Mostrando entradas con la etiqueta Noam Chomsky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noam Chomsky. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de abril de 2019

CAPITÁN FANTÁSTICO

Capitán fantástico es una película estadounidense de 2016 escrita y dirigida por Matt Ross y protagonizada por Viggo Mortensen que tiene una duración de 118 minutos.




Argumento

Debido al cambio en la educación, el consumismo y la violencia social que ha surgido en los últimos veinticinco años, Ben y su esposa Leslie deciden criar a sus seis hijos en los bosques del estado de Washington, sin tecnología o comodidades propias del mundo moderno, con una ideología anticapitalista aupada por las teorías de Noam Chomsky. Así, construyen una especie de paraíso autosuficiente, donde ellos asumen la crianza y educación de sus hijos, basandose en desarrollar la capacidad de pensar por sí mismos y no por lo que les inculque la sociedad.
La película comienza con la muerte de la madre, la cual decide suicidarse puesto que tenía un trastorno bipolar grave, con lo que se ven obligados a ir a la civilización y reencontrarse con la familia de Leslie, quienes no estaban de acuerdo con la decisión tomada por los padres de los niños.

 
 Premios

2016: Premios Oscar: Nominada a mejor actor (Viggo Mortensen)
2016: Globos de Oro: Nominada a mejor actor-drama (Viggo Mortensen)
2016: Premios David di Donatello: Nominada a Mejor film extranjero
2016: Premios BAFTA: Nominada a Mejor actor (Viggo Mortensen)
2016: Festival de Cannes: Mejor director (Un Certain Regard)
2016: Premios Independent Spirit: Nominada a mejor actor (Viggo Mortensen)
2016: National Board of Review (NBR): Mejores películas independientes del año
2016: Critics Choice Awards: Nominada a mejor actor-comedia (Viggo Mortensen)
2016: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor reparto y actor (Mortensen)
2016: Festival de Karlovy Vary: Premio del Público
2016: Satellite Awards: Mejor actor (ex-aequo) (Viggo Mortensen). 4 nominaciones


Opinión 

He elegido esta película porque creo que merece la pena verla, pues además del humor que aportan a algunas escenas, es una película que invita a reflexionar sobre si actuamos bien en la sociedad actual.

Algunas personas pueden pensar que la idea de Ben es muy radical porque lo que este padre pretende para sus hijos es que impere siempre la verdad. En ningún momento les miente, por muy controvertidos sean los temas o por mucho que una pregunta pueda llevar a otra. Se trata de una educación sin eufemismos. Les habla de la enfermedad y muerte de su madre sin ningún tipo de tabú, les habla sobre el sexo explícitamente. En ningún momento reprime sus emociones y reciben un trato similar sin importar su sexo ni la edad. A pesar de las múltiples opiniones que puedas tener sobre esta educación, es cierto que vivimos en una sociedad en la que el consumo es la base de todo y que, al fin y al cabo, lo único que hacemos es acabar con el planeta. Además, como en una escena de la película hace ver, la educación que se nos inculca no nos hace reflexionar por nosotros mismos ni tener motivación a la hora de aprender. Por todas estas ideas de Ben y la diferente forma de vivir que tiene esta familia es lo que hace que me guste esta película.

 


viernes, 26 de agosto de 2011

Noam Chomsky y el patriotismo

En esta entrada continuamos la anterior, en la que hablábamos de las ideas del filósofo y lingüista Chomsky sobre la educación. Ahora hablaremos concretamente de la educación patriótica, de cómo nos enseñan desde jóvenes quiénes son los nuestros, a quiénes tenemos que aclamar y a quiénes abuchear independientemente de cómo lo hagan.


Cuando acudió al instituto de secundaria, Noam Chomsky se sentía muy unido al equipo de fútbol americano. De mayor reflexionó sobre este sentimiento, que convertía lo deportivo en colectivo y archiimportante para toda la colectividad:
«Recuerdo perfectamente que en aquella época de repente me hice esta extraña pregunta: "¿Por qué animo a mi equipo de fútbol? No conozco a ninguna de estas personas. Ellas no me conocen a mí. No me importan. Odio el instituto. ¿Por qué animo al equipo de fútbol?". Bueno, esto es lo típico que uno hace sin más, que a uno le enseñan a hacer. Está arraigado en nosotros. Y de aquí se pasa al jingoísmo, a la subordinación y demás»
Desde jóvenes, nos enseñan quiénes son los nuestros, aunque no los conozcamos. También nos dicen qué es lo importante, aunque a nosotros no nos lo parezca. De la misma manera, nos muestran quiénes son los otros, los enemigos. A los nuestros hay que defenderlos siempre, a los otros hay que atacarlos sin piedad, sin sentir el más mínimo remordimiento. ¿Es así como debe funcionar una "buena sociedad"?, se pregunta Chomsky.




Esta explicación la aplica Chomsky a la conciencia americana tras haber lanzado las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Los americanos acogieron la decisión presidencial con júbilo. Aún hoy los historiadores oficialistas siguen justificando la acción con la idea de que con una matanza masiva de civiles inocentes probablemente se evitó otra mayor. También justifican los bombardeos de las tropas aliadas que redujeron a ruinas las ciudades alemanas y masacraron a la población civil, como el de Dresde,  aunque critiquen duramente los bombardeos realizados desde el lado contrario, el bando nazi, como el que sufrió la población vasca de Guernica, criminal sin duda, pero inferior en intensidad y número de bajas al que soportó la ciudad alemana citada.



Otro ejemplo: Chomsky compara la aceptación de Einstein y Bertrand Russell en Estados Unidos y observa que el trato dado a uno (más oficialista) y otro (discrepante) es muy diferente:

"Comparemos a Russell y a Einstein, dos figuras prominentes, que pertenecen más o menos a la misma generación. Estaban de acuerdo en los graves peligros que acechaban a la humanidad, pero eligieron maneras diferentes de reaccionar ante ellos. Einstein lo hizo llevando una vida muy cómoda en Princeton y dedi­cándose a lo que más le gustaba, la investigación, y tomándose el tiempo de vez en cuando de pronunciar alguna declaración con carácter de oráculo. La reacción de Russell consistió en liderar manifestaciones y conseguir que la policía se lo llevara a rastras más de una vez, escribir en extenso sobre los problemas del mo­mento, organizar juicios contra criminales de guerra, etc. ¿Y cuál fue el resulta­do? Russell fue y es vilipendiado y condenado, mientras que a Einstein se lo admi­ra como a un santo. ¿Debería eso acaso sorprendernos? En absoluto. (31 de marzo de 1995)"
Pues eso: que siempre hay que animar al equipo. ¡Y que se chinchen los malos!

Noam Chomsky y la educación


Noam Chomsky (macido en 1928 en Filadelfia, Estados Unidos), el famoso lingüista y filósofo, es también célebre por sus opiniones políticas discrepantes. A lo largo de cincuenta años, ha escrito mucho en contra del imperialismo americano, del capitalismo, del sionismo israelí (a pesar de ser él mismo judío), del autoritarismo de corte estalinista... Esto le ha granjeado admiradores sin duda, pero también poderosos y feroces enemigos que han intentado aminorar la influencia de una voz tan genuinamente libre.

Sus padres eran maestros y gentes de izquierdas. De niño, Chomsky estuvo muy conectado a los círculos judíos progresistas y acudió a la Oak Lane Country Day School, de Filadelfia, una escuela hebrea de corte deweyano, es decir, inspirada en el ideario democrático del gran filósofo americano John Dewey, que consideraba la libertad de pensamiento y la creatividad del niño como ejes de la acción educativa. Noam siempre ha sido un gran amigo de lo libertario y admirador del anarcosindicalismo hispánico. Fue un lector entusiasta del George Orwell de Hommage to Catalonia, Homenaje a Cataluña.

Cuando dejó la escuela primaria y pasó al instituto (el Central High School de Filadelfia), a la universidad (Harvard entre ellas), al trabajo en los grandes centros de investigación nacional (el MIT), la decepción fue tan grande que nació el gran crítico del sistema educativo.
«Cuando echo la vista atrás sobre mi experiencia, me encuentro con un gran agujero negro. Supongo que eso es lo que suele ser general­mente la educación. Una época de reglamentación y control, cons­tituida en parte por un adoctrinamiento directo, que proporciona un sistema de falsas creencias».
Chomsky ve la educación convencional como un "adoctrinamiento" que se lleva a cabo debilitando nuestros impulsos naturales, construyendo sistemas de "prestigio y valor" que refuerzan el deseo de cada alumno por superar a los demás alumnos, bloqueando el pensamiento independiente y creativo, imponiendo jerarquías y el culto a la competitividad desde muy temprana edad. Se trata de "ser el mejor", pero no en el sentido de hacerlo lo mejor que uno puede, sino en sentido de machacar a los demás, de superarlos. La experiencia educativa de Noam Chomsky le ha llevado a concluir que, por lo general, la sociedad educa a los elementos que la constituyen para garantizar las necesidades de la clase dominante.


Él mismo dice que un tipo de escuela libertaria y autogestionada como la que él vivió en los tiempos de la primaria en Oak Lane no podría nunca ser consentida por un sistema educativo jerárquico y autoritario como el que tenemos,
"Se podría tolerar para la elite, porque esta tendría que aprender a pensar, a crear y demás, pero no para la masa de la población".
De su paso por Harvard tras ser designado miembro de la Society of Fellows, dejó el siguiente comentario:
"Crecí en un entorno urbano de clase media sin ninguna gracia social en concreto, y cuando fui a Harvard como alumno de posgrado a principios de la década  de 1950, a integrarme en un equipo de investigación de clase alta al que pertenecía todo tipo de gente prestigiosa de la élite, descubrí que gran parte de la educación no era más que simple refinamiento, gracias sociales, qué ropa vestir, cómo mantener una conversación cortés que no sea demasiado seria, y todas esas cosas que se supone que un intelectual tiene que hacer. (...). Esto es una gran parte de lo que se da en llamar educación. Y enseñar la conformidad a ciertas normas es lo que te impide interferir con los que tienen el poder"
¿Cuál es, entonces, el modelo educativo que propone Chomsky, ya que el mayoritariamente establecido no le satisface? Esto nos dice él mismo con sencillez:

"La mayoría de los problemas que tienen que ver con la enseñanza no son problemas de crecimiento, sino de ayudar a cultivar ese crecimiento. Por lo que yo sé, y lo sé por mi propia experiencia como profesor, creo que cerca del noventa por ciento, o tal vez el noventa y ocho por ciento del desafío de la enseñanza consiste en ayudar a los alumnos a que se interesen por la asignatura. O lo que viene a ser lo mismo en la mayoría de los casos, no impedir que desarrollen ese interés."

En lugar de ser la estrella del mundo académico que se esperaba de él, Noam Chomsky prefirió convertirse en un provocador y un disidente, en un judío que atacaba al sionismo, en un americano que criticaba a su país, en un universitario que se reía de la veneración universitaria por el prestigio social, en un intelectual molesto que criticaba la connivencia de intelectuales deseosos de hacer carrera con las tesis del poder, en un pedagogo que predicaba la pedagogía de la libertad y la creatividad, la misma que aprendió en sus primeros años en la escuela deweyana de Oak Lane.


(Con esas mimbres... no creo que gane el premio Nobel)

Bibliografía
  • Robert F. Barsky, Noam Chomsky. Una vida de discrepancia. Trad. Isabel González-Gallarza. Barcelona, Península, 1997, pp.35 y 36.