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lunes, 26 de febrero de 2018

Haciendo anaglifos con los alumnos: Cómo ser un poeta vanguardista

Los anaglifos son unos ejercicios literarios que inventaron los de la generación del 27 y que practicaban con frecuencia en la Residencia de Estudiantes Lorca, Dali y Buñuel, entre otros.

Si quieres ver por extenso qué son exactamente, cómo se hacen, la etimología de la palabra, etc., puedes ver estos enlaces:
Resumidamente, diremos que el anaglifo es un poema de cuatro versos, los dos primeros son iguales, en el tercero se dice siempre "la gallina" (aunque nosotros vamos a permitir cambios en esta regla) y el cuarto verso es una ruptura total con la coherencia del discurso; puede ser un sustantivo o una oración.

Nuestros alumnos, después de visitar la "Resi" en Madrid y de sugestionarse literariamente, han hecho los siguientes anaglifos:
  • Robert Tatomir y Andrea Díaz (2º Bachillerato B)
     El huevo,
el huevo,
la gallina
y el Coliseo.

     La pizarra,
la pizarra,
la gallina
y Robert en la terraza.
  • Anónimo (2º Bachillerato B)
     La ventana,
la ventana,
la gallina
y la persiana.

     El piano,
el piano,
la gallina
y el meridiano.

     El río Tormes,
el río Tormes,
la gallina
y Bertín Osborne.
  • Elena Sevil, Alba Barbó y María Ibáñez (2º Bachillerato B)
     La clase,
la clase,
una gallina
y el Sol.

     La alpargata,
la alpargata,
la gallina
y la gayata.

     La luna,
la luna,
la gallina
y el chocolate.

     El aire,
el aire,
la gallina
y el corazón.

     Las alas,
las alas,
la gallina
y la rata.
  • María Calavia y Raquel Mustienes (2º Bachillerato B)
     El poema,
el poema,
el calamar
y la samba.

     El huevo,
el huevo,
el calamar
y el juego.

     La sardina, 
la sardina,
el calamar
y compañeros al nadar.

     La cabina,
la cabina,
el calamar
y la sardina.

     La tortuga,
la tortuga,
el calamar
y Dios ayuda al que madruga.

     La gafa,
la gafa,
el calamar
y tu amiga la maja.

      La nariz,
la nariz,
el calamar
y comemos perdiz.

     El calcetín,
el calcetín,
el calamar
y el pie que huele mal.
  • Inés Aliaga (2º Bachillerato B)
     Flexo,
flexo,
la gallina
y la pezuña.
  • Lucía Artiga y Laura Casado (2º Bachillerato B)
     La lluvia,
la lluvia,
el arcoiris
y el duende.

     La montaña, 
la montaña,
el arcoiris
y las nubes.

     Las flores,
las flores,
el arcoiris
y la magia.

     El sol,
el sol,
el verano
y el calcetín.

     La playa,
la playa,
el verano
y el coliflor.

     El mar, 
el mar,
el verano
y el tipets.
  • Paula Escayola y Lucía Gascón (2º Bachillerato B)
     El león,
el león,
la gallina
y el salmón.

     El estuche,
el estuche,
la gallina
y el enchufe.

     El pañuelo,
el pañuelo,
la gallina
y el buñuelo.
  • Raquel Pérez, Sandra Alejandre y Celia Gómez (2º Bachillerato B)
     José Antonio,
José Antonio,
y la gallina
guapetona.

     Amor,
amor,
la gallina
y el despertador.

     La sintaxis,
la sintaxis,
la gallina
¡y ay, qué horror!

     El tobogán,
el tobogán,
y la gallina
se cayó.

     La puerta,
la puerta,
y la gallina
se estampó.

     Wikimpace,
Wikimpace,
la gallina
y se acabó.
  • Diego Angós y Mario Benedet (2º Bachillerato B)
     La metáfora,
la metáfora,
la gallina
y a la mesa le falta una pata.

     La oreja,
la oreja,
la gallina
y por ahí se esconde la vieja.

     El politoxicómano,
el politoxicómano,
la gallina
y el genitivo sajón.

     La escobilla,
la escobilla,
la gallina
y después la pajilla.

     Amadeo de Saboya,
Amadeo de Saboya,
la gallina
y se come la manzana.
  • Alejandro Alcalá y Pablo Ferrando (2º Bachillerato B)
     El armario,
el armario,
la gallina
y el bigote de don Federico.

     Estrella,
estrella,
la gallina
y me quiero ir al McDonald.

     Luces,
luces,
y la gallina
ahí te queda de propina.
  • Arturo de l'Hotellerie (2º Bachillerato B)
     Sexenio,
sexenio,
la gallina
y la tarta de manzana.
  • Adrián Rubio y Pablo Illescas (2º Bachillerato B)
     La mesa,
la mesa,
la gallina
y la ventana.

     El cocinero,
el cocinero,
la gallina
y la ensaimada mallorquina.

     La cartulina,
la cartulina,
la gallina
y échale purpurina.

     La isla,
la isla,
la gallina
y el teatro.
  • Sergio Gavín y David Larque (2º Bachillerato C)
    La jaula, 
la jaula,
la gallina
y por ahí viene la comida.

     La psicología,
la psicología,
la gallina
y por ahí viene el suspenso.
  • Cristina Estremar y Elia Reyes (2º Bachillerato C)
     El caballo,
el caballo,
la gallina
y por ahí anda la loca gritando.

     La mar,
la mar,
la gallina
y por ahí veo un caracol venir.

     El archivador,
el archivador,
la gallina
y por ahí asoma el maquilla.
  • Jorge Otín y Nina Mihailov (2º Bachillerato C)
     La isla,
la isla,
la chuleta
y por ahí debe de andar Juan Calvino.

     La esponja,
la esponja,
la chuleta
y por ahí debe de estar la bufanda.
  • Daniel Andaluz, Diego Cardesa y Daniel Morales (2º Bachillerato C)
    El humano,
el humano,
la gallina
y por ahí debe de andar un unicornio leyendo.

    La mesa,
la mesa,
la gallina
y por ahí veo que el volcán está llorando.

    La palmera,
la palmera,
la gallina
y por ahí viene andando una puerta.

     La pizarra,
la pizarra,
la gallina
y por ahí debe de andar un barco con alas.
  • Sara López y Laura Álvarez (2º Bachillerato C)
     El albaricoque,
el albaricoque,
la gallina
y por ahí viene el choque.

    La motivación,
la motivación,
la galllina
y por ahí veo a Martina.

   
El chipirón,
el chipirón,
la gallina
y por ahí sale el sol.
  • María Pellicer y Leyre Peláez (2º Bachillerato C)
     La mandarina,
la mandarina,
la gallina
y por ahí veo la cortina.

     La mandarina, 
la mandarina,
la coliflor
y por ahí veo la cortina.

     La escarcha,
la escarcha,
la coliflor
y por ahí anda el hacha.

     El tiempo,
el tiempo,
la coliflor
y por ahí viene el tractor.

     El rizo,
el rizo,
la coliflor
y por ahí veo una sonrisa.

  • Víctor Peiró, Héctor López y Raúl Pérez (1º ESO E)
     El pollo,
el pollo,
la gallina
y la golondrina.

     El abuelo,
el abuelo,
la gallina
y la botella.

      El nepe,
el nepe,
la gallina
y la cebolla.

     La patata,
la patata,
la gallina
y tu hermana.

     La cotilla,
la cotilla,
la gallina
y la escobilla.
  • Izarbe Sierra, Ana Mihalachi y Desirée Mora (1º ESO E)
     El pato,
el pato,
el delfín
y al burguer que nos vamos.

     El libro,
el libro,
el delfín
y Justin Bieber en braguillas.

     La mesa,
la mesa,
el delfín
y la iza con el chocolate.
  • Adrián Liso, Felipe Wang y Samuel López (1º ESO E)
     El estuche,
el estuche,
la gallina
y el peluche.

     El conejo,
el conejo,
la gallina
y el viejo.

     La olla,
la olla,
la gallina
y me como una cebolla.

     La castaña,
la castaña,
la gallina
y me la como esta mañana.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Jitanjáforas


Los autores del 27 eran muy amigos de las técnicas vanguardistas: el anaglifo, el cadáver exquisito  (de los que ya hemos hablado), las jitanjáforas...

De estas últimas vamos a hablar aquí. ¿Qué es una jitanjáfora? Esto dice la Wikipedia:

Se denomina jitanjáfora a un enunciado lingüístico constituido por palabras o expresiones que en su mayor parte son inventadas y carecen de significado en sí mismas. En una obra literaria, su función poética radica en sus valores fónicos, que pueden cobrar sentido en relación con el texto en su conjunto.
El término fue acuñado por Alfonso Reyes en un artículo de 1929. Reyes explica que tomó la palabra de un poema del poeta cubano Mariano Brull, donde este juega con los sonidos, inventando palabras sin significado. Una de ellas es jitanjáfora, como se aprecia a continuación:
Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveolea jitanjáfora
liris salumba salífera.
Mariano BrullLeyenda
(...)
La jitanjáfora fue cultivada por algunos artistas de vanguardia, especialmente por los dadaístasMiguel Ángel Asturias destacó en el uso de la misma, especialmente en su obra El señor Presidente, así como Gonzalo Torrente Ballester en La saga/fuga de J. B. Alejandra Pizarnik en la extravagante La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lorca, la "Resi" y el anaglifo


En los años 20 la cultura en España era más bien triste, a excepción de pequeños núcleos innovadores, como la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde vivieron Lorca, Dalí, Buñuel, Pepín Bello, y por donde pasaron todos los del 27, científicos como Severo Ochoa, filósofos como Laín Entralgo...

Allí, en aquella Oxford española, como fue llamada la "Resi", los jóvenes creadores hispánicos vivían en un ambiente vanguardista magnífico. Uno de los caprichos vanguardistas de aquellos jóvenes era el anaglifo, artístico, humorístico y lúdico. El anaglifo tiene carácter banal (de corte dadaísta) y aire de juego. La palabra viene del griego ἀνάγλυφος (anáglyfos) ("tallado en relieve"), y se usa en arte para designar los vasos tallados en relieve y en cine para referirse tanto a las imágenes 3D como a las "gafas anaglifo" necesarias para ver dichas imágenes.

El anaglifo literario, inventado por el oscense Pepín Bello, compañero en la "Resi" de Lorca, Dalí y Buñuel, era una pequeña composición, de cuatro versos, idénticos los dos primeros. El tercero siempre debía ser “la gallina” y, finalmente, concluía con un término que, por su radical diferencia  con el resto de versos, causaría un efecto humorístico. Veamos varios ejemplos:

El búho,
El búho,
La gallina
Y el Pancreátor.


El barco,
el barco,
la gallina
y el zapato.

El té,
El té,
La gallina
Y el Teotocópuli.

Federico García Lorca inventó una variante, el anaglifo barroco, donde en lugar de rematar el poema con un sustantivo, se añade una oración completa que rompa la coherencia de los versos anteriores:

Guillermo de Torre,
Guillermo de Torre,
La gallina
Y por ahí debe andar algún enjambre.

Estas composiciones sencillas, poco elaboradas, rupturistas con la seriedad tradicional de la literatura, respondían perfectamente al afán vanguardista de aquellos momentos. Esta técnica de ruptura de la coherencia y de extrañamiento textual, propia del collage surrealista, era recomendada por Ramón Gómez de la Serna, quien proponía hacer disociaciones y asociaciones inusitadas e insólitas. Serna fue unmaestro para aquellos jóvenes de la generación del 27, conectados con el varguardismo europeo, con la escritura automática que el surrealista André Breton recomendaba a sus epígonos, seguidores del Dadá, del simbolismo y el parnasianismo, amigos del ultraísmo y el creacionismo...

A Pepín Bello le debemos también la expresión de "los putrefactos", con la que los jóvenes de la "Resi" se referían a los partidarios de la tradición en Arte. Según Pepín"toda forma carnosa repugnantemente muerta" era putrefacta.

Otro día hablaremos de jitanjáforas y cadáveres exquisitos, otras de las técnicas que usaban los del 27.