jueves, 1 de noviembre de 2012

"La flauta mágica", de Mozart

He aquí un aria de las más famosas de esta ópera de Mozart (con subtítulos en castellano), el famoso momento donde canta la Reina de la Noche:



Debajo pongo otras versiones para quien quiera comparar:





En cuanto a la historia de esta ópera, diremos que es la última de Mozart, una absoluta obra maestra, una de las más representadas del repertorio. Se estrenó en Viena apenas dos meses antes de la muerte de Amadeus (a los 35 años de edad) y la dirigió él mismo. Es una lucha entre la Reina de la Noche (la oscuridad) y Sarastro (la luz), que recuerda mucho las ideas de la ilustración y la ideología masónica a la que pertenecía el compositor de Salzburgo.

Poco antes del estreno, la masonería había sido prohibida en el Imperio austriaco, por lo que al músico le ocurre como al protagonista de su ópera, el príncipe Tamino, que primero es atraído al bando de la Reina de la Noche (=el emperador), pero después decide quedarse en el templo de los sabios de Sarastro (=los masones), pues descubre la maldad de su primera aliada.

El papel de la Reina de la Noche en esta aria, "Der Hölle Rache", que forma parte del segundo acto, requiere a una soprano con un espectacular dominio de la coloratura (es decir, los gorgoritos, las virguerías), pues tiene que ser capaz de llegar a un agudo poderosísimo. Representa un ataque de ira vengativa en que la Reina pone un cuchillo en mano de su hija Pamina y le ordena asesinar a su rival, Sarastro, amenazándola con una maldición si no cumple lo pactado.

Letra original en alemánTraducción
Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen,
Tod und Verzweiflung flammet um mich her!
Fühlt nicht durch dich Sarastro
Todesschmerzen,
So bist du meine Tochter nimmermehr.
Verstossen sei auf ewig,
Verlassen sei auf ewig,
Zertrümmert sei'n auf ewig
Alle Bande der Natur
Wenn nicht durch dich!
Sarastro wird erblassen!
Hört, Rachegötter,
Hört der Mutter Schwur!
¡La furia del infierno hierve en mi corazón!
¡La muerte y la desesperación arden en mí!
Si Sarastro no siente a través de ti
el dolor de la muerte,
entonces ya no serás mi hija jamás.
Repudiada seas para siempre,
abandonada seas para siempre.
¡Que se destruyan para siempre
todos tus vínculos con la naturaleza
si no logras
que Sarastro palidezca!
¡Oíd, dioses de la furia!
¡Oíd el juramento de una madre!

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