lunes, 9 de diciembre de 2013

Schubert, Goethe y Walter Scott

Franz Schubert fue un músico romántico alemán que, en muchas de sus composiciones, se inspiró en Goethe y en otros autores, como Walter Scott. Concretamente, su famoso lied Ave María es una de las siete canciones que forman su Opus 52, exactamente la sexta. Es por eso por lo que, realmente, la canción se titula Ellens dritter Gesang (Ellens Gesang IIID. 839, Op. 52 n.º 6), Tercera canción de Ellen, y fue compuesta en 1825En ella, la dama del lago, Ellen Douglas, canta a la Virgen pidiéndole ayuda. La canción empieza en alemán Ave Maria! Jungfrau mild! / ¡Ave Maria! ¡dulce doncella!"

A continuación, el Ave María interpretada por Andrea Bocelli (con letra en latín)
Ave maria
Gratia plena
Maria, gratia plena
Maria, gratia plena
Ave, ave dominus
Dominus tecum
Benedicta tu in mulieribus
Et benedictus 
Et benedictus fructus ventris
Ventris tuae, jesus.
Ave maria 

Ave maria
Mater dei
Ora pro nobis peccatoribus
Ora pro nobis
Ora, ora pro nobis peccatoribus
Nunc et in hora mortis 
Et in hora mortis nostrae
Et in hora mortis nostrae
Et in hora mortis nostrae
Ave maria

Sigue una interpretación del mismo tenor, pero ahora canta en italiano:
Ave Maria! 
Vergin del ciel, 

sovrana di grazie e madre pia, 

che accogli ognor la fervente preghiera, 
non negar a questo straziato mio cor 
tregua al suo dolor! 
Sperduta l'alma mia si prostra a te, 
e pien' di speme si prostra ai tuoi piè, 
t'invoca e attende 
che tu dedia 
la pace che solo tu poi donar. 
Ave Maria!
Para continuar, una interpretación de soprano y piano en alemán (con subtítulos en inglés)

OriginalTraducción
Ave Maria! Jungfrau mild,
Erhöre einer Jungfrau Flehen,
Aus diesem Felsen starr und wild
Soll mein Gebet zu dir hinwehen.
Wir schlafen sicher bis zum Morgen,
Ob Menschen noch so grausam sind.
O Jungfrau, sieh der Jungfrau Sorgen,
O Mutter, hör ein bittend Kind!
Ave Maria!

Ave Maria! Unbefleckt!
Wenn wir auf diesen Fels hinsinken
Zum Schlaf, und uns dein Schutz bedeckt
Wird weich der harte Fels uns dünken.
Du lächelst, Rosendüfte wehen
In dieser dumpfen Felsenkluft,
O Mutter, höre Kindes Flehen,
O Jungfrau, eine Jungfrau ruft!
Ave Maria!

Ave Maria! Reine Magd!
Der Erde und der Luft Dämonen,
Von deines Auges Huld verjagt,
Sie können hier nicht bei uns wohnen,
Wir woll'n uns still dem Schicksal beugen,
Da uns dein heil'ger Trost anweht;
Der Jungfrau wolle hold dich neigen,
Dem Kind, das für den Vater fleht.
Ave Maria!
¡Ave María! Virgen piadosa,
¡Escucha la oración de una doncella!
Tú puedes oír aunque sea de lo salvaje,
Tú puedes salvar en medio de la desesperación.
Seguros podemos dormir bajo tu cuidado,
Aunque exiliados, marginados e injuriados –
¡Virgen! Escucha la oración de una doncella;
¡Madre, escucha a una hija suplicante!
¡Ave María!

¡Ave María! ¡Inmaculada!
El lecho de piedra que ahora tenemos que compartir
Parecerá este edredón de plumas apiladas.
Si tu protección se cierne allí.
El aire pesado de la tenebrosa caverna
Se respirará como bálsamo si tu has sonreído;
Entonces, ¡Virgen! Escucha la oración de una doncella;
¡Madre, ten en cuenta a una hija suplicante!
¡Ave María!

¡Ave María! ¡Creada sin mancha!
Demonios repulsivos de la tierra y el aire,
De esta su acostumbrada guarida exiliados,
Huirán ante tu hermosa presencia.
Nos inclinamos a nuestra suerte de cuidado,
Bajo tu guía reconciliados;
Escucha por una doncella la oración de una doncella,
¡Y por un padre oye a una hija!
¡Ave María
Y por último, la versión en español de Máximo Marcuso.

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