Homenaje al cierzo, de Julio TAPIA GASCA. Autovía de Huesca (A-23), km. 8,900. Hormigón pintado de verde. La obra mide 25 metros de longitud por 16 metros de altura y es de 1994
Los aragoneses somos hijos del cierzo, nuestro viento más característico. Un viento del noroeste que también sopla en el Ampurdán y Cataluña, pero allí lo llaman mistral o tramontana.
La palabra procede del latín cercius o su variante circius. Según Aulo Gelio, autor del siglo II d. de C., en Noches Áticas, cuando sopla el cierzo, puede tirar a un hombre. Es un viento poderoso. Por eso este autor lo relaciona con circus, círculo, por su carácter circular, de torbellino, huracanado.
Del cierzo han hablado Plinio, Séneca, Lucano, Apuleyo, san Isidoro de Sevilla...
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sábado, 28 de abril de 2018
Hijos del cierzo
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domingo, 19 de enero de 2014
El cierzo, el viento de Zaragoza
Si queréis ver una exposición chuli, "Cierzo, viento del Ebro", organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza, expuesta en el Centro Ambiental del Ebro, Plaza de Europa, 1-3. De martes a viernes, de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 20:00. Sábados y festivos, de 12:00 a 14:00. Lunes cerrado. Hasta el 28 de febrero.
Este pasado miércoles, 15 de enero, el Heraldo Escolar le dedicaba una página doble a la exposición. La intensidad del viento se registra en Zaragoza desde hace 150 años. Los datos se mandan a Madrid, al Instituto de Meteorología. A Zaragoza la llaman "la novia del viento", un nombre casi poético, gracias al cierzo. Y es que este viento llega a soplar con una intensidad de 160 km/h, ¡casi na!, aunque normalmente lo hace con mucha menos potencia. Por encima de 55-60 km/h, ya empieza a ser peligroso.
No es un viento que traiga humedad, sino que se la lleva, es desecante, funciona como un aspirador. También es persistente, pues sopla 150 días al año, y racheado.
Los romanos ponían nombres a los vientos: Eolo, el dios de los vientos; Bóreas, un viento violento y bronco... El primero en nombrar a Cercius, Cierzo, fue Catón el Censor, cónsul romano que estuvo en Hispania luchando en el siglo II a. de C. De él dijo:
"Al hablar te llena la boca, derriba hombres armados y carros cargados".Y es que el cierzo erosiona los cabezos y los deja sin vegetación, inclina los árboles, vence la vegetación. Marcial también cita al cierzo. Pero también tiene efectos positivos: limpia la contaminación y la enfermedad. En 1834 Pascual Madoz afirmaba que, en cuanto llegó el cierzo, se marchó la peste de Zaragoza.
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