En estos días tan duros, después de los terribles atentados de
Barcelona y
Cambrils, una palabra que oímos con frecuencia es "
bolardo": hay que poner "
bolardos" por aquí, hay que ponerlos por allá.
¿Y qué son los
bolardos? Pues sencillamente, según la
Wikipedia, son "los postes de pequeña altura, fabricados en piedra o en metal, ya sea aluminio fundido, acero inoxidable o hierro, que se anclan al suelo para impedir el paso o el aparcamiento a los vehículos".
Hasta ahora, formaban parte del mobiliario urbano y se usaban principalmente en hileras para evitar que los vehículos aparcaran en el espacio público en las aceras, o para que no penetraran en una zona peatonal. También había comercios que los instalaban ante sus escaparates debido al peligro de robo por "
alunizaje".
Pero como la barbarie humana para ir en aumento, ahora son también los bloques de hormigón dispuestos en las zonas peatonales para evitar la entrada de vehículos a toda velocidad con intenciones terroristas.
Hasta ahora, existían algunos tipos de
bolardos según su uso:
Fijos: empotrados directamente en el suelo.
Extraíbles: de quita y pon, para abrir o cerrar paso en determinadas zonas urbanas.
Retráctiles: Pueden ocultarse en el suelo mediante un mecanismo hidráulico y permitir así el acceso a la vía. Se usan por ejemplo para permitir el paso de taxis, autobuses y vehículos autorizados a determinadas zonas.
Antialunizaje: Especialmente diseñados para la protección de locales.
Iluminados: para facilitar su visibilización nocturna.
Vegetales: de intención ornamental, además de impedir el paso.
Ahora abría que añadir una nueva categoría:
Antiterroristas: diseñados especialmente para evitar acciones de terror.