sábado, 15 de noviembre de 2014

Unos poemas de Gloria Fuertes

Gloria Fuertes hacía poesía para niños y no tan niños. Sus versos eran de una aparente sencillez, pero llenos de ternura y profundidad. Aquí vamos a copiar un par de poemas suyos, de su libro Se beben la luz (Madrid, Torremozas, 2008).

La muerte
La muerte no tiene nombre:
es como un agujero,
cabe todo lo que la eches
-niño, general, torero,
soldadito, una preñada,
viejas, doncellas, traperos,
botes, aves, ovejitas,
aviones, casas, pueblos-.
La muerte no tiene nombre:
es como un agujero.

Aquí, la poetisa conecta con la visión de la muerte como igualadora que aparece en nuestra literatura al menos desde las danzas de la muerte medievales.

Los hombres no supieron
Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
-Y esto es feo-.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo

ha leído de Berceo.

No engañaros.

Ningún pobre de América del Norte,
ningún minero
ha leído a Walt Whitman.
Ningún compañero,
ningún campesino,
ningún obrero,
ha leído a Blas de Otero.
¡Neruda! Los esclavos de Chile
no se saben tus versos.
Y los inditos peruanos hambrientos,
no saben quién fue César Vallejo.
Mujer de verso en pecho, Ed. Cátedra, 2008 (1ª ed. 1995). También en Se beben la luz.

Incluso Moncho Otero y Rafa Mora le han puesto música a este poema tan bonito.


El sacamuelas (fragmento)
Si vives en ciudad conviene el campo mucho,
si vives en el campo debes echar raíces.
Si tienes una novia debes besarla pronto,
si tienes capital debes de darle entero,
si el hígado te duele, no tomes chocolate.
Y dar,
           darlo todo, 
                              dar todo sin medida,
siendo espléndidos, seréis ¡Espléndidos!

Si hacéis esto que digo,
no es que vayáis a morir de viejos:
sólo se garantiza con mis descubrimientos
una estancia mejor en el planeta,
las ganas de vivir por la mañana,
un sueño más tranquilo por la noche,
tres palomas sentadas por la tarde.

Guerra a la fuerza
Y dijo el soldado:
¡Qué asco de caso!
Y dijo el herido:
¿Para qué he venido?
Y dijo el teniente:
Hay que ser valiente.
Y dijo el sargento:
Eso es mucho cuento.
Que sangra mi aorta.
¿Y amí qué me importa?
(dijo el capitán)
¡Contra el enemigo...!
¡Machacadlo! ¡Ya!

Y dijo el soldado:
¡qué barbaridad!,
yo me doy por prófugo,
¡yo no aguanto más!

Un homenaje a Gloria Fuertes:



Más información en la Web del Avempace:
* Gloria Fuertes-1, Power Point de Sara Murillo.
* Gloria Fuertes-2. Power Point de Christian Neira.

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