Mostrando entradas con la etiqueta Christoph Willibald Gluck. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Christoph Willibald Gluck. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de abril de 2019

"Orfeo" (1607), de Claudio Monteverdi

Orfeo (1607), de Claudio Monteverdi, es considerada la primera ópera, la que hizo nacer el género.
Cuenta la conocida historia de Orfeo y Eurídice. Monteverdi compuso la ópera para satisfacer a su público: los nobles cortesanos de la corte de Mantua, en Italia, donde vivió varios años antes de trasladarse a Venecia, donde está enterrado.

El argumento de la ópera cambia un poco el de la historia mitológica:

Orfeo, hijo de Apolo, ama la música y con su cítara ha sido capaz de adormecer al dragón que guardaba el vellocino de oro en la expedición de los Argonautas, con Jasón a la cabeza. Está feliz porque va a casarse con Eurídice y toda la gente de Tracia celebra el amor de la pareja. Pero de pronto Silvia le da la terrible noticia: la joven ha sido mordida por una serpiente venenosa mientras recogía flores y ha muerto.

Entonces, Orfeo decide bajar hasta el Hades para rescatar a su amada. Con su música adormece a Caronte, el barquero y llega a la otra orilla de la laguna Estigia. Proserpina intercede por él ante su esposo Plutón, el señor infernal. Plutón accede a devolver a Eurídice al mundo de los vivos con una condición: Orfeo deberá caminar siempre hacia delante y no volverse para mirar atrás y la sombra de Eurídice lo acompañará en su subida. El héroe acepta, pero cuando ya llegaba arriba y veía la luz solar tiene dudas, teme el engaño de Plutón y se vuelve a ver a su amada. Por ello, Eurídice desaparece para siempre y Orfeo queda desesperado. Canta sus desgracias y todas las criaturas escucharán su música. Su padre Apolo lo convierte en inmortal para que pueda cantar eternamente su amor perdido.

El tema de la serpiente oculta entre las flores es muy antiguo. Ya Virgilio advirtió: "latet anguis in herba", "la serpiente se esconde entre la hierba".

Más información:
  • Alcolea, Ana (2018), El maravilloso mundo de la ópera. Ilustr.: Óscar T. Pérez. Madrid: Anaya, pp. 14-15.
La parte más conocida es: la obertura que dejamos aquí. Años más tarde, encontraremos otra ópera sobre el tema muy renombrada: Orfeo y Eurídice, del compositor alemán Gluck, con un aria memorable: Che farò senza Euridice?


jueves, 6 de octubre de 2011

Orfeo y Eurídice

La historia de Orfeo y Eurídice se ha hecho universalmente famosa, ha pasado incluso a la ópera. Hay un aria celebérrima de Christoph Willibald Gluck, Che farò senza Euridice? (1762), donde se recoge muy bien la desesperación de Orfeo por la muerte de su amada Euridice. Aquí puedes escuchar la versión de Philippe Jaroussky



Che farò senza Euridice?
¿Qué haré sin Eurídice?
Dove andrò senza il mio ben?
¿Dónde iré sin mi amor?
Che farò? Dove andrò?
¿Qué haré? ¿Dónde iré?
Che farò senza il mio ben?
¿Qué haré sin mi amor?
Dove andrò senza il mio ben?
¿Dónde iré sin mi amor?
Euridice!... Euridice!
¡Eurídice! ¡Eurídice! 
Oh Dio! Rispondi! Rispondi!
¡Oh dios! ¡Responde! ¡Responde! 
lo son pure il tuo fedele.
Pues yo soy tu fiel esposo. 
Che farò senza Euridice? ecc.
¿Qué haré sin Eurídice? etc. 
Euridice... Euridice!
¡Eurídice! ¡Eurídice! 
Ah! non m'avanza
¡Ah! ¡No recibo 
Più soccorso, più speranza,
socorro ni esperanza 
Né dal mondo, né dal ciel!
de la tierra ni del cielo!
Che farò senza Euridice? ecc.
¿Qué haré sin Eurídice? etc.


Bueno, finalmente Orfeo, que ha bajado a los infiernos a rescatar a su amada Euridice, consigue la felicidad gracias a la ayuda de Cupido. ¡Ay, el amor, que todo lo puede! Del mito de Orfeo tomó Dante su idea de bajar al Averno a rescatar a su Beatrice, acompañado de Virgilio.

Finalizamos con una versión de la misma aria cantada por la divina María Callas en francés, "J'ai perdu mon Eurydice":