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jueves, 28 de febrero de 2019

Chistes con las consecutivas

Si buscáis en Internet, podéis encontrar muchos chistes con "tantanes". Son chistes que se basan en la hipérbole o exageración. Y sintácticamente, siempre son estructuras consecutivas (con intensificador). Por ejemplo,
  • Era tan alegre que nunca comprendió la ley de la gravedad.
  • Era tan alto que se comió un yogur y cuando llegó al estómago ya estaba caducado.
  • Era una adivina tan buena que no solo adivinaba el futuro, sino también el pluscuamperfecto de subjuntivo.
  • Era tan alto que tropezó en un pueblo y cayó en otro.
  • Era tan alto que tropezó en jueves y cayó en domingo.
  • Era tan alto que tenía una nube en el ojo.
  • Era tan alto que tenía pájaros en la cabeza.
  • Era tan avaro que no pelaba patatas, sino que las lijaba.
  • Era tan bajo que la cabeza le olía a pies.
  • Tenía la boca tan pequeña que solo podía comer espaguettis.
  • Tenía la boca tan pequeña que para decir tres tenía que decir uno, uno, uno.
¡Hala, a analizar tocan!

Os recuerdo que hay otras subordinadas consecutivas que no llevan intensificador, del tipo:

  • Pienso, luego existo.
  • No estudiaste, así que has suspendido.
A ésas, algunos gramáticos prefieren considerarlas coordinadas ilativas.

Por otro lado, si queremos hacer una comparativa en vez de una consecutiva, entonces tenemos que comparar dos magnitudes como mínimo.
  • Era tan alto como su hermano.
  • Era tan bajo como su primo.

martes, 11 de mayo de 2010

Hiperbolizando

Una hipérbole es una exageración; algo hiperbólico es algo exagerado, excesivo, desmesurado. La hipérbole suele usarse muy frecuentemente esta figura tanto en el lenguaje literario como en el coloquial. Por ejemplo: "Yace en esta losa dura / una mujer tan delgada / que en la vaina de una espada / se trajo a la sepultura".

Cuando se resalta enfáticamente algo imposible de realizar, entonces la hipérbole se llama adínaton. Ej.: "Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos" (Lc., 18-25).

A veces se utiliza con fines humorísticos, por ejemplo en los chistes: "Era un hombre tan alto, tan alto, que en vez de tomar el café con leche lo tomaba con san Pedro".

¿Jugamos a hiperbolizar? ¿Conoces alguna hipérbole interesante? Pues ya sabes: mándanosla.



La publicidad se sirve frecuentemente de la hipérbole. Por ejemplo, en esta foto exagera el resultado final (el "musculitos") para encarecer el valor de producto o tratamiento adelgazante. A veces, nos ofrecen "el oro y el moro" si compramos un producto o participamos en no sé qué sorteo... En fin, el lenguaje hiperbólico por excelencia.

¿Y de los políticos, qué podríamos decir de los políticos? También ellos utilizan muy a menudo la hipérbole, ¿no crees?