Ahora que estamos haciendo repaso sintáctico, puedes descargar aquí este interesante documento:
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jueves, 7 de noviembre de 2019
jueves, 28 de febrero de 2019
Chistes con las consecutivas
Si buscáis en Internet, podéis encontrar muchos chistes con "tantanes". Son chistes que se basan en la hipérbole o exageración. Y sintácticamente, siempre son estructuras consecutivas (con intensificador). Por ejemplo,
- Era tan alegre que nunca comprendió la ley de la gravedad.
- Era tan alto que se comió un yogur y cuando llegó al estómago ya estaba caducado.
- Era una adivina tan buena que no solo adivinaba el futuro, sino también el pluscuamperfecto de subjuntivo.
- Era tan alto que tropezó en un pueblo y cayó en otro.
- Era tan alto que tropezó en jueves y cayó en domingo.
- Era tan alto que tenía una nube en el ojo.
- Era tan alto que tenía pájaros en la cabeza.
- Era tan avaro que no pelaba patatas, sino que las lijaba.
- Era tan bajo que la cabeza le olía a pies.
- Tenía la boca tan pequeña que solo podía comer espaguettis.
- Tenía la boca tan pequeña que para decir tres tenía que decir uno, uno, uno.
¡Hala, a analizar tocan!
Os recuerdo que hay otras subordinadas consecutivas que no llevan intensificador, del tipo:
Os recuerdo que hay otras subordinadas consecutivas que no llevan intensificador, del tipo:
- Pienso, luego existo.
- No estudiaste, así que has suspendido.
A ésas, algunos gramáticos prefieren considerarlas coordinadas ilativas.
Por otro lado, si queremos hacer una comparativa en vez de una consecutiva, entonces tenemos que comparar dos magnitudes como mínimo.
- Era tan alto como su hermano.
- Era tan bajo como su primo.
domingo, 12 de mayo de 2013
Hilar sin hilo e "ilar" sin hache
Pues sí, eso es lo que hacen las llamadas proposiciones coordinadas ilativas: hilar sin hilo e "ilar" sin hache. Uséase, enlazar, unir, zurcir unas proposiciones con otras.
Todo sería más fácil, más didáctico en suma, si estas proposiciones tuvieran la bondad de llamarse "hilativas", con una hache como Dios manda. Pero ya que la ortografía no ha querido hacer el esfuerzo de añadirle una letrita de nada, y además muda, hagamos que la gramática haga el esfuerzo de "desfacer el entuerto", como diría rima rimando el Caballero de la Triste Figura.
Comenzons.
Las coordinadas ilativas son aquellas que expresan la consecuencia lógica de la proposición precedente. Por ejemplo: Pienso, luego existo. Estaban muy cansados, así que se fueron a dormir. Ya te hemos advertido, conque atente a las consecuencias.
Los nexos ilativos son, como puede verse en los ejemplos: luego, por tanto, por consiguiente, así que, conque... Son coordinantes porque, si desaparecieran, las proposiciones se harían independientes, cada una con su sentido, con su sujeto y su predicado: Pienso-existo, Estaban cansados-se fueron a dormir, Te hemos advertido-atente a las consecuencias. En las coordinadas no hay una proposición importante y otra insignificante, como en las subordinadas. No, no, qué va. En las coordinadas, "Tanto monta, monta tanto..." Vamos, que todas las proposiciones tienen el mismo rango e importancia. Co-ordinadas, de igual orden, relevancia, graduación...
Las coordinadas ilativas se parecen mucho a las subordinadas consecutivas, pero no hay que confundirlas porque, en estas, la relación proposicional es de dependencia de la subordinada respecto de la principal, la subordinada forma parte del predicado de la principal. Ejs.: Era tan alto que tropezaba siempre con el techo, Me gusta tanto "One direction" que hice cola siete días para conseguir entradas.
Las subordinadas dependen de la principal como los trabajadores de la empresa: como cierre la empresa... ¡se acabó la subordinación, al paro gramatical!
El "truquillo" que yo empleo para localizar las consecutivas es intentar añadir la expresión "en consecuencia" en la subordinada, insertarla así como quien no quiere la cosa. Así: Era tan alto que, en consecuencia..., Me gusta tanto "O.D." que, en consecuencia..."
Ahora el problemilla que se nos plantea -¡peste de gramáticos!- es que las subordinadas consecutivas tienen una forma así como un poquito parecida a la de las subordinadas circunstanciales comparativas, ¡vaya por Dios y que el Mago de los Ceros haga que la gramatical caterva confunda los verbos predicativos con los copulativos!
Pero, ¡ojo!, para distinguir las unas y las otras hay que tener en cuenta una cosilla básica: si queremos comparar, necesitamos, al menos, dos magnitudes. O sea, A es más X que B, tan X como B o menos X que B, según queramos expresar la superioridad, la igualdad o la inferioridad.
Si vamos a los ejemplos anteriores y los modificamos levemente, tendremos subordinadas comparativas como las siguientes: Era tan alto como su hermano, Me gusta tanto oír a "One Direction" como estudiar gramática española (¡la de cosas que llegan a oírse, cielos!)
Bueno, y para terminar, volvamos a Don Alonso Quijano el Bueno. El manco de Lepanto, al describir a un personaje de la novela, la Maritormes, decía de ella que era muy cargada de espaldas y que miraba al suelo más de lo que querría. Así que vamos a hacer unas oraciones con la Maritormes y a ver si resultan ilativas, consecutivas, comparativas o el sursum corda.
1. Maritormes era tan cargada de espaldas que miraba al suelo más de lo que quería.
2. La Maritormes era tan cheposa como Rajoy.
3. Maritormes era cargada de espaldas, así que miraba al suelo más de lo que quería.
4. Maritormes miraba al suelo menos de lo quería.
5. Maritormes miraba al suelo tanto como quería.
Y de propina, unas preguntitas más:
6. ¿Quién porras es El Caballero de la Triste Figura ese de más arriba?
7. ¿Y Don Alonso Quijano el Bueno?
8. ¿Y el manco del Espanto, digo... Lepanto?
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