sábado, 12 de marzo de 2016

"Paco el del Molino", de Ixo Rai!

Ixo Rai!, grupo de rock aragonés, compuso letras en castellano y también en aragonés. Su nombre significa en aragonés "¡Da igual!" o "¡Eso mismo!"

En esta canción, "Paco el del Molino", en español, cuenta la historia de Ramón J. Sender Réquiem por un campesino español.


Pido licencia, señores, para poderles contar 
la historia de un campesino que ahora les voy a nombrar.
Era Paco el del Molino zagal como los demás 
que ayudaba al cura en misa y enredaba en el corral. 
Poco a poco, fue creciendo y se hizo de buen ver, 
las zagalas lo miraban y una soñaba con él.
"Viva el Paco el del Molino y Águeda la del buen garbo, 
que ayer eran sólo novios y ahora son ya desposados". 
Los meses fueron pasando, pero las costumbres, no. 
Al señor duque seguían pagando sin remisión. 
Empezaron los rumores, "pintan bastos en Madrid",
va dar vuelta la tortilla, ¿qué podrá pasar aquí?
Paco ha salido de alcalde, es feliz la población.
En el concello y la escuela, la bandera tricolor. 
Los bienes del señorío han suprimido en Madrid 
al monte del señor duque le llegó su San Martín.
Pero una mañana triste llegaron los señoritos 
con vergas y con pistolas, nadie los había visto. 
Le dieron una paliza al pobre del zapatero. 
Mataron seis campesinos y abandonaron sus cuerpos. 
El pueblo estaba asustado, nadie sabía qué hacer,
apareció el zapatero, le han dado un tiro en la sien. 
En el camino hacia el pueblo aparecen cuatro más,
los cuatro son concejales, ya sólo se oye llorar. 
Dicen que buscan al Paco, nadie lo puede encontrar, 
pero que sólo lo saben su padre y Mosén Millán 
El cura "ya ha confesado", pronto lo van a buscar. 
Mosén Millán le convence que se debe de entregar. 
Esa tarde los "foranos" en la plaza a todo el pueblo 
han hablado de la fe, del orden y del imperio. 
Entre cuatro se lo llevan adentro del camposanto.
Mosén Millán desde el coche le ha escuchado los pecados. 
Del coche se iluminaron de repente los dos faros 
y al mismo tiempo sonaron sin remedio los disparos.
Con el último suspiro, se arrastró al cura gritando, 
hasta que otros cuatro tiros acabaron de matarlo. 
Y así se acaba la historia que yo no habría contado 
una historia de vergüenza, una historia del pasado. 
Pero quien hace unos años me la acabó de contar 
me dijo: "Pero recuerda: Perdonar no es olvidar".

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