jueves, 6 de octubre de 2011

Orfeo y Eurídice

La historia de Orfeo y Eurídice se ha hecho universalmente famosa, ha pasado incluso a la ópera. Hay un aria celebérrima de Christoph Willibald Gluck, Che farò senza Euridice? (1762), donde se recoge muy bien la desesperación de Orfeo por la muerte de su amada Euridice. Aquí puedes escuchar la versión de una magnífica soprano española, Teresa Berganza:


Che farò senza Euridice?
¿Qué haré sin Eurídice?
Dove andrò senza il mio ben?
¿Dónde iré sin mi amor?
Che farò? Dove andrò?
¿Qué haré? ¿Dónde iré?
Che farò senza il mio ben?
¿Qué haré sin mi amor?
Dove andrò senza il mio ben?
¿Dónde iré sin mi amor?
Euridice!... Euridice!
¡Eurídice! ¡Eurídice! 
Oh Dio! Rispondi! Rispondi!
¡Oh dios! ¡Responde! ¡Responde! 
lo son pure il tuo fedele.
Pues yo soy tu fiel esposo. 
Che farò senza Euridice? ecc.
¿Qué haré sin Eurídice? etc. 
Euridice... Euridice!
¡Eurídice! ¡Eurídice! 
Ah! non m'avanza
¡Ah! ¡No recibo 
Più soccorso, più speranza,
socorro ni esperanza 
Né dal mondo, né dal ciel!
de la tierra ni del cielo!
Che farò senza Euridice? ecc.
¿Qué haré sin Eurídice? etc.



Bueno, finalmente Orfeo, que ha bajado a los infiernos a rescatar a su amada Euridice, consigue la felicidad gracias a la ayuda de Cupido. ¡Ay, el amor, que todo lo puede! Del mito de Orfeo tomó Dante su idea de bajar al Averno a rescatar a su Beatrice, acompañado de Virgilio.


Finalizamos con una versión de la misma aria cantada por la divina María Callas en francés, "J'ai perdu mon Eurydice":


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