-El físico Stephen Hawkingera
considerado un genio.
-En las primeras horas de este miércoles 14 de marzo del
2018 su corazón se apagó en su casa de Cambridge, Inglaterra.
-Aunque su legado
permanecerá vivo.
-Stephen Hawking, de 76 años, fue una de las mentes más
brillantes de una generación que vivió los más impactantes cambios tecnológicos
de la historia. Y el astrofísico siempre tenía una respuesta adecuada para cada
una de las realidades que enfrentaba la Humanidad.
Nuestro planeta podría morir en 200 años
Advirtió que el planeta podría morir en 200 o 500 años a causa del calentamiento global.
Hawking
resaltó que tras realizar varios cálculos, llegó a la conclusión de que
la humanidad debe buscar un nuevo hogar en 200 o 500 años si es que
quiere sobrevivir del "mundo infernal" en el que se convertirá.
Afrontaremos pronto la extinción
Hawking
había manifestado la necesidad de que la especie humana habite otros
planetas el próximo siglo, afirmación que se contrapone a una
declaración previa, en la que pronosticaba que a la especie humana le
quedaban unos mil años en este planeta.
"Tenemos 100 años para mudarnos de la Tierra o afrontaremos una extinción", señaló el científico a la BBC.
Tambien en julio de 2015 presentó en la Royal Society de Londres un proyecto de búsqueda de vida extraterrestre.
La Tierra será una bola de fuego en el 2600
Debido
a la creciente población y a la constante demanda de recursos
energéticos, el planeta Tierra se convertirá en el año 2600 en una
enorme bola de fuego, por lo que la humanidad tendrá que buscar un nuevo
hogar.
Así lo vaticinó el científico
Stephen Hawking quien desea impulsar su proyecto Breakthrough Starshot
para explorar el sistema más cercano, Alfa Centauro, y migrar a toda la
población hacia allá.
Un pozo sin fondo en el universo
También
reconsideró su propia teoría sobre los agujeros negros en 2004 y expuso
una nueva, que cuestiona que sean una especie de pozo sin fondo, como
él mismo había mantenido.
A explorar la Luna
Asimismo, pidió a las principales naciones enviar astronautas a la Luna para 2020, para que comiencen a explorar el espacio.
Era considerado un
genio. En las primeras horas de este miércoles 14 de marzo del 2018 su
corazón se apago en su casa de Cambridge, Inglaterra. Aunque su legado
permanecerá vivo. Stephen Hawking de 76 años fue una de las mentes más
brillantes de una generación que vivió los más impactantes cambios
tecnológicos de la historia. Y el astrofísico siempre tenía una
respuesta adecuada para cada una de las realidades que enfrentaba la
Humanidad.
Pero algo pendiente quedó en su currículum. Nunca ganó el Premio Nobel,
uno de los mayores galardones que se otorgan a las diferentes
disciplinas -entre ellas la Física, especialidad de Hawking– que
componen la Academia Sueca.
Sus estudios sobre los agujeros negros y su Breve Historia del Tiempo lo
ascendieron al nivel de genio. De uno de los pocos que comprendió en
plenitud -y extendió- las teorías de Albert Einstein sobre relatividad.
Esa misma teoría, decía él, era una prueba fehaciente de que existió un
Big Bang que dio origen a todo. Y que al final de ese todo, habrá sólo
agujeros negros. Sombrío, pero para muchos irreprochable desde un punto
de vista matemático y físico.
Sin embargo, a pesar de que sus teorías e hipótesis impactaron al mundo
de la ciencia y mantenían una lógica abrumadora, la Real Academia de las
Ciencias de Suecia decidió nunca galardonarlo. ¿La razón? Simple: los
descubrimientos de teorías científicas deben ser confirmados
empíricamente, por datos observables para poder ganar un Premio Nobel.
De acuerdo a la revista Time, otra de las teorías del físico era
conocida como 'Radiación Hawking'. Esa hipótesis expone que los agujeros
negros no son del todo negro, sino que emiten radiación que los hace
desaparecer. Pero tampoco pudieron comprobarse esos rayos radiactivos
como para cubrir con un Nobel al británico.
Un agujero negro, entonces, es algo difícil de observar o analizar
empíricamente. Por eso Hawking jamás pudo alcanzar el preciado
reconocimiento. La tecnología fue incapaz de acompañar su mente.
Era considerado un
genio. En las primeras horas de este miércoles 14 de marzo del 2018 su
corazón se apago en su casa de Cambridge, Inglaterra. Aunque su legado
permanecerá vivo. Stephen Hawking de 76 años fue una de las mentes más
brillantes de una generación que vivió los más impactantes cambios
tecnológicos de la historia. Y el astrofísico siempre tenía una
respuesta adecuada para cada una de las realidades que enfrentaba la
Humanidad.
Pero algo pendiente quedó en su currículum. Nunca ganó el Premio Nobel,
uno de los mayores galardones que se otorgan a las diferentes
disciplinas -entre ellas la Física, especialidad de Hawking– que
componen la Academia Sueca.
Sus estudios sobre los agujeros negros y su Breve Historia del Tiempo lo
ascendieron al nivel de genio. De uno de los pocos que comprendió en
plenitud -y extendió- las teorías de Albert Einstein sobre relatividad.
Esa misma teoría, decía él, era una prueba fehaciente de que existió un
Big Bang que dio origen a todo. Y que al final de ese todo, habrá sólo
agujeros negros. Sombrío, pero para muchos irreprochable desde un punto
de vista matemático y físico.
Sin embargo, a pesar de que sus teorías e hipótesis impactaron al mundo
de la ciencia y mantenían una lógica abrumadora, la Real Academia de las
Ciencias de Suecia decidió nunca galardonarlo. ¿La razón? Simple: los
descubrimientos de teorías científicas deben ser confirmados
empíricamente, por datos observables para poder ganar un Premio Nobel.
De acuerdo a la revista Time, otra de las teorías del físico era
conocida como 'Radiación Hawking'. Esa hipótesis expone que los agujeros
negros no son del todo negro, sino que emiten radiación que los hace
desaparecer. Pero tampoco pudieron comprobarse esos rayos radiactivos
como para cubrir con un Nobel al británico.
Un agujero negro, entonces, es algo difícil de observar o analizar
empíricamente. Por eso Hawking jamás pudo alcanzar el preciado
reconocimiento. La tecnología fue incapaz de acompañar su mente.
Por
qué Stephen Hawking nunca ganó un Premio Nobel de Física
Es algo pendiente que quedó en
su currículum. Nunca ganó el Premio Nobel, uno de los mayores galardones que se
otorgan a las diferentes disciplinas -entre ellas la Física, especialidad de
Hawking– que componen la Academia Sueca.
Sus estudios sobre los agujeros negros
y su Breve Historia del Tiempo lo ascendieron al nivel de genio.
De los
pocos que comprendió en plenitud -y extendió- las teorías de Albert Einstein
sobre relatividad. Esa misma teoría, decía él, era una prueba fehaciente de que
existió un Big Bang que dio origen a todo. Y que al final de ese todo, habrá sólo
agujeros negros.
Sombrío, pero para muchos irreprochable, desde un punto de
vista matemático y físico.
Sin embargo, a pesar de que sus teorías e hipótesis
impactaron al mundo de la ciencia y mantenían una lógica abrumadora, la Real
Academia de las Ciencias de Suecia decidió no galardonarlo.
¿La razón? Los descubrimientos de teorías científicas deben ser confirmados
empíricamente, por datos observables para poder ganar un Premio Nobel.
De
acuerdo a la revista Time, otra de las teorías del físico era conocida como
'Radiación Hawking'. Esa hipótesis expone que los agujeros negros no son del
todo negros, sino que emiten radiación que los hace desaparecer. Pero tampoco
pudieron comprobarse esos rayos radiactivos como para cubrir con un Nobel al
británico. Un agujero negro, entonces, es algo difícil de observar o analizar
empíricamente. Por eso Hawking jamás pudo alcanzar el preciado reconocimiento.
La tecnología fue incapaz de acompañar su mente.
Cosas que no sabías sobre Stephen Hawking
-Nació el 8 de enero de 1942,
justamente cuando se cumplían 300 años de la muerte de Galieo Galilei.
-Tiene un coeficiente intelectual
de 160, el mismo que Albert Einstein.
-Stephen Hawking tuvo un
rendimiento escolar deficiente en la escuela primaria, pero gracias a su
puntaje perfecto en los exámenes de física, logró ser admitido con una beca en
la prestigiosa Universidad de Oxford.
-Su padre quería que fuera
médico, pero Hawking consideraba que la biología era demasiado inexacta.
-Hawking formó parte del equipo
de remo en la Universidad de Oxford.
-Su libro Breve Historia del
Tiempo, estuvo entre los más vendidos de Inglaterra por 237 semanas, superando
el record anterior de sólo 184 semanas.
-Stephen Hawking escribió dos
libros para niños en conjunto con su hija.
-Apareció en un capítulo de la
serie La Teoría del Big Bang y en tres episodios de Los Simpson.
-Hawking ha estado casado y
divorciado dos veces y tiene tres hijos.
-La BBC lo incluyó en la lista de
los 100 británicos más influyentes de la historia. Ocupa el lugar 25. Darwin
está en el cuarto lugar, Newton en el sexto puesto y Fleming, en
el 20.
-Pese a ser uno de los
científicos más importantes del siglo, nunca ganó el Premio Nobel.
- Participó en la canción “Talkin’ Hawkin’”
del disco de la banda de rock Pink Floyd, que lanzó tras 20 años de haberse
retirado de la música.
-Jane Wilde, su primera esposa,
tuvo que pedir un permiso especial a su universidad para casarse, porque en ese
tiempo no era permitido el matrimonio entre estudiantes, según la BBC.
- A la edad de 32 años se
convirtió en uno de los miembros más jóvenes de la Sociedad Real de Londres,
una de las sociedades científicas más antiguas de Europa.
-Hawking viajó en el Boeing 727,
un avión de la NASA que produce ingravidez en vuelo, para celebrar su
cumpleaños número 65.
-El actor Eddie Redmayne ganó un
Premio Óscar como Mejor Actor tras interpretar la película biográfica “La
teoría de todo” inspirada en su vida.
-En 1964 fue diagnosticado con esclerosis
lateral amiotrófica y los médicos aseguraron que solo viviría dos años, pero ya
pasaron 52 años de eso.
-Su coeficiente intelectual es de
160 puntos, lo que lo ubica entre las diez personas más inteligentes del mundo.
-En una entrevista aseguró que
consideraría el suicidio asistido, siempre y cuando sintiera fuertes dolores
causados por su enfermedad y creyera que ya no pude aportar nada más al mundo.
OPINIÓN PERSONAL:
No se me dan bien la física ni las matemáticas y probablemente si intentara leerme un libro suyo no entendería nada, pero sus teorías las conocemos todos. Stephen
Hawking, me parece, de verdad, increíble, sufriendo la enfermedad que
sufre, ha descubierto cosas que han ayudado muchísimo a la ciencia.
Con la enfermedad que sufre, deberia estar muerto, y es muy extraño que
viva, y aun así es uno de los mejores físicos de la historia.
Una de las mentes más maravillosas de este mundo ha fallecido y solo me queda admirarle.
Era considerado un
genio. En las primeras horas de este miércoles 14 de marzo del 2018 su
corazón se apago en su casa de Cambridge, Inglaterra. Aunque su legado
permanecerá vivo. Stephen Hawking de 76 años fue una de las mentes más
brillantes de una generación que vivió los más impactantes cambios
tecnológicos de la historia. Y el astrofísico siempre tenía una
respuesta adecuada para cada una de las realidades que enfrentaba la
Humanidad.
Pero algo pendiente quedó en su currículum. Nunca ganó el Premio Nobel,
uno de los mayores galardones que se otorgan a las diferentes
disciplinas -entre ellas la Física, especialidad de Hawking– que
componen la Academia Sueca.
Sus estudios sobre los agujeros negros y su Breve Historia del Tiempo lo
ascendieron al nivel de genio. De uno de los pocos que comprendió en
plenitud -y extendió- las teorías de Albert Einstein sobre relatividad.
Esa misma teoría, decía él, era una prueba fehaciente de que existió un
Big Bang que dio origen a todo. Y que al final de ese todo, habrá sólo
agujeros negros. Sombrío, pero para muchos irreprochable desde un punto
de vista matemático y físico.
Sin embargo, a pesar de que sus teorías e hipótesis impactaron al mundo
de la ciencia y mantenían una lógica abrumadora, la Real Academia de las
Ciencias de Suecia decidió nunca galardonarlo. ¿La razón? Simple: los
descubrimientos de teorías científicas deben ser confirmados
empíricamente, por datos observables para poder ganar un Premio Nobel.
De acuerdo a la revista Time, otra de las teorías del físico era
conocida como 'Radiación Hawking'. Esa hipótesis expone que los agujeros
negros no son del todo negro, sino que emiten radiación que los hace
desaparecer. Pero tampoco pudieron comprobarse esos rayos radiactivos
como para cubrir con un Nobel al británico.
Un agujero negro, entonces, es algo difícil de observar o analizar
empíricamente. Por eso Hawking jamás pudo alcanzar el preciado
reconocimiento. La tecnología fue incapaz de acompañar su mente.
"Pon tu mano en una estufa caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica bonita durante una hora y te parecerá un minuto. Eso es la relatividad".
“Hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana”. Einstein.
“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Einstein.
"Las grandes revoluciones que triunfan hacen desaparecer las causas que las produjeron, y en consecuencia su mismo éxito las vuelve incomprensibles para las nuevas generaciones", Alexis de Tocqueville.
“Sólo sé que no se nada”. Sócrates.
"La utopía es la verdad de mañana", Víctor Hugo.
"Las utopías no son más que verdades prematuras", Lamartine.
“Cada vez que enciendo la televisión me entran ganas de leer un libro”. Groucho Marx.
“Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.” Nicolás Maquiavelo.
"Atrévete a andar por caminos que nadie ha recorrido, atrévete a pensar ideas que nadie ha pensado", pintada en los muros del teatro Odeón, de París. Mayo del 68.
“Los amigos son como los taxis, cuando hay mal tiempo escasean”. Anónimo.
“Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi a un hombre que no tenía pies”
"Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.”
En esta entrada continuamos la anterior, en la que hablábamos de las ideas del filósofo y lingüista Chomsky sobre la educación. Ahora hablaremos concretamente de la educación patriótica, de cómo nos enseñan desde jóvenes quiénes son los nuestros, a quiénes tenemos que aclamar y a quiénes abuchear independientemente de cómo lo hagan.
Cuando acudió al instituto de secundaria, Noam Chomsky se sentía muy unido al equipo de fútbol americano. De mayor reflexionó sobre este sentimiento, que convertía lo deportivo en colectivo y archiimportante para toda la colectividad:
«Recuerdo perfectamente
que en aquella época de repente me hice esta extraña pregunta: "¿Por qué
animo a mi equipo de fútbol? No conozco a ninguna de estas personas. Ellas no
me conocen a mí. No me importan. Odio el instituto. ¿Por qué animo al equipo de
fútbol?". Bueno, esto es lo típico que uno hace sin más, que a uno le
enseñan a hacer. Está arraigado en nosotros. Y de aquí se pasa al jingoísmo, a
la subordinación y demás»
Desde jóvenes, nos enseñan quiénes son los nuestros, aunque no los conozcamos. También nos dicen qué es lo importante, aunque a nosotros no nos lo parezca. De la misma manera, nos muestran quiénes son los otros, los enemigos. A los nuestros hay que defenderlos siempre, a los otros hay que atacarlos sin piedad, sin sentir el más mínimo remordimiento. ¿Es así como debe funcionar una "buena sociedad"?, se pregunta Chomsky.
Esta explicación la aplica Chomsky a la conciencia americana tras haber lanzado las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Los americanos acogieron la decisión presidencial con júbilo. Aún hoy los historiadores oficialistas siguen justificando la acción con la idea de que con una matanza masiva de civiles inocentes probablemente se evitó otra mayor. También justifican los bombardeos de las tropas aliadas que redujeron a ruinas las ciudades alemanas y masacraron a la población civil, como el de Dresde, aunque critiquen duramente los bombardeos realizados desde el lado contrario, el bando nazi, como el que sufrió la población vasca de Guernica, criminal sin duda, pero inferior en intensidad y número de bajas al que soportó la ciudad alemana citada.
Otro ejemplo: Chomsky compara la aceptación de Einstein y Bertrand Russell en Estados Unidos y observa que el trato dado a uno (más oficialista) y otro (discrepante) es muy diferente:
"Comparemos
a Russell y a Einstein, dos figuras prominentes, que pertenecen más
o menos a la misma generación. Estaban de acuerdo en los graves peligros que
acechaban a la humanidad, pero eligieron maneras diferentes de reaccionar ante
ellos. Einstein lo hizo llevando una vida muy cómoda en Princeton y dedicándose
a lo que más le gustaba, la investigación, y tomándose el tiempo de vez en
cuando de pronunciar alguna declaración con carácter de oráculo. La reacción de
Russell consistió en liderar manifestaciones y conseguir que la policía se lo
llevara a rastras más de una vez, escribir en extenso sobre los problemas del
momento, organizar juicios contra criminales de guerra, etc. ¿Y cuál fue el
resultado? Russell fue y es vilipendiado y condenado, mientras que a Einstein
se lo admira como a un santo. ¿Debería eso acaso sorprendernos? En absoluto.
(31 de marzo de 1995)"
Pues eso: que siempre hay que animar al equipo. ¡Y que se chinchen los malos!