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ESCENA VI
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Los mismos y VELASCO
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| VELASCO. | Ínclito Vargas, |
| ¿a qué esperáis? Sus rayos postrimeros |
| hunde el sol en ocaso. En Zaragoza |
| se advierte conmoción. Si algún ejemplo |
| de castigo y terror no la escarmienta, |
| nuevos desastres esta noche temo; |
| apresurad, señor... |
| VARGAS. | ¡Ya no es posible! |
| El mandato del rey cúmplase luego. |
| LANUZA. | Sí, llevadme al cadalso. ¡Noble muerte |
| que va a poner a mi constancia el sello! |
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(A Velasco.)
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| Y tú, traidor, dirásle de mi parte, |
| si osas nombrarme, al infelice pueblo, |
| que, pues para morir como Numancia, |
| como hombres libres les faltó el esfuerzo, |
| no acrecienten sus males por ahora |
| y para otra ocasión guarden su aliento, |
| pues al fin la virtud triunfará un día |
| y no serán los déspotas eternos. |
| VARGAS. | ¡Guardias! |
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(Entran soldados castellanos.)
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| ELVIRA. | ¡Oh Dios! ¡Lanuza! ¡Padre mío! |
| VARGAS. | Hija, él lo quiere. |
| LANUZA. | Elvira, sí; lo anhelo. |
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(A los soldados que acaban de entrar.)
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| Vamos, llevadme, pues, fieros ministros |
| de la opresión. Llevadme do sereno |
| mi vida dé a la patria y a los hombres |
| de decisión y de constancia ejemplo. |
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(A Vargas.)
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| Y tú, infeliz fautor del despotismo; |
| tú, infame y degradado caballero, |
| ¿osas mirarme con tranquila frente, |
| cuando me ves triunfar entre estos hierros |
| de Felipe y de ti? Mas no, que tiemblas, |
| y tiemblas de pavor y de despecho, |
| y tu traición con mi lealtad comparas, |
| y mi virtud veneras en silencio. |
| Llevadme. ¿Qué tardáis? |
| VARGAS. | Sí, con su muerte |
| se asegure Aragón. |
| ELVIRA. | ¡Oh Dios eterno! |
| Padre, ¿qué pronunciáis? ¡Mísera suerte! |
| ¡En un cadalso! ¡En un cadalso!... ¡Cielos! |
| LANUZA. | El cadalso es infame solamente |
| para el que ante la ley se encuentra reo; |
| pero cuando venganza de tiranos |
| el mundo le contempla, es monumento |
| de gloria, es un altar honroso y santo. |
| VARGAS. | Amigos, ya lo veis; aseguremos |
| del rey el trono con su muerte. Sea. |
| LANUZA. | ¿Piensas que, al morir yo, todos los buenos |
| mueren también?... Al punto conducidme, |
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(A Vargas.)
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| y tú sal y presencia cómo muero. |
| Y ve a decirle a tu feroz monarca, |
| para que tiemble en su dosel soberbio, |
| que en mí no se concluyen los valientes, |
| ni va a extinguirse, al dividir mi cuello, |
| la estirpe generosa de esforzados |
| que ansían dar la libertad al suelo. |
| si el fuego del honor que ardió en Padilla |
| tornó a inflamarse en mi ardoroso seno, |
| también mi pura sangre derramada |
| se verá re novada en otros pechos, |
| que acaso lograrán la insigne empresa |
| de hacer a España libre. Sí, mis restos, |
| mis restos gloriosos tal vez pueden |
| germinar una raza de alto esfuerzo |
| que humille al ominoso despotismo; |
| y un día llegará, ya lo preveo, |
| que venzan la razón y la justicia, |
| y en que de la maldad triunfen los buenos, |
| y, rotas las cadenas del oprobio, |
| goce la libertad el orbe entero. |
| ¡Oh placer! Ya se acerca presuroso |
| este anhelado y venturoso tiempo. |
| Y la gloriosa España la primera |
| dará el grito que salve al Universo. |
| ¡Oh esperanza feliz y deliciosa! |
| Que cumplida serás, piadoso el Cielo |
| me lo asegura. Entonces, ¡patria mía!, |
| recuerda que por ti gozoso he muerto. |
| VARGAS. | Al punto sea. |
| ELVIRA. | (Cayendo en brazos de Vargas.) |
| ¡Bárbaro! |
| VARGAS. | ¡Hija mía! |
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ESCENA ÚLTIMA
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VARGAS y ELVIRA
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| VARGAS. | ¡Infelice de mí!... ¡Destino horrendo! |
| Del que a servir a la opresión se presta, |
| éste es el galardón, éste es el premio: |
| ver la heroica virtud en el cadalso, |
| y a la inocencia hundida en el despecho. |
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FIN DE «LANUZA»
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