lunes, 15 de agosto de 2016

"Matar al padre", una expresión freudiana para estos Juegos Olímpicos 2016

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, ha pasado a la historia por su uso de los mitos griegos para designar enfermedades mentales: el complejo de Edipo o de Electra, son dos de los más conocidos ejemplos.

Una de sus expresiones más conocidas es la célebre "matar al padre", que el médico vienés decía en el sentido metafórico de que los discípulos deben superar ("matar") a sus maestros.

Y eso es lo que ha ocurrido en la natación en estos Juegos Olímpicos 2016, donde el grande Michael Phelps, el atleta olímpico más laureado de la historia, ha puesto punto final a su vida deportiva con 26 medallas, la mayoría de ellas de oro, y también con una derrota frente al jovencísimo Joseph Schooling, un chaval de Singapur que ha conseguido el primer oro para su país y que creció idolatrando a Phelps.

El norteamericano, grande dentro y fuera de la piscina, se ha mostrado encantado de tener un seguidor tan bueno como el joven prodigio Schooling, que estudia y se prepara en la Universidad de Texas.

Todo un ejemplo.


Maigret en el banco


Una de las cosas buenas que tiene estudiar idiomas es que te permite entender cómo las mismas cosas pueden ser vistas desde distintas perspectivas en las diferentes lenguas.

Aprovecho este verano para leer algunas novelitas del inspector Maigret, del autor belga Georges Simenon, y me llama la atención el título de una de ellas que acabo de terminar:

Maigret et l'homme du banc.

La obra ha sido traducida al español como Maigret y el hombre del banco, claro. Sin embargo, en inglés su título es Maigret and the Man on the bench. Y es que la historia se refiere a un hombrecito que aparece muerto y que tenía la costumbre, no de trabajar en un banco, sino de sentarse en un banco público, desde donde se dedicaba a observar a la gente.

En inglés hay una palabra bank, para banco o establecimiento bancario, y otra, bench, que designa al banco público normalmente ubicado en un parque o calle pública. Sin embargo, en francés y en español la palabra es polisémico, pues puede designar las dos cosas.

Ciñéndonos al español, encontramos muchos significados para la palabra banco:

  • Banco de peces.
  • Banco de recursos.
  • Banco o establecimiento bancario.
  • Banco para sentarse.
  • Banco de sangre, de órganos, de semen...
  • Banco de arena.
  • Banco de niebla.
  • Banco de carpintero, etc.
En fin, que traducir es un ejercicio de inteligencia, algo que exige discriminación y talento, matiz, pesquis. Por eso los profes os insistimos tanto en que estudiéis idiomas. Y en que consultéis el diccionario.

Pues a la tarea. ¡Sus y a ello!

viernes, 12 de agosto de 2016

El comisario Maigret y la filología


José Antonio Pascual, en su "Prólogo" al Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Coromines, compara al famoso personaje de Georges Simenon con un etimólogo:

   "El etimólogo es una especie de comisario Maigret, al que las palabras, igual que los criminales de las novelas policíacas -o policiales-, no le ponen las cosas fáciles. Por eso, las máquinas no pueden evitar que los policías de las novelas y los filólogos de la vida tengan que recurrir a su intuición y a sus conocimientos para interpretar las confusas huellas a través de las cuales han de llegar a reconstruir la realidad de los hechos del pasado".
   José Antonio Pascual, "Prólogo", en Coromines, Joan, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 6ª ed., Madrid, Gredos, 2012, pp. XXIV.


martes, 2 de agosto de 2016

Des-ayunar, la comida más importante del día


El desayuno continental o europeo no suele ser tan opíparo como el célebre English breakfast, acompañado de salchichas, huevos duros, purés, cereales, frutas, yogur, café, galletas, bizcocho...

En realidad, es una comida muy importante como dice su propio nombre: por la noche ayunamos, y al despertarnos des-ayunamos, es decir, matamos la ausencia de alimento de tantas horas.

En francés, pasa lo mismo: le jeûne es el ayuno y déjeuner es des-ayunar.

¿Y en inglés? A ver, break-fast. To break es romper y fast, aunque puede ser un adjetivo que significa "rápido" (Ej.: Don't drive so fast!), también puede ser el verbo to fast, que significa ayunar. Así que lo mismo: des-ayunar, romper el ayuno.

¿Y en portugués? Bueno, a los lusos -poco ilusos y poetas- les gusta usar circunloquios, dar rodeos. Así que desayunar es  tomar o café da manhã, pero también existe la palabra desjejum, desayuno, donde aparece, como en español y francés, el prefijo privativo des- (como en des-controlar, des-parasitación, des-perezarse...)

Ya veis que las lenguas se ponen de acuerdo casi siempre: romper el ayuno obligado por el sueño nocturno, es importante. Haz un buen desayuno. Contra el ayuno, desayunoDon't forgtet it!

sábado, 30 de julio de 2016

Epónimos-2

En una entrada anterior, hablamos de la eponimia, procedimiento de creación de nuevas palabras que consiste en convertir un nombre propio en común.

Podéis ver el linkhttp://lenguavempace.blogspot.com.es/2016/05/eponimos.html

Ahora vamos a completar lo que allí dijimos.

En la ropa tenemos epónimos tan conocidos como cardigan, leotardos, mackintosh (abrigo a prueba de agua), stetson (sombrero típico de cow-boy), (botas) wellington. Detrás de todos estos epónimos hay nombre propios convertidos en comunes.

Lo mismo ocurre en el campo semántico de la comida (galleta garibaldi, pastel pavlova, sandwich, el pastel de Eccles, salsa Meunière, galletas Letizias -dedicadas a la reina Letizia-, pastel Sarah Bernardt, cóctel Rose Kennedy), en el de las flores (begonia, dahlia o dalia, magnolia), los instrumentos musicales (saxo o saxófono, sousafón o sousáfono), las armas (colt, derringer, mauser, kalashnikov), la medicina (fisuras rolándicas, fisuras silvanas, trompas de Eustaquio, trompas de Falopio, síndrome de Alzheimer, enfermedades de Parkinson, de Ménière...)

A veces creamos adjetivos derivados del nombre propio: película hitchcokiana, descripción dickensiana, música mozartiana, pintura turneriana...

O usamos nombres de personajes para referirnos a personas: ser un romeo, una cenicienta; tener una personalidad de Jekyll y Hyde, una relación de Holmes y Watson, una situación de David contra Goliath...

Los nombres de personas famosas o sus títulos nobiliarios (Earl Grey tea, vino marqués de Riscal) o sus apellidos (Domecq, Osborne) pueden servir para denominar objetos (USS Ronald Reagan, barco de guerra; rosa Cary Grant), edificios (Mediateca François Miterrand), calles, parques, jardines, hospitales, colegios, centros de todo tipo (lagos de Penélope Cruz)...

Vocabulario y geografía

Hay palabras que nos dicen el lugar del que proceden. Por ejemplo, en inglés se llama a un terrible desastre balaclava, por la famosa batalla de la guerra de Crimea donde se produjo la famosa Carga de la brigada ligera, que acabó con 600 muertos británicos a manos rusas, un episodio sangriento y heroico al que Lord Alfred Tennyson dedicó su famoso poema.

Todos podemos tener o encontrar nuestro Waterloo, un lugar de Bélgica donde Napoleón sufrió la derrota definitiva. ¡Y ojalá que no nos pille demasiado pronto Armaggedon, alusión bíblica del Apocalipsis de San Juan al fin del mundo, cuando se producirá la batalla definitiva entre las fuerzas del bien y del mal!

Pero no solo de batallas vive el hombre. Tomémonos un burdeos o un rioja o un champán. (¡Ojo, que digo "o" y no "y"!) Pongámonos (agua de) colonia. Comamos Brie (queso de) o unas (coles) de Bruselas o unas (pastas) danesas. O quizás unas hamburguesas o unas frankfurters. O si preferís, unas sardinas de... Sardinia (o sea, Cerdeña).

Dejemos ahora la comida y la bebida y vayamos de compras: ¿jeans, jerseys, bikinis, trencas, tuxedos...? La palabra jeans procede el nombre antiguo en inglés de la ciudad de Génova, donde se fabricó por primera vez esta tela. El americano Lévi-Strauss la compró con intención de fabricar tiendas de campaña, pero en vez de eso hizo pantalones y así nacieron los tejanos, que vienen de... ?
En cuanto a la trenca, quizás la palabra venga de la españolización de Trench coat, abrigo de trinchera, pues el modelo original, que era marrón camello, fue muy utilizado por los soldados durante la Primera Guerra Mundial. En inglés, se llama duffle coat, por la ciudad belga de Duflle.
Los bikinis y jerseys (o pullovers) tienen nombres de islas, como todo el mundo sabe. Y en cuanto al tuxedo, nombre americano del esmoquin, se llama así por el Tuxedo Club, donde se exigía a los clientes que llevaran la susodicha prenda.

Pero sigamos con la clase de geografía, digo de vocabulario, digo... Bueno, ya no sé ni lo que digo. Di a alguien un limerick, conduce una limusina, compra un (perro) alsaciano o un labrador. Juega al badmington o al rugby. Corre un maratón. Participa en un derby. Danza una mazurca...

Sin darte cuenta, ya has viajado por medio mundo.

Sobre el origen de la palabra "Robot"


En 1921 el escritor checo Karel Čapek [ˈkarɛl ˈʧapɛk] (1890-1938) escribió en Praga Robots Universales Rosum, traducida al año siguiente al inglés, la historia de una factoría que producía trabajadores humanoides. Necesitaba un nombre para sus esclavos electrónicos y fue su hermano Josef quien recordó la antigua palabra checa para los "trabajadores forzados": robota.

Autómata era una palabra disponible desde el siglo XVII y, desde el siglo XVIII, existía la palabra androide. Por cierto, que el célebre Philip K. Dick (1928-1982) la utiliza en su novela corta Do Androids Dream of Electric Sheep?, inspiradora de una de las películas más importantes de la ciencia ficción: Blade Runner.

Pero tras la obra de Čapek la palabra robot se convirtió en una de las más relevantes del mundo tecnológico. En 1929 ya aparece traffic robots, para referirse a las luces automáticas de regulación del tráfico. Después de Čapek, otros escritores han escrito sobre los robots, entre ellos Isaac Asimov y su famoso I, Robot, adaptado al cine.

Los escritores de ciencia-ficción abreviaron la palabra en bot, refiriéndose a software que se ejecuta automáticamente en un ordenador o que realiza él solo la tarea, sin mediación de las personas. Cuando usamos internet o cualquier juego de ordenador, nos encontramos muchos de esos bots o robots. Además, la palabra bot se ha convertido también en un sufijo, siendo la palabra que lo precede la que especifica de qué tipo de robot se trata: infobot, spambot, spybot, warbot...


viernes, 29 de julio de 2016

Antonomasia: cuando los nombres propios se vuelven comunes

Hay una serie de nombres propios que se hacen populares y pasan a convertirse en comunes. Por ejemplo, cuando llamamos Bimbo al pan de molde o pedimos Casera en lugar de gasesosa.
Esto es a lo que llamamos antonomasia.

Más ejemplos: ser un hércules, un sansón, un donjuán, un midas, un nerón, un judas, un maquiavelo...

A veces, son las marcas comerciales las que se hacen nombres comunes: aspirina, heroína, termo, yo-yo, zipper, lego, mecano, kleenex, hoover... O los inventos: el sandwich fue inventado por el conde de Sandwich.

Palabras de origen amerindio

Las culturas precolombinas nos han dejado varias palabras, entre ellas: caribú, mocasín, opossum, tomahawk, totem, tipi...

viernes, 22 de julio de 2016

Topónimos ingleses

La toponimia nos permite conocer muchas cosas acerca de la historia de los pueblos. En esta ocasión, vamos a hablar de la palabra anglosajona "lea", palabra poética usada desde al menos el siglo VIII, y que significa "grassy meadow", pradera herbosa, algo así como el "prado verde et bien sençido", del que habla Gonzalo de Berceo en la introducción alegórica de sus Milagros de Nuestra Señora.

El prado ameno, lleno de verdura o verdor, con sus cristalinas aguas, sus pajarillos cantando, etcétera, es una parte fundamental del tópico latino-medieval-clásico del "locus amoenus". Y además, forma parte también fundamental de muchos topónimos y antropónimos. En inglés, las variantes ley, leigh, lee, lees, lease, ly, lay se relacionan con lea, "pradera llena de césped".

Barnsley procede de Beorn's lay, "el prado de Beorn". En Bletchley vivía alguien llamado Blecca. Y en Dudley, un tal Dudda. Y en Wembley, Wemba; en Audley, Aldgyth; en Madindgley, la tribu Mada.

En otros topónimos, la palabra explica cómo es el prado: Morley signifca "prado tipo páramo (moorland)". Dingley dice que el prado rodea a un antiguo fuerte o dingle. Evenley remite a level, "nivel". Rowley, a rough, "rudo, áspero". Stanley, a stone, "piedra". Langley, a long-shaped, "de gran tamaño".

Otros topónimos se relacionan con los nombres de árboles que crecían en el lugar: Ashley, Oakleigh y Acle (relacionados con oak, "roble"), Thornley, Berkeley (relacionado con birch, "abedul"), Bronley (relativo a bramble, "zarza, zarzamora"), Uley (correspondiente yew, "tejo"), etc.

Topónimos relacionados con lo que crece en el terreno: Cloverley, Farleigh (relacionado con ferns, "helechos"), Ridley (de reeds, "cañas"), Wheatley (de wheat, "trigo"), Flaxley (de flax, "lino")...

Topónimos relacionados con animales, insectos o pájaros: Durley (de deer), Gateley (de goat), Horsley (de horse), Shipley (de sheep), Finchley, Crawley (de crows), Beerleigh...

Otros elementos sufijos de origen anglosajón que sirven para dar nombre a lugares son:
  • -ham, "casa": Birmingham, Nottingham.
  • -ing, "gente de": Reading, Worthing.
  • -tun, -ton, -town: Washington, Brighton, Freetown.
Existe también un sufijo de origen vikingo: -by, que significa "granja", muy presente en la toponimia británica: Derby, Rugby, Grimsby.

Hay también un prefijo de origen celta: pen-, "colina, montaña pequeña": Penzance, Penrith...

Los topónimos de origen latino terminan en -caster, -chester (de castrum, "campamento") o -minster (de monasterium, "monasterio"): Rochester, Lancaster, Winchester, Westminster, Axminster...

Los lugares con ría suelen llevar -mouth: Plymouth, Bournemouth, Southmouth...