martes, 5 de enero de 2016

Lo que queda del Portal de Belén

En estos últimos días navideños, algunas referencias sobre el tema.

En El Mundo del domingo, 3 de enero, 2016, firma José Manuel Vidal un interesante artículo, "Lo queda del Portal de Belén", http://www.elmundo.es/cronica/2016/01/04/568835d6e2704ed82f8b456c.html, donde habla de los asuntos relativos al famoso Portal.

Primero, parece que Jesús no nació en el año 1, sino en el 6 a.C. en algún lugar de Judea o Galilea.
La tradición del belén se debe a san Francisco de Asís, en Greccio en 1223. La tradición también nos dice que hoy se conservan restos del Portal por todo el mundo: la cuna, el pañal, gotas de leche de la Virgen, un suspiro de san José.

Por ejemplo, la basílica romana de Santa María la Mayor conserva las maderas de la cuna e incluso una pajita del heno del pesebre (y eso a pesar de que los Evangelios no dicen nada de una cuna en el Portal). En Venecia y Roma se conserva el panniculum, trozo de tela del tamaño de una mano que se dice utilizó la Virgen para envolver al Niño.


Y también en Lérida tienen tres hilos del célebre pañal, del que se dice que curaba a los enfermos y que era inmune al fuego. En Roma, Oviedo, Mallorca y Murcia se conservan gotas de leche de la Virgen. En dos iglesias de Roma y en Chalons, Francia, se conserva el cordón umbilical del Niño (¿tenía tres ombligos?). En el Vaticano se conserva también un suspiro de san José, embotellado por un ángel. En la villa salmantina de Ledesma se conservan los tres pastorcillos que adoraron al Niño. En la ciudad alemana de Colonia, está el sepulcro de los tres Reyes Magos.


Roma también tiene la cola del asno del Portal de Belén. También hay piedras del Portal en varios lugares: en Santa Cruz de la Serós, Huesca; en Mallorca y Valencia... Y hasta plumas de ángel.

Y como Jesús era judío, pues... a él también se le hizo la circuncisión y el santo prepucio se conservó en un vaso de alabastro con aceite de nardo, que fue a parar a manos de san Juan Bautista, quien se lo regaló a María Magdalena. La reliquia era tan popular que se llegó a crear la orden de los "Hermanos Caballeros del Santo Prepucio", hasta que la Iglesia prohibió en 1900 un culto sentido como vergonzante.

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