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martes, 12 de abril de 2022

Poética y política. Una reflexión de Pablo Neruda.

Pablo Neruda, poeta chileno, premio Nobel de Literatura, escribió sus memorias, que tituló Confieso que he vivido. En ellas, habla del año 1969, de Isla Negra, su refugio solitario, donde pasaba grandes temporadas en compañía de su mujer, Matilde Urrutia,

En este fragmento nos habla de su poética, en la que la gente tiene mucha importancia. Antes de Neruda, Juan Ramón Jiménez había dicho que la poesía era cosa de minorías y creó su famosa dedicatoria; "A la inmensa minoría". Una dedicatoria corregida años más tarde por el poeta social Blas de Otero: "A la inmensa mayoría". En línea con lo que dice Neruda, el mismo argumento:

"La vida política vino como un trueno a sacarme de mis trabajos. Regresé una vez más a la multitud.

    La multitud humana ha sido para mí la lección de mi vida. Puedo llegar a ella con la inherente timidez del poeta, con el temor del tímido, pero, una vez en su seno, me siento transfigurado. Soy parte de la esencial mayoría, soy una hoja más del gran árbol humano.

    Soledad y multitud seguirán siendo deberes elementales del poeta de nuestro tiempo. En la soledad, mi vida se enriqueció con la batalla del oleaje en el litoral chileno. Me intrigaron y me apasionaron las aguas combatientes y los peñascos combatidos, la multiplicación de la vida oceánica, la impecable formación de "los pájaros errantes", el esplendor de la espuma marina.

    Pero aprendí mucho más de la gran marea de las vidas, de la ternura vista en miles de ojos que me miraron al mismo tiempo. Puede este mensaje no ser posible a todos los poetas, pero quien lo haya sentido lo guardará en su corazón, lo desarrollará en su obra.

    Es memorable y desgarrador para el poeta haber encarnado para muchos hombres, durante un minuto, la esperanza."

lunes, 9 de marzo de 2020

Celebrando el Día Internacional de la Lengua Materna (21 de febrero)

El 21 de febrero se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna, y lo hemos celebrado con nuestros alumnos de 4º ESO B.

Para empezar, leímos un texto precioso de Pablo Neruda, de su libro de memorias Confieso que he vivido:

   …Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

Y después de comentarlo, les hicimos unas preguntas. Como estas:

  • ¿Recuerdas alguna palabra de tu infancia que te traiga buenos recuerdos?
  • ¿Hay alguna palabra cuya pronunciación te resulte molesta?
  • ¿Cuál es tu palabra favorita? ¿Por qué, qué te gusta de ella, su forma, su sentido...?



Y estas son algunas de las respuestas de nuestros alumnos:
  • ¿Recuerdas alguna palabra de tu infancia que te traiga buenos recuerdos?
- Tobogán, porque me encantaba.
- "Tubugán", porque lo pronunciaba así cuando era pequeña.
- Tete.
- Cachorro, mi madre nos llama así a mi hermano y a mí, me parece una palabra superlinda y me sigue encantando oírla en boca de mi madre.
- "Zafagrancho en el grancho", en vez de Zafarrancho en el rancho, porque lo decía así de pequeña.
- Viaje, porque cada vez que nos íbamos de viaje era único y casi siempre íbamos toda la familia al completo.
- La suña, porque de pequeña pensaba que la s era la primera letra de uñas, y un día le dije a mi madre: "Mamá, píntame la suña".
- Regaliz.
- Helado, piscina, parque de atracciones, cucurucho...
- Piscina, la razón es haber tenido una infancia con mi familia en la piscina.
- "Gomitar". Es una palabra que yo decía de pequeña y me trae recuerdos de mi infancia.
- Agua y jefe de la banda.
- Ramo, siempre que decía esta palabra de pequeño es que quería ir a dar una vuelta por la calle, pero no recuerdo por qué.
Patinar.
- Hamaca. Me recuerda los veranos cuando era pequeña e iba a mi pueblo y nos pasábamos todo el día en el pantano y en el jardín de mi tío.
- Albornoz. Porque me costó mucho pronunciarla y, al final, la decía a todas horas.
- Familia.
- Pueblo y algodón de azúcar.
- "Cuca". Porque cuando era pequeña, así llamaba a la calle.
- Mamá, porque siempre me ha dicho mi madre que fue la primera palabra que dije. También me cuentan que decía "granas", en vez de granos, y que a mi padre le hacía mucha gracia.
  • ¿Hay alguna palabra cuya pronunciación te resulte molesta?
- Arrojar, porque me costaba pronunciar las erres.
- Croqueta.
- Asrael, es un nombre que me resulta muy difícil de pronunciar.
- Pasteurizado y esparadrapo, siempre se me han atravesado esas dos palabras.
- Surulo, álbitro, tortículis, discrepción... Siempre las digo mal.
- Kenopsia, proviene del griego y es una palabra que se usa para describir la sensación que nos produce ver un sitio vacío.
- Artimaña, siempre me ha resultado difícil pronunciar esta palabra.
- Facha. No me gusta la palabra.
- Buñuelo.
- Amanecer, siempre me ha costado pronunciar esta palabra o la confundía con amenazar.
- Sobaco. Odio esta palabra, solo escucharla me da repelús, me da la sensación de algo basto.
- Ventrilocuo. Aún me cuesta un poco pronunciarla.
- Los insultos, porque su significado desvalorizan a las personas.
- Hay palabras que me gustaría que no existieran como violencia, machismo, racismo, homofobia...
  • ¿Cuál es tu palabra favorita? ¿Por qué, qué te gusta de ella, su forma, su sentido...?
- Raqueta, porque me gustan mucho los deportes de raqueta.
- Ukiyo, porque no es una palabra común.
- Pompón, no sé, me reía cuando era pequeña y me la decían.
- Aguacate, me gusta esta palabra porque tiene muchas aes y porque también me gusta mucho la fruta y, encima, es muy sana. Además, cuando estuve en París, una amiga y yo hablábamos de una tercera persona y no queríamos que nadie se enterara, así que decidimos llamarla "Aguacate", y ahora, cuando oigo la palabra, me acuerdo de lo bien que lo pasamos allí, de intercambio.
- Petricor, la descubrí hace poco. Siempre me obsesionaron los olores, me encanta que las cosas huelan bien y el olor que deja la lluvia en el ambiente, y eso es lo que significa "petricor", equivale a "tierra mojada", "olor a lluvia".
- Dislexia, me parece bonita y es una palabra "disléxica". Yo tengo dislexia, pero poca. Mi primo mayor también tiene, y mucha. Me gusta la dislexia, me gusta la imperfección.
- Amanecer, me gusta esa palabra porque es una de las cosas más bonitas. Además, mi nombre significa también esa palabra.
- Inefable, me gusta por su significado, situaciones o sentimientos que no se pueden explicar con ninguna palabra. Me recuerda cuando de pequeña, en verano, iba todas las tardes con mi abuela al parque y luego nos comíamos un helado de vuelta a casa.
- Supercalifragilísticoespiralidoso.
- Verdaderamente, me encanta esta palabra, la decía mucho mi amiga italiana Emma cuando estaba aquí. Hace ya cuatro meses del intercambio, pero seguimos siendo amigas y hablando todos los días. A ver si el próximo año puedo ir a verla a Pistoia.
- Obviamente. Me gusta porque tiene bastantes sílabas y declara algo afirmativo. Me gusta su significante. Hubo una temporada que me dio por decir mucho esa palabra.
- Efímero, es mi palabra favorita por su significado. Y también compasión. Cuando era pequeño siempre me decían que tenía mucha compasión con la gente.
- Burrito. Aparte de que la palabra en sí me gusta por la doble erre, me recuerda cuando voy a cenar con mis amigos y, aunque sea por unas horas, me olvido del mundo y de las preocupaciones.
- Perseidas. Porque el tema del universo me interesa mucho y el significado que engloba me parece muy bonito. La escuché en una canción, busqué su significado y me encantó.
- Resiliencia.
- Sacacorchos y cascanueces, me recuerdan al colegio, cuando en lengua dábamos las palabras compuestas.
- Infinito, representa infinitas posibilidades de hacer algo y poder variar tu forma de hacer las cosas.
- Cielo. Simplemente me gusta esa palabra, por su significado y su significante.
- Confianza, porque creo que es muy importante y no solo en la pareja, sino en la vida en sí.
- Amor. Creo que es el todo, ya que tenemos amor a las personas, a los animales, a la comida, a las pelis, a las series... Yo creo que un mundo sin amor sería un horror. Es un significado tan simple que, al final, lo es todo.

Más información:

jueves, 23 de mayo de 2019

"Las palabras", un texto de Pablo Neruda

He aquí un bonito texto de Neruda sobre el español, tomado de sus memorias, Confieso que he vivido:

LAS PALABRAS

     ‎"…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras."

viernes, 8 de diciembre de 2017

"La Gran Alegría", de Pablo Neruda

En este poema, Pablo Neruda se dirige al pueblo obrero, cuyo nivel de educación es muy bajo. La intención del poema es transmitir al pueblo llano un sentimiento de apoyo y alegría a través de la poesía.

Asimismo, el poema transmite un mensaje de solidaridad y el autor desea que el pueblo se identifique con él y sea recordado como un amigo. 



La Gran Alegría

                                         La sombra que indagué ya no me pertenece.

Yo tengo la alegría duradera del mástil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un día decidido bajo la luz terrestre.


No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.


Escribo para el pueblo, aunque no pueda
leer mi poesía con sus ojos rurales.
Vendrá el instante en que una línea, el aire
que removió mi vida, llegará a sus orejas,
y entonces el labriego levantará los ojos,
el minero sonreirá rompiendo piedras,
el palanquero se limpiará la frente,
el pescador verá mejor el brillo
de un pez que palpitando le quemará las manos,
el mecánico, limpio, recién lavado, lleno
de aroma de jabón mirará mis poemas,
y ellos dirán tal vez: "Fue un camarada".


Eso es bastante, ésa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas
esté mi poesía adherida a la tierra,
al aire, a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que construí, con lentitud y con metales,
como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron
mi alegría, en la altura tempestuosa.

jueves, 7 de diciembre de 2017

"ODA AL DÍA FELIZ", de PABLO NERUDA

Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (12 de julio de 1904 - 23 de septiembre de 1973), fue un poeta chileno, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez. 

Entre sus múltiples reconocimientos, destacan el Premio Nobel en Literatura en 1971 y un doctorado honoris causa por la Unversidad de Oxford. Además, fue un destacado activista político, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia.

He elegido este poema, ya que en él exalta en todo momento el sentimiento de felicidad del poeta sin razón aparente. Expresa de modo desbordante sus sentimientos (felicidad), en todo el poema, todo su mundo, todo lo que siente y lo que le rodea es felicidad (paisaje, mar, pájaros...) y lo expresa de ese modo, y muestra lo que a él le crea felicidad y lo que significa para él.

Además, resalta la importancia de tener una persona al lado que nos haga sentir bien (en este caso, su amada), y lo expresa de una manera muy directa y sin cortes, siendo esta persona lo que ama y lo que le hace ser feliz, queriendo volver a tomar esas sensaciones junto a ella y vivirlas, disfrutarlo como algo personal.

Es un poema que muestra muy bien esa sensación de estar contento sin tener ningún porqué,  y me ha gustado mucho su expresión tan viva y el sentido positivo que transmite en cada verso, lleno de felicidad y amor.


ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque sí, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

ODA AL DÍA FELIZ, DECLAMADO POR JOAN MORA


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Pablo Neruda - En mi cielo al crepúsculo eres como una nube

He decidido elegir este poema de Pablo Neruda, poeta hispanoamericano nacido en Chile en el siglo XX, galardonado con el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nobel de Literatura; debido a que he leído con anterioridad varios poemas suyos y me parecen verdaderamente interesantes. Por otra parte, también he elegido a este poeta debido a que la calle en la que resido recibe su nombre.

Los temas más habituales y a los que más importancia da son: el amor y la amistad. Por ello, he escogido un poema amoroso en el que el poeta se siente profundamente enamorado y orgulloso de su amada. Él presenta una actitud posesiva, ya que no quiere dejarla ir porque para él es el amor perfecto. De esta forma, deja de lado los sentimientos melancólicos y habla sobre un amor que comienza por el contrario que muchos de sus otros poemas.

Este poema está incluido en su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada, compuesto por una serie de 20 poemas entre los que se encuentra el escogido por mí, que toma el lugar del poema 16, "En mi cielo al crepúsculo eres como una nube".

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube 
y tu color y forma son como yo los quiero. 

Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, 
y viven en tu vida mis infinitos sueños. 

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, 
el agrio vino mío es más dulce en tus labios: 
¡oh segadora de mi canción de atardecer, 
cómo te sienten mía mis sueños solitarios! 

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa 
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda. 
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo 
estanca como el agua tu mirada nocturna. 

En la red de mi música estás presa, amor mío, 
y mis redes de música son anchas como el cielo. 
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto. 

En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

nal de Literatura y el Premio Nobel de Literatura.

jueves, 4 de mayo de 2017

Pablo Neruda

Nacido el 12 de julio de 1904 en Parral, en la región chilena de Maule, la madre del poeta murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda (en homenaje al poeta checo Jan Neruda), nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizaría en 1946. 

También en Temuco comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago para cursar estudios de profesor de francés. Allí se incorporó como redactor a la revista Claridad, en la que aparecieron poemas suyos. Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influidas por el creacionismo de Vicente Huidibro.





En Zaragoza tenemos una calle a la altura del barrio Actur, llamada Pablo Neruda.
Y para finalizar os dejo uno de sus poemas que personalmente me ha gustado mucho.

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, 
te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava 
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros 
y en mí la noche entraba su invasión poderosa. 
Para sobrevivirme te forjé como un arma, 
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo. 
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme. 
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia! 
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia. 
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! 
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, 
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

miércoles, 25 de enero de 2017

Mi calle: Pablo Neruda


Mi calle en Zaragoza es la calle Pablo Neruda, que lleva el nombre de un gran poeta.

Pablo Neruda es un poeta chileno nacido el 12 de julio de 1994 en Parral, Chile. Galardonado con el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nobel de Literatura, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez.

 También se desempeñó como diplomático y fue miembro activo del partido comunista, compromiso político que muchas veces se ve plasmado en sus obras.

Fue conocido por sus obras Veinte poemas de amor y una canción desesperada y sus Cien sonetos de amor, también es el autor de poemas tales como Ahora es Cuba, Alturas de Macchu Picchu, Los enemigos y Si tú me olvidas, entre tantas otras.

Fragmento del poema "Si tú me olvidas".

QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas,
no me busques,
que ya te habré olvidado.

sábado, 4 de junio de 2016

Sopeña y Loquillo ponen música a Pablo Neruda: "Niña morena y ágil"


Intérprete: Loquillo
Autor: Pablo Neruda
Albúm: La vida por delante
Discográfica: Hispavox
Año: 1994

Niña morena y ágil

Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
todo de ti me aleja, como del mediodía.
eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

domingo, 15 de noviembre de 2015

"Oda a la alegría", de Pablo Neruda


Hay dos "Odas a la alegría" muy famosas y conocidas, la de Schiller, a la que puso música Beethoven y que se ha convertido ("Himno a la alegría") en el himno de la Unión Europea, y esta de Pablo Neruda, que es maravillosa. ¡A disfrutarla!

ODA A LA ALEGRÍA

ALEGRÍA
hoja verde
caída en la ventana,
minúscula
claridad
recién nacida,
elefante sonoro,
deslumbrante
moneda,
a veces
ráfaga quebradiza,
pero
más bien
pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna
me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas
me prestaron anteojos
y junto a cada cosa
un nimbo oscuro
puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada
un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente
si quemaba
mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia
mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba
los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos
y hoy te llamo, alegría.

Como la tierra
eres
necesaria.

Como el fuego
sustentas
los hogares.

Como el pan
eres pura.

Como el agua de un río
eres sonora.

Como una abeja
repartes miel volando.

Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera
escandalosa.

No era verdad, lo supe
cuando en mi pecho
desató su cascada.

Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:

contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.

Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!

Voy a cumplir con todos
porque debo
a todos mi alegría.

No se sorprenda nadie porque quiero
entregar a los hombres
los dones de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.

sábado, 3 de octubre de 2015

"Oda a un reloj en la noche", de Pablo Neruda


En su libro Odas elementales, Pablo Neruda, poeta chileno, Nobel de Literatura en 1971, nos ofrece poemas admirables como esta "Oda a un reloj en la noche":


En la noche, en tu mano
brilló como luciérnaga
mi reloj.
su cuerda:
como un susurro seco
salía
de tu mano invisible.
Tu mano entonces
volvió a mi pecho oscuro
a recoger mi sueño y su latido.

El reloj
siguió cortando el tiempo
con su pequeña sierra.
Como en un bosque
caen
fragmentos de madera,
mínimas gotas, trozos
de ramajes o nidos,
sin que cambie el silencio,
sin que la fresca oscuridad termine,
así
siguió el reloj cortando
desde tu mano invisible,
tiempo, tiempo,
y cayeron
minutos como hojas,
fibras de tiempo roto,
pequeñas plumas negras.

Como en el bosque
olíamos raíces,
el agua en algún sitio desprendía
una gotera gruesa
como una uva mojada.
Un pequeño molino
molía noche,
la sombra susurraba
cayendo de tu mano
y llenaba la tierra.
Polvo,
tierra, distancia
molía y molía
mi reloj en la noche,
desde tu mano.
Yo puse
mi brazo
bajo tu cuello invisible,
bajo su peso tibio,
y en mi mano
cayó el tiempo,
la noche,
pequeños ruidos
de madera y de bosque,
de noche dividida,
de fragmentos de sombra,
de agua que cae y cae:
entonces cayó el sueño
desde el reloj y desde
tus dos manos dormidas,
cayó como agua oscura
de los bosques,
del reloj
a tu cuerpo,
de ti hacia los países,
agua oscura,
tiempo que cae
y corre
adentro de nosotros.
Y así fue aquella noche,
sombra y espacio, tierra
y tiempo,
algo que corre y cae
y pasa.
Y así todas las noches
van por la tierra,
no dejan sino un vago
aroma negro,
cae una hoja,
una gota
en la tierra
apaga su sonido,
duerme el bosque, las aguas,
las praderas,
las campanas,
los ojos.

Te oigo y respiras,
amor mío,
dormimos.


martes, 18 de noviembre de 2014

Lorca homenajeado por Neruda

Pablo Neruda escribió también una célebre "Oda a Federico García Lorca".

SI pudiera llorar de miedo en una casa sola,
si pudiera sacarme los ojos y comérmelos,
lo haría por tu voz de naranjo enlutado
y por tu poesía que sale dando gritos.

Porque por ti pintan de azul los hospitales
y crecen las escuelas y los barrios marítimos,
y se pueblan de plumas los ángeles heridos,
y se cubren de escamas los pescados nupciales,
y van volando al cielo los erizos:
por ti las sastrerías con sus negras membranas
se llenan de cucharas y de sangre
y tragan cintas rotas, y se matan a besos,
y se visten de blanco.

Cuando vuelas vestido de durazno,
cuando ríes con risa de arroz huracanado,
cuando para cantar sacudes las arterias y los dientes,
la garganta y los dedos,
me moriría por lo dulce que eres,
me moriría por los lagos rojos
en donde en medio del otoño vives
con un corcel caído y un dios ensangrentado,
me moriría por los cementerios
que como cenicientos ríos pasan
con agua y tumbas,
de noche, entre campanas ahogadas:
ríos espesos como dormitorios
de soldados enfermos, que de súbito crecen
hacia la muerte en ríos con números de mármol
y coronas podridas, y aceites funerales:
me moriría por verte de noche
mirar pasar las cruces anegadas,
de pie llorando,
porque ante el río de la muerte lloras
abandonadamente, heridamente,
lloras llorando, con los ojos llenos
de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas.

Si pudiera de noche, perdidamente solo,
acumular olvido y sombra y humo
sobre ferrocarriles y vapores,
con un embudo negro,
mordiendo las cenizas,
lo haría por el árbol en que creces,
por los nidos de aguas doradas que reúnes,
y por la enredadera que te cubre los huesos
comunicándote el secreto de la noche.

Ciudades con olor a cebolla mojada
esperan que tú pases cantando roncamente,
y silenciosos barcos de esperma te persiguen,
y golondrinas verdes hacen nido en tu pelo,
y además caracoles y semanas,
mástiles enrollados y cerezas
definitivamente circulan cuando asoman
tu pálida cabeza de quince ojos
y tu boca de sangre sumergida.

Si pudiera llenar de hollín las alcaldías
y, sollozando, derribar relojes,
sería para ver cuándo a tu casa
llega el verano con los labios rotos,
llegan muchas personas de traje agonizante,
llegan regiones de triste esplendor,
llegan arados muertos y amapolas,
llegan enterradores y jinetes,
llegan planetas y mapas con sangre,
llegan buzos cubiertos de ceniza,
llegan enmascarados arrastrando doncellas
atravesadas por grandes cuchillos,
llegan raíces, venas, hospitales,
manantiales, hormigas,
llega la noche con la cama en donde
muere entre las arañas un húsar solitario,
llega una rosa de odio y alfileres,
llega una embarcación amarillenta,
llega un día de viento con un niño,
llego yo con Oliverio, Norah
Vicente Aleixandre, Delia,
Maruca, Malva Marina, María Luisa y Larco,
la Rubia, Rafael Ugarte,
Cotapos, Rafael Alberti,
Carlos, Bebé, Manolo Altolaguirre,
Molinari,
Rosales, Concha Méndez,
y otros que se me olvidan.
Ven a que te corone, joven de la salud
y de la mariposa, joven puro
como un negro relámpago perpetuamente libre,
y conversando entre nosotros,
ahora, cuando no queda nadie entre las rocas,
hablemos sencillamente como eres tú y soy yo:
para qué sirven los versos si no es para el rocío?

Para qué sirven los versos si no es para esa noche
en que un puñal amargo nos averigua, para ese día,
para ese crepúsculo, para ese rincón roto
donde el golpeado corazón del hombre se dispone a morir?

Sobre todo de noche,
de noche hay muchas estrellas,
todas dentro de un río
como una cinta junto a las ventanas
de las casas llenas de pobres gentes.

Alguien se les ha muerto, tal vez
han perdido sus colocaciones en las oficinas,
en los hospitales, en los ascensores,
en las minas,
sufren los seres tercamente heridos
y hay propósito y llanto en todas partes:
mientras las estrellas corren dentro de un río interminable
hay mucho llanto en las ventanas,
los umbrales están gastados por el llanto,
las alcobas están mojadas por el llanto
que llega en forma de ola a morder las alfombras.

Federico,
tú ves el mundo, las calles,
el vinagre,
las despedidas en las estaciones
cuando el humo levanta sus ruedas decisivas
hacia donde no hay nada sino algunas
separaciones, piedras, vías férreas.

Hay tantas gentes haciendo preguntas
por todas partes.
Hay el ciego sangriento, y el iracundo, y el
desanimado,
y el miserable, el árbol de las uñas,
el bandolero con la envidia a cuestas.

Así es la vida, Federico, aquí tienes
las cosas que te puede ofrecer mi amistad
de melancólico varón varonil.
Ya sabes por ti mismo muchas cosas.
Y otras irás sabiendo lentamente.

Whitman, Lorca y Neruda

Walt Whitman, poeta americano, poeta de la democracia, es sin duda un profeta y un iniciador. Además de la famosa "Oda a W. Whitman", de Lorca, existe otra "Oda a Walt Whitman", de Pablo Neruda, que aquí reproducimos.

ODA A WALT WHITMAN
YO no recuerdo
a qué edad,
ni dónde,
si en el gran Sur mojado
o en la costa
temible, bajo el breve
grito de las gaviotas,
toqué una mano y era
la mano de Walt Whitman:
pisé la tierra
con los pies desnudos,
anduve sobre el pasto,
sobre el firme rocío
de Walt Whitman.
Durante
mi juventud
toda
me acompañó esa mano,
ese rocío,
su firmeza de pino patriarca, su extensión de
                                                          pradera,
y su misión de paz circulatoria.
Sin
desdeñar
los dones
de la tierra,
la copiosa
curva del capitel,
ni la inicial
purpúrea
de la sabiduría,

me enseñaste
a ser americano,
levantaste
mis ojos
a los libros,
hacia
el tesoro
de los cereales:
ancho,
en la claridad
de las llanuras,
me hiciste ver
el alto
monte
tutelar. Del eco
subterráneo,
para mí
recogiste
todo,
todo lo que nacía,
cosechaste
galopando en la alfalfa,
cortando para mí las amapolas,
visitando
los ríos,
acudiendo en la tarde
a las cocinas.
Pero no sólo
tierra
sacó a la luz
tu pala;
desenterraste
al hombre,
y el
esclavo
humillado
contigo, balanceando
la negra dignidad de su estatura,
caminó conquistando
la alegría.
Al fogonero,
abajo,
en la caldera,
mandaste
un canastito
de frutillas,
a todas las esquinas de tu pueblo
un verso
tuyo llegó de visita
y era como un trozo
de cuerpo limpio
el verso que llegaba,
como
tu propia barba pescadora
o el solemne camino de tus piernas de acacia.
Pasó entre los soldados
tu silueta
de bardo, de enfermero,
de cuidador nocturno
que conoce
el sonido
de la respiración en la agonía
y espera con la aurora
el silencioso
regreso
de la vida.
Buen panadero!
Primo hermano mayor
de mis raíces,
cúpula
de araucaria,
hace
ya
cien
años
que sobre el pasto tuyo
y sus germinaciones,
el viento
pasa
sin gastar tus ojos.
Nuevos
y crueles años en tu patria:
persecuciones,
lágrimas,
prisiones,
armas envenenadas
y guerras iracundas,
no han aplastado
la hierba de tu libro,
el manantial vital
de su frescura.
Yay!
los
que asesinaron
a Lincoln
ahora
se acuestan en su cama,
derribaron
su sitial
de olorosa madera
y erigieron un trono
por desventura y sangre
salpicado.
Pero
canta en
las estaciones
suburbanas
tu voz,
en
los
desembarcaderos
vespertinos
chapotea
como
un agua oscura
tu palabra,
tu pueblo
blanco
y negro,
pueblo
de pobres,
pueblo simple
como
todos
los pueblos,
no olvida
tu campana:
se congrega cantando
bajo
la magnitud
de tu espaciosa vida:
entre los pueblos con tu amor camina
acariciando
el desarrollo puro
de la fraternidad sobre la tierra.

sábado, 8 de febrero de 2014

Poemas de amor

Aunque el Día Mundial de la Poesía es el 21 de marzo, como se acerca el santo amoroso, Valentín, el 14 de febrero, vamos a copiar algunos de los poemas amorosos tenidos por más bellos: Pablo Neruda y Gustavo Adolfo Bécquer se llevan la palma en los ránking publicados en Internet.


1. Me gusta cuando callas (Pablo Neruda).

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

2. Poema XX (Pablo Neruda).

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


3. ¿Qué es poesía? (Gustavo Adolfo Bécquer).

¿Qué es poesía? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul;
¿Qué es poesía...? ¿Y tú me lo preguntas?
¡Poesía... eres tú!