Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Machado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Machado. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de abril de 2024

"Esta tierra", de Javier Busto (1949-...), con letra de Francisco Pino (1910-2002)

Una canción ecológica de Javier Busto (1949-...), sobre un poema de Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002).

Francisco Pino fue un poeta y economista vallisoletano de larga trayectoria del que Javier Busto armonizó dos poemas: "Esta tierra" (2003) y "Paso" (2004). Pino nació y murió en Valladolid. Su familia se dedicaba a la exportación y el comercio. Católico y republicano, estudió bachillerato en el Instituto Zorrilla. Se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid en 1931.

Francisco Pino (1910-2002)

Viajó por Inglaterra y Francia, ampliando su formación en Ciencias Económicas y entrando en contacto con las vanguardias europeas. Impulsó proyectos literarios como las revistas Meseta (1928, junto a José María Luelmo), Ddooss (1931) y A la nueva ventura (1934).

En 1935 se trasladó a Madrid, estudió Filología Francesa, y allí le sorprendió el comienzo de la Guerra Civil. No combatió en ningún bando, pasó un tiempo en la cárcel, conoció a María Jiménez Aguirre y se casaron en 1947 (tuvieron un único hijo). Tras la guerra, vivió un tiempo en Madrid y regresó a Valladolid, donde se dedicó totalmente a la creación poética, componiendo versos tradicionales y también audaces poemas vanguardistas.

Ganó premios como el de las Letras de Castilla y León (1989) y el de la Trayectoria Literaria de la Diputación de Valladolid (1993). Murió en Valladolid el 22 de octubre de 2002.

En "Esta tierra", el poeta describe con sencillez la esencia del paisaje castellano, adusto, seco, con su erótica de tierra llana. El poeta nos dice que está en otro lugar, en el País Vasco, y allí aprecia el esplendoroso paisaje cantábrico; pero aquello no acaba de ir con él, lo que a él le gusta es la tierra seca de Castilla. Un poema que conecta con la generación del 98 y con el mejor Machado de Campos de Castilla.

En cuanto al compositor vasco Javier Busto (Hondarribia, 1949-...), es muy conocido internacionalmente y ha sido premiado en España, Estados Unidos y Europa. Ha compuesto más de 300 obras a lo largo de su trayectoria musical. Estudió Medicina y Cirugía en la Universidad de Valladolid.

Javier Busto (1949-...)

Aportamos aquí estas versiones de "Esta tierra", tomadas de YouTube:



Incluimos también este vídeo donde el propio compositor, Busto, dirige a la coral y hace comentarios sobre su obra:

Esta tierra

     No me busques en los montes

por altos que sean,

ni me busques en la mar

por grande que te parezca.

Búscame aquí, en esta tierra

llana, con puente y pinar,

con almena y agua lenta,

donde se escucha volar

aunque el sonido se pierda.

Ofrecemos, para terminar, la letra del poema "Paso", también de marcado tono ecológico y con la característica sencillez poética de Pino, heredada quizá de Antonio Machado. Un poema que enlaza con el tópico del "aurea mediocritas", el "Beatus ille" horaciano y frayluisino. Moderno y clásico a la vez. Un elogio encendido de la vida retirada.

PASO

¿Irme con el río?

¿Quedar con el aire?

(Las ondas, qué calmas.

Las nubes, qué ágiles).

¿Dormir con el río?

¿Soñar con el aire?

(Las ondas, qué olvidos.

Las nubes, qué imágenes).

Quedarme en el río.

Fundirme en el aire.

Ser la onda que fulge,

la nube que arde.

Ir, en la ignorancia

del río y del aire,

como nube y onda

que salva la tarde.

(En este vídeo se incluyen los dos poemas de Pino musicados por Busto)

sábado, 6 de noviembre de 2021

Montauban, la ciudad donde está enterrado Manuel Azaña

Manuel Azaña Díaz (1880, Alcalá de Henares-1940, Montauban, Francia), presidente de la IIª República española entre 1936 y 1939, tuvo que irse al exilio en 1939, cuando ya la guerra civil estaba perdida para el bando legítimo, el republicano. Su último destino fue la ciudad francesa de Montauban. Allí llegó el 1 de julio de 1940 y allí murió al poco tiempo, el 3 de noviembre del mismo año, 1940, viejo, cansado, abandonado por todos. Allí reposa desde entonces.

La tumba de Azaña se ha convertido, como la de Antonio Machado en Collioure, en un lugar de peregrinación para políticos, poetas, republicanos... Sus restos siempre tienen unas flores rojas, amarillas y moradas, los colores de la bandera republicana.

En mi viaje de vuelta a Lyon, procedente de España, no he podido dejar de visitar la tumba de Azaña y os dejo unas fotos comentadas como testimonio de mi paso por el cementerio urbano de Montauban.



La entrada al camposanto de Montauban. Un recinto cuidado y bien ajardinado.




El cementerio municipal de Montauban, desde el interior. Allí están los restos del prócer republicano. En frente de su tumba, hay un escenario, porque no hace mucho que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, acompañado por el presidente de la República Francesa, señor Macron, visitaron el lugar y pronunciaron unas palabras en recuerdo y homenaje.





El cementerio está al lado del hospital provincial. En la mejor tradición de Molière: parece que están llamando "matasanos" a los doctores. Da "mal fario" eso de tener el cementerio tan cerca del hospital, en fin...

Y otro dato curioso: la calle del cementerio se llama "Calle de la Igualdad". Gran nombre ese, con sabor literario, recuerda a las danzas de la muerte medievales. Todos somos iguales ante la de la guadaña. No valen títulos ni glorias: 

"Allegados son iguales,
los que viven por sus manos
e los ricos"
(Jorge Manrique)








Aquí tenéis el hotel donde vivió Azaña sus últimos días: antes, llamado Hotel du Midi y, hoy, Hotel Mercure. Lamentablemente, está cerrado hasta finales de 2022, están llevando a cabo una importante tarea de remodelación del mismo.

Una de las fachadas del hotel da a una calle de nombre interesante, la "Rue de la Résistance". Don Manuel, y muchos otros republicanos, sin duda lo fueron: resistentes, hasta que ya las fuerzas les faltaron.

En la foto, primer plano del listado de caídos por Francia. Una placa muy frecuente en los núcleos de población galos: cada lugar rinde homenaje a sus muertos, los que dieron su vida en defensa de la patria.


El hotel está en la confluencia entre la Rue de la Résistance y la Rue Notre Dame. Los franceses han puesto una placa de recuerdo a la estancia del presidente español en el hospedaje.


Fue el gobierno de México, el gobierno de Lázaro Cárdenas, tan ayudador para los republicanos, quien pagó el Hotel du Midi mientras residió en él el presidente republicano. Cárdenas fue el presidente republicano de México que nacionalizó el petróleo. Bajo su mandato, se fletó y pagó el barco "Sinaia", para repatriar en el país del águila y la serpiente a los republicanos que huían de la represión franquista. Todavía hoy en México viven muchos de los descendientes de aquellos republicanos y todavía hoy hay allí colegios españoles que recuerdan la tradición democrática de la IIª República española.


Ahora, una foto de la catedral de Montauban. El hotel de Azaña estaba justo al lado del templo ciudadano y de la plaza que hoy se llama "Place Roosevelt", en honor del presidente norteamericano.


A la entrada del cementerio, hay una placa que indica la ubicación de la tumba de don Manuel, de gran ayuda para ubicar al visitante.



Y por fin, la tumba. Descanse en paz, don Manuel.

Una placa recuerda que sus últimas palabras para sus compatriotas fueron: "Paz, piedad y perdón - Paix, pitié et pardon".


Añado las fotos de las visitas (en febrero de 2019) de Pedro Sánchez, actual presidente socialista del Gobierno de España, y José Luis Rodríguez Zapatero, antiguo presidente español, del mismo partido (PSOE), que también visitó el lugar (aunque ya como expresidente, no cuando estaba en activo, en 2015). Sánchez visitó la tumba acompañado por el presidente francés, Macron.





En Montauban, hay un Collège Manuel Azaña, que recuerda la figura del presidente republicano.


Termino con un apunte cultural: Montauban es para los franceses "la ville d'Ingres", el famoso pintor y escultor, que tiene allí un museo dedicado. Pero para los españoles se está convirtiendo casi en una nueva embajada de la cultura republicana.

Ingres ha dado lugar a la expresión "avoir un violon d'Ingres": Cuando una persona tiene una pasión a la que se entrega con fuerza se dice que tiene "el violín de Ingres", porque Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), pintor y escultor, amaba hasta tal punto la música y el violín que consiguió ingresar en la orquesta del Capitolio de Toulouse y su talento era reconocido por sus compañeros. Es decir, que era casi un músico profesional, aunque su verdadera profesión fuera otra.

jueves, 12 de diciembre de 2019

"Collige, virgo, rosas". De Ausonio a Mecano.

Los tópicos son temas comunes, usados muchas veces en la literatura occidental. Temas repetidos por muchos autores, carentes de originalidad, pero que cada poeta expresaba de una manera propia. Suelen expresarse con un marbete latino, como locus amoenus, locus horribilis, Ubi sunt?, aurea mediocritas, beatus ille, turris eburnea...

Uno de esos tópicos es el Carpe diem, expresión latina que significa Coge el día, Aprovecha el día. También se enuncia con la expresión Carpe florem diei, Coge la flor del día. Supone una exaltación a gozar de la juventud, disfrutar de la belleza y lozanía de los días jóvenes, porque rápidamente llegará la vejez y, con ella, la sombra de la muerte. El Carpe diem es una exaltación de la vida. Petrarca, Garcilaso ("En tanto que de rosa y azucena..."), Góngora... Muchos grandes poetas cantaron el Carpe diem, un lema que es también utilizado en la película de Peter Weir El club de los poetas muertos (1989).

Collige, virgo, rosas o Corta, oh virgen, las rosas es un famoso verso de Ausonio, poeta latino que también usó el tópico citado. Ausonio hace alusión no a una flor en general, sino a las rosas de la vida, quizá por ese color rojo intenso de algunas rosas, asociado a la vitalidad, a la sangre fresca, a la salud característica de la juventud.

Y esa misma idea es la que aparece en el famosísimo "Sonnet pour Helène" de Pierre de Ronsard, el más célebre de los poetas de la Pléiade, el grupo de poetas renacentistas franceses.
Cuando seas anciana, de noche, junto a la vela
hilando y devanando, sentada junto al fuego,
dirás maravillada, mientras cantas mis versos:
«Ronsard me celebraba, cuando yo era hermosa»,
Ya no tendrás sirvienta que tales nuevas oiga
y que medio dormida ya por la labor
se despierte al oír el sonido de mi nombre,
bendiciendo el tuyo con inmortal alabanza.
Yo estaré bajo tierra, y fantasma sin huesos
reposaré junto a la sombra de los mirtos,
y tú serás una anciana junto al hogar encogida.
 
Lamentando mi amor y tu desdén altivo
Vive, créeme, no aguardes a mañana:
Coge desde hoy las rosas de la vida.
El poeta sueña con pervivir ante la posteridad a través de su obra. Una mentalidad plenamente renacentista, novedosa.

Antonio Machado, a su vez, que era catedrático de francés, cita "las rosas del huerto de Ronsard" en otro famoso poema, Retrato, marcadamente autobiográfico:
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Hay otra famosa escritora actual que también se remite a las rosas de Ronsard: Gertrude Stein, creadora de una de las más célebres tautologías de la historia literaria:
"Rose is a rose is a rose is a rose".


Parece que la primera vez que aparece Rose es el nombre de una persona. En fin, una frase tan aparentemente simplona ha dado lugar a muchas elucubraciones, pues unos dicen que la escritora expresa con su tautología el principio de identidad (A es A y solamente A) y otros que se refiere al principio de recursión o de recurrencia (o sea, la poesía se basa en la repetición). E incluso se recuerda que la cita de Stein hace alusión a los versos de William Shakespeare en Romeo y Julieta:
"La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo."
Sea como fuere, la cita de Stein ha inspirado el poema más breve de Juan Ramón Jiménez, publicado en Piedra y cielo (1968):
"¡No le toques ya más,que así es la rosa!"
Un poema también críptico, como la cita de Stein, que parece aludir a la búsqueda de una poesía pura, sencilla, desprovista de afectación, tal y como le gustaba al Nobel español.

La cita de Stein, muy popular, también ha pasado a una canción de Mecano.: "Una rosa es una rosa". Y con ella terminamos por ahora nuestro recorrido por los tópicos literarios. ¡Que la disfrutéis, avempacianos!


Es por culpa' de una hembra
Que me estoy volviendo loco
No puedo vivir sin ella
Pero con ella tampoco
Y si de este mal de amores
Yo me fuera pa' la tumba
A mi no me mandéis flores
Que como dice esta rumba
Quise cortar la flor
Mas tierna del rosal
Pensando que de amor
No me podría pinchar
Y mientras me pinchaba
Me enseñó una cosa
Que una rosa es una rosa es una rosa
Y cuando abrí la mano
Y la deje caer
Rompieron a sangrar
Las llagas en mi piel
Y con sus pétalos
Me la curo mimosa
Que una rosa es una rosa es una rosa
Pero cuanto mas me cura
Al ratito mas me escuece
Porque amar es el empiece
De la palabra amargura
Una mentira y un credo
Por cada espina del tallo
Que injertándose en los dedos
Una rosa es un rosario
Quise cortar la flor
Mas tierna del rosal
Pensando que de amor
No me podría pinchar
Y mientras me pinchaba
Me enseñó una cosa
Que una rosa es una rosa es una rosa
Cuando abrí la mano
Y la deje caer
Rompieron a sangrar
Las llagas en mi piel
Y con sus pétalos
Me la curo mimosa
Que una rosa es una rosa es una rosa

jueves, 24 de octubre de 2019

"El crimen fue en Granada", de Antonio Machado. Un homenaje a Federico García Lorca



'El crimen fue en Granada’, de Antonio Machado

                                    A Federico García Lorca

I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!…

II
EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

III
Se les vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

domingo, 18 de marzo de 2018

"Camposanto en Collioure", de Ángel González

El poeta ovetense dedica este poema a Antonio Machado, muerto y enterrado en Collioure, Francia, adonde fue en peregrinación.

CAMPOSANTO EN COLLIOURE

Aquí paz,
y después gloria.

Aquí,
a orillas de Francia,
en donde Cataluña no muere todavía
y prolonga en carteles de «Toros à Ceret»
y de «Flamenco's Show»
esa curiosa España de las ganaderías
de reses bravas y de juergas sórdidas,
reposa un español bajo una losa:
paz
y después gloria.

Dramático destino,
triste suerte
morir aquí
—paz
y después...—
perdido,
abandonado
y liberado a un tiempo
(ya sin tiempo)
de una patria sombría e inclemente.

Sí; después gloria.

Al final del verano,
por las proximidades
pasan trenes nocturnos, subrepticios,
rebosantes de humana mercancía:
manos de obra barata, ejército
vencido por el hambre
—paz...—,
otra vez desbandada de españoles
cruzando la frontera, derrotados
—...sin gloria.

Se paga con la muerte
o con la vida,
pero se paga siempre una derrota.

¿Qué precio es el peor?
Me lo pregunto
y no sé qué pensar
ante esta tumba,
ante esta paz
—«Casino
de Canet: spanish gipsy dancers»,
rumor de trenes, hojas...—,
ante la gloria ésta
—...de reseco laurel—
que yace aquí, abatida
bajo el ciprés erguido,
igual que una bandera al pie de un mástil.

Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.

sábado, 14 de octubre de 2017

Serrat canta a Antonio Machado


Joan Manuel Serrat dedicó un LP a Antonio Machado, muy recomendable.

"Las moscas", de Antonio Machado

Ofrecemos aquí las versiones de Alberto Cortez y Joan Manuel Serrat del poema de Machado:




lunes, 20 de febrero de 2017

"Glosa", de Antonio Machado


Decíamos en la entrada anterior que a Luis García Montero le habían inspirado las "Coplas a la muerte de su padre", de Jorge Manrique. Pues bien, antes de él, también se inspiró en Manrique nuestro Antonio Machado:

  GLOSA
    Nuestras vidas son los ríos, 
que van a dar a la mar, 
que es el morir. ¡Gran cantar! 
    Entre los poetas míos 
tiene Manrique un altar. 
    Dulce goce de vivir: 
mala ciencia del pasar, 
ciego huir a la mar. 
    Tras el pavor del morir 
está el placer de llegar. 
    ¡Gran placer! 
Mas ¿y el horror de volver? 
¡Gran pesar!


viernes, 17 de febrero de 2017

“Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”. Gustavo Adolfo Becquer

Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836 en Sevilla y murió el 22 de diciembre de 1870 en Madrid a causa de una tuberculosis.

Hijo y hermano de pintores, quedó huérfano a los diez años y vivió su infancia y su adolescencia en Sevilla, donde estudió humanidades y pintura. En 1854 se trasladó a Madrid, con la intención de hacer carrera literaria. Sin embargo, el éxito no le sonrió; su ambicioso proyecto de escribir una Historia de los templos de España fue un fracaso, y sólo consiguió publicar un tomo, años más tarde. Para poder vivir hubo de dedicarse al periodismo y hacer adaptaciones de obras de teatro extranjero, principalmente del francés.

En 1861 contrajo matrimonio con Casta Esteban, hija de un médico, con la que tuvo tres hijos. El matrimonio nunca fue feliz, y el poeta se refugió en su trabajo o en la compañía de su hermano Valeriano, en las escapadas de éste a Toledo para pintar.
En 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad. Para recuperarse, Bécquer se trasladó con su hermano a vivir al Monasterio de Veruela (Zaragoza), situado en las faldas del Moncayo y cuyo aire puro era conocido como tratamiento para la tuberculosis. Este antiguo monasterio cisterciense exclaustrado poseía un gran encanto romántico y fue un lugar de inspiración para ambos hermanos. Gustavo Adolfo escribió allí las cartas agrupadas después en "Desde mi celda". Y también varias de sus leyendas están ambientadas en el Moncayo. A pesar de la breve estancia (no llegó a un año), esta etapa constituye una parte fundamental de la producción artística de los hermanos Bécquer.

Económicamente las cosas mejoraron para el poeta a partir de 1866, año en que obtuvo el empleo de censor oficial de novelas, lo cual le permitió dejar sus crónicas periodísticas y concentrarse en sus Leyendas y sus Rimas, publicadas en parte en el semanario El museo universal. Pero con la revolución de 1868, el poeta perdió su trabajo, y su esposa lo abandonó ese mismo año.

Junto con Rosalía de Castro, es el máximo representante de la poesía posromántica, tendencia que tuvo como rasgos distintivos la temática intimista y una aparente sencillez expresiva. 
La obra de Bécquer ejerció un fuerte influencia en figuras posteriores como Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y los poetas de la generación del 27. Pero más que un gran nombre de la historia literaria, Bécquer es sobre todo un poeta vivo, popular en todos los sentidos de la palabra, cuyos versos, de conmovida voz y alada belleza, han gozado y siguen gozando de la predilección de millones de lectores.

Hoy, 17 de febrero de 2017 hace 181 años que nació Becquer. 

La rima LIII es de las más conocidas:
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
 Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!
    

domingo, 25 de mayo de 2014

Ángel Longás, compañero del Avempace, publica un estudio crítico de "Campos de Castilla"

El miércoles, 21 de mayo de 2014, fue la presentación del nuevo libro del Prof. Dr. Ángel Longás, Estudio crítico de Campos de Castilla. Rejas del poemario, publicado por la editorial zaragozana Mira Editores. Una lectura recomendable. Cada poema seleccionado tiene su escolio (o glosa) estético, filosófico y geográfico.


Voy a comentar aquí algunas cosas que he aprendido con este libro:

Ángel defiende que en el conocimiento, tanto en la ciencia como en las letras, pensar es siempre "pensar en contra". Recuerda que reconocer es un palíndromo, de modo que el conocimiento es siempre reversible, diálogo perpetuo, proceso in fieri siempre en continua elaboración. En ciencia y en arte siempre hay que referirse a lo anterior, falsear el paradigma imperante por decirlo al modo de Popper, revolverse contra lo establecido, contra lo que está de moda o en boga. De ahí que siempre sea necesaria la glosa, el escolio, el comentario. Crear es recrear, imitar, discrepar. Matar al padre. Averroes lleva el nombre de El Comentador, pues glosaba los textos del ilustre Estagirita (Aristóteles). Y en las aulas se practica incesantemente la técnica del comentario de textos (en literatura, en filosofía, en historia...) como un poderoso medio de asimilación intelectual que, a la postre, llevará al buen alumno a la elaboración de un camino propio.

Esta forma de ver la tarea cognoscitiva es consustancial de la virtud de la humildad, que Ángel define no solo como una virtud moral, sino también intelectual, puesto que el comentarista toma el texto como punto de partida y hace una lectura propia que, a su vez, sirve de punto de partida a otras lecturas personales. Pero no lo hace desde la prepotencia, sino desde la sugerencia. Lectura la suya que, como esta mía, no es más que un comentario al comentario. El comentarista no pretende tener la última palabra, sino solo expresarse a partir de su lectura. No es un Sumo Pontífice de la crítica literaria, sino solo un humilde plumilla que ofrece el resultado de sus desvelos de glosador con la esperanza de que resulte útil a algún lector, quien debería, a su vez, reiniciar el proceso, el eternal bamboleo escritura-lectura.

De este modo, como bien recuerda en el prólogo otro gran compañero en las tareas docentes del Avempace, Simeón Martín, el texto se convierte en un estímulo para la reflexión intelectual, en una re-lectura que, a su vez, puede estimular a otros para hacer la suya. Es así como el saber se convierte en tarea abierta, en casa común a la que todos estamos invitados.

Leyendo los comentarios machadianos de Ángel he aprendido muchas cosas, en primer lugar palabras nuevas que ignoraba (escolio, circadiano, epifenomémico...), citas relativas a los poemas que me han hecho pensar verbigracia, cuando cita a Unamuno y dice que "No se piensa más que un aforismo" o que el aforismo refleja el "proceder por iluminaciones" característico del pensamiento mismo: relampagueante y asistemático), ideas profundas relativas a la vida, la muerte, el camino, el cainismo ibérico... Por ejemplo, dice Ángel en sus comentarios que quizá la muerte sea la última metáfora de la vida, que en Machado los recuerdos personales son renacimientos geográficos (Soria, Baeza, Madrid, el exilio...), que su libro no es más que un esbozo o un complementario del texto original, que el saber es -como quiere Umberto Eco- un palimpsesto, que el poema es una trashumancia, que el mundo es tal vez, como quiere Hume, el bosquejo rudimentario de un dios que lo abandonó a medio hacer.... Sugerencias sin duda interesantes, que hacen leer, que hacen pensar y que están tan bien dichas que nos llevan a las páginas finales del libro, donde, como anexo, reproduce el autor los poemas de Antonio Machado que han movido su reflexión.

Un gran homenaje, sin duda, al maestro de Sevilla, al poeta que definió la poesía como "palabra en el tiempo", al poeta-filósofo cargado de bonhomía, en el 75 aniversario de su muerte, escrito por un gran pensador y docente.

miércoles, 22 de enero de 2014

El registro culto


Decía don Antonio Machado que para hablar retórico había que decir cosas como "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa", en lugar de "las cosas que pasan en la calle".

Un buen ejemplo de registro culto, tirando a redicho.

Otro ejemplo, este con anécdota incluida.

Había en un instituto un profesor con fama de retórico, amigo de circunloquios, rodeos y perífrasis. Así que, un día, un alumno díscolo que había llegado tarde a clase le espetó:

- ¿Da vuecencia aquiescencia penetrativa?

Y el profesor, enarcando las cejas y mirando por encima de sus gafas, le respondió:

-Intromiscúyase hasta lo más recóndito del aula.

Traducción, please! Se gratificará.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Con palabras sencillas, ¡cuánto se puede transmitir! Aquí os dejo mi poema., y la canción recitada por Juan Manuel Serrat que siempre hace emocionarme.



Todo pasa y todo queda
Pero lo nuestro es pasar,
Pasar haciendo caminos,
Caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria,
Ni dejar en la memoria
De los hombres mi canción;
Yo amo los mundos sutiles,
Ingrávidos y gentiles
Como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse de sol y grana,
Volar bajo el cielo azul,
Temblar súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda que nunca
Se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
Donde hoy los bosques se visten de espinos
Se oyó la voz de un poeta gritar
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar...
Golpe a golpe,
verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse, le vieron llorar.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar...
Golpe a golpe,
verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar
Cuando el poeta es un peregrino,
Cuando de nada nos sirve rezar.
Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Golpe a golpe,
verso a verso.

sábado, 6 de agosto de 2011

Autorretratos

El autorretrato es un género literario de cierta tradición. He aquí algunos bien conocidos. Léelos y disfruta.


"Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha , y del que hizo el Viaje del Parnaso , a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria", Miguel de Cervantes, Novelas ejemplares.

RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar. 
Antonio Machado, El Liberal, 1 de febrero de 1908, sin título.
Campos de Castilla, Madrid, Renacimiento, 1912.


RETRATO
Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna.
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy deprisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.
Autorretrato de Nicanor Parra
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954)


Rubén Darío - Autorretrato a su hermana Lola

Este viajero que ves
es tu hermano errante. Pues
aun suspira y aun existe,
no como le conociste,
sino como ahora es:
viejo, feo, gordo y triste.

viernes, 4 de febrero de 2011

UNA "IDEÍCA" SOBRE EL HOMBRE Y LA GRAMÁTICA

Esta "ideíca", que digo imitando la palabra que gustaba de usar el sabio Ramón y Cajal, la tomo de otro sabio aragonés: Pedro Laín Entralgo. En el libro de Agustín Albarracín, Pedro Laín, historia de una utopía (Madrid, Espasa-Calpe, 1994), habla don Pedro con su discípulo y biógrafo y le dice que es característico del hombre su sustantividad y su vocación para la acción. Es decir, el hombre es constitutivamente sujeto y predicado, nombre y verbo. Pero, además, el hombre es adverbialidad, circunstancialidad. Somos "adverbialmente situados", en un hic et nunc, en un aquí, así y ahora.

Como diría Ortega, "Yo soy yo y mi circunstancia". Esto hace que el hombre sea esencialmente biográfico y que, para entenderlo en su integralidad, haya que comprenderlo desde una perspectiva histórica, generacional.

La historia, la biografía no son, pues, un lujo erudito o un entretenimiento inane de personas más o menos ociosas, sino que solo en ellas y desde ellas podemos comprender a las naciones e individuos que las componen. He aquí por qué es tan importante situar a los autores dentro de su generación, pues los nacidos en torno a las mismas fechas han sido marcados, condicionados, por los mismos sucesos históricos, las mismas mentalidades, ideologías, prejuicios...

En definitiva, lo histórico es una categoría fundamental para la correcta intelección de lo social y lo antropológico.

Y por supuesto, no es posible entender al hombre sin gramática, un sujeto que quiere ser predicado, adverbialmente situado en el mundo y desesperantemente desparramado sobre cosas adjetivas que carecen totalmente de interés para el meollo significativo de la oración principal: la sola, pura e intensa vida.

Como diría don Antonio Machado, a veces confundimos las voces con los ecos.

Y la gramática, con la gramática parda, añadimos nosotros.

miércoles, 12 de enero de 2011

El pensamiento poético y el pensamiento lógico, según Antonio Machado


Esto decía don Antonio, que además de poeta, fue filósofo:

"El pensamiento poético, que quiere ser creador, no realiza ecuaciones, sino diferencias esenciales, irreductibles; sólo en contacto con lo otro, real o aparente, puede ser fecundo. Al pensamiento lógico o matemático, que es pensamiento homogeneizador [...] se opone el pensamiento poético, esencialmente heterogeneizador" (Prosas completas, p. 1963)

domingo, 26 de diciembre de 2010

Un poema para el Año Nuevo. Jaime Gil de Biedma



Jaime Gil de Biedma
Poeta español nacido en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía. Inició sus estudios de Derecho en Barcelona y los continuó en Salamanca, por cuya universidad se licenció. Su poesía, de tono elegíaco, enlaza con la de Vallejo, Antonio Machado y con el delicado erotismo de Cernuda. Aunque su obra no es muy extensa, es una de las que más influencia ha ejercido en las generaciones recientes. Su primer libro, «Según sentencia del tiempo», se publicó en 1953, seguida de «Compañeros de viaje» en1959, «En favor de Venus» en 1965, «Moralidades» en1966, «Poemas póstumos» en1968, «Las personas del verbo» en 1975 y 1982, donde recoge su poesía hasta esas fechas. Escribió agudos ensayos literarios, y después de su muerte se editó un diario suyo, «Retrato del artista». Murió en Barcelona en 1990.
El poema que más me ha gustado:
No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella queríay marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
y la verdad desagradable asoma:
Pero ha pasado el tiempo
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

"Poemas póstumos", 1968

He elegido este poema porque creo que es el que mejor plasma, en unos pocos versos, el tema principal y la gran preocupación de Jaime por el paso del tiempo, la desilusión por todo lo que no ha podido conseguir en la vida una vez que se ha dado cuenta que ya es viejo y solo le queda esperar a la muerte.
Y arriba he puesto una foto de un dibujillo que he hecho de Jaime, espero que os guste y ¡Felices Fiestas!