viernes, 1 de octubre de 2010

Un genio llamado Luis Buñuel

"Luis Buñuel, aragonés. Un cíclope. Tallado en planos recios. Con una silueta heráclida. Y un rostro xilográfico" (Ernesto Giménez Caballero)

Este curso, en marzo de 2011, con los alumnos de 2º de Bachillerato, iremos a Calanda a visitar el CBC (Centro Buñuel de Calanda).

Luis Buñuel (1900-1983) fue un turolense universal, un maestro del cine, un provocador incansable que se rebeló contra lo establecido, contra la sociedad burguesa de la que procedía y contra la educación católica que había sido la suya. Una de sus frases más famosas aseguraba aquello de "Sigo siendo ateo, gracias a Dios". Fue el director de una treintena de películas, algunas tan memorables como Un perro andaluz, La edad de Oro, Viridiana, Bella de día, Tristana, El ángel exterminador, El discreto encanto de la burguesía, Ese oscuro objeto del deseo, El fantasma de la libertad... Todas recomendables e imprescindibles para los cinéfilos. Su carrera cinematográfica duró unos cincuenta años y realizó películas en España, Francia y México. También pasó, aunque brevemente, por Hollywood. Pero aquello no pintó bien para Buñuel. Cuando vayamos a Calanda veremos Los olvidados, otro filme destacable de nuestro genio, posiblemente el mejor de su etapa mexicana.

Para conocer a Buñuel existen muchos libros y documentales (por ejemplo, el magnífico A propósito de Luis Buñuel, con guión de Agustín Sánchez Vidal). Yo aquí voy a comentar algunas cosas que tomo de Escritos de Luis Buñuel, Madrid, Páginas de Espuma, 2000, preparado por el especialista Manuel López Villegas.

Buñuel destacó en el cine, pero en su juventud escribió poesía, cuento, teatro..., en contacto con la generación del 27 y las vanguardias europeas, y muy influido por su admirado Ramón Gómez de la Serna. En la Residencia de Estudiantes (que en 2010 cumple su centenario) conoció a Dalí, Lorca y al bueno de Pepín Bello, que se hizo centenario y contó muchas anécdotas de aquellos años mozos de "arrabal y malevaje" en Madrid.

Se ha hablado mucho del Buñuel ágrafo, de su alergia a la escritura. Don Luis solo escribió un libro en su vida, Mi último suspiro, cuando tenía ochenta años y estaba próximo a morir, y además se lo dictó a Jean Claude Carrière, su amigo y guionista durante dieciocho años, que fue quien realmente lo preparó para la edición. Sin embargo, de joven coqueteó con la escritura y se enamoró para siempre jamás del surrealismo. También fue un buen lector. Le gustaban los novelistas franceses, Galdós, el Lazarillo, Bécquer, Dostoiewski, André Gide... De los surrealistas, su favorito era Benjamin Péret.

Pero su gran mérito es su cine, que llegó a definir como "un lenguaje de signos cuasi perfecto", "un arma maravillosa y peligrosa cuando es manejada por un espíritu libre". Buñuel contribuyó a crear la técnica cinematográfica moderna, visual, audaz, prohibitivamente sugerente.

Terminamos esta primera entrada sobre Buñuel con un enlace a su primer film, Un perro andaluz, realizado con la colaboración de Dalí. ¡No dejéis de verlo, Avempacianos!



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