sábado, 23 de enero de 2016

"La Cenerentola-3", de Gioachino Rossini

En otras entradas del blog hemos hablado de esta ópera de Rossini, versión musical del popular cuento de La Cenicienta. Ahora volvemos con un aria de actualidad, "Sia qualunque delle figlie"

La versión operística hace algunos cambios respecto del texto original. Por ejemplo, en vez de un zapatito de cristal, para evitar que en escena se viera el pie desnudo de una dama -algo juzgado en el siglo XIX como muy escandaloso-, se utilizó como objeto para facilitar el reconocimiento de la dama por parte del príncipe algo mucho más recatado: un brazalete. Otro cambio importante es que, en vez de madrastra, hay un padrastro malísimo y cruel, Don Magnifico.

Una de las arias más famosas es cuando Don Magnifico cree que el príncipe se va a casar con alguna de sus dos hijas, Clorinda o Tisbe, y se siente feliz porque él va a cobrar pingües comisiones por hacer favores a la gente ante el príncipe. Bueno, cosas que pasaban en el siglo XIX, porque ahora, como todo el mundo sabe, los políticos no hacen esas cosas: jamás antepondrían sus intereses personales al bien común, ¡faltaría más!

En fin, oigamos el aria en dos versiones diferentes de gran calidad:



Gioachino Rossini, da La Cenerentola, "Sia qualunque delle figlie". Dramma giocoso in due atti su Libretto di Jacopo Ferretti

DON MAGNIFICO - Sia qualunque delle figlie,
Che fra poco andrà sul trono,
Ah! non lasci, in abbandono un magnifico papà,
Già mi par che questo e quello conficcandomi a un cantone,
E cavandosi il cappello, incominci:
Sior Barone, alla figlia sua reale porterebbe un memoriale?
Prenda: per la cioccolata, e una doppia ben coniata
Faccia intanto scivolar.
Io rispondo: eh sì, vedremo. Già è di peso? Parleremo.
Da palazzo può passar sì
Mi rivolto, e vezzosetta, tutta odori e tutta unguenti,
Mi s'inchina una cuffietta fra sospiri e complimenti:
Baroncino, si ricordi quell'affare.
E già m'intende... senza argento parla ai sordi.
La manina alquanto stende, fa una piastra sdrucciolar,
Io galante: occhietti bei! Ah per voi che non farei!
Io vi voglio contentar!

Mi risveglio a mezzogiorno: suono appena il campanello,
Che mi vedo al letto intorno
Supplichevole drappello: questo cerca protezione,
Quello ha torto e vuol ragione,
Chi vorrebbe un impieguccio, chi una cattedra ed è un ciuccio:
Chi l'appalto delle spille, chi la pesca dell'anguille,
Ed intanto in ogni lato
Sarò zeppo e contornato di memorie e petizioni,
Di galline, di storioni, di bottiglie, di broccati, di candele e marinati,
Di ciambelle e pasticcetti, di canditi e di confetti,
Di piastroni, di dobloni, di vaniglia e di caffè,
D'ogni lato sono zeppo
Basta, basta, basta...
Non portate, terminate, ve n'andate?
Basta in carità!
Serro l'uscio a catenaccio, serro l'uscio a catenaccio:
Importuni, seccatori, fuori, fuori, via di qua.

TRADUCCIÓN

DON MAGNÍFICO. Cualquiera que sea la hija
que en breve accederá al trono,
¡ah! no dejéis abandonado
a un magnífico papá.
Ya me veo a éste o aquél
llevándoseme a un rincón,
y, quitándose el sombrero,
comenzar: Señor barón,
¿a su real hija
llevaría un memorándum?
Tenga: para chocolate,
y un doblón bien acuñado
me desliza mientras tanto.
Yo contesto: Pues sí, veremos.
¿Es de peso? Hablaremos.
A palacio podéis entrar.
Ahora cambio: y agradable
toda olores, toda pomadas,
ante mi se inclina una joven
con suspiros y cumplidos:
¡Baroncín! No os olvidéis
del asunto y ya me entendéis…
Sin dinero habla a los sordos.
La manita al pronto extiende,
deja caer una piastra.
Yo, galante: ¡Bellos ojillos!
¡Ah! ¡Qué no haría yo por vos!
¡Yo deseo contentaros!
Me despierto a mediodía:
apenas hago sonar la campanilla,
y ya veo en torno al lecho
un montón de suplicantes:
éste pide protección;
aquél que un entuerto enderece;
uno querría un trabajito,
otro una cátedra y es un borrico,
uno la exclusiva de la aguja,
otro de la pesca de la anguila,
y entretanto en todas partes
me inundarán y atiborrarán
de memorias y peticiones,
de gallinas, de esturiones,
de botellas, de brocados,
de candelas y escabeche,
de buñuelos y pasteles,
de confituras, de confites,
de piastras, de doblones,
de vainilla y de café.
Basta, basta: no traigáis más:
acabad: ¡marchad!
Cierro puertas con cadenas:
inoportunos, enojosos,
fuera, fuera, alejaos.
Pronto, pronto, fuera de aquí.

Más información sobre Rossini y La Cenerentola:

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