domingo, 25 de noviembre de 2012

"Il Trovatore", de Verdi-6. El "Miserere"

En el acto IV, ya cerca del desenlace final de la obra, Leonora acaba de cantar su célebre aria "D'amor sull'ali rosee" ("Sobre las alas rosadas del amor..."). De pronto, empieza a oírse el Miserere, cantado por el coro. Se escucha la voz de Manrico, preso en la torre de la Aljafería, esperando el momento de su ejecución. Leonora sufre y canta. La mezcla de voces es prodigiosa, la orquestación sencilla. Uno de los momentos principales de la ópera. Por cierto, la escena de Leonora ante la torre fue el material escénico del famoso final del film de los hermanos Marx, Una noche en la ópera (1935), aunque naturalmente deformando la escena con intención paródica.

Aquí traigo una versión clásica, con María Callas y Giuseppe di Stefano.




VOCI INTERNE
Miserere d'un'alma già vicina 
alla partenza che non ha ritorno! 
Miserere di lei, bontà divina, 
preda non sia 
dell'infernal soggiorno! 

LEONORA 
Quel suon, 
quelle preci solenni,
funeste, empiron quest'aere 
di cupo terror!... 
Contende l'ambascia, 
che tutta m'investe,
al labbro il respiro, 
i palpiti al cor!

(Rimane assorta; dopo qualche
momento scuotesi, ed è in procinto
di partire, allorché viene dalla 
torre un gemito) 

MANRICO 
(dalla torre) 
Ah, che la morte ognora 
è tarda nel venir 
a chi desia morir!...
Addio, Leonora! 

LEONORA 
Oh ciel!... sento mancarmi! 

VOCI INTERNE
Miserere d'un'alma già vicina 
alla partenza che non ha ritorno! 
Miserere di lei, bontà divina 
preda non sia 
dell'infernal soggiorno! 

LEONORA 
Sull'orrida torre, ah!
Par che la morte con ali di tenebre
librando si va! 
Ahi! forse dischiuse gli fian queste
porte sol quando cadaver 
già freddo sarà! 

MANRICO 
(dalla torre) 
Sconto col sangue mio 
l'amor che posi in te!... 
Non ti scordar di me! 
Leonora, addio! 

VOCES INTERIORES
Misericordia de un alma cercana
a la partida que no tiene retorno.
Misericordia de ella, 
bondad divina,
presa no sea del demonio infernal.

LEONOR
Ese tañido, esas preces 
Solemnes, funestas
llenaron la atmósfera 
de sombrío terror.
Debo contener la angustia, 
que por entero me domina,
del labio la respiración, 
del corazón la palpitación.

(Permanece silenciosa; después se
estremece y va a seguir su camino
cuando se oye en la torre un
gemido)

MANRIQUE 
(desde el interior de la torre)
Ah, siempre la muerte
se retrasa en venir...
Al que desea morir...
¡Adiós, Leonor!

LEONOR
¡Oh, cielo!... Las fuerzas me faltan.

VOCES INTERIORES
Misericordia de un alma cercana
a la partida que no tiene retorno.
Misericordia de ella, 
bondad divina,
presa no sea del demonio infernal.

LEONOR
Sobre la hórrida torre, ¡ay!, 
parece que la muerte 
con las alas tenebrosas 
cerniéndose está.
¡Ah! quizá abierta le sea esa puerta
sólo cuando cadáver ya frío sea.

MANRIQUE 
(desde la torre)
Pago con mi sangre
el amor que puse en ti...
¡No te olvides de mí! 
¡Leonor, adiós!

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