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domingo, 11 de septiembre de 2022

Miguel Hernández y Enrique Morente, el encuentro de dos genios

 Miguel Hernández, poeta español, republicano, muerto en plena juventud, en las cárceles franquistas, es autor de algunos de los poemas más memorables de la lírica española. Uno de ellos es la celebérrima "Elegía a Ramón Sijé", que aquí interpreta el genio del flamenco y adelantado de la fusión, el maestro Enrique Morente, un gran estudioso de nuestras raíces hispano-árabes y un artista reconocido y querido, tristemente ya fallecido.



(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y en tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

TAREAS PARA EL ALUMNADO

1. Cuenta brevemente la biografía de Miguel Hernández.

2. Resume en pocas líneas la vida de Enrique Morente.

3. Indaga quién fue Ramón Sijé, su relación con Miguel Hernández, por qué le dedica su elegía.

4. Explica qué es una elegía, indaga qué elegías importantes se han escrito a lo largo de la historia de la literatura española, hispánica y universal.

5. Lejía, elegía, herejía... La paronomasia es una figura literaria que se basa en el parecido de las palabras, con el que juega con intenciones lúdicas, sentimentales, enfáticas... Crea un juego paronomástico con las tres palabras citadas.

6. La "Elegía a Ramón Sijé" está escrita en versos endecasílabos, en tercetos encadenados de rima consonante alterna. Compruébalo midiendo las tres primeras estrofas.

7. La última estrofa es la única diferente, pues añade un verso más (cuarteto), manteniendo la rima alterna que caracteriza a todo el poema. Explica por qué el autor hace esto.

8. Miguel Hernández, poeta popular y amado por todos, ha tenido mucha suerte con las musicalizaciones de sus poemas. Busca ejemplos de cantantes y músicos que se hayan acercado a la poesía de Miguel Hernández (aparte del gran Enrique Morente).

miércoles, 18 de abril de 2018

"Mota, mote, moti, moto y motu", una diversión paranomástica

Hace un par de entradas hablábamos de las "motas" que se están construyendo en las orillas del río Ebro para evitar que el agua se expanda y acaba inundándolo todo.

Pues bien, jugando con las palabras, nos hemos acordado de otras muy parecidas en las que solo cambia la vocal: "mota, mote, moti, moto, motu". ¿Existen todas ellas? Veámoslo.

En primer lugar, ya que uno es docente y le sale la deformación profesional por donde quiera que va, diremos que el juego de usar palabras de sonoridad parecida se llama paronomasia. Ej.: "hombro, hombre, hembra, hambre..."

Después, hablaros de la función distintiva del fonema. Los fonemas no significan nada, son unidades mínimas distintivas, no significativas. Ello quiere decir que si cambiamos un solo fonema de una palabra, la unidad entera cambia de significado. Por ejemplo, "paso, peso, piso, poso, puso".

¿Qué pasa entonces con las "motas"? Por cierto, tienen su propio verbo: "motear", es decir, llenar de motas una tela para embellecerla.

¿Y un "mote"? Es palabra que viene del occitano "mot", nombre, palabra. Tiene varias acepciones, pero la más común es la de "sobrenombre" o "apodo" que damos a alguien; no siempre con buena intención, por cierto, pues a veces los motes son crueles y ofensivos. Eso sí, si es un mote positivo, entonces puede llamarse "cognomento", que es mote, pero con clase o distinción. También tiene su verbo derivado, "motejar", que significa "aludir a alguien por su mote, calificarlo" de tal o cual. Además, si le añades una sílaba te sale el "motete", que es una composición musical para ser cantada en las iglesias y es de origen medieval. Por supuesto, su nombre deriva también de "mot", palabra, ya que para cantar hay que decir algo. A menos que se trate de nuestro himno nacional, que entonces solo hay que decir: "Lolo-lolo-loló-lolololo-lololó-loló..."

En cuanto a "moti" no existe en el diccionario, pero podría existir. Por ejemplo,  como nombre hipocorístico o familiar: igual que llamamos a alguien "Poti" o "Mochi", "Chonchi" o "Conchi", podríamos llamarlo "Moti". La creación de palabras en el idioma se rige solo por el principio de legibilidad: que se puedan pronunciar o articular. Lo demás es cosa de tiempo. Si no existen, ya existirán... siempre y cuando los hablantes lo deciden, claro. Nada hay más democrático que el lenguaje que a nadie pertenece y a todos sirve, que entre todos lo creamos y actualizamos de contino.

Por lo que se refiere a "moto", nadie tendrá problemas para pensar en el vehículo a motor de dos ruedas, tan frecuente en nuestras vidas. Es un acortamiento de "motocicleta", palabra a su vez relacionada con "bicicleta", "triciclo", "monociclo", "ciclo", "cíclico", "motociclismo"... La palabra se forma sobre "motor" y "bicicleta" y es algo así como una "bicicleta a motor". Por cierto, como  a los coches se los llamó al principio "motor car", "motocarros" o "carros con motor", de la contracción de "motor" y "hotel" nació en California, Estados Unidos el primer "motel", palabra creada sobre "hotel", con el sentido de "hotel para automovilistas o motoristas". ¡Hay que ver qué gran éxito tuvo don Henry Ford popularizando su invención! Otra de las acepciones de la palabra "moto", aunque mucho menos frecuente y prácticamente desconocida para la mayoría de los hablantes, es la de "hito" o "mojón", y como dice el DRAE, seguramente procedente de la "mota" de antes, la elevación del terreno. O sea, que la mota se puso a tener un hijito, una elevacioncita de nada, y tuvo un "moto". ¡Qué tierno!

En cuanto a "motu", existe como latinismo en la expresión "motu proprio", "en mi propio nombre", y ojo con la palabra "proprio", que en latín lleva dos erres, aunque en español haya perdido una: ¿se la habrá robado un político, uno de esos que lo mismo arramblan con el dinero de todos que con cualquier máster que se encuentran a su paso? Es la cosa que aquí es donde se suele notar la diferencia entre quien de verdad sabe y quien solo se da pisto con alguna expresión elegante. Por ejemplo, dígase "grosso modo", y no *a grosso modo, para referirse a algo que se afirma "de modo grueso" o aproximado.

And by the moment..., no más aproximaciones. Dejemos la ciencia para otro día. Es cosa de conciencia: no acaparar, no avasallar. Por hoy, ya basta.

lunes, 26 de febrero de 2018

La paronomasia, una figura juguetona

La paronomasia, también llamada paronimia, parequesis o adnominatio, es una figura retórica que consiste en asociar palabras semejantes por su sonido, pero de distinto significado. La materialidad de las palabras se alía al significado de las mismas para producir un juego de palabras que normalmente conduce a la mera diversión o a la sátira.

Aunque no falta en la lengua coloquial (“Nuestro gozo en un pozo”), la publicidad o la literatura popular (“Tengo miedo al avión./También tengo miedo al barco./Por eso quiero saber/lo que he de hacer/para cruzar el charco”), la paronomasia se usó profusamente en el Siglo de Oro.

He aquí un ejemplo de Unamuno:

Le puso el piso en que pasa
Hondo hastío; donde posa 
Sin coser; es otra cosa, 
No lo que quiso; no casa. 
Presa del piso, sin prisa, 
Pasa una vida de prosa.

viernes, 5 de agosto de 2011

El príncipe Jarra

El príncipe Harry de Inglaterra, hermano del recién casado heredero William, acaba de pasarse, durante este caluroso agosto, por Mallorca, donde como un guiri cualquiera, se ha cogido su litrona de cerveza y... Tal cual la foto. ¡Ah, la canícula! ¡Cruel Lorenzo, cómo aprietas las principescas carnes!

El príncipe Harry, en Mallorca.

La cosa es que los periodistas, que no pierden una, le han cambiado el nombre con trueque vocálico de "y" en "a", y ahora el príncipe ha pasado a llamarse "El príncipe Jarra". Bonita paronomasia. ¡Para que luego digan que no sirven para nada las figuras literarias!