sábado, 21 de abril de 2018

AVICII

Avicii nació el 8 de septiembre de 1989 en Estocolmo, Suecia.
Su nombre de nacimiento era Tim Bergling; aunque es conocido profesionalmente como Avicii.


Carrera Musical:
Emergió en la industria musical en 2008, cuando tenía 18 años.
En abril de 2008, Avicii publicó su primera producción propia, Manman.
Salto a la fama  en 2011, por primera vez Avicii y David Guetta realizan una coproducción titulada: Sunshine.

Retirada de los escenarios:

El 29 de marzo, Avicii anunció vía Facebook que se retiraría de los escenarios al terminar sus giras de 2016.
No tenia planes de seguir actuando en vivo dado que su interés estaba en explorar y centrarse en la musica.
El ultimo concierfto que dio fue en agosto de 2016 en Ibiza.


Fallecimiento: 
A través de un comunicado de su representante, se anunció que Avicii había fallecido la tarde del 20 de abril de 2018 en Mascate (Omán) a los 28 años.
Las causas de su muerte aún no se han esclarecido.

Documental:
El documental de Avicii ”True Stories” esta disponible en Netflix.

Canciones: 
1.Avicii feat. Aloe Blacc - Wake Me Up
2.Avicii - Levels
3.Avicii feat. Dan Tyminsk - Hey Brother
4.Avicii - Lay Me Down



jueves, 19 de abril de 2018

“My Bucket List” (mi lista de deseos)

Bucket significa en inglés "cubo", "cangilón", recipiente donde se recoge algo. La expresión "bucket list" se usa para indicar "lista de deseos", cosas que hacer antes de morir, etc.

Mi lista de las cosas que quiero hacer antes de morir:

1.Visitar al menos 10 países.

2.Ver un partido de fútbol del Real Madrid en Champions.

3. Ver las 7 maravillas.

4. Tirarme de paracaídas.

5. Tener un hijo.

6. Nadar (o bucear) en Australia, (gran barrera de coral)



7. Estar en un reality de la TV.

8. Pisar cada uno de los 5 continentes.

9. Conducir un Ferrari o un Lamborghini.

10. Ir al carnaval de Río.

11. Ver un año nuevo desde el Times Square en NY.



12. Donar sangre.

13. Salvar la vida de alguien.

14. Montar a caballo.

15. Hacer una película corta.

16. Nadar con delfines en libertad.



17. Comer una pizza en Italia.

18. Hacer un safari en Sudáfrica.



19. Pasar una noche en un hotel de lujo.



20. Jugar en los casinos de las Vegas.

El síndrome de Stendhal


El síndrome de Stendhal (también denominado síndrome de Florencia o estrés del viajero) es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar. También suele suceder ante escenarios históricos, como ser campos de batalla, palacios, ruinas históricas o lugares en los cuales se hayan producido hechos muy importantes.

Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el síndrome de Stendhal se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

Se denomina así por el famoso autor francés del siglo XIX, Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en 1817 en su visita a la basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio:
«Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme».
Aunque ha habido muchos casos de gente que ha sufrído vértigos y desvanecimientos mientras visitaba el arte en Florencia, especialmente en la Galleria degli Uffizi desde el principio del siglo XIX en adelante, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, por la psiquiatra italiana Graziella Magherini. Ella observó y describió más de cien casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.

El síndrome de Stendhal te puede entrar si intentas ver de golpe todo el Museo del Louvre o así, como quise hacer yo la primera vez que fui. Cosas de la inexperiencia.

Los publicista de una famosa marca de coches han utilizado este síndrome para hacer un gran anuncio:

Aquí tenéis otro ejemplo de cómo usar el anuncio para hacer un vídeo más cultural, diferente
Y aquí otro, sobre el famoso síndrome


miércoles, 18 de abril de 2018

"Mota, mote, moti, moto y motu", una diversión paranomástica

Hace un par de entradas hablábamos de las "motas" que se están construyendo en las orillas del río Ebro para evitar que el agua se expanda y acaba inundándolo todo.

Pues bien, jugando con las palabras, nos hemos acordado de otras muy parecidas en las que solo cambia la vocal: "mota, mote, moti, moto, motu". ¿Existen todas ellas? Veámoslo.

En primer lugar, ya que uno es docente y le sale la deformación profesional por donde quiera que va, diremos que el juego de usar palabras de sonoridad parecida se llama paronomasia. Ej.: "hombro, hombre, hembra, hambre..."

Después, hablaros de la función distintiva del fonema. Los fonemas no significan nada, son unidades mínimas distintivas, no significativas. Ello quiere decir que si cambiamos un solo fonema de una palabra, la unidad entera cambia de significado. Por ejemplo, "paso, peso, piso, poso, puso".

¿Qué pasa entonces con las "motas"? Por cierto, tienen su propio verbo: "motear", es decir, llenar de motas una tela para embellecerla.

¿Y un "mote"? Es palabra que viene del occitano "mot", nombre, palabra. Tiene varias acepciones, pero la más común es la de "sobrenombre" o "apodo" que damos a alguien; no siempre con buena intención, por cierto, pues a veces los motes son crueles y ofensivos. Eso sí, si es un mote positivo, entonces puede llamarse "cognomento", que es mote, pero con clase o distinción. También tiene su verbo derivado, "motejar", que significa "aludir a alguien por su mote, calificarlo" de tal o cual. Además, si le añades una sílaba te sale el "motete", que es una composición musical para ser cantada en las iglesias y es de origen medieval. Por supuesto, su nombre deriva también de "mot", palabra, ya que para cantar hay que decir algo. A menos que se trate de nuestro himno nacional, que entonces solo hay que decir: "Lolo-lolo-loló-lolololo-lololó-loló..."

En cuanto a "moti" no existe en el diccionario, pero podría existir. Por ejemplo,  como nombre hipocorístico o familiar: igual que llamamos a alguien "Poti" o "Mochi", "Chonchi" o "Conchi", podríamos llamarlo "Moti". La creación de palabras en el idioma se rige solo por el principio de legibilidad: que se puedan pronunciar o articular. Lo demás es cosa de tiempo. Si no existen, ya existirán... siempre y cuando los hablantes lo deciden, claro. Nada hay más democrático que el lenguaje que a nadie pertenece y a todos sirve, que entre todos lo creamos y actualizamos de contino.

Por lo que se refiere a "moto", nadie tendrá problemas para pensar en el vehículo a motor de dos ruedas, tan frecuente en nuestras vidas. Es un acortamiento de "motocicleta", palabra a su vez relacionada con "bicicleta", "triciclo", "monociclo", "ciclo", "cíclico", "motociclismo"... La palabra se forma sobre "motor" y "bicicleta" y es algo así como una "bicicleta a motor". Por cierto, como  a los coches se los llamó al principio "motor car", "motocarros" o "carros con motor", de la contracción de "motor" y "hotel" nació en CaliforniaEstados Unidos el primer "motel", palabra creada sobre "hotel", con el sentido de "hotel para automovilistas o motoristas". ¡Hay que ver qué gran éxito tuvo don Henry Ford popularizando su invención! Otra de las acepciones de la palabra "moto", aunque mucho menos frecuente y prácticamente desconocida para la mayoría de los hablantes, es la de "hito" o "mojón", y como dice el DRAE, seguramente procedente de la "mota" de antes, la elevación del terreno. O sea, que la mota se puso a tener un hijito, una elevacioncita de nada, y tuvo un "moto". ¡Qué tierno!

En cuanto a "motu", existe como latinismo en la expresión "motu proprio", "en mi propio nombre", y ojo con la palabra "proprio", que en latín lleva dos erres, aunque en español haya perdido una: ¿se la habrá robado un político, uno de esos que lo mismo arramblan con el dinero de todos que con cualquier máster que se encuentran a su paso? Es la cosa que aquí es donde se suele notar la diferencia entre quien de verdad sabe y quien solo se da pisto con alguna expresión elegante. Por ejemplo, dígase "grosso modo", y no *a grosso modo, para referirse a algo que se afirma "de modo grueso" o aproximado.

And by the moment..., no más aproximaciones. Dejemos la ciencia para otro día. Es cosa de conciencia: no acaparar, no avasallar. Por hoy, ya basta.

martes, 17 de abril de 2018

De monjes benedictinos y de dulces tan dulces como el tiramisú

Si vais algún día por San Millán de la Cogolla, el monasterio riojano que se haya cerca de Berceo, pueblo natal de Gonzalo de Berceo, el de los Milagros de Nuestra Señora, el poeta del mester de clerecía del siglo XIII, el que pedía como premio "un vaso de bon vino" (como buen riojano), sin duda visitaréis las Glosas emilianenses, primeros documentos escritos de las lenguas castellana y vasca.

Por supuesto, hay que visitar los dos monasterios, el de suso y el de yuso, palabras del castellano medieval hoy desaparecidas, que quieren decir, respectivamente, "de arriba" y "de abajo". Todavía en francés se conservan las palabras "dessus" y "dessous", "por encima" y "por debajo", que se relacionan respectivamente con las palabras "su" y "yu", "arriba" y "abajo".

Como yo siempre me lío con el significado de suso y yuso, siempre he querido encontrar una fórmula mnemotécnica que me ayude a recordar cuál es cuál, si suso es arriba y yuso, abajo o viceversa. Y la fórmula me ha venido ante el tiramisú, el famoso postre de origen italiano. ¿Por qué? Pues sencillamente porque la palabra significa "take me up", "súbeme arriba", "súbeme el ánimo"; viene del dialecto véneto y tiene que ver con que era un postre tan hipercalórico que enseguida le subía a uno la moral.

Así que ya sabes, como decimos "tiramisú" y no "tiramiyú", es porque "suso" significa "arriba" y no al contrario.

¿Cuál es el monasterio "de suso"? ¡Pues el del tiramisú, el de arriba! Así que el "de yuso" tiene que ser... ¡Exacto!

¡Sí, problema resuelto! ¡Dulce solución!


Pero... ¿qué es exactamente una "mota"?

¿Aguantarán las motas? ¿No aguantarán? ¿Le dará tiempo a la U.M.E. a acabar de levantar la nueva mota? ¿Habrá que desalojar a los vecinos?

En estos días de crecidas del Ebro, si escuchamos las noticias, todo son "puntas de la crecida" y "motas" por todos lados, que si aguantan, que si el agua arrambla con todo...

Pero ¿qué es exactamente una mota? Dejamos aparte a un cómico que todos conocemos, José Mota, que no tiene vela en este entierro y recurramos al diccionario, que para eso está:

mota

1. f. Partícula pequeña de alguna cosa,que se pega a la ropa o a otras partes: no quiero ni una mota de polvo.
2. Defecto muy ligero o de poca importancia: ese incidente no es más que una mota en tu expediente.
3. Elevación de poca altura, natural o artificial,que se levanta en un llano.
4. Mancha,dibujo o pequeña estampación redondeada o muy pequeña: vestido liso con motas de colores.
5. amer. vulg. marihuana.

Lógicamente, aquí se trata de la acepción 3, "elevación de poca altura", y gracias a ella nos enteramos de que las motas pueden ser artificiales o naturales. De ahí que tengamos en España, en Medina del Campo, el famoso castillo de La Mota, muy vinculado a Isabel la Católica y que, como podréis imaginar teniendo ese nombre, se levanta en una elevación pequeña de la villa.


Conviene añadir que, aunque el de Medina sea el castillo de La Mota más famoso, existen otros con el mismo nombre en diferentes lugares de España: en Ágreda (Soria), en Astudillo (Palencia), en Benavente (Zamora), llamado también "Torre del Caracol"; en Marchena (Sevilla); en Nájera (La Rioja); en Pliego (Murcia), llamado también "de las Paleras" y "de las Barracas"; en San Sebastián (Guipúzcoa), llamado también "El Macho".

Incluso hay una Fortaleza de la Mota, en Alcalá la Real (Jaén).

¡Y hasta un título nobiliario, el Condado del Castillo de la Mota, que Franco concedió a Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, y jefa máxima de la Sección Femenina, a la que el dictador concedió en su día el castillo como sede! Ahí es nada el Comandantín: ¿que me gusta el Pazo de Meirás? ¡Pues me lo quedo! ¿Que me caes bien y buscas sede para tu Sección? ¡Pues, hala, al Castillo de la Mota!

Para finalizar, existe una población conquense, Mota del Cuervo, conocida como "El Balcón de la Mancha", por su enclave elevado; y también hay una Mota del Marqués, en la provincia de Valladolid. Además, en Cuenca y Valencia hay una población llamada Motilla del Palancar y también existe un asentamiento arqueológico en Daimiel llamado Motilla del Azuer.

En definitiva, que la toponimia y el diccionario nos enseñan qué es una mota y ahora ya sabemos que siempre que una población lleve dicha palabra en su nombre, seguro que tiene una buena vista panorámica de los alrededores.

¡Cosas de las etimologías!

En cuanto mejore el tiempo, ¡hala!, a viajar por todas las motas habidas y por haber. ¡Y que aguanten!

UNA ANÉCDOTA PERSONAL 

Esto de ser mayor y tener años... tiene alguna ventaja. Una de ellas es que recuerdas cosas de hace mucho.

Cuando yo era un joven de vuestra edad, muchas de las obras literarias clásicas las leí en unos cómics de mi tiempo de la colección "Joyas Literarias Universales", eran unas adaptaciones cortitas, mejor o peor dibujadas y escritas, pero bueno, servían para enterarte del argumento de las obras en cuestión.

Una de las que leí con más fruición fue la adaptación de La isla del tesoro, del escocés Robert Luis Stevenson. Y recuerdo perfectamente cómo el pirata ciego llegaba a la posada de Jim y su madre y, a los pocos días, dos de sus compañeros piratas le ponían en la mano una mancha negra, La Mota Negra, una mancha oscura que le llenaba de horror, porque en el lenguaje pirata eso significaba una segura condena a muerte próxima a ejecutarse. Y en efecto, días después de la visita de los dos piratas, llegó el grueso de la banda pirata y asaltó la posada y mató la ciego. Pero el hábil muchachuelo Jim salvó el mata del tesoro, y se enroló como grumete y...

Bueno, ya veis que me entusiasmo y "me se lleva" el espíritu de la aventura. ¡Qué gran novela de aventuras la de Stevenson! ¡Venga, Jim, que tú puedes! ¡No dejes que te engañe John Silver el Largo! ¡A por el tesoro del capitán Flint! ¡Ron, ron, ron, la botella de ron!

La Mota Negra: cuánta aventura encuentro yo en la evocación de una simple palabra. Cosas de la vejez.

OTRA ANÉCDOTA DEL ABUELO CEBOLLETA

"El abuelo Cebolleta" era un personaje de un tebeo, "13 Rue del Percebe", publicado por la editorial Bruguera. Todos los miembros de la familia huían de él, porque no paraba de contar batallitas: "Cuando yo era joven..." (y seguía una perorata de treinta minutos: la mili, la juventud, el trabajo... Cualquier tema era bueno para el pobre abuelo, que solo quería hablar y que le escuchasen.

Y uno cada vez se va pareciendo más al abuelo Cebolleta. Porque lo cierto es que, al hablar de "motas", pues me he acordado de otra batallita: una obra que leí, Sherlock Holmes y la cinta moteada, de sir Arthur Conan Doyle. En inglés, Sherlock Holmes and the speckled band. "Moteada" quiere decir aquí "cubierta de motas", es decir, de manchas o lunares. La obra me lleva de nuevo al DRAE, al verbo "motear", "1. tr. Salpicar de motas una tela, para darle variedad y hermosura".

¿Os imagináis hacer una "mota" o barrera "moteada", pintada con lunares y manchas? Lo más de lo más.


LAS HUELLAS DACTILARES

Definición:


Las huellas dactilares,son impresiones que produce el contacto de los dedos en una superficie.


Datos curiosos:


1 .Las huellas dactilares no cambian.

El patrón con el que naciste, tanto en tus manos como en tus pies, es el mismo patrón con el que morirás.

2 .Es posible nacer sin huellas.

En el mundo hay pocas personas que no tienen huellas dactilares, por lo que les es imposible identificarse. 

3. Los gemelos nacen con huellas dactilares distintas.

No hay huella idéntica a otra puesto que cada huella es única, esto aplica también en el caso de gemelos, aunque el cine y la televisión se empeñen en mostrar historias de ficción en las que es imposible dar con el verdadero asesino, por ser hermanos semejantes los sospechosos del crimen.

4. Nuestras huellas se forman antes nacer.

El dibujo en la yema de nuestros dedos no es fruto de nuestra infancia y vivencias, sino que se genera mientras estamos en el vientre de nuestra madre.




5. Hay tipos de huella dactilar más y menos comunes.

Existen 4 tipos de patrón de huella dactilar. Se ha comprobado que hay unos dibujos dactilares más típicos que otros. 





6. Los koalas y nosotros compartimos huellas similares.

Si un koala comete un crimen, un forense podría llegar a pensar que lo ha efectuado un humano, ya que sus huellas dactilares son increíblemente parecidas a las nuestras.



 

7. No se pueden borrar quemándolas.

En algunas películas de espías hemos visto como los protagonistas intentaban eliminar sus huellas dactilares quemando sus yemas con fuego o químicamente, con ácido.   

 

8. En la antigüedad se usaban como firma .

Las huellas dactilares,  ya se usaban en la antigua Babilonia como método de firma. Estamos hablando de 2000 años a.C.



9. Hasta el siglo XIX no sirvieron para resolver un crimen.

Fue en el año 1892, en Argentina. Gracias a las huellas dactilares se resolvió el caso de Francisca Rojas. Esta mujer aparentemente había sido atacada por alguien que había matado además a sus dos hijos en una incursión a su casa. Francisca acusó de tal atrocidad a su vecino, pero ante la falta de confesión del mismo, las autoridades decidieron investigar para encontrar pruebas que lo señalaran como culpable.