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miércoles, 18 de octubre de 2023

Celebrando el Día de la Hispanidad - tercera parte

 Nuestros alumnos de Première Bruno Figari y Ana Sipos-Nastase acudieron a otras clases de Première a explicar a sus compañeros no españoles qué es el Día de la Hispanidad y cómo se celebra en sus países respectivos. Su exposición estuvo seguida por varias preguntas de los alumnos de Español LVB, que ellos se esforzaron en contestar con detalle y precisión.

Toda una experiencia.



martes, 17 de octubre de 2023

Celebrando el Día de la Hispanidad 2023 - segunda parte

 En la CSI de Lyon, en la SIE, tenemos la suerte de tener unos alumnos que son unos cracks. Bueno, mejor dicho (no es por nada, chicos), unas "alumnas". Porque, a ver, ¿qué es lo que pasa en los últimos años que siempre son las chicas las que lo ganan todo? ¡Muchachos, la "espabilina"! Está claro que el siglo XXI, como dicen, va a ser el siglo de las mujeres. 

Que ya iba siendo hora, ¿no?

Bueno, pues ocurre que en el último concurso de la Consejería de Educación de España en París, el de todos los años, el "Dale voz a tu pluma", las ganadoras son... Sí, habéis acertado... ¡Las chicas! ¡Nuestras chicas!

Además de Aya Chouja, de Troisième, de la que ya hablamos en la entrada anterior de este blog. pues otra compañera de Seconde, Amaya Cabral, también ha quedado ganadora.

¡Campeones (ejem... -as), campeones (estoooo... -as)! Oe, oe, oe.

Y aquí quedan las fotos, para el recuerdo. Y el texto, para leerlo. ¡Que lo disfrutéis, hispanolioneses!










Las últimas palabras de Picasso. AMAYA CABRAL, Seconde. SIE de Lyon

Entrecierro mis ojos y consigo distinguir a una niña con el cabello corto sostener una paloma, cuya bata era blanca, sus plumas ensangrentadas…
    La esbelta figura alzó sus brazos, y vi sus delgadas manos de las que el pájaro despegó en el aire con paso orgulloso y airoso, un ramo de flores en el pico.
    Una solicitud a la esperanza.
    La imagen de esa chica, mirando hacia arriba, sola, enfrentándose a lo que el mundo se había convertido me petrificó.
    Me sentí aun más solo al darme cuenta de que esa tapa me apretaba cada vez más y me separaba de aquella realidad.

Un rayo de sol que se filtraba por una raja del ataúd, acarició mi piel, al abrir mis ojos, lo sentí calentar el interior de mi cuerpo, lo sentí fluir en mí, calentar el féretro.
    Levanté la mortaja polvorosa y empujé la tapa de la caja que respondió con un crujido, me puse en pie, me estabilicé y espolvoreé mi traje tan arrugado como mis nudillos y articulaciones.
    Miré a mi alrededor, el cementerio y su silencio habitual hizo que me estremeciera, sin saber por qué.
    Introduje mi mano en mi bolsillo y noté el frescor del reloj de fuelle, le eché un ojo; la aguja más pequeña indicaba las ocho y la más grande apuntaba hacia el número nueve. Ya era de noche.
    Vagué entre las tumbas hasta encontrar la de mi amigo Georges Braque. 
    Golpeé con la punta de mis zapatos con hebilla tres veces a intervalos diferentes: era
nuestra señal.
    Sentí que el cenotafio se movía bajo mi pie; se abrió en seco. Mi amigo estiró sus miembros esqueléticos me tendió la mano y con las fuerzas que me quedaban lo puse en
pie.
    Nos miramos a los ojos, y le pregunté: “¿Estás listo?”; me miró con cara de diversión. “¿Como que si estoy listo? Muchacho, llevo años esperando este momento, tienes que terminar lo que empezaste, yo te apoyo. Pero, eso sí, únicamente si me das un cigarrillo
ahora mismo.”
    Saqué mi pitillera y nos pusimos en marcha al compás de la tos seca del anciano.
    Era nuestro último viaje, al llegar, la fachada estaba compuesta por dos columnas de cristal con inscripciones laterales que reflejaban las luces de la noche.
    Georges fue el primero en colarse.
    Dimos algunos pasos y nos embriagó la blancura de estos muros y pinturas bajo el
luminoso halo del cielo nocturno.
    Aquí en una época brillaba un día límpido, aquí fluía la hora apacible, y a lo lejos, yacían
los techos tan altos como los cielos.
    Cada paso nos alejaba cada vez más de lo que éramos o, por si decir, de lo que nos
quedaba.
    Y ahí estaba, el único vestigio de mi existencia. Sobre este lienzo se pasaron miles y miles de pinceladas, con tanta delicadeza, con tanta destreza, que entre estas obras permaneció en vida a pesar de los años.
    Bajo mis ojos nublados, aquí estaba, el vacío que me miraba fijamente, en ella, todo mi
dolor, mi sufrimiento, es el teatro trágico de una injusticia de una deshumanización
absoluta.
    Los hombres, mujeres y niños tenían el mismo tesoro; la chispa de esperanza en sus ojos
que les hacía seguir adelante. 
    Los gritos resuenan en mi interior, las sombras fluidas y fantasmales que huyen.
  El 26 de abril paralizado, capturado en un instante. Pinté para la huida; el grito del caballo y porque somos una tribu, nadie ha huido del cuadro, por eso es blanco y negro.
    Una niña arrasada, un niño sin identidad, una utopía desvanecida.
    Nadie huye de la realidad del mundo, del teatro del mundo, y mucho menos nosotros, los
creadores.
    En este cuadro, las huellas del tiempo pasado permiten asentar la gran curiosidad de los
espectadores, la mayoría, indiferentes a la realidad de la que somos víctimas.
    Georges que estaba detrás de mí todo este tiempo, me tendió un papel adhesivo y un
rotulador. De una mano temblorosa depósito estas cuatro palabras: “Intemporalis Theatrum mundi. Picasso.”
    Me acerco a la creación y pego el papel en cuestión, encima de su nombre original. 
  Me alejo para admirar una última vez estas formas geométricas expresivas, sin perspectiva.
    Y aquí permanecerá mi obra en silencio, denunciadora, con todo su ardor hasta que una respuesta se haga un hueco…

Celebrando el Día de la Hispanidad 2023

Para celebrar el 12 de octubre de 2023, un día de encuentro de culturas, en la SIE de Lyon hemos entregado el premio de narrativa "Dale voz a tu pluma", convocado por la Consejería de Educación de España en París para los centros españoles en el país vecino, a nuestro alumnado ganador, entre los que se encuentra Aya Chouja, alumna de Seconde, que ha ganado el premio este año.

Desde aquí, nuestra más sincera felicitación.







UNA RUTA CONOCIDA

Abrí los ojos. Casi no podía moverme. Estaba encerrado en una especie de cubo en la que había colgados numerosos cuadros. Sabía que todos eran míos. De repente tenía la sensación de saberlo todo sobre la pintura, sobre mi vida ; pero, al mismo tiempo, sentía que era nuevo en este mundo a pesar de que todos me conocieran. Picasso, me llamaban.

    Poco a poco, ya podía andar sin necesidad de un bastón y mi piel se iba rejuveneciendo. Había una mujer que vivía conmigo. Me dijeron que se llamaba Ana y que estaba casado con ella, pero a mí eso me parecía extraño porque nunca nos hablábamos. Parecíamos desconocidos.

    Los días eran largos, aburridos, y yo contemplaba el mundo bajo el velo azul de la melancolía. El tiempo pasaba lento y yo seguía dibujando. Sin embargo, con los años, mis cuadros iban desapareciendo para siempre sin dejar rastro. Y a mi, no me importaba porque ya no los recordaba. Era como si nunca hubiesen existido.

    Con el transcurso del tiempo, sentía que Ana y yo estábamos cada vez más unidos. Ella cada vez era más guapa hasta convertirse en una joven mujer de piel blanca y ojos castaños. Su sonrisa era verdadera y estaba mucho más feliz. A veces discutíamos por nuestro hijo, que con los años se volvía más inmaduro. Cada vez hablaba menos y no hacía más que llorar. En tan solo unos meses perdió la capacidad para hablar y andar. Entonces, Ana y yo decidimos llevarle al hospital, donde en pocos días desaparece bajo la triste mirada de su madre.

    Tras la pérdida de nuestro hijo, Ana y yo nos fuimos distanciando. Yo quería centrarme en la pintura así que me fui a vivir a Barcelona. Allí, ingresé en una Academia de pintura donde me enseñaban las bases del dibujo. Me di cuenta de que mis cuadros eran de un nivel cada vez más bajo; aún así, yo tenía ganas de aprender y era el más respetado por los alumnos. Los profesores decían que tenía un gran talento, pero mi empeoramiento hizo que saliese de la Academia para irme a vivir con mis padres al sur de España.

    En Málaga, me sentía bien con mi familia, pero prefería estar solo o escuchar las canciones de los gitanos y ver las corridas de los toreros. Sentía que ese era el arte me representaba y que reflejaba en mis dibujos. Unos dibujos que eran cada vez más infantiles y menos profesionales. Tal vez es por eso por lo que ya no era conocido como Picasso, sino simplemente como Pablo.

    Un día dibujé “Picador”. Ese fue mi último dibujo oficial porque a partir de ese momento era incapaz de dibujar. Mis manos temblaban y mis ideas no eran claras. Me sentía perdido, confuso, porque mi vida era el arte pero no podía vivir para siempre.

    Poco a poco, ya no podía coger un lápiz, ni siquiera podía hablar ni expresar mis sentimientos

a través de la pintura, como hice toda mi vida. Sentí que me robaban algo en mi interior y yo no lo podía evitar. Así que solo lloré hasta desahogarme de todo lo que había aguantado durante 91 años de vida.

    Y un día me encuentro en el hospital, en compañía de una mujer que me llevaba en brazos hasta pasar el largo pasillo que llevaba a una puerta abierta de la que desprendía una cegadora luz blanca y prodigiosa. Una luz diferente. Una luz que iba a decidir mi destino. Entonces recordé que fuese donde fuese, el amor por la pintura iba a seguir en mi corazón para siempre. Pasamos la puerta y cierro los ojos.

    -¿Cuál es su nombre?

    -Pablo, Pablo Picasso.

jueves, 13 de octubre de 2022

Seguimos celebrando el Día de la Hispanidad - 1) Visita a Euronews con Première (1-SI-esp)

Para seguir festejando nuestra lengua, una de las más importantes del mundo, hablada en muchos países y continentes, estudiada por millones de personas en todos los rincones del planeta, hemos organizado una visita para nuestros alumnos de Première y Terminale a una cadena de televisión, internacional, pero con sabor lionés: Euronews.

En el bonito edificio del quai Rambaud, nuestros alumnos han podido hablar con los profesionales de la Redacción Española y con profesionales de otras redacciones. Han visto en directo los platós de televisión, cómo se elaboran las noticias, el trabajo de los redactores y de los editores... ¡Toda una experiencia!

Agradecemos mucho a la cadena la posibilidad de realizar esta visita tan instructiva.

¡Volveremos el próximo curso, seguro!
















miércoles, 12 de octubre de 2022

Más celebración de la Hispanidad: entregamos el premio "Dale voz a tu pluma" a las alumnas ganadoras

Aprovechando que hoy, miércoles, 12 de octubre de 2022,  es el Día de la Hispanidad, un día muy bonito para la comunidad hispanohablante que formamos más de quinientos millones de personas en todo el mundo, hemos querido celebrar un acto de homenaje y, a la vez, un acto-sorpresa.

    Decimos "homenaje" porque no hay mejor manera de festejar una lengua que entregar un premio a las personas que saben utilizarla mejor, con fines artísticos y creativos.

    Y decimos "sorpresa", porque en esta última convocatoria, ya pasada, de junio de 2022, dos alumnas y un alumno de la SIE de Lyon han ganado el premio "Dale voz a tu pluma" que cada curso convoca la Consejería de Educación de la Embajada de España, con sede en París, y en el que participan todos los alumnos de las secciones internacionales de español en Francia.

    Los y las ganadores/as estaban muy emocionados con su premio y son:

  • Laian Parralejo, alumno de Terminale en el curso 21-22 y ahora en Maastricht, donde realiza sus estudios universitarios.
  • Sarah Balloul, alumna de Troisième en 21-22 y ahora en Seconde.
  • Alodia Denormandie, alumna de Cinquième en 21-22 y ahora en Quatrième.
    A todos ellos, nuestra más sincera enhorabuena por su excelente participación y por su éxito.

    Agradecemos también desde aquí al equipo directivo de la CSI de Lyon, y en particular a M. Di Donfrancesco, principal adjoint du collège, su presencia en el acto de entrega de premios y su apoyo a nuestra tarea educativa.

    Y os dejamos aquí unas fotos de recuerdo. Que las disfrutéis.

    Y ya sabéis. Os esperamos en la próxima convocatoria del premio "Dale voz a tu pluma". ¡Tenemos que dar a conocer todo el talento que tenemos en la Section Espagnole de la CSI de Gerland!
  • Entrega de premio y lectura del cuento de Alodia Denormandie (en las fotos, con sus compañeros de clase de 4º-ESP) (entrega el premio - M. Di Donfrancesco, principal adjoint du collège):







El cuento de Alodia:
EL REGALO DEL MANZANO

Olivia subió sobre su bicicleta, dijo adiós a sus padres y se fue por el camino del bosque.
    Después de quince minutos de ruta, Olivia veía a lo lejos su bello manzano. Ese manzano es el centro del bosque, un árbol maravilloso que tenía manzanas rojas y dulces en otoño. Era en realidad su amigo y al que veía cada mañana y cada tarde.
    Dejó su bicicleta en la hierba verde y húmeda; pero, de pronto, al levantar la vista, Olivia vio un objeto apoyado sobre el viejo tronco del manzano. Se acercó lentamente y susurró: "¿Un violonchelo?", y sí, lo que veía apoyado sobre el tronco era un violoncello. Se quedó quieta a admirarlo.
    El violoncelo era grande y la madera era lisa, de color ocre. El arco al lado era del mismo color que la madera, pero con detalles dorados sobre el mango y la crin rubia del caballo tensada.
    Olivia era una chica curiosa y se acercó, los ojos muy abiertos. Cogió el arco y el violonchelo.
    Se sentó sobre una roca sombría y comenzó a frotar el arco sobre una cuerda.
    - Un do, susurró Olivia.
    - Un sol, susurró de nuevo.
    - Un re, dijo más fuerte.
    - ¡Un la! ¡Do, sol, re y la! -gritó emocionada.
    Pero nadie aplaudió. Le hubiera gustado que su profe de música del cole estuviera allí para poder demostrarle que se sabía las notas.
    Olivia cogió una manzana, le dio un mordisco y se fue con su bicicleta, feliz de lo que había descubierto.
    Al llegar al cole, Olivia estaba decidida a apuntarse a las horas extras de música propuestas por su cole, donde podría aprender a tocar el violonchelo.
    Después de las clases, Olivia cogió el camino y, al pasar delante del manzano, le dio mucha pena dejar ese violonchelo que le había motivado para música. Entonces, bajó, lo cogió con el arco, y continuó su ruta a pie empujando su bicicleta con la otra mano.
    Al llegar a casa, Olivia se fue corriendo a su cuarto con el violonchelo en la mano. Sacó de su mochila una canción que se llamaba “ Au clair de la lune “ . Su profesor le había enseñado como leer las notas y a tocar esta partitura.
    Olivia se instaló sobre una silla y comenzó a tocar. El sonido que salía del instrumento era suave y melódico: ¡una verdadera violonchelista!
    Durante cinco años Olivia continuó a asistir a sus clases de la música y llevarse a todas partes su violonchelo. Pero ahora, tenía que profundizar sus estudios de música. También, echaba mucho de menos a su manzano porque ahora, tenía su pequeño apartamento que estaba en el centro de la ciudad y no en el campo.
    Un día, la madre de Olivia la llamó y le dijo que su tío Tom iba a cenar esa tarde a casa de sus padres y que le encantaría que ella estuviera también. Olivia estaba encantaba porque Tom era músico, así que le podría dar información para sus estudios.
    Olivia llegó a casa de sus padres y les contó sus planes para el futuro, y que quería ser una violonchelista profesional. Ellos no estaban muy convencidos.
    Tom llamó a la puerta y el padre de Olivia fue a abrir. Se instalaron en la sala de estar.
    Después de un buen rato de charla Tom dijo que había previsto un concierto, pero que le faltaba a alguien que hiciera un solo en el concierto.
    - ¡Yo! -gritó Olivia.
    - ¿Tú? -contestaron todos a la vez.
    - ¡Sí, llevo cinco años dando clases de violonchelo en el cole! Quise decíroslo, pero siempre estabais ocupados -dijo Olivia.
    - Lo siento, entre que tu padre y yo trabajábamos hasta muy tarde, no me he ocupado mucho de ti -contestó su madre.
    - Olivia, mis alumnos tienen un nivel muy alto y exigente -dijo Tom.
    Olivia se calló y asintió con la cabeza.
    Después de la cena, hablaron un poquito, pero Tom tenía que irse.
    - ¡Espera! Gritó Olivia bajando la escalera a toda prisa con su violonchelo.
    Olivia se instaló en una silla y cogió el arco; lo posó sobre la cuerda y, dejó que el violonchelo hablase por ella, con una melodía magnífica. Su postura, su expresión y su delicadeza eran perfectas.
    Tom se quedó boquiabierto, y sus padres tenían lágrimas que acariciaban sus mejillas.
    Olivia participó en muchos conciertos e incluso compuso una canción: se convirtió en una reconocida violonchelista con talento.
    El manzano le regaló su destino.

Entrega de premio a Sarah Balloul (en las fotos, con sus compañeros de clase de 2-SI-ESP):







Samantha Esparragoza: - ¡Nos encanta el español!

El cuento de Sarah
NUESTRA ESENCIA HUMANA EN EL CAOS
El frío había despertado a Mykhaylo, que se había quedado dormido en la nieve espesa de la zanja del Este. Se levantó de un salto y verificó el estado de sus seis pacientes. Todavía no se había acostumbrado a su nuevo oficio de cirujano voluntario en el ejército ucranio.
    El coronel le había prohibido terminantemente salir de la zanja excepto en caso de emergencia o si el relevo llegaba. Sin embargo, Mykhaylo no podía quedarse en un lugar fijo. Sus pacientes no estaban en peligro de muerte inmediata, y podía contar con su enfermero, así que decidió pasearse un poco. Apenas había recorrido algunos metros cuando oyó un lamento. Acercándose al hombre herido, pudo distinguir claramente las palabras que decía en ruso: «Oh, por favor, sean humanos, hermanos, salven mi vida o terminen con ella ahora». ¿Un soldado ruso? ¿Un espía, un explorador? Mykhaylo no pudo responder a su pregunta, porque ya estaba bastante ocupado en llevarlo cargando hasta su tienda-hospital. No se lo había planteado dos veces: este hombre herido en la nieve moriría en menos de dos horas si no lo rescataba. Cargando al soldado ruso, Mykhaylo entró en su tienda. Le proporcionó un fuerte sedante y
empezó a ocuparse de él como hacía con todos sus otros pacientes.
    — Ah, veo que tienes un nuevo paciente, observó más tarde el teniente Andriy. Esta noche fue bastante calma en la zanja. Járkov, sin embargo, fue bombardeada por aviones. Uno se estrelló cerca de aquí. Creo que el piloto ha muerto. De todos modos, si no, lo mataré yo mismo. Mi querido padre ha muerto a causa de estos malditos rusos.
    Mykhaylo no pudo reprimir un escalofrío. Había relacionado enseguida su nuevo paciente ruso con el piloto que el teniente Andriy amenazaba. Se dio cuenta del peligro que corría al acoger a su enemigo. No obstante, no podía dejarlo morir cruzándose de brazos. Por tanto, decidió no compartir con nadie la identidad del soldado enemigo.
    Pasó un día, en el que Mykhaylo esperaba que su paciente se despertara. Por fin, cuando abrió sus ojos, el ruso parecía tenso al descubrir que se encontraba en el campamento enemigo. Sin embargo, llamó a su salvador.
    — Me llamo Yuri, explicó el soldado a Mykhaylo. Soldado de la décima división, del cuarto ejército aéreo del Cáucaso Norte. Te agradezco haberme salvado la vida, continuó. Pero creo que no soy el bienvenido aquí.
    Intentó levantarse, pero como suponía Mykhaylo, no tenía fuerzas todavía para hacerlo.
    —No te preocupes, Yuri. No te delataré mientras estés convaleciente. Mi deber es curar a la gente que lo necesite. El tuyo es matar a civiles inocentes, pero no te guardo rencor, ya que de todos modos no tienes escapatoria.
    Yuri no dijo nada, aunque se veía que estaba de acuerdo. Tal vez el orgullo no le permitía decir su opinión abiertamente.
    — También sé que si hubieras tenido fuerzas para matarme el día que te salvé, lo habrías hecho, dijo el cirujano. Pero ahora, no te atreverás a hacerlo, ya que tienes una deuda hacia mí. Solo quiero que reflexiones.
    — Médico como te llames …
    — Mykhaylo, cirujano de la quinta división, del undécimo ejército de tierra.
    — Mykhaylo entonces, ¿sabes que intento no reflexionar desde hace varios meses? Si lo hago, la culpabilidad me roería.
    — Ya lo sé. Y puede que sea el caso de todos tus camaradas y de los míos. 
    — Sí. Por eso se dice que la guerra es absurda.
    — Estoy de acuerdo contigo.
    Después de un corto silencio, Yuri sonrió:
    — ¿Sabes?, tengo un primo que se llama Mykhaylo. Me gusta tu nombre, y más ahora que te conozco.
    El cirujano sonrió a su vez, pero no respondió. Miraba a su paciente con una curiosidad mal disimulada. Terminó sin embargo por hablar:
    — ¿Cómo puedes continuar matando a tanta gente? Yo estoy convencido de que hago lo mejor. ¿Pero tú?
    — Yo también estaba convencido de hacer lo mejor, respondió el piloto. La información que el gobierno ruso divulga en las redes de telecomunicación no tiene nada que ver con la realidad... Y creo que no hay vuelta atrás.
    Mykhaylo se quedó mudo. Podía entender lo que le explicaba Yuri, pero las palabras anteriormente dichas resonaron en su mente: «La guerra es absurda». Y no podía decir lo contrario.
    Yuri se recostó en su lecho y no tardó en dormir. Los días siguientes, no hablaron mucho. Mykhaylo se ocupaba de él y Yuri se lo agradecía.
    Después de un mes de convalecencia, Mykhaylo descubrió la cama de Yuri vacía. Tristemente, arregló las sábanas. Sospechaba que su amigo ya se había ido, y tal vez ya no lo vería. Sin embargo, un sobre con su nombre cayó del colchón. Lo abrió apresuradamente. Contenía una foto de Yuri más joven y una carta doblada en dos:
«Mykhaylo,
Con inmensa tristeza te abandono esta mañana.
Fuiste un amigo auténtico y bondadoso.
Te agradezco haberme salvado la vida más de lo que puedes creer.
Nunca olvidaré tus gestos cuidadosos, ni tu voz alegre.
Espero que pronto todo esto se acabe.
Espero que pronto podamos vernos de nuevo. Aprovecharemos entonces un paseo en la nieve, porque sé que te gusta, tranquilamente y sin el ruido monstruoso de los bombardeos.
Mientras tanto, cuídate. Un abrazo.
Yuri Olegov»
    Mykhaylo, temblando, guardó el sobre en el bolsillo de su uniforme militar. Inspiró profundamente, con lágrimas en los ojos. No, tampoco él podría olvidar a su amigo Yuri, quien le había dado la esperanza de que un día los seres humanos podrían ser suficientemente inteligentes para acabar de matarse entre ellos.
...
La guerra había terminado hacía ya dos meses. Mykhaylo se encontraba en un tren, en dirección a Moscú. Había encontrado la dirección de Yuri en Internet. Cuando llamó al timbre del edificio en la avenida Sretensky, su corazón empezó a latir con fuerza.
«— Mykhaylo», dijo solamente Yuri cuando abrió la puerta. Y se abrazaron allí, como una prueba viva que la amistad es siempre más verdadera que el odio.

martes, 11 de octubre de 2022

Celebrando el Día de la Hispanidad

Aprovechando la presencia en nuestra SIE de Lyon de cinco chicas españolas de intercambio en la capital del Ródano, y viendo además que se acercaba el Día de la Hispanidad, nada mejor que una buena charla de nuestras invitadas sobre su pueblo (Montoro), su provincia (Córdoba) y su tierra (Andalucía).

En su presentación pudimos aprender muchas cosas: los símbolos andaluces (la bandera, el himno, el escudo), las especialidades gastronómicas de la tierra (salmorejo, aceite), las costumbres y tradiciones populares (procesiones, la Diablilla), el instituto donde nuestras huéspedes estudian, el equipo de fútbol de Montoro...

Y todo ello, explicado con maravilloso acento "andalú". Una variedad de acentos, peninsulares y/o extrapeninsulares, que concuerda muy bien con la extensión de una lengua como la española, hablada en todo el mundo por más de quinientos millones de personas. Un gran homenaje a nuestro idioma cercano al día en que celebramos la cultura hispánica de todos:

Miércoles, 12 de octubre de 2022, Día de la Hispanidad

A lo largo de cuatro semanas, Carmen, Candela, Marta, Lola y María han participado con nosotros en la vida escolar y ahora es el turno de cinco lionesas que se volverán con ellas a España. ¡Un intercambio de lengua y cultura inolvidable!

Os dejamos aquí algunas fotos para el recuerdo.