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domingo, 10 de junio de 2018
Empieza el Mundial de Fútbol
El Mundial de Fútbol, junto con las Olimpiadas y el Tour, son, según se dice, los tres espectáculos deportivos más seguidos del mundo. Los dos primeros se celebran cada 4 años, pero el Tour es anual.
NInguno de ellos habría conseguido la importancia que tiene de no haber sido por los medios de comunicación: son ellos los que han convertido en estrellas planetarias a los deportistas, auténtica reencarnación hodierna de los héroes o semidioses de antaño. Ellos son nuestros gladiadores de hoy.
¿Están sobrevalorados los deportistas? Bueno, ellos son sin duda las estrellas de un espectáculo que ellos mismos no gobiernan. Solo son piezas de un engranaje muy poderosos donde se entremezclan los intereses públicos y los privados, las cuestiones políticas y las económicas. Umberto Eco hablaba de la sobrevaloración del ejercicio físico. Y Ramón J. Sender, del cretinismo atlético, porque en cuanto uno hace diez abdominales ya le entran ganas de lucir el musculito. Nuestro nuevo ministro de Cultura y Deporte, Maxim Huerta, se ha descolgado con unas declaraciones un tanto inoportunas en las redes: "Odio el deporte". Pero, claro, como eran más bien poco apropiadas para un ministro del ramo, enseguida ha saltado a la palestra para matizarlas: "Los deportistas son héroes". Enterados.
Pero lo cierto es que en la vida de hoy, hecha de medianías, monotonías y regularidades, el deporte es la única dimensión épica que da a nuestra existencia una proyección un poco más trascendente. ¿Vivimos en un mundo satisfactorio? ¿Será verdad eso que dicen algunos de que si Marx viviera hoy en día cambiaría su frase "La religión es el opio del pueblo" por "El fútbol es el opio del pueblo"? ¿Hacemos deporte por amor a la vida sana y al ejercicio? ¿O lo que buscamos es lucir palmito, el cuerpo diez, para luego presumir?
Y tú, ¿qué opinas?
viernes, 7 de febrero de 2014
"Fair play": Juego limpio
"La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, solidaridad y espíritu de amistad y fair play."
Hoy, viernes, 7 de febrero de 2014, Google dedicaba su página principal a los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en Rusia, y reproducía este fragmento de la Carta Olímpica.
"Fair play", juego limpio, se ha convertido en una expresión usual en nuestro idioma, tomada -claro está- del inglés. Anglicismo crudo. Hasta la FIFA, Federación Internacional de Fútbol, la tiene en su logo. Es curioso que tanta gente invoque el "fair play" y, muchas veces, los que están bastante lejos de practicarlo: políticos, financieros, empresarios... y deportistas de élite.
La expresión "juego limpio" procede del mundo del deporte y de ahí pasa a generalizarse en otros campos de la vida
La palabra "fair" aparece también en títulos como My fair lady, traducido al español como Mi bella dama, el famoso musical inspirado en la obra de G. Bernard Shaw Pigmalión.
Finalizamos recomendando el uso de la traducción española, "juego limpio", en lugar de la correspondiente expresión inglesa.
¡Felices Juegos Olímpicos!
Citius, altius, fortius
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