Mostrando entradas con la etiqueta alemán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alemán. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de febrero de 2025

¿En tu casa o en la mía?

En español no existe una preposición para decir "en casa de..." como sí ocurre en otras lenguas románicas, como el italiano ("da") o el francés ("chez"), que son en este punto más sintéticas que la nuestra. En castellano, debemos recurrir al modo perifrástico, es decir, a la locución preposicional "en (la) casa de".

Así, por ejemplo, diremos: "Nos vemos en mi casa / en casa de Luis / en la casa de Rosa"... También se usa la palabra "casa" para referirnos no al hogar, sino a algún negocio, especialmente de restauración: "Casa Emilio", "Casa Manolo", etc., quizás porque en el mundo de los trabajadores autónomos, donde imperan las larguísimas jornadas laborales, es normal y comprensible la conversión del local de trabajo en refugio hogareño.

Este uso de la palabra "casa" referida al lugar de trabajo se da también otras lenguas ibéricas, como el asturiano: "Ca mi Güelu", "Ca Antón", "Cá Nene", "Ca' Susín", con apócope del vocablo, que puede verse escrito con o sin acento, con o sin apóstrofe.

Un uso coloquial enormemente llamativo en castellano es la expresión "casa Dios" o "ca dios", abreviada la palabra "casa" o sin abreviar y escribiendo "Dios" en mayúscula o minúscula a gusto del usuario. La expresión significa que algo queda muy lejos, "en el quinto pino", "donde Cristo perdió el paraguas / el gorro", y posiblemente tenga que ver con que el reino de Dios se ubica en el Más Allá: "El parque queda en ca Dios", "Eso está en casa Dios".

En el español de América, y especialmente en el español que se habla en Argentina, se registra un uso muy peculiar: "Lo de Mafalda", con el sentido de "en casa de...", como cuando decimos: "Nos reunimos en lo de Carlos". Por cierto, el periodista catalán Jordi Évole ha elegido para su programa de entrevistas en la Sexta un título, "Lo de Évole", que evoca ese uso ultramarino al que acabamos de referirnos y que pone el acento en el tono familiar, entrañable, doméstico que el periodista quiere dar a sus charlas con sus invitados televisivos.

En italiano, sin embargo, a diferencia del español, podemos decir muy sintéticamente "Da me", "Da te", en el sentido de "En mi casa", "En tu casa". También con el sentido de "negozio, locale di...", verbigracia: "Si mangia bene da Beppe" ("Se come bien en Casa Pepe"), "Compro la carne dal macellaio / in macelleria" ("Compro la carne en (casa d)el carnicero / en la carnicería"). Por supuesto, la preposición "da" puede fusionarse en italiano con el artículo determinativo (dal, dal', dalla, dagli, dalle, dai) y puede tener significados distintos en función de los diferentes contextos u ocurrencias en que aparece, por ejemplo:

  • Vengo da Russia (expresa procedencia: "Vengo de Rusia").
  • Abito a Saragozza da più di dieci anni (significa duración, temporalidad: "Vivo en Zaragoza desde hace más de diez años").

En inglés, lengua indoeuropea como el español, pero no neolatina, sino del grupo germánico, existe el mecanismo del genitivo sajón que, en algunos casos, adquiere el valor de la expresión "en casa de". Por ejemplo: "McDonald's" ("en casa de McDonald"), "Boccaccio's Disco Pub"... Hay que decir que, gracias a la pujanza de la cultura anglosajona (la "cultura de la hamburguesa"), este mecanismo compositivo se ha hecho tan popular que es posible encontrarlo en expresiones como "Paco's, Pepe's, Luci's, Manolo's"... ¡Curiosa mezcla de casticismo y anglicismo, todo en uno!

En francés, encontramos la preposición "chez": "Chez moi ou chez toi?" ("¿En mi casa o en tu casa?"), que también se utiliza para referirse a los negocios: "Chez Maxim's" ("Casa Maxim", famosísimo restaurante francés o "francanglais", puesto que añade el genitivo sajón a su nombre ultragalo, de manera très à la mode, pero más bien poco patriótica), "Chez Janou"...

En els països catalans, en Cataluña, en las islas Baleares, encontramos varios topónimos que empiezan por "can" ("casa de"): "Can Pastilla, Can Picafort, Can Parellada, Can Marcet, ca n'Amat", etc. Se trata de lugares donde antaño había algún caserío, alguna masía o, como se dice en el Pirineo aragonés, alguna pardina, y donde hogaño se levantan casi siempre vastas edificaciones hosteleras, discotequeriles y turísticas.

En cuanto a la expresión que hemos elegido como título de esta entrada, "¿En tu casa o en la mía?", es el título de una película alemana de 2014, "Zu mir oder zu dir?" (Obsérvese que también en alemán la preposición "zu" adquiere el significado de "en casa de"). Además, era el título de un programa de entrevistas de Bertín Osborne en RTVE, "¿En la tuya o en la mía?" (Aquí se sobrentiende, claro está, la palabra "casa"). E igualmente, hay desde hace poco una serie de Netflix titulada más o menos del mismo modo: "¿Tu casa o la mía?", traducción hispánica del original inglés "Your Place or Mine?" La expresión alude al encuentro en una u otra casa de una pareja, muy frecuentemente joven y vigorosa, vaya uno a saber para qué: para jugar al parchís, para ver la tele o probablemente para jugar, como nosotros aquí, al juego de las etimologías, jejeje.

En fin, dejemos a los tiernos pipiolos deleitándose en sus caseros escarceos y corramos el estúpido... el tupido... velo del decoro como pedían los preceptistas clásicos.

jueves, 15 de agosto de 2019

Sobre los casos ergativo y absolutivo y el euskera

Además de los casos más conocidos en las declinaciones de sustantivos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo), existe en algunas lenguas unos casos llamados ergativo y absolutivo.

Para explicarlos bien, empecemos por el latín, que es lengua de declinaciones. Hoy día, también lo es el alemán. Pero en español, solo quedan restos de las declinaciones en los pronombres personales (yo, mí, me, conmigo...).

En latín, el sujeto se marca con el caso nominativo: dominus, rosa, canis... Y el objeto de un verbo transitivo se marcaba con una -m final, que indicaba caso acusativo: dominum, rosam, canem... Así, se decía dominus venit / el señor viene o, con verbo transitivo, dominus occidit canem /el señor mata a un perro.

A esta construcción es a la que se llama"alineación nominativo-acusativo", y es la que tienen todas las lenguas indoeuropeas. Sin embargo, en lenguas antiguas como el sumerio la cuestión es diferente. El sujeto de un verbo intransitivo está en un caso que llamamos absolutivo. Pero si el verbo es transitivo, entonces el sujeto (o por mejor decir, el agente de la acción) aparecerá en un caso que llamamos ergativo. Lo característico del caso absolutivo es la ausencia de marcas. Pero el ergativo siempre tiene alguna marca morfológica que lo indica: un sufijo, -k, -m o lo que sea.

La palabra "ergativo" deriva del griego ergon, acto, y es pues el caso del elemento activo, del agente de la acción o sujeto. El ergativo no aparece en muchas lenguas actuales, pero sí en el euskera. También en las lenguas del Cáucaso, y por eso los lingüistas, que aún no saben a ciencia cierta el origen de la lengua ancestral vasca, han querido relacionarlo con aquella zona geográfica europea.

Veamos un verbo intransitivo en vasco: el sujeto o agente, en caso absolutivo, no llevará desinencia: gizona dator / el hombre viene; mutila dator / el niño viene. Pero si queremos expresar una oración transitiva, entonces el agente estará en caso ergativo, con desinencia -k, y el objeto es el que se quedará en caso absolutivo (sin desinencia, en lugar de tener la desinencia propia del caso acusativo, que es el propio del objeto): gizonak mutila ikusten du / el hombre ve al niño; mutilak gizona ikusten du / el niño ve al hombre.

El caso ergativo solo aparece en vasco y las lenguas caucásicas, no hay más ni en Europa ni en África, aunque sí hay lenguas con ergativo en Australia y Nueva Guinea, en Norteameríca, Centroameríca, el Amazonas...

Eso es lo que hace tan preciosa a la lengua vasca. Un tesoro que hay que conservar y estudiar.

viernes, 22 de abril de 2016

Un poema de Goethe

Este es el famoso "Mignon", de J. Wolfgang Goethe:

´"Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn,
Im dunkeln Laub die Gold-Orangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht?
Kennst du es whol?
Dahin! Dahin
Möcht ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn.

[¿Conoces tú la tierra donde florecen los limoneros,
donde entre el oscuro verdor de las hojas brillan naranjas de oro,
donde desde el azul del cielo sopla la suave brisa,
donde el mirto es silencioso y brota el largo laurel?
¿La conoces bien?
¡Es allí, es allí
donde contigo anhelo ir, amor mío!]

Un poema donde el poeta invita a la amada a ir a un perfecto "locus amoenus"

sábado, 19 de octubre de 2013

El alemán, ese hermoso idioma

¿Verdad que sí?

El emperador Carlos I de España y V de Alemania (de ahí nos viene ya el atraso en este país, según Ortega y Gasset, pues cuando los germanos iban por el quinto C... nosotros solo llevábamos uno), que con solo 19 años se convirtió en el hombre más poderoso de la Tierra en su tiempo, era además un hombre plurilingüe, y le gustaba decir que usaba el latín para hablar con Dios, el español para entenderse con los hombres, el francés para conversar con las mujeres y el alemán -su lengua natal-, para hablar con su caballo.


viernes, 2 de noviembre de 2012

"La flauta mágica", de Mozart-2

Reproducimos aquí otra aria célebre de esta ópera magnífica de Mozart, estrenada en 1791, en Viena, donde el príncipe Tamino se extasíe ante el retrato de su dama amada: la célebre aria del retrato, Dies Bildnis ist bezaubernd schön, Esta imagen es encantadoramente bella. La canta el tenor mexicano Francisco Araiza, uno de los más destacados en el repertorio mozartiano. En la reproducción hay subtítulos en castellano que permiten seguir la letra (en alemán, en el original)



La historia es más o menos la siguiente: Al príncipe Tamino acaban de presentársele Tres Damas con una imagen de la Princesa Pamina, y se enamora instantáneamente de ella.

Original en alemán
Traducción al español
Dies Bildnis ist bezaubernd schön
Wie noch kein Auge je geseh'n!
Ich fühl' es, wie dies Götterbild
Mein Herz mit neuer Regung füllt.
Dies' etwas kann ich zwar nicht nennen,
Doch fühl' ichs hier wie Feuer brennen.
Soll die Empfindung Liebe sein?
Ja, ja, die Liebe ist's allein.
O, wenn ich sie nur finden könnte!
O, wenn sie doch schon vor mir stände!
Ich würde, würde, warm und rein,
Was würde ich? Ich würde sie voll Entzücken
An diesen heissen Busen drücken
Und ewig wäre sie dann mein.
Esta imagen es encantadoramente bella,
como ningún ojo la ha contemplado nunca!
Lo noto cuando veo este divino retrato,
llena mi corazón de nueva emoción.
No puedo expresar con palabras mi sentimiento,
aunque lo noto arder como fuego en mi interior,
¿podría tratarse de amor?
¡Sí! ¡Sí! ¡Es tan solo amor!
Oh, si tan solo pudiera encontrarla,
si tan solo estuviera detrás mía,
lo haré, haré, con cordialidad y honor...
¿Qué es lo que haría? Lleno de éxtasis,
la abrazaría sobre este ardiente pecho,
¡y entonces sería mía para siempre!

martes, 21 de diciembre de 2010

Stille Nacht, un villancico en alemán

Algunos villancicos se han convertido en clásicos de la Navidad y están traducidos a muchos idiomas. Eso ocurre con el famoso "Noche de paz", cuyo texto original es en alemán. Aquí tenéis la versión de Nana Mouskouri, tomada del YouTube. Que lo disfrutéis, avempacianos. Ah... Y Feliz Navidad.