jueves, 12 de diciembre de 2013

Schubert y Goethe: El Rey de los Alisos

Franz Schubert (1797-1828) compuso unos seiscientos lieder o canciones y más e setenta estaban inspiradas en Johann Wolfgang Goethe, a quien el músico veneraba como maestro. Sin embargo, ni él ni Beethoven gozaron de demasiada simpatía por parte del escritor, que en ocasiones ni siquiera contestaba a las cartas de Schubert. Curiosamente, sí apreció a músicos como Carl Friedrich Zelter que hoy no están considerados de primera fila: "Aliquando bonus dormitat Homerus"

Una de las canciones más conocidas de Schubert inspirada en un poema de Goethe es "El Rey de lo Alisos", "Der Erlkönig" en alemán, también llamada "El rey de los elfos", poema de 1782. El argumento es el siguiente:

Hay un niño que está padeciendo algún dolor y su padre lo lleva a caballo en brazos, el niño cree ver a la muerte como producto de su imaginación. Al avanzar la lectura del poema, éste toma un tono más oscuro para terminar con la muerte del niño: en realidad quien lo llevaba en brazos era ella y no su padre.

Cuenta la historia que Goethe visitaba a un amigo y, una noche, una figura oscura cargando un bulto en sus brazos fue vista cabalgando hacia las puertas de la ciudad a gran velocidad. Al día siguiente Goethe y su amigo se informaron que era un granjero que llevaba a su hijo enfermo al doctor. Este incidente (junto con la leyenda) fue probablemente la inspiración para Goethe, quien convirtió la cabalgada del padre con el niño en un símbolo de la condición humana: todos cabalgamos hacia la nada, la muerte es nuestro padre y nuestra madre (el hecho de que la muerte sea el padre se debe a que , en alemán, muerte es masculino y no femenino).


Original Alemán Traducción Español
Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?
Es ist der Vater mit seinem Kind;
Er hat den Knaben wohl in dem Arm,
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.

"Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?"
"Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?
Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?"
"Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif."

"Du liebes Kind, komm, geh mit mir!
Gar schöne Spiele spiel' ich mit dir;
Manch' bunte Blumen sind an dem Strand,
Meine Mutter hat manch gülden Gewand."

"Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,
Was Erlenkönig mir leise verspricht?"
"Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind;
In dürren Blättern säuselt der Wind."

"Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?
Meine Töchter sollen dich warten schön;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn,
Und wiegen und tanzen und singen dich ein."

"Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort
Erlkönigs Töchter am düstern Ort?"
"Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:
Es scheinen die alten Weiden so grau."

"Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;
Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt."
"Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!
Erlkönig hat mir ein Leid getan!"

Dem Vater grauset's, er reitet geschwind,
Er hält in Armen das ächzende Kind,
Erreicht den Hof mit Müh' und Not;
In seinen Armen das Kind war tot.
¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es un padre con su hijo.
Tiene al pequeño en su brazo
Lo lleva seguro en su tibio regazo.

"Hijo mío, ¿Por qué escondes tu rostro asustado?"
"¿No ves, padre, al Rey Elfo?
¿El Rey de los Elfos con corona y manto?"
"Hijo mío, es el rastro de la neblina."

"¡Dulce niño, ven conmigo!
Jugaré maravillosos juegos contigo;
Muchas encantadoras flores están en la orilla,
Mi madre tiene muchas prendas doradas."

"Padre mío, padre mio,  ¿no oyes
Lo que el Rey de los Elfos me promete?"
"Calma, mantén la calma,  hijo mío;
El viento mueve las hojas secas. "

"¿No vienes conmigo buen niño?
Mis hijas te atenderán bien;
Mis hijas hacen su danza nocturna,
Y ellas te arrullarán y bailarán para que duermas."

"Padre mío, padre mío,  ¿no ves acaso ahí,
A las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?"
"Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:
Son los árboles de sauce grises."

"Te amo; me encanta tu hermosa figura;
Y si no haces caso usaré la fuerza."
"¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!
¡El Rey de los Elfos me ha herido!"

El padre tiembla y cabalga más aprisa,
Lleva al niño que gime en sus brazos,
Llega a la alquería con dificultad y urgencia;
En sus brazos el niño estaba muerto.

La leyenda del Rey de los Elfos es danesa, Goethe basó su poema en “Erlkönigs Tochter” (“La hija del Rey de los Elfos”), una obra traducida al alemán por su amigo Johann Gottfried Herder (1744-1803). Lo que ocurre es que Herder confundió en la traducción del danés "Erlkönig", Rey de los Alisos, (de Erlen, Alisos) con "Elfenkönig", Rey de los Elfos, y su amigo Goethe perpetuó el error en su famoso poema, que después ha tenido tanta descendencia. En danés la historia se titulaba Ellerkonge, El Rey de los Elfos, de Eller (elfos), de manera que la confusión de Herder hizo que el Rey de los Elfos cambiara su reino de duendecillos por los bosques.

La historia del Rey de los Alisos ha pasado también a la pintura: en la iconografía se representaba la cabalgada del padre en mitad de la noche con su hijo en brazos y al Rey de los Elfos persiguiéndolo.






La novela de 1970 Le Roi des Aulnes, del francés Michel Tournier está inspirada en la leyenda del Rey de los Alisos, solo que él traslada la acción al tiempo de los nazis, sin duda un tiempo de muerte y destrucción. A su vez, "El Ogro" (1996), una película dirigida por Volker Schlöndorff y protagonizada por John Malkovich es una adaptación de la historia de Tournier.


Como vemos, el arte -como la energía- ni se crea ni se destruye: simplemente se transforma: de la traducción al verso, de este a la novela, también a la pintura, de allí a la música, de aquella al cine...

Acabo con un vídeo de la versión clásica de Schubert y debajo una versión "heavy" total de un fantástico grupo alemán.



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