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viernes, 23 de agosto de 2024

Revisitando "Il barbiere di Siviglia", de Gioacchino Rossini

 Rossini, el gran compositor italiano, el autor de La Cenerentola (La Cenicienta) y de esa obra maestra de la ópera bufa que es Il barbiere di Siviglia, alcanzó con esta obra maestra un gran éxito que dura hasta hoy.

La ópera rossiniana se inspira en la obra homónima de Beaumarchais, famoso autor cómico francés, heredero de Molière, admirador y editor de Voltaire y colaborador de la Revolución francesa. Una comedia risueña con un trasfondo de burla de la nobleza y de exaltación del ingenio de los plebeyos, pues el barbero, el celebérrimo Fígaro, es el verdadero "factótum" del imbroglio.

Como toda comedia, tiene un final feliz: la bella Rosina se casa con el galán, el conde de Almaviva, para el que trabaja Fígaro. La obra contiene arias famosísimas, como "Largo al factotum" de Fígaro o "Una voce poco fa" de Rosina.

Pero hoy queremos traer aquí un aria quizá menos conocida, pero no por ello menos bella: la que canta don Basilio, bajo, sobre la calumnia. Don Basilio es un arribista, un hipócrita, el maestro de canto de Rosina, y le hace la pelota al viejo don Bartolo, el tutor de la bella, que quiere casarse con su pupila. El problema es que ella está enamorada de otro, el conde, y entonces don Basilio le dice a su amo que la mejor manera de inutilizar al rival amoroso es lanzar contra él una calumnia que lo vuelva indigno a los ojos de la sociedad y le quite cualquier posibilidad de conquista con la joven.

Escuchemos esta maravilla. Van a continuación dos versiones con subtítulos en italiano y español:



Para terminar, y por si queréis más información sobre Rossini, el barbero y la ópera, podéis ver el siguiente enlace con otras entradas a este blog:

martes, 18 de febrero de 2020

Beaumarchais, Rossini y el barbero de Sevilla

Beaumarchais es un autor francés del siglo XVIII, admirador de Voltaire, que compuso una famosa obra de teatro, El barbero de Sevilla, que luego inspiró la ópera de Rossini Il barbiere di Siviglia.

A su vez, en España, Asenjo Barbieri se inspiró en esa ópera para su zarzuela El barberillo de Lavapiés, cuyo libreto es de Luis Mariano de Larra, hijo del famoso periodista Mariano José de Larra.

Por su parte, Beaumarchais escribió una continuación de su primera obra de teatro, titulada Las bodas de Fígaro, la cual inspiró a Mozart su conocidísima ópera.

Aquí tenéis la ópera completa con subtítulos en español: El barbero de Sevilla.



También tenéis un episodio del programa This is opera, de ese magnífico divulgador musical que es Ramón Gener, dedicado a la ópera bufa de Rossini.




viernes, 27 de mayo de 2011

El barberillo de Lavapiés

Esta famosa zarzuela en tres actos, con libreto de Luis Mariano de Larra, hijo de Mariano José, y música del maestro Francisco Asenjo Barbieri, es una de las más famosas del repertorio. Fue estrenada en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid, en diciembre de 1874. Su personaje central, Lamparilla, está inspirado en el famoso Fígaro de El barbero de Sevilla, de Beaumarchais, sobre el que se hizo su famosa ópera Rossini.

La obra, seudohistórica, está ambientada en el Madrid de fines del siglo XVIII, con la ciudad cansada por el ministerio de Grimaldi, protegido del rey Carlos III, y al que se quiere cambiar por el conde de Floridablanca. La marquesa Estrella lucha a favor de Floridablanca, pero está enamorada de don Luis, que es sobrino de Grimaldi y defiende naturalmente a su tío el ministro. El final es feliz, juntas la pareja noble (Estrella y Luis) y la pareja popular, Lamparilla el barbero y la costurerilla Paloma. Todo al modo del teatro lopesco.

La zarzuela tiene números de bailes, brillantes momentos orquestales y algunas romanzas, dúos y cuartetos de gran interés.

Aquí ofrecemos en primer lugar la romanza "Como nací en la calle de la Paloma", cantada por Ainhoa Arteta.


Letra de la canción

Paloma. Como nací en la calle de la Paloma,
ese nombre me dieron de niña en broma.
Y como vuelo alegre de calle en calle,
el nombre de Paloma siguen hoy dándome.
Aunque no tengo el cuello tornasolado,
siempre está mi cabello limpio y rizado.
Y aunque mi pobre cuerpo no tiene pluma,
siempre está fresco y blanco como la espuma.
En lo limpita Paloma soy,
y salto y brinco por donde voy,
y a mi nombre de Paloma siempre fiel,
ni tengo garras, ni tengo garras,
ni tengo garras, ni tengo hiel.
Como está mi ventana cerca del cielo,
y por él las palomas tienden el vuelo,
cuando veo en mis vidrios que el alba asoma,
tender quisiera el vuelo cual las palomas.
Pero al ver que las venden en el mercado,
y que las pobres mueren en estofado,
digo mitad en serio mitad en broma,
"hay sus inconvenientes en ser paloma."
En lo que arrullo Paloma soy,
que siempre canto por donde voy;
y a mi nombre de Paloma siempre fiel,
busco un palomo, busco un palomo,
busco un palomo, ¿quién será él?


También la entrada de Lamparilla en escena: "Salud, dinero y bellotas".


ESCENA II
Majos, Estudiantes y Lamparilla.
LAMPARILLA
¡Salud, dinero y bellotas!
TODOS
¡El barbero Lamparilla!
LAMPARILLA
Aquí está para serviros,
lo peor que hay en la villa.
TODOS
¿Qué viene hoy buscando al Pardo,
el asombro de Madrid?
LAMPARILLA
A rezar a San Eugenio
y a comerme un celemín.
TODOS
¡Que nos cuente sus hazañas!
UNOS
¡Haced corro!
OTROS
¡Oíd!
TODOS
¡Oíd!
LAMPARILLA
Yo fui paje de un obispo
y criado de un bedel,
y donado de un convento
y ranchero en un cuartel.
Yo fui sastre cuatro días,
monaguillo medio mes,
y ni el mismo diablo sabe
lo que he sido y lo que sé.
Ahora soy barbero
y soy comadrón,
y soy sacamuelas
y soy sangrador;
peino, corto, rizo,
y adobo la piel,
y echo sanguijuelas
que es lo que hay que ver.
Lamparilla soy,
Lamparilla fuí,
este es el barbero
mejor de Madrid;
Lamparilla fuí,
Lamparilla soy,
y no hay nadie triste
en donde yo estoy.
TODOS
Lamparilla no,
Lamparilla sí,
este es el barbero
mejor de Madrid.
LAMPARILLA
Yo soy músico y coplero
y organista y sacristán.
¡y en mi barrio no ha nacido
otro yo para bailar!
Yo hago pasos de comedia,
sé francés y sé latín,
y ando siempre tras las mozas...
por supuesto.... con buen fin.
Pongo sinapismos,
peino con primor,
y tiño las canas
de cualquier color.
Bebo como cuatro,
juego como seis,
y afeito a cien hombres
con la misma nuez.
    (Sacando una nuez del bolsillo y enseñándosela al público)
Lamparilla fuí,
Lamparilla soy,
nadie paga el gasto
en donde yo estoy.
Lamparilla soy,
Lamparilla fuí,
yo soy el barbero
mejor de Madrid.
TODOS
Lamparilla no,
Lamparilla sí,
este es el barbero
mejor de Madrid.
   (En cuanto acaba la música todos le rodean)
   (Hablado)
ESTUDIANTES
¡Viva Lamparilla!
TODOS
¡Viva!

Más enlaces:

miércoles, 23 de febrero de 2011

Una de barberos: "El barbero de Sevilla"

El barbero es una figura con gran predicamento en la literatura. Quizá sea por aquello que decía un rey de que confiaba más en su barbero que en sus ministros, pues ponía cada día el real cuello en sus manos. Lo cierto es que tenemos barberos diabólicos, como Sweeney Todd, el barbero diabólico de Fleet Street, en el Londres victoriano (siglo XIX) y barberos risueños, como Fígaro, el barbero de Sevilla, y nuestro zarzuelero barberillo de Lavapiés. Es la cuestión que estos barberos, villanos o liantes, son siempre inteligentes, para ayudar a su señor o para matar a sus enemigos. ¿Será porque el afeitado exige precisión?

Hoy vamos a hablar del barbero más famoso del mundo de la ópera. Rossini, de quien ya hablamos en otras entradas de este blog, es el autor de una de las más improtantes óperas cómicas o bufas del repertorio: Il barbiere di Siviglia, El barbero de Sevilla en español. Con libreto inspirado en la célebre comedia del francés Beaumarchais. Este autor literario fue martillo de nobles, pues a la aristocracia no le gustaba ver en escena cómo el más listo de todos era un siervo, capaz de burlarse de condes, duques y demás ralea, y de salirse finalmente con la suya urdiendo tretas de ingenio sin igual. En fin, Beaumarchais, adorado por el pueblo, anunciaba un cambio en marcha, la caída del Antiguo Régimen y la democratización de la vida social. Beaumarchais, hijo de un relojero, hombre de extraordinario talento, se hizo rico en los negocios, editó las obras completas de Voltaire, triunfó en el teatro... Tras El barbero de Sevilla, escribió una continuación también de gran éxito, Las bodas de Fígaro, que Mozart utilizó para su gran ópera.

Pues bien, a partir de este texto gracioso y subversivo, subtitulado La inútil precaución, heredero de la comicidad del gran Molière, Rossini compuso su ópera, en la que, en efecto, se ve cómo ante el avance imparable del amor -con la alianza imprescindible del ingenio- toda precaución es realmente vana. El argumento es más o menos el que sigue:

El conde Almaviva, que se hace pasar por Lindoro, canta bajo el balcón del doctor Bartolo su serenata dirigida a la bella Rosina, ahijada del médico y tutoranda suya. El alegre barbero Fígaro decide ayudar al conde en su conquista. Pero Bartolo comenta con don Basilio, que es el profesor de música de la joven, que sospecha que Almaviva quiere seducir a su protegida y que, para evitarlo, él mismo se va a casar con ella. Una idea horrible: ¡aquel vejestorio casado con la bella! Las tretas de Fígaro, sus enredos interminables, conducen la obra hasta su happy end: el conde y Rosina se casan y el burlado Bartolo se une a la fiesta final.
En fin, un argumento que no hace sangre, pero sí produce risas y permite pasar un buen rato al aficionado. Una ópera bellísima llena de arias, cavatinas, duetos, quintetos... extraordinarios. Las arias más conocidas son: "Largo al factotum della città", cantada por Fígaro, y "Una voce poco fa", interpretada por Rosina.

Pero calle el presentador y ábrase el telón.


ROSINA
ROSINA

Una voz hace un rato
Una voce poco fa
Aquí en mi corazón sonó,
Qui nel cor mi risuonò,
Mi corazón herido ya está
Il mio cor ferito è già,
Y Lindor era esa la herida.
E Lindor fu che il piagò.
Sí mi amor será
Si, Lindoro mio sarà,
Lo juré, lo ganaré.
Lo giurai, la vincerò.
El tutor se negará
Il tutor ricuserà,
Lo ingeniaré.
Io l'ingegno aguzzerò.
Eventualmente se pegará
Alla fin s'accheterà
Y feliz me quedaré ...
E contenta io resterò...
Sí, el mío será mío;
Si, Lindoro mio sarà;
Lo juré, él lo ganará.
Lo giurai, la vincerà.
Soy dócil
Io sono docile,
Soy respetuosa
Son rispettosa,
Soy obediente
Sono ubbediente,
Dulce, amoroso;
Dolce, amorosa;
Me dejo apoyar
Mi lascio reggere,
Déjame guiarte.
Mi fo guidar.
Pero si me tocan
Ma se mi toccano
¿Dónde está mi debilidad?
Dov'è il mio debole,
Seré una víbora
Sarò una vipera
Y cien trampas
E cento trappole
Antes de rendirse
Prima di cedere
Voy a jugar
Farò giocar.



FÍGARO
La ran la lera, la ran la la.
La ran la lera, la ran la la.
Largo al factotum
della città,
largo!
La ran la, la ran la,
la ran la, la!
Presto a bottega
che l'alba è già, presto!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
Ah, che bel vivere,
che bel piacere,
per un barbiere di qualità,
di qualità!
Ah, bravo, Figaro,
bravo, bravissimo; bravo!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
fortunatissimo per verità!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
Pronto a far tutto,
la notte, il giorno
sempre d'intorno in giro sta.
Miglior cuccagna per un barbiere,
vita più nobile, no, non si dà.
La, la ran la,
la ran la, la ran la.
Rasori e pettini,
lancette e forbici,
al mio comando tutto qui sta.
V'è la risorsa poi del mestiere
colla donnetta, col cavaliere.
Ah, che bel vivere,
che bel piacere
che bel piacere
per un barbiere di qualità,
di qualità
Tutti mi chiedono,
tutti mi vogliono,
donne, ragazzi,
vecchi, fanciulle.
Qua la parrucca...
Presto la barba...
Qua la sanguigna,
presto il biglietto!
Figaro, Figaro, Figaro, Figaro!
Ahimè!, ahimè! Che furia!
Ahimè!
Che folla!
Uno alla volta, per carità!
Figaro! Son qua
Ehi Figaro! Son qua.
Figaro qua, Figaro là,
Figaro qua, Figaro là,
Figaro su, Figaro giù,
Figaro su, Figaro giù!
Pronto prontissimo
son come il fulmine,
sono il factotum della città,
della città!
Ah, bravo Figaro,
bravo, bravissimo!
A te fortuna, a te fortuna,
a te fortuna
non mancherà.
La, la ran la, la ran la, la ran.
A te fortuna, a te fortuna,
a te fortuna
non mancherà!
Sono il factotum de la città!

TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
La ran la lera, la ran la la.
La ran la lera, la ran la la.
¡Dejen paso al factótum
de la ciudad,
dejen paso!
¡La ran la, la ran la,
la ran la, la!
Rápido, a la tienda,
que ya es de día, rápido!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
¡Ah, que vida más hermosa,
qué gran placer,
para un barbero de calidad,
¡de calidad!
¡Ah, bravo, Fígaro, bravo,
bravísimo, bravo!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
¡Afortunadísimo eres en verdad!
La ran la, la ran la,
la ran la, la.
Dispuesto para hacer de todo,
de noche y de día,
va de un lado para otro,
Mejor ganga para un barbero
ni vida más noble, no la hay, no.
La, la ran la,
la ran la, la ran la.
Navajas y peines,
bisturíes y tijeras
a mis órdenes todos están,
tengo recursos, además de oficio,
con la joven, con el caballero.
¡Ah, que vida más hermosa,
qué gran placer,
qué gran placer,
para un barbero de calidad,
de calidad!
Todos me llaman,
me solicitan,
mujeres, muchachos,
viejos y niñas.
Trae la peluca...
rápido, la barba...
Trae las sanguijuelas,
pronto, esta carta.
¡Fígaro, Fígaro, Fígaro, Fígaro!
¡Ay de mí, ay de mí! ¡Qué furia!
¡Ay de mí!
¡Ay, qué multitud!
¡De uno en uno, por caridad!
¡Fígaro! ¡Estoy aquí!
¡Eh, Fígaro! ¡Estoy aquí!
¡Fígaro acá, Fígaro allá,
Fígaro acá, Fígaro allá,
Fígaro arriba, Fígaro abajo,
Fígaro arriba, Fígaro abajo!
Rápido, rapidísimo,
soy como el rayo,
¡soy el factótum de la ciudad,
de la ciudad!
¡Ah, bravo Fígaro,
bravo, bravísimo!
A ti fortuna, a ti fortuna,
a ti fortuna
jamás te faltará.
La, la ran la, la ran la, la ran.
¡A ti fortuna, a ti fortuna,
a ti fortuna
jamás te faltará!
¡Soy el factótum de la ciudad!