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miércoles, 10 de abril de 2024

"Domine Iesu Christe", de Melchor Robledo (1510-1586)

 El siglo XVI es la edad de oro de la polifonía española y Melchor Robledo es uno de los mejores compositores, aunque quizá no tan conocido como otros músicos (Tomás de Victoria, Cristóbal Morales).

Melchor Robledo (1510-1586) fue, según parece, maestro de capilla de la Seo de Zaragoza entre 1569 y 1586. Prestigioso compositor de relieve europeo, muy reconocido en España e Italia, mereció tal aprecio a la población zaragozana que, a su muerte, el cabildo formó parte del cortejo fúnebre,  honor singular y hasta entonces poco frecuente. Su tumba se encuentra en la capilla consagrada a San Valero, patrón de Zaragoza.

En la música polifónica, el contraste coral produce unos resultados extraordinarios que aumentan la espiritualidad de las canciones religiosas como este magnífico motete titulado "Domine Iesu Christe" que ofrecemos a continuación y que es una obra clásica del repertorio coral hispánico. Está inspirado en el Evangelio de san Mateo, 27:46. 

Casi toda la obra musical de Robledo es religiosa: además del "Domine Iesu Christe", destacamos canciones como "Beati Omnes", "Salve Regina", "Hoc corpus", "Tulerunt  Dominum"... No hay que olvidar que el siglo XVI es la época del Renacimiento, de la homomensura, la fe optimista en el hombre, pero en España es también la centuria de la Contrarreforma, la exaltación de los valores católicos frente a las nuevas interpretaciones del cristianismo protestante.


Domine Iesu Christe

qui in cruce clamasti:

«Heli, Heli, lamma sabachtani?»

Et cum poena et dolore:

«In manus tuas, Domine,

commendo spiritum meum».

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Señor Jesucristo

que en la Cruz clamaste:

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»

Y con pena y dolor:

«En tus manos, Señor,

encomiendo mi Espíritu».

La letra latina, como podemos ver, hace alusión a la pasión de Cristo, que acabamos de celebrar a finales de marzo y principios de abril (Semana Santa). Jesús se siente solo en la cruz y se encomienda al Padre.

La expresión "Heli, Heli, lamma sabachtani?", también trasliterada como "Elí, Elí..." en castellano, es arameo, no latín, y se corresponde con las palabras que Jesús dijo en la Cruz, según testimonian tanto Mateo como Marcos en sus respectivos evangelios, citándolas a partir del Salmo 22:1. Una vez dichas las palabras, Jesucristo muere y se produce un temblor de tierra como confirmación de que los hombres acabábamos de asesinar al Hijo de Dios.

Dejamos aquí la versión del "Domine Iesu Christe" de Coro Ítaca, dirigido por Ana Val Claraco:

Terminamos esta entrada con otra canción de Robledo, "Salve Regina".

lunes, 14 de mayo de 2018

Líbano


El Líbano, "el país de los cedros", es el país con la denominación más antigua del mundo ya que se llama así desde hace 4.000 años. Actualmente hay 15 millones de libaneses viviendo en el extranjero y tan solo 4 millones allí. Esto es por los constantes conflictos que ha habido allí en los últimos años. Forma parte de la comunidad de países árabes.


El 27% son comunidades cristianas (maoritas, protestantes y ortodoxos). Este es el porcentaje más alto de cristianos de todos los países árabes.
El 58% pertenecen a la comunidad musumana (sunitas y chiitas).
El resto son minorías.
En julio de 2006 se inició la última escalada de violencia que desembocó en un conflicto que provocó la muerte y destrucción del norte de Israel y los Altos de Golán (frontera entre Israel, Líbano, Jordania y Siria). En agosto de ese mismo año cesó la tensión cuando se aplicó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reforzando el mandato de UNIFIL, que son las fuerzas del Líbano. Este consejo autorizaba un incremento de soldados. Actualmente hay más de 12.000. Fue en septiembre cuando el Gobierno español decide tomar parte de la misión.


Sus principales funciones son:

-Ayudar al Gobierno del Líbano a ejercer se soberanía en todo su territorio.
-Apoyar a la Fuerzas Armadas Libanesas en establecer la paz y la seguridad al sur de la línea definida por el río Litani.
-Asegurar que la zona de despliegue no es utilizada para acciones hostiles de ningún tipo.


martes, 30 de abril de 2013

Una cita de Rabelais sobre la risa

François Rabelais, el autor carnavalesco francés, de la Edad Media, el creador de Pantagruel, puso esta dedicatoria al frente de su Gargantúa:

"Amigos lectores que leéis este libro,
olvidad cualquier cuidado;
y, al leerlo, no os escandalicéis,
no es ni malo ni dañino.
Es mejor escribir de risas que de lágrimas
porque reír es lo propio del hombre.
¡Vivid alegres!"

Rabelais sí que lo tenía claro y, con espíritu similar al de nuestro arcipreste de Hita, proclama el principio fundamental de la vida: la risa y la alegría. Lo mismo decía Aristóteles: la risa es lo propio del ser humano, así que... ¡a reír, hombre!

Además de una risa verbal, local, propia de cada idioma porque se basa en el juego lingüístico, hay una risa corporal, universal, basada en el movimiento, los gestos... Basta con ver a Buster Keaton o Charlot para entenderlo. Es una risa muda, pero contagiosa, que hace reír a niños y mayores de todo el mundo.

El cristianismo, por entonces, no lo tenía tan claro. Las reglas monásticas consideraban la risa un poco en plan Baudelaire como algo satánico: "lo peor que pueda salir de una boca humana". ¿Y por qué? Porque, a ver, ¿alguien ha visto a Jesús riéndose en los Evangelios? ¡Pues entonces...!

San Basilio afirmaba que el Señor condena a "quienes ríen en esta vida". Quedaban así constituidos los principios fundamentales de la seriedad.

domingo, 28 de agosto de 2011

Cristianos... de fútbol

Veo en el Heraldo del domingo, 28 de agosto de 2011, una foto sobre lo que significa hoy ser "cristiano"... futbolero.



Bueno, la chica de la foto ha aprovechado al menos las clases de literatura del instituto y parece que le suena algún pasaje de la Celestina (¿Os acordáis? Aquello de "Yo Melibeo soy, a Melibea adoro..."). Menos da una piedra. También ella tiene derecho a manifestar su fe "cristiana": la que ella, y otros miles de jóvenes, tienen. Podríamos decir que es la otra jota-eme-jota, Jornada Mundial de la Juventud. Y también tiene que ver con Madrid. Y con la adoración al blanco. Y a los símbolos de la fe. A los iconos.

A mí el juego de palabras de la mushasha me recordó un chiste reciente, en el que un cura le pregunta a un niño:

--Pero a ver, hijo... ¿tú no quieres ser cristiano?
Y el chaval, candorosillo él, le responde:
--Buenooo, si no puedo ser Messi...

El fútbol es actualmente, a pesar de la crisis económica y todo eso, un fenómeno de dimensiones estratosféricas. Impregna toda nuestra cultura, incluso cambia el significado de las palabras ("ser cristiano" ya no es lo que era). Es la nueva fe de los desheredados de la tierra: Todos podemos ser "cristianos". El fútbol nos redime. El fútbol nos salva, nos saca de la clase media o baja, nos convierte en el amor de la afición. Podemos ser MESSIas, profetas en nuestra tierra.

Pero, claro, también hay que creer. Y pagar (la cuota de socio: Un donativo, hermanos, para las buenas obras de Nuestro Santísimo Padre el Presi. Pro fichajes del mercado de invierno, ora pro nobis). Y acudir todos los domingos a misa (bueno, cada dos domingos, cuando se juega en casa). Y cantar a coro el himno de Tu Gloria, Oh, Barça, Baaaarça en el cielo... Y vivir los éxtasis gozosos (Quedeme y olvideme, el rostro recliné sobre el amado... Gooool) y los misterios dolorosos (¡Ay, Zaragoceta, / si no te espabilas / te veo en la cuneta!).

Cada época tiene sus cultos. Y sus catedrales (por supuesto, pagadas con los donativos de los fieles: Qué deseaba, Un estadiete nuevo, Vale. Son cincuenta mil). Que empiece la ceremonia. Viva la depuración, aúpa la catarsis. En el círculo mágico de la fe nos olvidamos de quiénes somos, salimos de nuestra cotidianeidad. Comulgamos. Somos otros con los otros. El símbolo esférico nos transporta a otra dimensión más espiritual. San Pelé, san Maradona, san Iker, rogad por nosotros.

En el siglo XIX fue Karl Marx el que dijo aquello de que "La religión es el opio del pueblo". Si viviera hoy, igual decía algo del fútbol, ¿no?