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miércoles, 27 de noviembre de 2019

"Nana del caballo grande", de Lorca, interpetada por Carmen París

La novia es una magnífica película de la directora aragonesa Paula Ortiz. Es una obra inspirada en Bodas de sangre, de Federico García Lorca.

Paula quiso poner acento aragonés en los paisajes, en la música, en la ambientación... Y eligió a otra aragonesa, Carmen París, para la banda sonora original de la película. Así es como llega hasta nosotros esta magnífica versión de "Nana del caballo grande", interpretada por la voz rotunda, jotera, aragonesa, de Carmen París.


lunes, 23 de mayo de 2016

"Para Aragón", de José Martí

José Martí, héroe de la independencia cubana y poeta nacional del país caribeño, vivió un tiempo en Zaragoza, donde estudió derecho y se echó una novia por un tiempo, antes de que las urgencias de la revolución lo llamaran de regreso a su tierra natal.

La aragonesa Carmen París, en su disco InCubando (2008), versionó el poema con ritmos caribeños. He aquí el resultado:


Para Aragón en España
tengo yo en mi corazón,
un lugar, todo Aragón,
franco, fiero, fiel, sin saña.

Si quiere un tonto saber
por qué lo tengo, le digo,
que de allí son mis amigos
y que de allí me hice mujer.

Allá en la vega florida,
la de la heroica defensa,
por mantener lo que piensa,
juega, la gente, la vida

quiero a la tierra amarilla
que baña el Ebro lodoso
quiero el Pilar azuloso
de Lanuza y de Padilla.

Amo los patios sombríos
Con escaleras bordadas.
Amo las naves calladas
y los conventos, vacíos.

Allá en la vega florida,
la de la heroica defensa,
por mantener lo que piensa,
juega, la gente, la vida.

Estimo a quien, de un revés,
echa por tierra un tirano,
lo estimo si es un cubano,
lo estimo si aragonés.

sábado, 12 de marzo de 2016

"Savia nueva", de Carmen París

Carmen París es música, compositora, cantante... Una revolución en marcha. Un volcán jotero que fusiona lo tradicional con lo moderno.



En "Savia nueva" hace uno de sus trabajos más personales.

Me lo impide la arboleda,
no puedo pasar el Ebro
si no me alarga la mano,
si no me alarga la mano de ese arrabalero.
Quisiera volverme hiedra
y enredarme en su cintura,
aliviar esa tortura,
que la savia nueva irrumpa
en su corazón!
Cara de poca ventana,
asómate a esa vergüenza
y dame un poco de sed,
¡ay!,
que me estoy muriendo de agua.
Tantas lágrimas me cuesta
la pena que me estás dando,
que me estoy muriendo de agua
y tú te sigues mustiando.
Quisiera volverme hiedra
y enredarme en su cintura,
aliviar esa tortura,
que la savia nueva irrumpa
en su corazón.
Cara de poca ventana,
asómate a esa vergüenza
y dame un poco de sed,
¡ay!,
que me estoy muriendo de agua.
Tantas lágrimas me cuesta
la pena que me estás dando,
que me estoy muriendo de agua
y tú te sigues mustiando.
Tantas lágrimas me cuesta
la pena que me estás dando,
que quiero volverme hiedra
para que mi savia inunde a tu corazón.
Quisiera volverme hiedra
y hacer que mi savia inunde a tu corazón.
Enredarme en tu cintura,
quisiera volverme hiedra
y enredarme en tu cintura,
que la savia nueva irrumpa
en tu corazón.
Quisiera volverme hiedra
y enredarme en tu cintura,
quisiera volverme hiedra
y llenar de savia tu corazón.
Tantas lágrimas me cuesta
la pena que me estás dando,
que me estoy muriendo de agua
y tú te sigues mustiando.
Cara de poca ventana,
asómate a esa vergüenza
y dame un poco de sed,
¡ay!
que me estoy muriendo de agua.
Tantas lágrimas me cuesta
la pena que me estás dando,
que me estoy muriendo de agua
y tú te sigues mustiando.

sábado, 15 de noviembre de 2014

"Romance de la luna, luna", del Romancero gitano de Federico García Lorca

Carmen París hace aquí una versión maravillosa de este poema lorquiano procedente del Romancero gitano.


La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.