Manuel Vicent nos visitará este viernes, 11 de marzo. Los alumnos de 1º y 2º de Bachillerato asistirán al Salón de Actos para escuharle, hacerle preguntas, pedirle que les dedique libros...
Vicent es un escritor ya consagrado, autor de muchas novelas, ganador de premios, conferenciante en los cinco continentes... Su nueva novela se titula "Aguirre, el magnífico", una suerte de biografía de su amigo ya fallecido Jesús Aguirre, que llegó a ser duque de Alba. En realidad, una excusa para hacer memorialismo y contarnos de manera personal la historia de medio siglo en la vida de España, desde el punto de vista de los protagonistas de la transición política a la democracia.
Una novela ágil, amena, fácil de leer, que entretiene y enseña. Con el estilo característico de Vicent, que mezcla la ironía, el humor, el sarcasmo, la anécdota jugosa...
Para no perdérsela.
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sábado, 5 de marzo de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Manuel Vicent: "La novia de Matisse" (2000)
«El mundo de los pintores, de los marchantes, de los coleccionistas y ladrones de cuadros, compone un laberinto fascinante regido por el poder de la belleza que puede salvar o destruir a cualquier amante. Ésta es la historia de una pasión por la estética. Pero el arte también arrastra maleficios, sobre todo cuando obligan a vivir a la altura de su seducción.»
Así comienza el libro (un principio que engancha, ¿no?):
"El marchante internacional Míchel Vedrano recordaba muy bien la proposición que le hizo su cliente Luis Bastos aquella noche: «Quiero que te acuestes con Julia. Le quedan sólo tres meses de vida. ¿Puedes hacerme ese favor?». Luis Bastos le expresó este deseo durante una fiesta en su casa de las afueras de Madrid, mientras le mostraba una de las habitaciones para invitados, que tenía un espejo en el techo sobre una cama adquirida en una subasta de muebles antiguos por la que pagó un sobreprecio, porque al parecer en ella se había acostado Isabel II con un amante alabardero y puede que allí hubiera engendrado a una de las infantas, aunque esto no se especificaba con claridad en el catálogo".Vicent desarrolla aquí sus conocidos postulados estéticos de la moral sin culpa, sacrificada al goce y al placer; el hedonismo absoluto del que habla siempre en sus escritos, sin mortificaciones ni pecados. Míchel Vedrano le dice a la hermosa Julia, para seducirla,
"...que era muy atractiva, que si ella quería estar a al altura de las obras de arte que compraba debía primero aprender a traspasar cualquier barrera moral, porque el arte está más allá de toda culpa y ninguna mujer que no lleve una doble vida puede ser interesante" (p. 112).Míchel es el apóstol de una nueva religión con poder terapéutico, que sana a la enferma inciándola en el mundo del placer estético:
"-La belleza te sana, te salva, te hace inmortal por solo entregar tu vida a ella como hacen los místicos con Dios -dijo finalmente Vedrano." (p. 204)Cuando Julia abandona todo lo accesorio, alcanza una especie de nirvana místico con su nueva fe artística:
"Todo lo había reducido a la unidad, la pintura, la música, la luz del jardín, el pefume de los enebros mojados por la lluvia de otoño, las puestas de sol. Últimamente se dedicaba a clasificar crepúsculos, a analizar sus matices de laca en el cielo, y cuando por encima de su casa cruzaba un avión pensaba en su amante perdido que pronto regresaría a sus brazos." (p. 242).En fin, una novela interesante y recomendable del Vicent maduro, seguro de su estilo y su mensaje, defensor de un paganismo esteticista que gusta del placer y se revuelve contra las iglesias, los dogmas y los prejuicios de la vida convencional.
Más información:
domingo, 9 de enero de 2011
Nos visitará Manuel Vicent
Un fragmento de Vicent:
Otros días, otros juegos
"Recordaba el griterío de aquellas grullas que pasaban por encima de la sierra de Espadán mientras yo hacía la maleta para partir también, recordaba las últimas palabras de mis amigos al despedirme, los aromas, los sonidos que había dejado en Valencia, los tranvías, las cafeterías, las novias, el sabor de los confesonarios, prostíbulos y teatros, el olor a brea en el puerto, la putrefacción de las algas de la Malvarrosa después de un temporal junto con el vapor de mejillones en los merenderos donde sonaba el acordeón bajo los toldos y cañizos, el hedor escalfado de las alcantarillas, que era traspasado por un airecillo de café torrefacto. Estas sensaciones formaban un tejido que me había arrancado la carne y había empezado a ser sustituido por otras visiones, por nuevas vivencias."
Frases de M. Vicent:
- "La perfección es muerte; la imperfección es el arte."
- «Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas.» (HOR: Café solo, 463).
- «Dios también es el blanco silencio de la nieve y el fondo del lago Constanza donde duerme la doncella que enamoró al anciano Carlomagno. Dios es el violonchelo de Rostropovich y el espíritu de los metales que en el crisol fundían los alquimistas; también equivale a la sustancia de un potaje bien trabado y al mismo tiempo palpita en cada duna del desierto de Libia, y está en el belfo espumoso de todos los caballos de carreras y en ciertos versos de Dante.» (HOR: Creación, 303)
- «Toda mi filosofía se reduce a que la crueldad de la historia, la imbecilidad humana y los zarpazos de la naturaleza no me cieguen hasta el punto de ignorar que éste es el momento idóneo para plantar berenjenas.» (HOR: Resistente, 217)
- «La vida es una herida mortal de necesidad.» (“El País”, 4-3-2005: Doble llave)
- «La informática es ya una patria común; el resto, o sea, la moral, se reduce a tener limpia la acera de la casa.» (HOR: La patria, 183)
- «Nuestra generación ha entregado el alma a los contables y todas las pasiones que hoy nos conmueven se derivan de las estadísticas: para saber si somos felices, ahora se hacen encuestas.» (HOR: Mediocres, 225)
- «Admito que el toreo sea un arte si a cambio se me concede que el canibalismo es gastronomía.» (HOR: La sangre, 166)
- «En esencia el arte de torear consiste en convertir en veinte minutos a un bello animal en una albóndiga sangrante ante un público alborozado.» (HOR: Chuleta de miura, 163)
- «El universo son infinitas galaxias, infinitas estrellas, infinitas piedras y ni un solo sentimiento. No existe el mal en las esferas, puesto que en ellas no vive nadie que esté fichado.» (HOR: Conquista, 427)
Más información sobre Manuel Vicent:
martes, 7 de septiembre de 2010
"Viajes, fábulas y otras travesías" (2006), de Manuel Vicent
Seguimos con Vicent, un autor que nos apasiona y que pronto visitará nuestro instituto. En esta ocasión vamos a hablar de su libro de crónicas Viajes, fábulas y otras travesías (Madrid, Alfaguara, 2006).
"El ver mucho y leer mucho aviva el ingenio de los hombres". Esta frase de Cervantes iría bien al Vicent viajero, que en este libro deja huella de su profundo conocimiento geográfico, histórico y literario.
El libro es un conjunto de crónicas dividido en tres partes. La primera, de 1985, "Escrito en el corazón de Europa", indaga en el ser europeo cuando todavía existía el muro de Berlín. La segunda, "Las ciudades de la memoria", escrita en 1990, indaga en la fisonomía de las principales ciudades del mundo: La Habana, San Petersburgo, Fez, Viena, Praga, Jerusalén, Budapest, Pekín, Nueva York, Shanghai, Lima, Nairobi, Hong Kong, Río de Janeiro... La tercera, "De Siracusa a Olimpia", de 2004, está dedicada a Grecia, cuna de la cultura occidnetal. Para el autor «Grecia es una pauta de la mente» donde «Goethe descubrió Grecia sin llegar a ella. Los poetas Keats y Shelly murieron en el camino soñándola. Lord Byron y Chateaubriand la alcanzaron y al conquistarla no hallaron nada que no estuviera antes en su memoria».
Diálogos agudos, anécdotas, reflexiones, fábulas en el estilo brillante característico de Vicent.
Pueden leerse las primeras páginas de libro en este enlace:
Todo un maestro.
"El ver mucho y leer mucho aviva el ingenio de los hombres". Esta frase de Cervantes iría bien al Vicent viajero, que en este libro deja huella de su profundo conocimiento geográfico, histórico y literario.
El libro es un conjunto de crónicas dividido en tres partes. La primera, de 1985, "Escrito en el corazón de Europa", indaga en el ser europeo cuando todavía existía el muro de Berlín. La segunda, "Las ciudades de la memoria", escrita en 1990, indaga en la fisonomía de las principales ciudades del mundo: La Habana, San Petersburgo, Fez, Viena, Praga, Jerusalén, Budapest, Pekín, Nueva York, Shanghai, Lima, Nairobi, Hong Kong, Río de Janeiro... La tercera, "De Siracusa a Olimpia", de 2004, está dedicada a Grecia, cuna de la cultura occidnetal. Para el autor «Grecia es una pauta de la mente» donde «Goethe descubrió Grecia sin llegar a ella. Los poetas Keats y Shelly murieron en el camino soñándola. Lord Byron y Chateaubriand la alcanzaron y al conquistarla no hallaron nada que no estuviera antes en su memoria».
Diálogos agudos, anécdotas, reflexiones, fábulas en el estilo brillante característico de Vicent.
Pueden leerse las primeras páginas de libro en este enlace:
Todo un maestro.
lunes, 6 de septiembre de 2010
"Son de mar" (1999), de Manuel Vicent
Es la historia de Ulises, un profesor de literatura clásica en el instituto de Circea, lugar imaginario de la costa mediterránea. El profesor desaparece un día en el mar y, tras años de espera, su mujer, Martina, rehace su vida al lado de un poderoso constructor, Alberto, que se ha convertido en el cacique del pueblo. Ella recibe un día la llamada misteriosa de alguien que resulta ser el desaparecido y ambos reinician una historia de pasión que creían perdida para siempre. Un amor que, como en la literatura clásica, vencerá a la propia muerte. El regreso a Ítaca de este moderno Odiseo resulta ser un reencuentro con la mujer amada primero y el retorno final de la pareja al mar amniótico del Desnacer.
Con sabor a mar, olor de azahar y ruido marino, con cantidad de referencias a la mitología clásica, bajo los rayos del sol sofocante de un mes de agosto, el lector vive con los protagonistas un hermoso relato lleno de sensualidad. La historia empieza por el final (in extrema res), cuando aparece en la playa un cadáver vestido de esmoquin, creando una intriga que te lleva a leer la novela hasta el final. La narración no lineal y en 3ª persona contribuye a mantener la tensión hasta el desenlace. Queda tras la lectura una sensación de que el amor todo lo puede, que la pasión de Ulises y Martina pertenece a la categoría de lo imperecedero.
El texto magnífico de un magnífico narrador. Una bella historia de regreso y liberación llena de poesía. El estilo de Vicent está lleno de imágenes visuales, auditivas, táctiles. Influido por el realismo mágico hispanoamericano, por el García Márquez de "El ahogado más hermoso del mundo", Vicent crea una historia entrañable, hiperbólica, romántica, en la que los sueños, los mitos y la realidad se funden en un todo que hace de Son de mar una lectura inolvidable.
Personajes principales
• Ulises Adsuara, profesor de literatura clásica, marinero, flaco, desgarbado, miope, soñador y magnífico contador de historias mitológicas.
• Martina Lambert, su mujer, bella y sensual, hija del cantinero de El Tiburón, Basilio Lambert. A los ocho años de la desaparición de Ulises se casa con Alberto.
• Alberto Sierra, constructor, millonario, hombre musculoso y violento, poco sensible.
• Yul Brinner, actor de Hollywood, amor platónico de Martina en su juventud, al que ella vio en la cubierta del yate Son de mar, cuando rodaba exteriores en el puerto de Circea.
Más información
• Opiniones de un lector
• Wikipedia
• Citas de M. Vicent
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premio Nadal
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Vicent: Comer y beber a mi manera
Anécdotas jugosas, observaciones agudas y un estilo personalísmo en cada página que aquí antologamos.
¡A comer!
Juan Mari Arzak junto al premio Nobel (pp. 169-170)
Sucedió en la Zona Rosa de la Ciudad de México, en el restaurante Tezca, una franquicia de Juan Mari Arzak que gobierna el joven cocinero donostiarra Bruno Oteiza. Coincidí allí en una agradable cena con la embajadora española Cristina Barrios, con Gabriel García Márquez, su mujer Mercedes y otros amigos. Juan Mari Arzak vino a sentarse con nosotros al final de la cena e iniciamos una larga tertulia de sobremesa mientras el restaurante repleto al final de la noche se iba vaciando. Nuestra mesa ocupaba un lugar estratégico. Todos los clientes se veían obligados a pasar por delante.
Esa noche ocurrió algo que puso en evidencia que el ser humano le da muchísima más importancia al estómago que al cerebro, cosa que yo había sospechado desde tiempos muy remotos. García Márquez y Arzak estaban sentados uno junto al otro, pero el premio Nobel ocupaba el primer plano cerca del pasillo de salida. Apenas hubo un cliente que antes de abandonar el restaurante no acudiera a nuestra mesa para saludar y felicitar al famoso cocinero. Y para darle un abrazo tenían que hacerlo sobre la espalda del premio Nobel e incluso con algún codazo en la nuca.
—Gracias, Juan Mari. En mi vida he degustado un pichón con cerezas como el de esta noche. No lo olvidaré nunca.
—Me alegro —decía Arzak.
—Enhorabuena, Juan Mari, por esa sopa de ostras con zumo de espinacas y perejil.
Entre los clientes agradecidos y el cocinero se encontraba un premio Nobel al que ninguno de los comensales que salía del restaurante con el estómago agradecido se dignó dirigirle ni siquiera una frase de admiración pese a que la imagen de García Márquez en México es sobradamente conocida.
—¿Cómo has conseguido ese milagro del bogavante con los macarrones de cebollino? —le preguntaba uno.
—¡¡Divinos esos cogollitos!! Volveremos muchas veces para ser felices.
Yo veía a García Márquez cada vez más hundido en una evidente depresión. Ni una palabra, ni una sonrisa, ni una mirada para él. Sin duda pensaba como yo que era más agradecido inventar unos cogollitos gratinados que escribir Cien años de soledad.
Más textos en
Dedicatoria del libro
"La mejor receta de cocina es esa sensación que los pobres llaman hambre y los ricos, apetito"
Más información
martes, 31 de agosto de 2010
Autores que nos visitarán: Vicent, Acín y Mallo
Hola, avempacianos. Con septiembre ya encima, volvemos al trabajo docentes y discentes. ¿Qué nos deparará el nuevo curso? Esperemos que algo bueno.
De momento, buenas noticias. Nos visitarán tres grandes escritores: Manuel Vicent, Ramón Acín y Agustín Fernández Mallo.
De Vicent, ya os hemos hablado en alguna entrada anterior. Acín y Mallo son también escritores de largo recorrido. Ya tenemos tajo lector.
Para saber más
De momento, buenas noticias. Nos visitarán tres grandes escritores: Manuel Vicent, Ramón Acín y Agustín Fernández Mallo.
De Vicent, ya os hemos hablado en alguna entrada anterior. Acín y Mallo son también escritores de largo recorrido. Ya tenemos tajo lector.
Para saber más
lunes, 30 de agosto de 2010
"Jóvenes": El conflicto generacional visto por Vicent
Seguimos con nuestra micro-antología de las columnas magistrales de Manuel Vicent. Esta que presentamos ahora, "Jóvenes", está sacada de su autoantología El cuerpo y las olas (Madrid, Alfaguara, 2007, pp. 267-268) y habla del paso del tiempo y la lucha entre generaciones:
Jóvenes
Los jóvenes que se han examinado este año de selectividad nacieron con el Internet, con el móvil, el MP3, el CD, el GPS, el chat y la PlayStation. A través de la yema de los dedos sobre los distintos teclados su sistema nervioso se prolonga en el universo. En el mundo ya no había muro de Berlín ni comunismo ni guerra fría cuando tomaban la primera papilla, pero al pasar del triciclo a la bicicleta se encontraron con la globalización, con el terrorismo planetario y con los patines de dos ruedas. No saben qué es la mili. Muchos aprendieron inglés en Inglaterra y realizaron intercambios con chicas y chicos de otros países. Los más concienciados aman la naturaleza, son sensibles al ahorro de energía, se molestan en buscar una papelera antes de tirar un envase en el suelo, rechazan la comida basura e incluso cierran bien el grifo del fregadero. Los más descerebrados se excitan cada sábado en el albañal del botellón. Sus padres en la manifestación de izquierdas corearon el pareado: el pueblo unido jamás será vencido. Ellos sólo cantan el oe, oe, oeee al final del partido, cualquiera que sea su ideología. Ese cántico es el himno del siglo XXI, acompañado con la imagen de las Torres Gemelas ardiendo. Esta nueva promoción de universitarios conoció el amor ya en tiempos del sida y aunque en el colegio les explicaron cómo se usa el preservativo, a la mayoría no les da tiempo de ponérselo. Su horizonte es el genoma humano, que comparten con la marca Nike, y si sus padres se estremecieron con Maradona, Cruyff y Butragueño, ellos adoran a Nadal, Fernando Alonso y Pau Gasol. No les interesa la política, les suena vagamente el nombre de un tal Felipe González, no leen periódicos, tienen una idea muy fragmentaria de la cultura, pero cuando un tema les apasiona, deporte, cine, informática o música, lo conocen hasta el fondo, abastecidos por una información exhaustiva. Existen algunos síntomas que indican que ya tienes muy poco que ver con los nuevos jóvenes. Si sabes quién era Ángela Channing, si has llegado a ver la tele en blanco y negro, si estás todavía con la marihuana o la cocaína y no con las drogas de diseño, si conociste a John Travolta sin tripa, si aún piensas en pesetas al hacer las cuentas, si tu sobrino sabe más que tú de ordenadores, si te cabreas porque tu hija deja el bote de champú abierto, si cuelgas la toalla en su sitio después de ducharte, si te acuerdas de Michael Jackson de cuando era negro, cualquiera de estas señales indican que comienzas a hacerte viejo.
El cuerpo y las olas, de Manuel Vicent
El cuerpo y las olas (Madrid, Alfaguara, 2007) es una antología de las mejores columnas de Vicent, "Un mundo en 438 palabras", como dice en el prólogo Ángel Harguindey. Hay algunos textos absolutamente maravillosos, poéticos, críticos, sugerentes, siempre magistrales. Un libro absolutamente recomendable para conocer el pulso sublime que llega a alcanzar el estilista Vicent. En esta y algunas entradas más de Letr@herida vamos a transcribir para vosotros, letraheridos, algunas de estas joyas de la literatura periodística. Fijaos en que, normalmente, no usa los puntos y aparte; cada columna es un todo, un párrafo único y colosal en que el mensaje llega al lector depurado, estilizado, contundente y plurisignificativo.
Sangre
Un tabique liviano separa las dos aulas del instituto: a la misma hora, en una de ellas se explica el misterio de la Santísima Trinidad y en la otra se da el teorema de Pitágoras. Las voces de los profesores de religión y de matemáticas a veces se entrecruzan, y cuando ambos callan, entonces desde el patio llega el canto de los pájaros. En una de las pizarras está dibujado un triángulo equilátero con el ojo divino que todo lo ve. El misterio de la Trinidad consiste en que Dios son tres personas distintas con una sola sustancia y también lo contrario. Los alumnos repiten de memoria este enigma teológico sin que su cerebro estalle. En la clase de matemáticas también se halla dibujada otra figura geométrica. El profesor la explica señalándola en la pizarra con el puntero: en el triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Con el teorema de Pitágoras se han levantado ciudades en la Tierra y se han medido las distancias estelares que nos permiten mandar nuestras naves a las esferas celestes; en cambio, después de miles de años, el ojo de Dios, enjaulado en el triángulo equilátero, si¬gue produciendo lágrimas de sangre hasta anegar el curso de la Historia. Me pregunto qué habría pasado si, desde el principio, ese ojo de Jehová se hubiera instalado en el interior del triángulo rectángulo de Pitágoras. Tal vez el fanatismo que habría generado sería racional y matemático. Al terminar las clases los dos profesores se largan por el pasillo, uno cargando con la fe y otro con la razón. Infinidad de fieles se han degollado por la interpretación de una sola palabra teológica; los credos religiosos han causado innumerables ma¬tanzas, pero también las matemáticas han servido para que las armas sean inteligentes y puedan exterminar con un rigor implacable a gente inocente y anónima. El tabique que separa las aulas del instituto no tiene apenas consistencia y durante estos días de primavera es percutido de un lado por los dogmas y de otro por los axiomas, por el paraíso terrenal y el álgebra, por el Es¬píritu Santo y la trigonometría, por la resurrección de la carne y la raíz cuadrada, por el cielo y las ecuaciones, por el infierno y los quebrados. Ninguno de los dos profesores duda, pero si quedan callados, en medio de su silencio se oyen los chillidos de los pájaros que están furiosos de amor. Esos pájaros son también los de Bagdad que ahora se persiguen para amarse en las palmeras entre el fanatismo de la religión y el racionalismo de las armas, dos fuentes inagotables de sangre.
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Este curso nos visitará Manuel Vicent
Pues sí, este curso, en una fecha aún sin concretar, nos visitará un gran escritor, para mí el mejor columnista del periodismo español, un maestro de la palabra: Manuel Vicent. Cuando tengamos más datos, os los comunicaremos. De momento, algunas notas sobre M. Vicent (Villavieja, Castellón, 1936).
Escritor y periodista valenciano, estudió Derecho, Filosofía y Letras, Periodismo en Valencia y Madrid. Premio Nadal 1987 con Balada de Caín, autor de Tranvía a la Malvarrosa (1994), Jardín de Villa Valeria (1996), Pascua y naranjas (premio Alfaguara 1966), Los mejores relatos (1997), Las horas paganas (1998), Son de Mar (premio Alfaguara de Novela 1999), La novia de Matisse (2000), Cuerpos sucesivos (2003), Verás el cielo abierto (2005), León de ojos verdes (2008)...
Colabora habitualmente en El País. Sus mejores columnas está recogidas en las antologías de artículos Nadie muere la víspera (2004), Viajes, fábulas y otras travesías (2006), Comer y beber a mi manera (2006), El cuerpo y las olas (2007)... Sus novelas Tranvía a la Malvarrosa y Son de mar han sido llevadas al cine (por García Sánchez y Bigas Luna respectivamente).
Vicent destaca por su hedonismo vitalista. Es agnóstico, partidario de una moral sin culpa, escritor embriagado por el sensualismo, la luz del Mediterráneo, el panteísmo místico del mar, el despertar a la vida de los sentidos. Estilista depuradísimo, es el escritor de los olores, los colores, los sabores... Se caracteriza por su ironía, su distanciamiento de lo narrado, su actitud escéptica, su barroquismo expresivo lleno de imágenes deslumbrantes.
Viajero infatigable y navegante de todos los mares, los títulos de sus libros suelen tener un punto poético o metafórico. Le enfadan la estupidez humana, los abusos de los tiburones financieros, la degradación urbana del litoral, la especulación inmobiliaria, la hipocresía religiosa... Critica con furia al Vaticano, a los políticos y salvapatrias, a los omnipresentes medios de comunicación social... Desdeña el monoteísmo obsesivo de las grandes religiones en favor de un Olimpo politeísta poblado de dioses y placeres.
Algunas citas
Próximamente, más.
Escritor y periodista valenciano, estudió Derecho, Filosofía y Letras, Periodismo en Valencia y Madrid. Premio Nadal 1987 con Balada de Caín, autor de Tranvía a la Malvarrosa (1994), Jardín de Villa Valeria (1996), Pascua y naranjas (premio Alfaguara 1966), Los mejores relatos (1997), Las horas paganas (1998), Son de Mar (premio Alfaguara de Novela 1999), La novia de Matisse (2000), Cuerpos sucesivos (2003), Verás el cielo abierto (2005), León de ojos verdes (2008)...
Colabora habitualmente en El País. Sus mejores columnas está recogidas en las antologías de artículos Nadie muere la víspera (2004), Viajes, fábulas y otras travesías (2006), Comer y beber a mi manera (2006), El cuerpo y las olas (2007)... Sus novelas Tranvía a la Malvarrosa y Son de mar han sido llevadas al cine (por García Sánchez y Bigas Luna respectivamente).
Vicent destaca por su hedonismo vitalista. Es agnóstico, partidario de una moral sin culpa, escritor embriagado por el sensualismo, la luz del Mediterráneo, el panteísmo místico del mar, el despertar a la vida de los sentidos. Estilista depuradísimo, es el escritor de los olores, los colores, los sabores... Se caracteriza por su ironía, su distanciamiento de lo narrado, su actitud escéptica, su barroquismo expresivo lleno de imágenes deslumbrantes.
Viajero infatigable y navegante de todos los mares, los títulos de sus libros suelen tener un punto poético o metafórico. Le enfadan la estupidez humana, los abusos de los tiburones financieros, la degradación urbana del litoral, la especulación inmobiliaria, la hipocresía religiosa... Critica con furia al Vaticano, a los políticos y salvapatrias, a los omnipresentes medios de comunicación social... Desdeña el monoteísmo obsesivo de las grandes religiones en favor de un Olimpo politeísta poblado de dioses y placeres.
Algunas citas
* "...supe que el Mediterráneo era una pulsión moral sin Dios, un mar interior que sólo se navegaba desnudo sin más adherencias que el deber de sobrevivirse todos los días" (León de ojos verdes, Madrid, Alfaguara, 2008, p. 125).
* "Creía que el mar contenía todo cuanto podía desear, aventuras, travesías interiores, navegaciones imprevistas a la isla del tesoro e incluso una especie de misticismo que podía sustituir a Dios, que ya se estaba alejando por el horizonte" (Léon de ojos verdes, pp. 22 y 23).
* "El alma primaria de toda la humanidad no es cosa distinta del conjunto de todos los mares, que incluye también este mar de La Habana, ahora tan suave (...) el mar será una vez más un espejo amable o un juez terrible. El mar engullirá todas las desdichas humanas y también los días felices o aciagos; se tragará a muerto oscuro que todo el mundo lleva dentro y después de cualquier catástrofe espeluznante o mínima desgracia se volverá a extender mudo y azul bajo un sol radiante" ("Mar, 2005", en El cuerpo y las olas, Madrid, Alfaguara, 2007, p. 81).
* "Con ese libro (de Albert Camus) descubrí el Mediterráneo. La rebeldía consistía en no resignarse nunca a vivir sin la belleza y sin la libetad y también sin un placer, exento de melancolía: ésa era la mejor arma contra los dioses" ("Prometeo", en El cuerpo y las olas, Madrid, Alfaguara, 2007, p. 183).
* [El arte, paraguas contra] "los idiotas furiosos que esparecen su halitosis desde la radio, la televisión y los periódicos" ("Paraguas", El cuerpo y las olas, p. 106).
* "Cualquier paraíso siempre es un paraíso perdido. Cualquier infierno siempre es presente".
* "Debajo de la belleza está la corrupción, debajo de la destrucción renace siempre la belleza".
Próximamente, más.
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