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lunes, 15 de agosto de 2016

Maigret en el banco


Una de las cosas buenas que tiene estudiar idiomas es que te permite entender cómo las mismas cosas pueden ser vistas desde distintas perspectivas en las diferentes lenguas.

Aprovecho este verano para leer algunas novelitas del inspector Maigret, del autor belga Georges Simenon, y me llama la atención el título de una de ellas que acabo de terminar:

Maigret et l'homme du banc.

La obra ha sido traducida al español como Maigret y el hombre del banco, claro. Sin embargo, en inglés su título es Maigret and the Man on the bench. Y es que la historia se refiere a un hombrecito que aparece muerto y que tenía la costumbre, no de trabajar en un banco, sino de sentarse en un banco público, desde donde se dedicaba a observar a la gente.

En inglés hay una palabra bank, para banco o establecimiento bancario, y otra, bench, que designa al banco público normalmente ubicado en un parque o calle pública. Sin embargo, en francés y en español la palabra es polisémico, pues puede designar las dos cosas.

Ciñéndonos al español, encontramos muchos significados para la palabra banco:

  • Banco de peces.
  • Banco de recursos.
  • Banco o establecimiento bancario.
  • Banco para sentarse.
  • Banco de sangre, de órganos, de semen...
  • Banco de arena.
  • Banco de niebla.
  • Banco de carpintero, etc.
En fin, que traducir es un ejercicio de inteligencia, algo que exige discriminación y talento, matiz, pesquis. Por eso los profes os insistimos tanto en que estudiéis idiomas. Y en que consultéis el diccionario.

Pues a la tarea. ¡Sus y a ello!

viernes, 12 de agosto de 2016

El comisario Maigret y la filología


José Antonio Pascual, en su "Prólogo" al Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Coromines, compara al famoso personaje de Georges Simenon con un etimólogo:

   "El etimólogo es una especie de comisario Maigret, al que las palabras, igual que los criminales de las novelas policíacas -o policiales-, no le ponen las cosas fáciles. Por eso, las máquinas no pueden evitar que los policías de las novelas y los filólogos de la vida tengan que recurrir a su intuición y a sus conocimientos para interpretar las confusas huellas a través de las cuales han de llegar a reconstruir la realidad de los hechos del pasado".
   José Antonio Pascual, "Prólogo", en Coromines, Joan, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 6ª ed., Madrid, Gredos, 2012, pp. XXIV.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Las palabras aragonesas en el nuevo DRAE


El presidente de la RAE, José Manuel Blecua Perdices, (Zaragoza, 1939), de profesión filólogo como su padre y su hermano, acaba de estar en Zaragoza para dar una conferencia con motivo del 150 aniversario del Ateneo cesaraugustano. ¿El motivo? Pues obviamente el nuevo DRAE, la vigésimo tercera edición del Diccionario académico.

El señor Blecua insistió en que los aragonesismos en el Diccionario están bien representados, casi 800. Habló también del Atlas lingüístico de Aragón, Navarra y La Rioja, realizado por Manuel Alvar. Destacó palabras como "luna" o patio descubierto, acepción propia solamente de una parte de Aragón; fiemo, mielga, esbarizar... Recordó el trabajo de grandes académicos aragoneses como Sieso, Torrero, Escudé, Miguel Asín y Palacios, Pedro Laín entralgo, Fernando Lázaro Carreter, Alvar y él mismo. Habló también de nuestra marcada tendencia a que las voces esdrújulas se conviertan en graves (pajaro en vez de pájaro), al alargamiento de la vocal final átona (buenoooo).

Recordó que se puede vivir perfectamente sin Diccionario y aún sin Academia, pues no existe una institución similar en todos los países. Y se dolió de que algunas personas pretendan que el Diccionario no recoja ciertas palabras que a ellos no les gustan.

En fin, palabras como finde no se han aceptado aún, por carecer de documentación suficiente sobre su uso; almóndiga (por albóndiga) sí se recoge como vulgarismo, igual que asín (en vez de así); tambén se recoge tableta, como aparato digital, pues su uso está muy documentado; en cuanto a gitano, judiada y cáncer, incluirán ciertas acepciones peyorativas, marcadas como "palabra ofensiva", a pesar de que la decisión no ha gustado a todo el mundo.

viernes, 13 de junio de 2014

El origen de "poner los cuernos" y otras expresiones populares

Acaba de publicarse el libro Con dos huevos, de Héloïse Guerrier, filóloga francesa, investigando el origen de expresiones populares españolas. Y hay algunas muy curiosas.
Cuando en la Edad Media un señor feudal ponía en práctica el derecho de pernada sobre la esposa de un vasallo, se colocaba en la casa una cornamenta de ciervo que dio origen a la conocida frase «poner los cuernos», una de las expresiones cuyo origen revela la filóloga Héloïse Guerrier en un divertido glosario titulado «Con dos huevos».
Acompañados por los dibujos realizados «al pie de la letra» por David Sánchez, la filóloga francesa analiza castizos modismos como «estar en todos los fregados», «dar el coñazo» o «cágate lorito» en esta obra que la propia Guerrier sugirió a la editorial Astiberri ante el desconcierto que le produjeron como extranjera estas expresiones populares formadas con palabras y términos sencillos, entre el surrealismo y lo escatológico, y cuyo significado real no tiene nada que ver con lo enunciado.
A Guerrier (Francia, 1981), que estudió filología hispánica en la Sorbona, el interés por estas frases le vino cuando se trasladó a vivir a Madrid, hace diez años. «En la Facultad no te enseñan las expresiones de este tipo que se usan en la calle, y las españolas son muy gráficas: 'cagarse en la leche', 'montar un pollo', 'que te folle un pez'... Yo me las apuntaba porque si te paras a pensar en ellas son verdaderamente perturbadoras», explica.
Investigó su origen en diccionarios de dichos, frases hechas y populares (como los de Buitrago, Celdrán o Seco), «buceó» por internet y comprobó que detrás de cada una de esas expresiones «había mucha miga». La filóloga analizó la etimología, cuál era el uso inicial, en qué contexto se creó, y cómo habían ido evolucionando.
«Dormir la mona», por ejemplo, se remonta al siglo XVI y que hace referencia a la costumbre que había de dar vino a los monos para ver el efecto que les provocaba.
«Montar un pollo» viene de la palabra poyo, un banco de piedra arrimado a la pared junto a la puerta de las casas de los pueblos. Así de llamaba en el siglo XIX al podio en la que los oradores pronunciaban sus discursos en las plazas y que solían terminar en polémicas y encendidas discusiones.
«Manda huevos» es la versión romance del «mandat opus!» («la necesidad obliga»), que se empleaba en el ámbito jurídico, según recoge el libro.
Por encima del machismo residual que lleva consigo en ocasiones la lengua -«es la polla» para referirse a algo positivo, mientras que «menudo coñazo» se asocia a algo negativo- Guerrier encontró quemuchas expresiones utilizaban palabras vinculadas a la comida y el sexo: «estar metido en el ajo», «que te den morcilla», «joder la marrana», «echar un polvo»...
«En Francia hay expresiones así, pero aquí son más bestias», comenta la autora que aún recuerda su sorpresa cuando un compañero de Astiberri cansado de que algunos autores se pasaran por la editorial sin avisar gritó: «Esto parece el coño de la Bernarda».
Precisamente, esta extraña frase se incluye en el libro (hace referencia a una curandera granadina cuya vagina se halló intacta al desenterrarla), pero en otras, Guerrier y Sánchez se dieron por vencidos ante la dificultad para convertirlas en una imagen.
«Frases como 'no tengo el chichi para farolillos' y con 'verdades como templos' tuvimos que sacarlas de la lista porque eran demasiado complicadas», comenta sonriente la autora del libro.

miércoles, 23 de abril de 2014

Cosas del fútbol: del equipo merengue al equipo culé



Hoy juegan el Bayern Munich y el Real Madrid las semifinales de la Champions.

¿Por qué al equipo blanco lo llaman el equipo merengue? Pues obviamente por el color de su equipación, camiseta, pantalones y medias blancas. Fue el popular periodista Matías Prats (padre) el que popularizó el nombre desde Radio Nacional de España. También se les llama blancos y vikingos (esto último, porque iban por toda Europa arrasando como los vikingos).

El nombre de blancos para los jugadores del Real Madrid, explica que para el Real Zaragoza se haya dejado el de blanquillos o maños.

A los del Barça los llaman culés, a los del Español periquitos, a los del Atlético colchoneros, a los del Athletic leones, a los del Real Sociedad chiriurdines (=blanquiazules), a los del Valencia chés, etc.

Lo del Barça tiene que ver con que, en su antiguo campo, a los aficionados de la última fila (la más peligrosa de todos, por el riesgo de caerse desde allí) se les veía el culé desde fuera del estadio.

A los del Valencia se los llama chés, porque es interjección propia de la ciudad del Turia.

A los del Real Murcia se los llama pimentoneros, porque el pimentón es típico de la huerta murciana.

En el extranjero, a los del Manchester United los llaman diablos rojos ("Red Devils") y su escudo tiene un diablo rojo desde 1970. Por cierto, que ahí juegan futbolistas españoles como el asturiano Juanín Mata.



Otros apodos futbolísticos:

  • ALAVÉS: Babazorros
  • ATLETICO DE MADRID: Colchoneros, El pupas, Indios
  • REAL BETIS: Béticos, verdiblancos,
  • CASTELLÓN: Orelluts (orejudos)
  • CELTA VIGO: Celtiñas, celestes
  • DEPORTIVO: Depor, Herculinos
  • GETAFE: Azulones, El Geta
  • UD LAS PALMAS: Canarios
  • LEVANTE UD: Granotas
  • MÁLAGA CF: Boquerones
  • OSASUNA: Rojillos
  • RCD ESPANYOL: Periquitos o pericos
  • RACING SANTANDER: Montañeses
  • RAYO VALLECANO: Rayistas
  • REAL OVIEDO: Carbayones
  • REAL VALLADOLID: Pucelanos
  • UD SALAMANCA: Charros
  • SPORTING GIJÓN: Sportinguistas, Culos mollaos
  • VILLAREAL: El submarino amarillo

Cosas del fútbol: el pichichi

El "pichichi" quiere decir el máximo goleador de la competición de ese año, de la Liga. También es el trofeo que se concede a ese goleador, donado cada año por el diario deportivo Marca.

El origen tiene que ver con el jugador del Athletic de Bilbao Rafael Moreno Aranzadi (Bilbao, 1892-Bilbado, 1922), conocido por Pichichi, y cuyo único equipo fue el Athletic, y que murió muy joven, de tifus, posiblemente por ingerir ostras en mal estado. Era sobrino del escritor Miguel de Unamuno, el mote lo llevaba desde los 11 años. Fue el primero en meter un gol en el estadio de San Mamés. Fue internacional con España. A los 29 años se retiró y se dedicó al arbitraje.

Cosas del fútbol: cantar el alirón

"Cantar el alirón" es una expresión que se utiliza en fútbol cuando un equipo es matemáticamente ganador de la Liga. Por extensión, se utiliza para decir que se ha conseguido un objetivo. El origen de la expresión está en Bilbao, donde había minas y capital inglés. Según Wikipedia,...

Existe una versión del origen de la palabra según la cual surgió a finales del siglo XIX una empresa inglesa que realizaba la explotación de hierro en la localidad vizcaína de Ortuella, en la cual los mineros cobraban en función de la pureza del hierro que extraían, cuando esto ocurría el jefe inglés de la cuadrilla colgaba un cartel en la puerta de la mina que decía: all iron. Esto quería decir que la paga era doble y los mineros gritaban al unísono: "¡alirón, alirón!" y según se dice entonces cobraban más y tenían motivos para celebrar.
La cupletista de principios del siglo XX Teresita Zazá usó el término en una canción que celebraba las victorias del Athletic Club Bilbao, y la expresión se usa con frecuencia en todo el País Vasco: "Alirón, alirón, el Athletic es campeón".

Sin embargo, el diccionario de la Real Academia Española sitúa el origen de la palabra en el árabe hispánico ali'lán (proclamación).


“En Madrid se ha puesto de moda
La canción del ¡Alirón!
Y no hay nadie en los Madriles
Que no sepa esta canción.
Y las niñas ya no entregan
A un galán su corazón
Si no sabe enamorarlas
Entonando el ¡Alirón!
¡Alirón, pon, pon, pon!
Hoy el fútbol en España
Es la máxima afición,
Y la gente se emociona
Con los ases del balón.
Y lo mismo en Indochina
Que en Italia y el Japón,
Todos cantan las proezas
Del Athletic campeón
¡Alirón, alirón!
¡El Athletic, campeón!
En España entera triunfa la canción del Alirón
Y no hay chico deportista que no sepa esta canción
Y las niñas orgullosas hoy le dan su corazón
A cualquiera de los once del Athletic campeón
Alirón, alirón, el Athletic, campeón.

martes, 22 de abril de 2014

Cosas del fútbol: los leones de San Mamés


El estadio de fútbol del Athletic Club de Bilbao se llama San Mamés. Este año, 2014, se acaba de estrenar el nuevo San Mamés, que sustituye al antiguo, donde el Athletic jugó sus partidos desde 1913 (o sea, 100 añitos de nada). El nombre se debe a que los terrenos donde estaba el estadio pertenecían en principio al vecino asilo de San Mamés, que los vendió al club. Y como San Mamés fue un santo arrojado a los leones, de ahí viene el apodo de los jugadores del Athletic y, por extensión, el de sus seguidores. Naturalmente, en la iconografía tradicional del santo se lo representa al lado de un león.


San Mamés fue un santo mártir y hay en España varias localidades dedicada a su advocación, entre ellas San Mamés, en Asturias, cuyo nombre en asturiano es Sanamiés.

Jugadores míticos del Athletic:

  • Zarra
  • Iríbar
  • Clemente
  • Julen Guerrero
  • Gaínza
  • Etxeberría
  • Txetxu Rojo, etc.


Como veis, el fútbol ha dejado muchas palabras en el vocabulario general: los periquitos, cantar el alirón, el pichichi... Otro día os contaremos más cosas balompédicas.

Cosas del fútbol: "colchoneros"

Hoy que va a haber partido de Champions... Sabréis, claro, que a los seguidores del equipo rojiblanco, el Atlético de Madrid, los llaman cochoneros. ¿De dónde viene este apodo? Pues parece que en la posguerra española, los colchones estaban recubiertos muy frecuentemente con una tela blanca y roja que se parecía mucho a la camiseta del Atlético, y de ahí viene el nombre, que no incomoda a los seguidores del club madrileño, sino que lo consideran una seña de identidad.

Así que... rojiblancos o colchoneros es lo mismo. Y en otras entradas ya hemos hablado de chiriurdines, albicelestes, blaugranas, merengues, hat trick...

Que gane el mejor.




sábado, 19 de abril de 2014

Cosas de la filología: un chiste "consentido"

Para que quede clara la importancia de los prefijos:

Le dice un amigo a otro:
-  Y tú, ¡qué harías si estuvieras ahogándote en el mar?
- ¿Yo? Pues llorar.
- ¿Llorar? ¿Y para qué?
- ¿Para qué va a ser? Pues para des-ahogarme.


Y este, sobre las múltiples acepciones de las palabras:

Le dice la madre de Jaimito a su vástago:

- Jaimito, hijo, ve a la tienda a comprar pegamento, anda, que no queda en casa y lo necesitamos.
- Ay, mamá, es que ahora estoy con la Pléi y no me viene bien.
- Hijo mío, mejor vas ahora mismo a por pegamento, y no se hable más.
- Que no, mamaíta, que ahora no puedo, que estoy a punto de pasar de nivel.
-¡Jaimito! O vas ahora mismo a la tienda o te pego...
- Pero... ¿cómo me vas a pegar si no tienes pegamento?





miércoles, 16 de abril de 2014

Cosas del fútbol... y de la filología

 

Bueno, hoy que se va a jugar la final de la Copa del Rey, entre los eternos rivales, Real Madrid y Barça, es un buen momento para hacer alguna reflexión filológica sobre asuntos balompédicos.

Por ejemplo, ¿os habéis fijado que hay muchos topónimos (=nombres de lugar) acabados en -ona? Barcelona, Gerona, Tarragona, Tarazona, Archidona, Artajona, Carcasona, Solsona, Cestona, Bayona, Guisona, Isona, Badalona, Pamplona, Narbona, Larraona, Aitona, Argentona, Cardona, Carmona...

Lo primero que pensamos es: "bueno, será un sufijo aumentativo, masculino "-ón", femenino "-ona", como cuando decimos, en femenino, "montañona", "casona", "abusona", "burlona"... o, en masculino, "hombrón", "abusón", "guasón", etc.

En el diccionario, encontramos esta explicación sobre el sufijo:

-ón, -ona Sufijo que entra en la formación de palabras para:
I Aportar valor aumentativo y, frecuentemente, matices especiales de cariño o menosprecio: bonachón, mujerona.
II Indicar carencia o privación: pelón, rabón.
III Denotar edad despectivamente, unido a numerales: cuarentón, sesentón.
IV Indicar que una persona realiza una acción con frecuencia o exageradamente: buscón, tragón.
V Indicar acción brusca y rápida: empujón, bajón.

Pero la intuición filológica nos dice que puede haber alguna otra razón. Veamos, busquemos un poco en la red y... ¡bingo!

Resulta que el sufijo -ona puede proceder del vasco, con el significado de "buen", pero es un sufijo que, finalmente, se generalizó y se desemantizó pasando a añadirse a los topónimos como el "-burgo" de Estrasburgo, Burgos, Johanesburgo..., o el "-land" de Islandia, Groenlandia, Disneylandia... Hay etimólogos que dicen que el sufijo -ona procede del ligur.

Así pues, parece que las lenguas no entienden mucho de nacionalismos: Barcelona es un topónimo con sufijo vasco y el nombre de Madrid es, nada más y nada menos, que de origen árabe. Está visto que, en cuestión de lenguas, todo es mestizaje y nada queda para las esencias patrióticas.

Estaría bien que algunos iluminados de las purezas nacionales se dejasen ilustrar un poquito por estas cosillas de la filología, tan insignificantes como un torpedo en la línea de flotación de un acorazado.

Y que gane el mejor.