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sábado, 17 de diciembre de 2016

"Itaca", de Lluis Llach

El cantautor Lluis Llach se inspiró en el célebre poema de Kontantinos Kavafis, "Ítaca", en su canción mítica que iluminó como un faro la transición española de la dictadura a la democracia.


Letra: Konstantinos Kavafis. Adaptación de Lluís Llach sobre una versión catalana de Carles Riba. Música: Lluís Llach. Edición: 1975. Discografía: Viatge a Ítaca (1975).

Viatge a Itaca, de Lluis Llach

                  I
     Quan surts per fer
el viatge cap a Ítaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port
que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats
per aprendre dels que saben.

     Tingues sempre al cor la idea d'Ítaca.
Has d'arribar-hi, és el teu destí,
però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys,
que siguis vell quan fondegis l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que et doni més riqueses.

     Ítaca t'ha donat el bell viatge,
sense ella no hauries sortit.
I si la trobes pobra, no és que Ítaca
t'hagi enganyat.
Savi, com bé t'has fet,
sabràs el que volen dir les Itaques.

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                      II

     Més lluny, heu d'anar més lluny
dels arbres caiguts
que ara us empresonen,
i quan els haureu guanyat
tingueu ben present no aturar-vos.

    Més lluny, sempre aneu més lluny,
més lluny de l'avui
que ara us encadena.
I quan sereu deslliurats
torneu a començar els nous passos.

     Més lluny, sempre molt més lluny,
més lluny del demà
que ara ja s'acosta.
I quan creieu que arribeu,
sapigueu trobar noves sendes.

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                     III

    Bon viatge per als guerrers
que al seu poble són fidels,
afavoreixi el déu dels vents
el velam del seu vaixell,
i malgrat llur vell combat
tinguin plaer del cossos més amants.
Omplin xarxes de volguts estels
plens de ventures,
plens de coneixences.

    Bon viatge per als guerrers
si al seu poble són fidels,
el velam del seu vaixell
afavoreixi el déu dels vents,
i malgrat llur vell combat
l'amor ompli el seu cos generós,
trobin els camins dels vells anhels,
plens de ventures,
plens de coneixences.


Ítaca en español

                            I

     Cuando salgas para hacer el viaje hacia Itaca
has de rogar que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimiento.
Has de rogar que sea largo el camino,
que sean muchas las madrugadas
que entrarás en un puerto que tus ojos ignoraban
que vayas a ciudades a aprender de los que saben.
Ten siempre en el corazón la idea de Itaca.

     Has de llegar a ella, es tu destino
pero no fuerces nada la travesía.
Es preferible que dure muchos años
que seas viejo cuando fondees en la isla
rico de todo lo que habrás ganado haciendo el camino
sin esperar a que dé más riquezas
Itaca te ha dado el bello viaje
sin ella no habrías salido.
Y si la encuentras pobre, no es que Itaca
te haya engañado.
Sabio como muy bien te has hecho
sabrás lo que significan las Itacas.

                           II

    Más lejos, tenéis que ir más lejos
de los árboles caídos que os aprisionan.
Y cuando los hayáis ganado
tened bien presente no deteneros.

    Más lejos, siempre id más lejos,
más lejos del presente que ahora os encadena.
Y cuando estaréis liberados
volved a empezar nuevos pasos.

     Más lejos, siempre mucho más lejos,
más lejos, del mañana que ya se acerca.
Y cuando creáis que habéis llegado,
sabed encontrar nuevas sendas.

                           III

     Buen viaje para los guerreros
que a su pueblo son fieles
favorezca el Dios de los vientos
el velamen de su barco
y a pesar de su viejo combate
tengan placer de los cuerpos más amantes.

    Llenad redes de queridos luceros
llenos de aventuras, llenos de conocimiento.
Buen viaje para los guerreros
si a su pueblo son fieles
y a pesar de su viejo combate
el amor llena su cuerpo generoso
encuentren los caminos de viejos anhelos
llenos de aventuras, llenos de conocimiento.

domingo, 7 de octubre de 2012

La Odisea

                                                    Las vacas del sol

Se detienen en la isla de Helios. Allí pacen un gran número de vacas, una por cada día del año y su número debe permanecer siempre constante. Ni aumenta ni disminuye.
Ulises prohíbe a sus compañeros que coman esas vacas porque son sagradas. Pero el tiempo pasa y las condiciones marítimas les impiden salir de la isla. Están hambrientos. Ulises se retira a meditar y se duerme.
Mientras, sus compañeros matan varias vacas y se las comen. No son vacas corrientes, así que incluso troceadas no paran de mugir. Cuando Ulises se entera, monta en cólera. Pero ya es demasiado tarde.
Sus compañeros están perdidos. Zeus les castiga y hunde su barco en medio de una tempestad provocada por el monstruo Caribdis. Solo Ulises se salva.






miércoles, 8 de junio de 2011

Nora Barnacle, la mujer-lapa


Nora Barnacle fue la mujer de James Joyce (1882-1941), el famoso irlandés autor del Ulises, la novela que enterró definitivamente el siglo XIX, como le gustaba decir a T. S. Eliot. Ella y James se conocieron en Dublín el 10 de junio de 1904 y, desde entonces, hasta la muerte del escritor en 1941, ya no se separaron. Nora le sobrevivió diez años. James le dijo desde el principio que no quería casarse, pero ella aceptó vivir con él sin pasar con la vicaría, a pesar de que en su tiempo y en un país tan católico como Irlanda, aquello era un escándalo. Tuvieron dos hijos, Giorgio y Lucía. Finalmente, se casaron en Londres en 1931.

James era hijo de John Joyce, el típico irlandés bebedor, perezoso, que presumía de un gran pasado de rico hacendado en Cork y de altos antepasados. A John le gustaba beber y vivir, tuvo diez hijos con Mary, la madre de James, y anduvo siempre mal de dinero, lo que no le impidió gozar, reír, cantar y bailar. Era muy aficionado a los juegos de palabras, algo que también heredó su hijo. Así que cuando supo quién era la novia de su hijo y cuál su apellido (Barnacle en inglés significa "lapa") hizo uno de los suyos que resultó premonitorio:

- ¿Nora Barnacle? Entonces ya no lo soltará.

Y así fue. Nora se pegó a James como una lapa.

La novela más importante del siglo XX, Ulises, no habría sido posible sin los desvelos amorosos de Nora, verdadera musa para James, quien sufría infundados celos de amor e imaginaba injustamente infidelidades de su mujer (obsesión que luego trasladaba a sus novelas). Nora está en todas las protagonistas femeninas de James: Molly Bloom en el Ulises, la Anna Livia del Finnegan's Wake...


De hecho, la acción del Ulises transcurre en Dublín el 16 de junio, porque ese fue el día y el lugar en que James y Nora se citaron por primera vez. Actualmente, cada 16 de junio, los irlandeses celebran el Bloomsday, en honor al protagonista de Ulises, Leopold Bloom, y se recorren los lugares joyceanos citados en la más inmortal de sus novelas. El día lleva ese nombre calcado del Doomsday o Día del Juicio Final, del que habla el Apocalipsis de San Juan. Un juego de palabras que habría encantado al anticlerical Joyce, para quien la Iglesia católica era la gran culpable del retraso de Irlanda.

Nora fue para aquel Ulises llamado James Joyce una Penélope, un faro, una luz que le hizo la vida más soportable. Y sí, como dijo de ella su suegro, fue una auténtica lapa.


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