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martes, 19 de marzo de 2019

Shakespeare y las adivinanzas

En los textos clásicos de la literatura universal, suelen aparecer enigmas y adivinanzas. Algunos críticos han considerado estos juegos como el precedente más antiguo de la novela policiaca. Por ejemplo, es muy famoso el enigma que la Esfinge le propuso a Edipo de Tebas y que el héroe resolvió, con el consiguiente enfado de la bestia.

Pero es que también Shakespeare, en su Hamlet, en una de sus escenas más famosas, la de los sepultureros, pone a dos enterradores, parlanchines, borrachos y filósofos, a resolver adivinanzas:

Acto V, Escena I

SEPULTURERO 1.º.-  (...) Pero, voy a hacerte una pregunta y si no me respondes a       cuento, has de confesar que eres un...
SEPULTURERO 2.º.-  Adelante.
SEPULTURERO 1.º.  - ¿Cuál es el que construye edificios más fuertes, que los que   hacen los albañiles y los carpinteros de casas y navíos?
SEPULTURERO 2.º.-  El que hace la horca, porque aquella fábrica sobrevive a mil   inquilinos.
SEPULTURERO 1.º.-   Agudo eres, por vida mía. Buen edificio es la horca; pero,   ¿cómo es bueno? Es bueno para los que hacen mal; ahora bien, tú haces mal en decir   que la horca es fábrica más fuerte que una iglesia, con que la horca podría ser buena   para ti... Volvamos a la pregunta.
SEPULTURERO 2.º.-  ¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las que   hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos?
SEPULTURERO 1.º.-   Sí, dímelo y sales del apuro.
SEPULTURERO 2.º.-   Ya se ve que te lo diré.
SEPULTURERO 1.º.-  Pues vamos.
SEPULTURERO 2.º.-   Pues no puedo decirlo.
SEPULTURERO 1.º.-   Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un burro   lerdo, que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te hagan esta pregunta,   has de responder: el Sepulturero. ¿No ves que las casas que él hace, duran hasta el día   del juicio? Anda, ve ahí a casa de Juanillo y tráeme una copa de aguardiente.

viernes, 4 de agosto de 2017

Las adivinanzas de Voltaire

Jean François Arouet, conocido universalmente como Voltaire, gran socarrón, filósofo, escritor, intelectual iconoclasta donde los haya, era un gran aficionado a las adivinanzas.

De adivinanzas ya hemos hablado en este blog en algunas ocasiones: la de Edipo, la de la reina de Saba a Salomón, la de Chéjov...

Podéis ver aquí nuestras entradas anteriores:


Copiamos aquí unos fragmentos de "Zadig", cuento oriental de Voltaire:

     "El gran mago propuso primero esta cuestión:
     -¿Cuál es, de todas las cosas del mundo, la más larga y la más corta, la más rauda y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más descuidada y la más lamentada, sin la que nada se puede hacer, que devora todo lo que es pequeño y que vivifica todo lo que es grande? (...)
     Zadig dijo que era el tiempo.
     -Nada es más largo -añadió-, puesto que es la medida de la eternidad; nada es más corto, puesto que falta en todos nuestros proyectos; nada es más lento para quien espera; nada es más rápido para quien lo goza; se extiende hasta el infinito de grande; se divide hasta el infinito de pequeño; todos los hombres lo descuidan, todos lamentan su pérdida; nada se hace sin él, hace olvidar todo lo que es indigno de la posteridad e inmortaliza las cosas grandes.
     La asamblea convino en que Zadig tenía razón.
     Luego preguntaron:
     -¿Cuál es la cosa que se recibe sin agradecer, de la que se goza sin saber cómo, que se da a los otros cuando no se sabe dónde está, y que se pierde sin darse cuenta de ello?
     Cada cual dijo su opinión. Sólo Zadig adivinó que era la vida. Explicó todos los demás enigmas con la misma facilidad."
     (Voltaire, "Zadig", cap. XIX, en Cuentos. Micromegas. Zadig. Cándido. El toro blanco. Trad.: Mauro Armiño. Madrid, Akal, 1983, pp. 116 y 117).

miércoles, 5 de abril de 2017

La adivinanza de la reina de Saba a Salomón


He aquí la historia de la adivinanza que la reina de Saba planteó a Salomón para ver si era tan sabio como decían.

Cuando llegó a Jerusalén, antes de ir a visitar al Rey en su palacio, quiso ponerlo a prueba. Así que tomó un frasco de vino muy fino y un pan redondo, los envolvió bien y se los dio a su padre, como persona de confianza, diciéndole que los llevara ante el Rey y le preguntara: "¿Si la mar no se agita y si la luna está entera, qué día del mes es?"

El padre de la Reina fue donde el Rey, le entregó el regalo y le repitió el mensaje de su hija. Él abrió el paquete y le dijo:

—Dile a tu hija, que la mar está agitada, que la luna está en tres cuartos y que el día es el séptimo del mes.

Volvió el padre donde la hija con la respuesta. La hija le dijo:

—Señor padre, ¿por qué comiste una parte del pan y bebiste una parte del vino que le envié al Rey? Si tenías sed, me podrías haber dicho lo que necesitabas para el viaje, sin tocar el regalo que yo le mandaba. Yo te envié a ti, porque te tenía confianza.

—¿De dónde sabes que comí una parte del pan y bebí un poco del vino? —preguntó el padre, sorprendido.

—Me lo dijo el Rey mismo en su respuesta —le contestó ella —, porque la mar que se agita es el vino que se mueve en la botella, pues ya no está llena, puesto que tú bebiste la mitad. La luna es el pan redondo, que se hizo en tres cuartos cuando tú te comiste una parte.

Así entendió la Reina que Salomón respondía a su fama y fue a su encuentro.

viernes, 19 de abril de 2013

De adivinanzas y enigmas: la Esfinge de Tebas


La adivinanza y el enigma tienen que ver con la descripción y la definición, pues seleccionan rasgos del objeto (lo describen o pintan con palabras), pero los presentan de manera problemática, que no resulte obvia (enigma) para estimular la reflexión del receptor. El enigma más famoso de la literatura universal es el que la Esfinge de Tebas le planteó a Edipo, y que dice así:
   "Existe sobre la tierra un ser bípedo y cuadrúpedo, que tiene sólo una voz, y es también trípode. Es el único que cambia su aspecto de cuantos seres se mueven por tierra, aire o mar. Pero cuando anda apoyado en más pies, la movilidad de sus miembros es mucho más débil."
La respuesta, como bien sabrás, es el hombre, que cuando es bebé anda a cuatro patas, cuando es adulto camina sobre su piernas y de viejo usa como apoyo el bastón. La formulación que hemos traído aquí es la de Aristófanes el gramático, pero como es un enigma tan famoso tiene más formulaciones, más o menos parecidas a la que hemos transcrito, como esta:
Solo tiene una voz,
y anda con cuatro pies por la mañana,
dos al mediodía y tres por la noche.
Cuantos menos pies tiene, más veloz corre.
Si lo conoces, te ama, pero si no lo conoces,
lucha contra ti y te destruye".
Oye, pues ocurrió que el bueno de Edipo advinió el enigma y la Esfinge se enfureció tanto que se arrojó por un barranco y nadie volvió a verla nunca más por los alrededores de Tebas. Un poco más tarde, a Edipo le entró un complejo tremendo con su madre y... Bueno, pero esa es otra historia -y además un poco larga-, así que ya te la contaré otro día.

El enigma de Edipo se ha convertido en un tópico o lugar común con el que incluso se hacen chistes, como este que copio de La gaviota, del escritor ruso Antón Chéjov. El maestro Medviedenko le plantea al viejo Sorin la vieja adivinanza y él , que ya la conocía, contesta con ironía:

               MEDVIEDENKO (Llevándole del brazo). — He aquí una adivinanza para usted: «Por la mañana anda a cuatro patas, al mediodía con dos, al anochecer con tres...».
                SORIN (Riendo). — ¡Justo! Y por la noche sobre sus espaldas. (A MEDVIEDENKO) ¡Puedo andar solo, muchas gracias!...” (acto III, p. 63)

domingo, 26 de febrero de 2012

Una alegoría de Charles Dickens


En Tiempos difíciles, una de las novelas mejores de Dickens, un payaso plantea al público la siguiente adivinanza:

Dospatas, sentado en Trespatas, miraba una pata de cordero, cuando vino Cuatropatas, agarró la pata y allá se levantó corriendo tras él Dospatas quien, echando mano de Trespatas, lo lanzó contra Cuatropatas, que con todo pudo huir con la pata de cordero.

¿Ya lo has adivinado? Si quieres conocer la solución marca con el ratón en los espacios en blanco:

Un carnicero, sentado en un taburete de trespatas, miraba una pata de cordero, cuando vino un perro, agarró la pata y allá se levantó corriendo tras él el carnicero quien, echando mano del taburete, lo lanzó contra el perro, que con todo pudo huir con la pata de cordero.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Y ahora... adivinanzas

Bueno, pues después de tanta pasión poética... un descansito "adivinancil, adivinancete. Avempaciano que estás en el mundo, léetelo en un periquete".

Uan

¿Qué cosa es, qué cosa es
que corre mucho y no tiene pies?

(-¿Puede ser el viento? - Pues va a ser que sí, jomío, ¡qué listo!)

Chu

Y lo es, y lo es
y no lo adivinas en un mes

(-A que sí, a que es el hilo -Bravo, bravísssimo)

Zri

Este banco está ocupado
por un padre y por un hijo.
El padre se llama Juan,
y el hijo, ya te lo he dicho

(-No caigo -Pues no las pases negras, mira, negrilla)

¿Sabéis más adivinanzas? Pues, hala, a mandárnoslas, plis.