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miércoles, 27 de marzo de 2019

La escena del desayuno de "Una noche en la ópera", de los hermanos Marx

En Una noche en la ópera (1935), dirigida por Sam Wood y protagonizada por los hermanos Marx, película en la que Il Trovatore de Verdi, a su vez ópera basada en El trovador de Antonio García Gutiérrez, es una fábrica de escenas memorables.

Una escena muy célebre es la del desayuno, donde aparece la frase: 'Y pensar que la primera vez que lo vi parercia un ser humano... Es un chimpance'.


La escena del camarote de "Una noche en la ópera", de los hermanos Marx

Una noche en la ópera, de los hermanos Marx y dirección de Sam Wood, película de 1935, considerada un bien cultural y artístico por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, concede el protagonismo de las escenas de ópera a Il trovatore, de Verdi, inspirada a su vez en el drama romántico de Antonio García Gutiérrez El trovador.

Una de las escenas más famosas del cine de humor es la del camarote de los hermanos Marx, que ha dado lugar a la expresión popular "Esto parece el camarote de los hermanos Marx". Billy Wilder rindió homenaje a esta escena en su película  Some Like It Hot (en Hispanoamérica, Una Eva y dos Adanes; en España, Con faldas y a lo loco), en la que aparece Marilyn Monroe, Tony Curtis y  Jack Lemmon. Se trata de la escena cuando en el tren que lleva la orquesta femenina a Florida las chicas se suben a la litera de Jack Lemmon (disfrazado de mujer) y van llenando ese pequeño espacio hasta límites increíbles para poder beber con "ella" durante la ley seca


La escena de los contratos de "Una noche en la ópera", de los hermanos Marx

En Una noche en la ópera, de los hermanos Marx, hay algunas de las escenas más hilarantes y conseguidas de todas las películas que hicieron los famosos hermanos. En esta ocasión, la escena de los contratos es una burla de un estado burocrático y administrativo que en ocasiones parece una maquinaria kafkiana.


La escena de los telones de "Una noche en la ópera", de los hermanos Marx

En Una noche en la ópera, los hermanos Marx desacralizan la ópera y su perfección artística. Para la famosa escena de los telones, eligen las arias más famosas de la ópera de Verdi, Il trovatore, basada como sabemos en el drama romántico El trovador, del español Antonio García Gutiérrez: Stride la vampa, el coro de los gitanos, Di quella pira...

El resultado es hilarante.




"Una noche en la ópera", de los hermanos Marx

Los hermanos Marx fueron unos cómicos magníficos que hicieron muchas películas en Hollywood. Representan un humor absurdo basado en juegos de palabras y situaciones sin sentido (non sense) que hacen las delicias del espectador.

Una de sus películas de más éxito es Una noche en la ópera, de 1935, dirigida por Sam Wood. La ópera elegida en esta película es Il Trovatore, de Giuseppe Verdi, que como sabemos se inspira en el drama romántico de Antonio García Gutiérrez El trovador. Fue la sexta película de los hermanos y en inglés se titula A Night at the Opera. En ella aparecen Groucho, Chico y Harpo Marx, pero no Zeppo, el cuarto hermano. Fue la primera que hicieron con la Metro Goldwyn Mayer, tras su ruptura con los estudios Paramount.

La película fue declarada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos "película cultural, histórica o estéticamente significativa". Tiene escenas memorables, como la del camarote. Otra de ellas, que traemos aquí, es la escena de la habitación o de las camas, donde un policía entra en la habitación de Groucho sospechando que allí se encuentran más personas y casi se vuelve loco con el enredo que generan los cuatro hermanos. Que la disfrutéis.


sábado, 28 de enero de 2017

Zaragoza y la Aljafería en la literatura.

Como todos sabemos, la Aljafería es un palacio situado en Zaragoza y construido durante la segunda mitad del siglo IX por iniciativa de Al-Muqtadir, rey de la taifa de Saraqusta.

Este palacio ha sido la residencia de personajes históricos tan importantes como Pedro IV el Ceremonioso, y posteriormente, de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, más comúnmente conocidos como los Reyes Católicos. Actualmente, es la sede de las Cortes de Aragón, el parlamento autonómico, sede de la soberanía del pueblo aragonés.

Ya relacionando este monumento con la literatura, nos encontramos con que la obra de El Trovador es un drama romántico de Antonio García Gutiérrez, ambientado en la ciudad de Zaragoza, en donde la mayor parte de la acción de la obra se desarrolla en una torre de planta rectangular de la Aljafería. 

El trovador se considera una de las obras maestras del romanticismo español. Y sirvió de inspiración a la famosa obra de Verdi, una de las más representadas del repertorio operístico mundial.

El trasfondo histórico de la obra radica en un conflicto entre una figura emblemática de la nobleza tradicionalista (Don Nuño, Conde de Luna) y un héroe marginado y humilde (el trovador, Manrique). Como muchas obras del teatro romántico, el amor realmente no triunfa, sino que destaca la angustia vital de los protagonistas y la importancia de la libertad.

La trama de esta obra gira en torno a la figura del doncel Manrique, culto joven que se dedicó en la pubertad a la trova y a la poesía. Extrañamente fue criado por una gitana, Azucena, siendo realmente vástago de un noble de alta alcurnia zaragozana. Poco después entra en escena la dama Doña Leonor de Sesé, de la corte de la Aljafería. Pero Don Nuño de Artal, hermano de Manrique —ambos desconocen esto—, también pretende a Leonor.
Leonor ama sinceramente a Manrique y el de Luna, a través de su hermano Don Guillén de Sesé, mueve sus influencias para que ésta sea llevada a un convento. Pero el doncel la rapta y huyen juntos, hasta que se les descubre y el trovador es encerrado en el torreón de la Aljafería que llevará su nombre. Leonor, víctima de la desgracia, decide suicidarse prometiendo antes al de Luna entregarse a él si liberaba antes a Manrique. Ella le comunica a Manrique su liberación, y cuando descubre cómo lo ha logrado la maldice. Ella entonces le revela que se ha envenenado y muere. Al saberlo el de Luna decide ejecutar a Manrique, y obliga a Azucena a que la presencie. En ese momento Azucena revela al Conde que ha ejecutado a su hermano, y exclama "Ya estás vengada, madre".
Gracias a esta obra,  esta torre del palacio zaragozano comenzó a ser llamada popularmente como "La torre del Trovador", designación que perdura hasta hoy en día.

Gran parte de la fama que esta obra posee es gracias a la adaptación a la ópera que realizó en famoso compositor italiano Giuseppe Verdi.



CORO DE GITANOS (ZINGARI)
Vedi! Le fosche notturne spoglie 
De' cieli sveste l'immensa volta; 
Sembra una vedova che alfin si toglie 
I bruni panni ond'era involta. 
 (Algunos toman las herramientas de su oficio)
All'opra! all'opra! 
Dàgli, martella.
Chi del gitano i giorni abbella? 
La zingarella! 
UOMINI  (A las mujeres, parando un momento el trabajo)

Versami un tratto; lena e coraggio

Il corpo e l'anima traggon dal bere.

(Las mujeres sirven de beber en copas de aspecto basto)

TUTTI 
Oh guarda, guarda! del sole un raggio 
Brilla più vivido nel mio/tuo bicchiere! 
All'opra, all'opra... 
Dàgli, martella... 
Chi del gitano i giorni abbella? 
La zingarella!

GITANOS: ¡Mirad! El oscuro ropaje el cielo se aparta

y descubre su inmensa bóveda;

parece una viuda que por fin se quita

las ropas negras en que estaba envuelta.

(Algunos toman las herramientas de su oficio)
¡Al trabajo, al trabajo!
¡Dale, martillea!
¿Quién del gitano el día alegra? 
¡La gitanilla! 

HOMBRES 
(A las mujeres, parando un momento el trabajo)


Échame un trago; ánimo y coraje

da la bebida al cuerpo y al alma.

(Las mujeres sirven de beber en copas de aspecto basto)

TODOS:

¡Oh, mira, mira! ¡Un rayo de sol

brilla con mayor fulgor en tu/mi vaso!

¡Al trabajo! ¡Al trabajo!

¿Quién embellece los días del gitano?

La gitanilla.

domingo, 25 de noviembre de 2012

"Il Trovatore", de Verdi-6. El "Miserere"

En el acto IV, ya cerca del desenlace final de la obra, Leonora acaba de cantar su célebre aria "D'amor sull'ali rosee" ("Sobre las alas rosadas del amor..."). De pronto, empieza a oírse el Miserere, cantado por el coro. Se escucha la voz de Manrico, preso en la torre de la Aljafería, esperando el momento de su ejecución. Leonora sufre y canta. La mezcla de voces es prodigiosa, la orquestación sencilla. Uno de los momentos principales de la ópera. Por cierto, la escena de Leonora ante la torre fue el material escénico del famoso final del film de los hermanos Marx, Una noche en la ópera (1935), aunque naturalmente deformando la escena con intención paródica.

Aquí traigo una versión clásica, con María Callas y Giuseppe di Stefano.




VOCI INTERNE
Miserere d'un'alma già vicina 
alla partenza che non ha ritorno! 
Miserere di lei, bontà divina, 
preda non sia 
dell'infernal soggiorno! 

LEONORA 
Quel suon, 
quelle preci solenni,
funeste, empiron quest'aere 
di cupo terror!... 
Contende l'ambascia, 
che tutta m'investe,
al labbro il respiro, 
i palpiti al cor!

(Rimane assorta; dopo qualche
momento scuotesi, ed è in procinto
di partire, allorché viene dalla 
torre un gemito) 

MANRICO 
(dalla torre) 
Ah, che la morte ognora 
è tarda nel venir 
a chi desia morir!...
Addio, Leonora! 

LEONORA 
Oh ciel!... sento mancarmi! 

VOCI INTERNE
Miserere d'un'alma già vicina 
alla partenza che non ha ritorno! 
Miserere di lei, bontà divina 
preda non sia 
dell'infernal soggiorno! 

LEONORA 
Sull'orrida torre, ah!
Par che la morte con ali di tenebre
librando si va! 
Ahi! forse dischiuse gli fian queste
porte sol quando cadaver 
già freddo sarà! 

MANRICO 
(dalla torre) 
Sconto col sangue mio 
l'amor che posi in te!... 
Non ti scordar di me! 
Leonora, addio! 

VOCES INTERIORES
Misericordia de un alma cercana
a la partida que no tiene retorno.
Misericordia de ella, 
bondad divina,
presa no sea del demonio infernal.

LEONOR
Ese tañido, esas preces 
Solemnes, funestas
llenaron la atmósfera 
de sombrío terror.
Debo contener la angustia, 
que por entero me domina,
del labio la respiración, 
del corazón la palpitación.

(Permanece silenciosa; después se
estremece y va a seguir su camino
cuando se oye en la torre un
gemido)

MANRIQUE 
(desde el interior de la torre)
Ah, siempre la muerte
se retrasa en venir...
Al que desea morir...
¡Adiós, Leonor!

LEONOR
¡Oh, cielo!... Las fuerzas me faltan.

VOCES INTERIORES
Misericordia de un alma cercana
a la partida que no tiene retorno.
Misericordia de ella, 
bondad divina,
presa no sea del demonio infernal.

LEONOR
Sobre la hórrida torre, ¡ay!, 
parece que la muerte 
con las alas tenebrosas 
cerniéndose está.
¡Ah! quizá abierta le sea esa puerta
sólo cuando cadáver ya frío sea.

MANRIQUE 
(desde la torre)
Pago con mi sangre
el amor que puse en ti...
¡No te olvides de mí! 
¡Leonor, adiós!

sábado, 24 de noviembre de 2012

"Il trovatore", de Verdi-5. Manrico canta "Ah! si ben mio" y "Di quella pira"

En el acto III, cuadro II, Manrico canta la famosa aria Ah si, ben mio, de la que la crítica ha dicho que se nota en ella la influencia de Mozart. El aria desemboca en la famosa cabaletta de aire marcial "Di quella pira", donde el tenor alcanza el célebre do di petto o do4, considerada una nota de extrema dificultad: All'armi ("A las armas", de donde viene alarma).

.

AH SÌ BEN MIO
Ah! sì, ben mio, coll'essere 
io tuo, tu mia consorte, 
avrò più l'alma intrepida, 
il braccio avrò più forte; 
ma pur se nella pagina 
de' miei destini è scritto 
ch'io resti fra le vittime 
dal ferro ostil trafitto, 
fra quegli estremi aneliti 
a te il pensier verrà 
e solo in ciel precederti 
la morte a me parrà! 

¡Ah! sí, mi bien,
siendo yo tuyo y tú mi esposa,
será más intrépida mi alma,
mi brazo será más fuerte.
Pero si en el libro
de mi destino está escrito
que yo quede entre las víctimas,
por el hierro enemigo traspasado,
en los últimos momentos,
a ti mi pensamiento irá,
y sólo precederte en el cielo
la muerte para mí será.




DI QUELLA PIRA
MANRICO
Di quella pira l'orrendo foco 
tutte le fibre m'arse. avvampò!... 
Empi, spegnetela, o ch'io fra poco 
col sangue vostro la spegnerò... 
Era già figlio prima d'amarti, 
non può frenarmi il tuo martir. 
Madre infelice, corro a salvarti, 
o teco almeno corro a morir! 

LEONORA 
Non reggo a colpi tanto funesti... 
Oh, quanto meglio saria morir! 

MANRIQUE
De esa pira el horrendo fuego
todas las fibras me quema... 
Impíos, apagadla, o dentro de poco
con vuestra sangre la apagaré yo...
Además de amarte soy tu hijo,
no puedo ver impasible tu martirio.
Madre infeliz, corro a salvarte,
o contigo, al menos, corro a morir.

LEONOR
No resisto golpes tan funestos...
¡Oh, cuánto mejor sería morir!

"Il trovatore", de Verdi-4. Azucena canta "Stride la vampa"


Esta es un aria patética de “Il Trovatore” (1853): “Stride la vampa” (La llama se agita), del principio del segundo acto, justo después del famosísimo y conocidísimo “Coro del yunque” donde el coro canta “Chi del gitano i giorni abella? La zingarella” (¿Quién embellece los días del gitano?¡La gitanilla!).
Para esta ópera, Verdi y su libretista se sirvieron del drama romántico El trovador (1835), de Antonio García Gutiérrez, como ya comentamos en post anteriores.
En este pasaje, Azucena mira alucinada las llamas de una hoguera del campamento gitano en Vizcaya. Con la mirada perdida, rememora otra hoguera en la que fue quemada por hechicera su madre. Manrico, el trovador, está a punto de saber la terrible verdad: él no es hijo de la gitana, sino del cruel conde. Pero sobre todo va a asumir el auténtico leit-motiv de la ópera: la venganza.


AZUCENA
Stride la vampa!
La folla indomita corre a quel
fuoco lieta in sembianza;
urli di gioia intorno echeggiano:
Cinta di sgherri
donna s’avanza!
Sinistra splende
sui volti orribili
la tetra fiamma
che s’alza al ciel!
Stride la vampa!
Giunge la vittima
nero vestita,
discinta e scalza!
Grido feroce di morte levasi;
l’eco il ripete
di balza in balza!
Sinistra splende
sui volti orribili
la tetra fiamma
che s’alza al ciel!
¡Flamean las llamas!
¡La muchedumbre indómita
corre hacia el fuego!
Con alegre semblante
alaridos de gozo
por doquier se escuchan.
Rodeada de esbirros
una mujer avanza.
Siniestra ilumina,
sus rostros horribles,
la tétrica llama
que se alza al cielo.
¡Flamean las llamas!
Llega la víctima de negro vestida,
desceñida y descalza.
Grito feroz de muerte se eleva.
El eco lo repite de roca en roca.
Siniestra ilumina
sus rostros horribles
la tétrica llama
que se alza al cielo.
POST REELABORADO A PARTIR DE: http://blogs.ideal.es/rigolettobloguero/2009/01/23/stride-vampa/

"Il Trovatore", de Verdi-3. El coro de gitanos

El acto II de Il Trovatore se inaugura con el famosísimo coro de gitanos: "Vedi! Le fosche notturne spoglie" (La noche oscura se aparta...), también conocido como coro del yunque.

Se abre el telón y comienza una exhibición coral de música exótica (como el coro babilónico de Nabuco, como el coro egipcio de Aida, como el famoso brindis de La traviata), con ritmo rápido e irregular. Hay un insistente tintineo del triángulo y dos mozos del coro que golpean dos yunques al ritmo de la música con sendos martillos. La música tiene gran personalidad, si bien el texto resulta algo insípido.


CORO DE GITANOS (ZINGARI)
Vedi! Le fosche notturne spoglie De' cieli sveste l'immensa volta; Sembra una vedova che alfin si toglie I bruni panni ond'era involta. 
 (Algunos toman las herramientas de su oficio)
All'opra! all'opra! Dàgli, martella. Chi del gitano i giorni abbella?
La zingarella! 
UOMINI  (A las mujeres parando un momento el trabajo)

Versami un tratto; lena e coraggio
Il corpo e l'anima traggon dal bere.

(Las mujeres sirven de beber en copas de aspecto basto)

TUTTI 
Oh guarda, guarda! del sole un raggio 
Brilla più vivido nel mio/tuo bicchiere! 
All'opra, all'opra... 
Dgli, martella... 
Chi del gitano i giorni abbella? 
La zingarella!

GITANOS: ¡Mirad! El oscuro ropaje el cielo se aparta y descubre su inmensa bóveda; parece una viuda que por fin se quita las ropas negras en que estaba envuelta.

HOMBRES: Échame un trago; ánimo y coraje da la bebida al cuerpo y al alma.

TODOS: ¡Oh, mira! ¡Un rayo de sol brilla con mayor fulgor en tu/mi vaso! ¡Al trabajo! ¡Al trabajo! ¿Quién embellece los días del gitano? La gitanilla.

martes, 20 de noviembre de 2012

"Il trovatore", de Verdi-2

"Tacea la notte placida" es una de las arias más famosas y conocidas de Il trovatore. Pertenece al acto I, cuadro II. He aquí un par de versiones.

(Leonora cuenta a su confidente Inés que hace tiempo que no ve ni oye al trovador, un joven que la enamoró luchando en unas justas a las que se presentó sin escudo de armas llevando tan solo una armadura negra como identificativo y venciendo en todos los combates, lo que le permitió no identificarse ante la tribuna. Poco después, escuchó al joven trovador por la noche cantando en su jardín, bajo su misma ventana, y se enamoró aún más irremediablemente de él cuando entendió que cantaba el nombre de su dama -Leonora-, y ya había empezado la guerra civil aragonesa entre los partidarios del Conde de Urgel y los Trastamara. Puro romanticismo)




Tacea la notte placida 
e bella in ciel sereno 

la luna il viso argenteo 

mostrava lieto e pieno... 
Quando suonar per l'aere, 
infino allor sì muto, 
dolci s'udiro e flebili
gli accordi d'un liuto, 
e versi melanconici 
un trovator cantò. 
Versi di prece ed umile 
qual d'uom che prega Iddio,
in quella ripeteasi 
un nome... il nome mio!...
Corsi al veron sollecita... 
Egli era! egli era desso!... 
Gioia provai che agli angeli 
solo è provar concesso!... 
Al core, al guardo estatico 
la terra un ciel sembrò. 


Callaba la noche plácida;
bella en un cielo sereno
la luna mostraba su rostro argentino
alegre y lleno...
Repentinamente sonar en la noche,
hasta entonces tan callada,
se oyeron dulces y suaves
los acordes de un laúd,
y versos melancólicos
un trovador cantó..
Versos de ruego y humildes
como de un hombre que ora a Dios,
y en ellos repetíase
un nombre... ¡el mío!
Corrí al balcón emocionada...
¡Era El! ¡El mismo!...
Dicha sentí que a los ángeles
sólo conocer les es dado...
Al corazón, a la mirada extática
la tierra le pareció un cielo.

"Il Trovatore", de Verdi: una ópera ambientada en Zaragoza


Il Trovatore, Rigoletto y La traviata son tres de las principales óperas de Giuseppe Verdi, forman el llamado "periodo medio" del famoso compositor italiano. Verdi siempre estuvo fascinado por los temas españoles y sitúa Il Trovatore en el Palacio de la Aljafería, de Zaragoza. Así que, gracias a él, en los teatros de ópera de todo el mundo se oye el nombre de nuestra ciudad con relativa frecuencia.

La ópera de Verdi se inspira en la obra de teatro de Antonio García Gutiérrez, un joven autor romántico que tuvo tanto éxito con su representación en 1836 que fue liberado del servicio militar por el Gobierno. Además, por primera vez, el público exigió la presencia del autor en la escena al final de la obra y esta costumbre del saludo del autor desde las tablas, desde entonces, se mantiene en nuestros teatros siempre que una obra dramática tiene la aceptación del respetable.

La tragedia de Gutiérrez fue adaptada por el libretista Salvatore Cammarano, colaborador habitual de Verdi. Pero como falleció, el encargo lo terminó Leone Emanuele Bardare. La ópera tiene elementos que la aproximan ya al Realismo, movimiento que viene a continuación del Romanticismo.

Il trovatore aún es básicamente una ópera de números cerrados (arias de tenor, soprano, barítono) poco conectados entre sí por enojosos recitativos. La conexión de las partes la logra Verdi en la ópera siguiente, La traviata, más rupturista que esta.

Los libretistas hicieron un proceso de simplificación. Cuatro actos y no cinco. Desaparecen personajes como Don Guillén, hermano de Leonora, y el noble Don Lope de Urrea, también emisarios y criados, concentrados en un único servidor: Ferrando, que en la obra original se llamaba Jimeno. El trasfondo histórico de la ópera es la guerra civil que enfrentó en Aragón a los partidarios de Jaime de Urgel, Conde de Urgel con los de Fernando de Antequera, en 1412-1413, al final de la Edad Media, a raíz del resultado del Compromiso de Caspe, al que se llegó tras la muerte sin hijos del rey Martín el Humano.

Los protagonistas de las óperas románticas son los amoríos medievales y no los temas mitológicos o los suspiros de Julio César y Alejandro.


Como en muchas obras de Verdi, en Il Trovatore se repite el esquema: caballero animoso (Manrico, tenor) - dama desvalidad (Leonora, soprano) - antagonista (Conde de Luna, barítono) + cuarto personajes (Azucena, gitana, madre de Manrico, mezzo-soprano). La ópera fue estrenada en Roma, en 1853, el mismo año ya se representó en La Scala, en Milán, y en 1854 en Madrid y París, en 1855 en Londres y San Peterbursgo... Tuvo de siempre gran éxito.

Estructura:

  • Acto I: El duelo (Cuadro I. En el patio del palacio de la Aljafería de Zaragoza. Cuadro II. Parte posterior del palacio, frente al jardín).
  • Acto II: La gitana (Cuadro I. En un lugar montañoso de Vizcaya. Cuadro II. Claustro de un convento cercano a Castellar)
  • Acto III: El hijo de la gitana (Cuadro I. Campamento de las tropas del Conde de Luna. Cuadro II. Sala de la fortaleza de Castellar)
  • Acto IV: El suplicio (Cuadro I. Ante la torre del palacio de la Aljafería en Zaragoza. Cuadro II. Calabozo del palacio
Algunas óperas de Verdi:

  • Nabucco (1842), de tema bíblico;
  • Macbeth (1847), inspirada en Shakespeare;
  • Ernani (1844), basada en Víctor Hugo;
  • Alzira (1845), de tema español;
  • Luisa Miller (1849),
  • Rigoletto (1851),
  • Il trovatore y La traviata (1853),
  • La forza del destino y Don Carlo, de tema español.