lunes, 10 de agosto de 2015

Historia de los nombres: de José a Pepe

Durante mucho tiempo, en el mundo cristiano, por respeto religioso, no se solía poner el nombre de Jesús o de Cristo (que significa "el ungido") a los bebés. Ni siquiera se solía ponerles el nombre del padre adoptivo de Jesús, san José, hasta que el Papa Pío IX lo nombró patrón de la Iglesia Universal.

La etimología de José se nos cuenta en el Antiguo Testamento, cuando Raquel, esposa favorita de Jacob, alumbró su primer hijo (pero undécimo de su marido, pues en la tradición veterotestamentaria estaba permitida la poligamia) después de muchos años de esterilidad. La feliz madre exclamó:

"Añádame [Yosef] Dios otro hijo"
O sea, que José significa algo así como "más". En cuanto a María, la madre de Jesús, su nombre procede del egipcio mrym y significa "amada de Amón", cristianizado luego como myryam, o "amada de Dios", y luego convertida ya en María en latín tardío, con variantes como Miriam, Mireya y Marina, "relativo al mar".


Ambos nombres, María y José, se utilizaron con frecuencia para formar nombre compuestos y cristianos: José María, María José, José Luis, José Antonio... han sido muy habituales en los años sesenta y setenta en la España franquista. A partir de la Transición, se empezó a utilizar los mismos nombres en solitario.

En cuanto a por qué llamamos pepes a los josés, también tiene su explicación. El diminutivo Pepe, técnicamente llamado hipocorístico o nombre familiar, procede de una abreviatura. En la Edad Media existía la costumbre de designar a los santos y personajes bíblicos con algún apelativo para distinguirlos con claridad. Así, se hablaba de Santiago Matamoros o de Simón Estilita. De este modo, se empezó a llamar a san José "padre putativo (adoptivo) de Jesucristo", pero como el pergamino y el papel, los soportes en los que se escribían los manuscritos, eran muy caros y difíciles de obtener, solían usarse abreviaturas para las expresiones usuales; de manera que san José acabó siendo designado como JHS PP, "el padre putativo de Jesús, Hombre y Redentor", y después, pasó a ser simplemente PP, pronunciado tal como se pronunciaba, "pepe".

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