miércoles, 19 de agosto de 2015

"Veles i vents", un poema de Ausiàs March musicado por Raimon

Raimon puso música a este precioso poema de March:



XLVI
Veles e vents han mos desigs complir
faent camins dubtosos per la mar.
Mestre i ponent contra d’ells veig armar:
xaloc, llevant los deuen subvenir
ab llurs amics lo grec e lo migjorn,
fent humils precs al vent tramuntanal
que en son bufar los sia parcial
e que tots cinc complesquen mon retorn.
                Bullirà·l mar com la cassola en forn,
mudant color e l’estat natural,
e mostrarà voler tota res mal
que sobre si atur un punt al jorn.
Grans e pocs peixs a recors correran
e cercaran amagatalls secrets;
fugint al mar on són nodrits e fets,
per gran remei en terra eixiran.
                Los pelegrins tots ensems votaran
e prometran molts dons de cera fets;
la gran paor traurà al llum los secrets
que al confés descoberts no seran.
En lo perill no·m caureu de l’esment,
ans votaré al Déu qui·ns ha lligats
de no minvar mes fermes voluntats
e que tots temps me sereu de present.
                Jo tem la mort per no ser-vos absent,
perquè amor per mort és anul·lats;
mas jo no creu que mon voler sobrats
pusca ésser per tal departiment.
Jo só gelós de vostre escàs voler
que, jo morint, no meta mi en oblit.
Sol est pensar me tol del món delit
car, nós vivint, no creu se pusca fer:
                aprés ma mort d’amar perdau poder
e sia tost en ira convertit,
e jo, forçat d’aquest món ser eixit,
tot lo meu mal serà vós no veer.
Oh Déu, ¿per què terme no hi ha en amor,
car prop d’aquell jo·m trobara tot sol?
Vostre voler sabera quant me vol,
tement, fiant, de tot l’avenidor.
                Jo són aquell pus extrem amador
aprés d’aquell a qui Déu vida tol.
Puis jo són viu, mon cor no mostra dol
tant com la mort per sa extrema dolor.
                A bé o mal d’amor jo só dispost,
mas per mon fat fortuna cas no·m porta.
Tot esvetlat, ab desbarrada porta,
me trobarà faent humil respost.
                Jo desig ço que·m porà ser gran cost
i aquest esper de molts mals m’aconhorta.
A mi no plau ma vida ser estorta
d’un cas molt fer, qual prec Déu sia tost;
                lladoncs les gents no·ls calrà donar fe
al que amor fora mi obrarà;
lo seu poder en acte·s mostrarà
e los meus dits ab los fets provaré.
                Amor, de vós jo·n sent més que no·n sé,
de què la part pijor me’n romandrà,
e de vós sap lo qui sens vós està.
A joc de daus vos acompararé.

XLVI
Velas y vientos cumplan mi deseo,
siguiendo dudosos caminos por la mar.
Mistral y Poniente contra ellos veo fraguar,
más Siroco y Levante les ayudarán
junto con sus amigos Gregal y Mediodía,
que humildemente ruegan al viento tramontana
que les sea propicio en su soplar,
y así, los cinco, consigan mi regreso.
                Hervirá el mar cual la cazuela en el fuego,
mudando su color y estado natural,
y mostrará querer mal a cualquier cosa
que un instante sobre él se detenga;
peces grandes y pequeños correrán a salvarse
y buscarán escondrijos secretos;
huirán del mar donde nacieron y crecieron,
y su salvación en la tierra perseguirán.
                Todos los peregrinos a la vez jurarán
y prometerán presentes hechos de cera;
el gran pavor sacará a la luz los secretos
que al confesor no fueron descubiertos.
                En el peligro, no os borraréis de mi pensamiento,
antes bien haré votos al Dios que nos ligó
para que no mengüe mi firme voluntad
y en todo momento me seais presente.
                A la muerte temo, que de vos me separa,
y porque Amor por muerte es anulado;
mas no creo que mi querer, superado
pueda ser por tal separación.
Me temo que vuestro escaso amor
me abandone al olvido, apenas yo muera;
tan sólo este pensamiento aturde mi placer
-pues no creo que tal suceda mientras viva-:
                que tras mi muerte, perdáis poder de amar,
y todo él en ira se convierta,
en tanto que forzado yo a dejar este mundo,
todo mi mal sea el de no poderos ver.
¡Oh Dios! ¿por qué no hay limite en el amor,
si cerca de aquél yo me encontraría solo?
Sabría cuándo vuestro querer me quiere,
temiendo, confiándolo todo al porvenir.
                Soy el más ferviente amador,
tras de aquel a quien la vida ya Dios arrebató:
pues yo vivo, y mi corazón no muestra duelo
tanto por la muerte como por su enorme dolor.
A bien o mal de amor estoy dispuesto,
pero mi mala fortuna a tal caso no me lleva ;
desvelado, abierta de par en par la puerta,
me hallará respondiéndole humildemente.
                Yo deseo aquello que tanto puede costarme,
y esta espera de muchos males me consuela;
no me place el que mi vida esté a salvo
de un muy grave caso, el cual pido a Dios ocurra.
Entonces no tendrán las gentes que dar fe
de lo que Amor fuera de mí haga;
su poder se manifestará con actos
y mis dichos con hechos probaré.
                Amor, siento de vos más que no sé,
y la peor parte me tocará:
sólo sabe de vos quien sin vos está.
Al juego de los dados os asemejáis.

                (Versión de José Batlló)

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