Aprovechando el libro que os recomendé en la entrada anterior,
Pepe Rodríguez,
Mitos y tradiciones de la Navidad, voy a comentar aquí algunas cosas sobre la lotería nacional y el sorteo del
Niño, que aún nos puede traer la suerte.
La verdad es que no puede concebirse la
Navidad sin
lotería. Todo el mundo compra, todo el mundo ofrece participaciones a sus clientes y amigos... El escritor zaragozano
Eusebio Blasco decía en
Blanco y Negro, 25 de diciembre de 1897:
"El premio gordo es la obsesión nacional durante un mes. El premio gordo es el Mesías. ¡Agnus Dei qui tollis apuros mundi!"
Con datos nos damos cuenta de la importancia de la
lotería. En 1946 en
Navidad se emitieron 200 mil billete, por importe de 400 millones de pesetas, unos 2,5 millones de euros. En 2009 se pusieron a la venta más de 16 millones de billetes (195 series de 85 mil billetes cada una), cada billete comprende 10 décimos, que se venden a 20 euros cada uno, recargos aparte. Eso significa más de 2.320 millones de euros, de los cuales un 70% se dedica a premios.
El rey
Carlos III fue quien introdujo la
lotería en
España y él decía:
"el que juega mucho es un loco; pero el que no juega nada es un tonto".
Los
juegos de azar existen en todas las culturas, tanto
orientales (China, Japón, India...) como
occidentales (pueblos indoeuropeos, griegos, germanos, celtas, latinos...).
En el
Antiguo Testamento los primitivos hebreos "echan suertes" para resolver asuntos cotidianos.
En
Roma existían las
sortes, de las que habla
Cicerón (106-43 a.C.) en
De Divinatione, donde dice que son unas tablillas de roble que se ponen dentro de un cofre y se mezclan hasta que un muchacho impúber extrae una de ellas. Es decir, ya tenemos lo básico del sorteo de la lotería. Y por cierto, de la palabra latina
sortes viene la española
sorteo, que tiene que ver, naturalmente, con la
suerte.
Tras la caída del
Imperio romano, vino un tiempo oscuro, hasta que, en el
siglo XV, la lotería reapareció con fuerza en el
Flandes renacentista, verdadera cuna de los sorteos modernos. Y es que en los
Países Bajos era costumbre hacer sorteos para conceder puestos en los mercados o para repartir cargos. Incluso en ciudades como
Gante,
Utrecht,
Brujas y otras se hacían sorteos de lotería para recaudar fondos para financiar obras municipales. En 1526 el
emperador Carlos V autorizó una lotería a gran escala con licencia municipal y la obligación de donar una parte de los beneficios a los pobres de la ciudad donde se celebrase el sorteo.
En
Italia, desde 1642 se reguló el tema del famoso
lotto en ciudades como
Génova y
Venecia.
En
Francia, el rey
Francisco I, en 1539, ya permitió la
lotería gala a cambio de pagar dos mil libras al
Tesoro, que andaba menguado por las guerras con
España. Y en 1776 se creó la
Lotería Real, explotada exclusivamente por el
Estado.
En los
estados germánicos la lotería también se remonta al siglo XV en
Augsburgo y otros lugares.
En la
Inglaterra isabelina, se creo una
Gran Lotería al modo flamenco en 1568 para obtener fondos de mejora de los muelles, pero fue abolida en 1826 porque generó
ludopatías. De
Londres, pasó a
Norteamérica. Sorteos realizados en la metrópoli en 1612 y 1621 financiaron el nacimiento de la colonia de
Virginia.
En
España la
lotería llegó a finales del XVIII, con el
marqués de Esquilache, de origen italiano, primer ministro del rey ilustrado
Carlos III y él mismo rey de
Nápoles, lo que le llevó a introducir en nuestro país el
juego de azar y la tradición de los belenes. El primer sorteo de la lotería española se celebró en
Madrid, en la
plazuela de San Ildefonso, el 10 de diciembre de 1763.
En 1812, en
Cádiz, en plena
guerra de la Independencia, se creó una lotería para financiar el esfuerzo bélico. El 4 de marzo de 1812 se celebró el primer sorteo en la gaditana plaza de
San Antonio.
El nombre de "
gordo" viene de la imagen de un llamado "
fanático" de la Lotería o "
Enano afortunado", una rechoncha figura humana repleta de número y bolas de sorteo, que, desde finales del XVIII hasta finales del XIX, se imprimía siempre en cuanto se hablaba en la prensa de lotería. Compartir la suerte de ese "
gordo" arreglaba la vida al afortunado, y así se creó la expresión popular.
El
primer sorteo de Navidad se celebró el 23 de diciembre de 1799, pero un sorteo al modo de la
lotto napolitana.
González Carvajal, ministro, solicitó a las
Cortes la creación de dos sorteos extraordinarios, uno en
junio y otro en
diciembre, para poder otorgar premios mucho mayores. La propuesta fue aceptada en julio de 1812 y así nació el sorteo extraordinario de
Navidad, el primero de los cuales se celebró en Cádiz el 18 de diciembre de 1812.
De la lotería dijo
Jacinto Benavente, en su obra
De sobremesa (1912):
"¡Admirable institución esta de la Lotería! ¿No es, acaso, la única felicidad positiva que debemos a nuestros Gobiernos?"
En 1941 el
general Roldán, director general de Timbre y Monopolios, instituyó el
sorteo del Niño, así llamado por tener lugar en la víspera de la Epifanía o Día de Reyes. Al año siguiente, fue transformado en sorteo extraordinario y hoy es el segundo en importancia, tras el del día 22 de diciembre. La aparición de la denominación oficial de "sorteo de El Niño" data de 1966.
El escritor
Louis Pauwels cuenta de la
portera del escritor francés
Jean Cocteau que adquirió un décimo de lotería que resultó premiado con mucho dinero. La buena mujer declaró:
"Ha sido porque he escogido un número que terminaba en 12. La noche anterior tuve un sueño. Estaba en el cielo; a mi derecha había cinco ángeles y otros cinco a mi izquierda... y como 5 y 5 son 12..."
En fin, que mucha suerte para todos, que en
Navidad todo es posible, incluso que 5 y 5 sumen 12.
Feliz día del Niño.