miércoles, 20 de agosto de 2014

El cura de Alcañiz y el cura de Alcañices

Hay dichos, historias, que se hacen populares, como el ratón de campo y el mur de ciudad, que ya aparece en el Arcipreste de Hita y que ha dado pie incluso a historias de dibujos animados del mismísimo Walt Disney. Hoy traemos aquí un dicho popular, donde aparece una ciudad aragonesa, Alcañiz, y cuyo motor es la rima. Y dice así (seguro que algunos la habréis oído muchas veces):


El cura de Alcañiz, a las narices llamaba la nariz,
y el cura de Alcañices, a la nariz llamaba las narices.
Y vivían felices, el cura de Alcañiz y de Alcañices.


La forma del dicho me recuerda las del Limerick, que es un juego de palabras de tres versos, el último de los cuales funciona como conclusión.

Que este es un dicho popular lo demuestra, por ejemplo, que aparece en una novela del escritor vallisoletano Miguel Delibes titulada Mi idolatrado hijo Sisí (1953), donde se registra una variante:

"Cantaba suavemente, cálidamente, Paulina:
El cura de Alcañices
a la nariz llamaba las narices.
Y el cura de Alcañiz
llamaba a las narices la nariz" (Libro primero, cap. II)

En otros juegos de palabras, lo importante es evitar una palabrota, pero al mismo tiempo evocarla en la mente de quien escucha, por ejemplo:

"El cojo de los cojines
ponía los cojines en los cajones
y el cojo de los cajones
ponía los cajones sobre los cojines".

¡Ay, señor, si es que somos como niños!

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