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lunes, 11 de marzo de 2019

"O Sanctissima", un himno en latín dedicado a la Virgen María

O Sanctissima, «Oh Santísima», es una oración católica dedicada a la Virgen María. Todavía hoy, la versión original latina se reza y se canta mucho más que las versiones traducidas.

La oración se compuso en el siglo XVIII y su autor es desconocido. Fue impresa por vez primera en noviembre de 1792, en el periódico británico European Magazine and London Review.​ La melodía se conoce como el Himno de los marineros sicilianos, a pesar de que no tiene ninguna relación con Sicilia ni con el mar.

El rezo recuerda la santidad, la piedad y la dulzura de la Virgen María. Subraya que María es amada sin mancha; lo que  alude  a la Inmaculada Concepción. Subraya también la belleza de la Virgen, sobre todo por la fórmula Tota pulchra es, que es también el título de otra oración. Los dos primeros versos de la tercera estrofa hacen alusión al Cantar de los Cantares: «Como un lirio entre los cardos, así es mi amada entre las jóvenes » (Ct 2:2).

La fórmula "Ruega por nosotros" (Ora pro nobis) es repetida a menudo, como en las letanías de Loreto. Finalmente, la súplica "Ruega por nosotros en la hora de nuestra muerte" (Pro nobis ora in mortis hora) puede encontrarse también en el Avemaría.
LatínCastellano
O Sanctissima
O Sanctissima O Piissima
Dulcis Virgo Maria!
Mater amata, intemerata
Ora, ora pro nobis

Tota pulchra es O Maria
Et macula non est in te
Mater amata intemerata
Ora ora pro nobis

Sicut lilium inter spinas
Sic Maria inter filias
Mater amata intemerata
Ora ora pro nobis

In miseria in angustia
Ora Virgo pro nobis
Pro nobis ora in mortis hora
Ora ora pro nobis
¡Oh Santísima!
¡Oh, Santísima! ¡Oh, Piadosísima!
Dulce Virgen María
Madre amada, sin mancha,
Ruega, ruega por nosotros.

Eres toda bella, ¡Oh, María!
Y el pecado no está en ti.
Madre amada, sin mancha,
Ruega, ruega por nosotros.

Como un lirio entre espinas
así es María entre las jóvenes.
Madre amada. sin mancha.
Ruega, ruega por nosotros.

En miseria y en angustia
Ruega Virgen, por nosotros
Ruega por nosotros en la hora de la muerte,
Ruega, ruega por nosotros.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Oda XXIII A la salida de la cárcel, de fray Luis de León


Fray Luis se atrevió a traducir a lengua romance castellana el Cantar de los Cantares, un libro de amor erótico de la Biblia que extrañamente se encuentra entre los libros canónicos aprobados por la Iglesia católica. Pero el poder eclesiástico quería que las Escrituras permanecieran en latín, en el texto fijado por san Jerónimo en la Vulgata.

Todo esto hizo que sus enemigos lo denunciaran y, aunque era un fraile, acabó con sus huesos en la cárcel, donde estuvo al menos cuatro años. Según la tradición, dejó escritos en los muros de su celda los siguientes versos:

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso.

Cuando salió de la cárcel y volvió a dar clases en la universidad de Salamanca, comenzó su docencia con la célebre frase: "Decíamos ayer..."

sábado, 19 de agosto de 2017

El latín y la modernidad

Desgraciadamente, desde el punto de vista histórico, el latín se ha vinculado más a los movimientos regresivos que a los progresivos.

Me explicaré: en principio, el latín era la lengua de la Corte, no del pueblo, si bien los movimientos en favor de las lenguas romances vinieron también de la realeza. En España, Alfonso X el Sabio (siglo XIII) impuso el castellano como lengua de la cancillería. En Francia, por ejemplo, en 1539, el rey Francisco I impuso las ordenanzas de Villers-Cotterets que imponían el francés por delante de cualquier otra lengua.

En cuanto a la Iglesia, hay que recordar con qué denuedo luchó para que las Sagradas Escrituras no fueran traducidas a las lenguas romances, solo podía decirse la misa en latín, obligando al pueblo a repetir como los papagayos unas oraciones que no entendían. Es proverbial el caso de fray Luis de León, que fue a la cárcel cinco años por traducir al romance el Cantar de los Cantares, uno de los libros bíblicos. Erasmo de Rotterdam defendió que el pueblo debía acceder a los textos sagrados en la lengua que entendía, Lutero tradujo la Biblia al alemán, etc. Es decir, los disidentes y herejes son los que apostaron por las lenguas romances, frente al monopolio del latín y su interpretación, que se reservaban los clérigos. El Concilio de Trento, promovido por el emperador Carlos V, estableció un índice de libros prohibidos para mantener las cosas como estaban (o sea, en latín y entendidas por unos pocos privilegiados).

Por otro lado, en las ciencias también se mantenía el latín. Descartes, Newton, los sabios de las ciencias, la filosofía, las matemáticas..., tenían que publicar sus obras en latín. En el caso de los médicos, como vemos en obras como El médico a palos o El enfermo imaginario, de Molière, o Knock ou le triomphe de la médécine, de Jules Romains, tienen fama de matasanos, se ve que sabían mejor el latín que su oficio cirúrgico, eran unos charlatanes con ínfulas cultas que cobraban por dejar al enfermo peor de lo que estaba. Incluso Charles Perrault, en el cuento "Peau d'âne", "Piel de asno", se hace cargo de este tópico:

"Or le Ciel...
Permit qu'une âpre maladie
Tout à coup de la reine attaquât les beaux jours.
Partout on cherche du secours;
Mais ni la Faculté qui le grec étudie
Ni les charlatans ayant cours,
Ne purent tous ensemble arrêter l'incendie..."

("O el Cielo... / permite que una áspera enfermedad / de golpe ataque los bellos días de la reina. / Por todas partes se busca el socorro; / pero ni la Facultad que estudia el griego / ni los charlatanes con cursos / pudieron todos juntos parar aquel incendio")

En definitiva, la enseñanza en latín se convirtió en un rasgo de antigüedad, de arcaísmo, de freno de la modernidad. Las nuevas ideas científicas y filosóficas tuvieron que abrirse paso haciéndole hueco a las lenguas vulgares, porque el latín se había convertido en el lenguaje oficial del conservadurismo y la reacción: la Iglesia, los escolásticos, los científicos anticuados son los que querían perpetuar su preeminencia.

Hoy día, que la modernidad parece consistir en cargarse las humanidades, y especialmente las lenguas y culturas clásicas, a los que somos amantes de las letras nos gustaría que en los sistemas educativos y en la sociedad hubiera más sitio para el latín. Pero durante muchos siglos fue al revés: era el latín el que cerraba el paso a la innovación.

Paradojas de la vida.

Bibliografía:

  • Titter, Jean-Louis, Histoire de la langue française. Paris, Ellipses, pp. 64-69.