martes, 6 de mayo de 2014

La Ínsula Barataria está cerca de Zaragoza

En 1568 Cervantes estuvo en Pedrola, como paje del cardenal Julio Aguaviva (Giulio Acquaviva) y Aragón, de invitado de los duques de Villahermosa, de los que era pariente, en el palacio que estos tenían en la villa zaragozana. Y conoció bien el entorno, particularmente Alcalá de Ebro, en cuyos meandros, con las crecidas del río, se formaban auténticas islas. Así que decidió inspirarse en estos lugares para situar la Ínsula Barataria que los duques entregan a Sancho en la segunda parte del Quijote, para burlarse del pobre escudero, quien, sin embargo, dio muestras de gran sentido en el tiempo que fue gobernador.



En Alcalá de Ebro hay un magnífico Monumento a Sancho Panza que recuerda el episodio (hay también que visitar la Iglesia de la Santísima Trinidad). Y en el palacio de los duques, en Pedrola, es donde Sancho y Don Quijote vivieron la aventura de Clavileño, el caballo de madera que ellos montaron, convencidos de los transportaba por la Vía Láctea.

Iglesia de la Santísima Trinidad en Alcalá de Ebro

Palacio de los Duques de Villahermosa en Pedrola

Como en 2015 empezará el cuarto centenario de la edición de la segunda parte del Quijote, este es un anticipo del merecido homenaje a la genial obra cervantina. Ahí queda.

A Sancho en la Ínsula no lo dejaba comer el doctor Pedro Recio de Mal Agüero,
pues decía el doctor que era malo para la salud hacerlo en demasía

La misma viñeta, interpretada por José Luis Cano

Sancho ejerciendo de gobernador de la Ínsula

El Duque y la Duquesa, dos gigantes
zaragozanos de origen cervantino

Sancho y Don Quijote vistos por José Luis Cano

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