Louis Malle fue un gran director de cine francés, hizo muchas películas, una de las más conocidas es Au revoir les enfants, Adiós muchachos, ambientada en la Francia ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
En William Wilson Malle utiliza como estrellas a las dos grandes figuras del cine galo, los guapos oficiales de la pantalla francesa: Alain Delon y Brigitte Bardot, jóvenes y esplendorosos ellos. Y es que el cine obliga a utilizar el reclamo visual. En la historia original de Poe, Wilson juega a las cartas con un parvenu, llamado Glendinning, un nuevo rico odioso y tonto, al que decide desplumar... haciendo trampas, hasta que su alter ego lo descubre ante los demás y lo deja en evidencia y sin honor. Para hacer más odioso al Wilson jugador, alcohólico y depravado, Louis Malle hace que se burle no del tonto de Glendinning, sino de la bella Brigitte, a la que golpea con un látigo y desnuda ante otros hombres una vez que le ha ganado las apuestas de manera poco honorable. Es un caso muy claro de cómo el cine debe adaptar el texto de partida para obtener un efecto visual en pantalla... ¡Y vaya si lo obtiene!
Para comprobarlo, pasen y vean, señores avempacianos...