estamos volviendo
racistas, intolerantes, egoístas y echamos a perder valores por
los que han luchado tantas personas a lo largo de la historia, como la
integración, la diversidad, el respeto, la libertad.
Muchas veces, nos quejamos constantemente de los inmigrantes
y, de vez en cuando, oímos comentarios
racistas como que los inmigrantes nos quitan el trabajo, se llevan todas las
ayudas, deberían echarlos a su tierra, no soy racista pero no me mezclo con
inmigrantes, etc.
Sin paramos a pensar en su situación personal, en qué motivos les impulsaron a abandonar su
país, en si realmente estamos haciendo lo posible por integrarlos en nuestra
sociedad, qué dificultades tienen que superar una vez que llegan aquí…
Y no pensamos en todo esto porque, es más fácil justificarse diciendo que es imposible, que no podemos cambiar nada, que
debemos aceptar las cosas tal y como son.
Pues bien, a mí me gusta creer que es posible cambiar las
cosas y que podemos construir un mundo mejor; sin prejuicios, ni etiquetas, donde las
personas sean juzgadas por su valía y no por su origen.
Aquí os dejo un vídeo, con la intención de que os haga
reflexionar. Es el discurso, de la mejor
estudiante de una escuela estadounidense, que es de origen mexicano.
En mi
opinión, es un gran ejemplo de lucha y superación personal y demuestra que, si
quieres conseguir algo, por muy difícil que sea, por muchas barreras y
obstáculos que haya en tu camino y aunque nadie te apoye, con esfuerzo y
perseverancia, puedes conseguirlo.