viernes, 27 de enero de 2012

San Valero, ventolero y rosconero

Et voilà!


¡Uuuy, pero qué cara más seria tiene este santo! ¡Tómate un roscón, hombre!

María Graó, alumna de 3º ESO C, ha buscado unas notas sobre San Valero, que transcribimos resumidas:

Fue obispo de Zaragoza (siglo IV d. de C.), maestro de San Vicente mártir y confesor de la fe cristiana. Es el santo patrón de la ciudad de Zaragoza, en la que se veneran sus reliquias desde el siglo XII. Su fiesta es el día 29 de enero, y es tradicional la degustación de roscones en honor al dicho "San Valero, ventolero y rosconero".

Estuvo presente en el primer concilio español del que tenemos noticia, el concilio de Elvira, en Granada, celebrado en torno al año 306 d. de C. Prudencio cuenta que Valero fue a Valencia con su discípulo Vicente, quien fue muerto allí durante la persecución contra los cristianos del emperador romano Diocleciano. Como Valero salvó la vida, a él lo llaman "confesor" y a Vicente, que dio su vida por la fe, "mártir".

Según alguna tradición, Valero no era tan buen orador como Vicente, era más bien de difícil palabra, acaso algo tartamudo, mientras que Vicente era joven y fogoso de verbo, por lo que tuvo que pagar sus atrevidas palabras contra Roma con la vida. Después de vivir en Valencia, se fue a algún lugar de la montaña aragonesa. Tras la invasión musulmana (año 711, siglo VIII), y cuando ya había nacido el Reino de Aragón, hacia 1050, se descubrieron los restos de San Valero en el Pirineo y se llevó lo que se consideró su cuerpo venerable a la sede episcopal de Roda de Isábena, por entonces cabeza eclesial aragonesa.

Cuando las tropas de Alfonso I el Batallador y de Gastón de Bearn entraron en Zaragoza, en 1118, la restauración del culto cristiano exigía casi unas reliquias prestigiosas para engrandecer a la mitra zaragozana. Así que se pidió al capítulo catedralicio de Roda la donación y el cabildo fue generoso, enviando primero un brazo y, después, el cráneo (en 1170, ya bajo la corona de otro rey, Alfonso II).

Más de un obispo zaragozano llevó el nombre de Valero, dada la fama del fundador, que vemos retratado idealmente (idealizado) en el busto-relicario de la foto de arriba, en plata y esmaltes, regalo de Benedicto XIII a la seo de Zaragoza en el siglo XV, aunque seguramente reproduzca los rasgos del propio Papa. Se expone permanentemente en el retablo mayor de la catedral cesaraugustana, junto a los bustos de San Vicente y San Lorenzo.

Gracias, María, por tu colaboración.

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