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miércoles, 28 de diciembre de 2022

"Pleurez, pleurez, mes yeux", un aria de la ópera "Le Cid", de Massenet

Chimène llora por su difunto padre, muerto en duelo singular frente a su prometido Rodrigo. María Callas, la más grande de las sopranos, canta esta aria llena de sensibilidad. Pueden percibirse sus agudos imposibles, que la hicieron célebre en todos los teatros de ópera del mundo.

El texto refleja muy bien los tormentos y dolores del alma de la bella, escindida entre el dolor que siente por la pérdida de su progenitor y el amor-odio hacia Rodrigo, que es a la vez su enamorado y el matador de su felicidad.

Las figuras retóricas dan más fuerza expresiva al discurso. Hay una muy marcada personificación de los ojos, a los que habla Chimène como si tuvieran vida propia, y también un pleonasmo o redundancia (es decir, una información innecesaria pues llorar es lo característico de los ojos):

"Pleurez, pleurez mes yeux!"


Aria: "Pleurez, pleurez, mes yeux"

Compositor: Massenet Jules

Ópera: El Cid

Papel: Chimène (Soprano)

De cet affreux combat je sors l'âme brisée!
Mais enfin je suis libre et je pourrai du moins
Soupirer sans contrainte et souffrir sans témoins.

Pleurez! pleurez mes yeux! tombez triste rosée
Qu'un rayon de soleil ne doit jamais tarir!
S'il me reste un espoir, c'est de bientôt mourir!
Pleurez mes yeux, pleurez toutes vox larmes! pleurez mes yeux!

Mais qui donc a voulu l'éternité des pleurs?
O chers ensevelis, trouvez-vous tant de charmes à  léguer aux vivants d'implacables douleurs?
Hélas! je me souviens, il me disait:
Avec ton doux sourire...
Tu ne saurais jamais conduire
Qu'aux chemins glorieux ou qu'aux sentiers bénis!

Ah! mon père! Hélas!
Pleurez! pleurez mes yeux!
Tombez triste rosée
Qu'un rayon de soleil ne doit jamais tarir!
Pleurez mes yeux!
Ah! pleurez toutes vos larmes! pleurez mes yeux!
Ah! pleurez!

martes, 19 de noviembre de 2013

María Callas: un "addio a la vita" majestuoso

En la ópera romántica son frecuentes las arias en las que el tenor o la soprano hacen un "Addio a la vita". Uno de esos adioses famosísimos que conocen bien los aficionados es el "Addio del passato", de La Traviata, que aquí canta María Callas.


Addio, del passato bei sogni ridenti,
Le rose del volto già son pallenti;
L’amore d’Alfredo pur esso mi manca,
Conforto, sostegno dell’anima stanca
Ah, della traviata sorridi al desio;
A lei, deh, perdona; tu accoglila, o Dio,
Or tutto finì.
Le gioie, i dolori tra poco avran fine,
La tomba ai mortali di tutto è confine!
Non lagrima o fiore avrà la mia fossa,
Non croce col nome
che copra quest’ossa!
Ah, della traviata sorridi al desio;
A lei, deh, perdona; tu accoglila, o Dio.
Or tutto finì!

Traducción al español

Adiós, bellos recuerdos del pasado,
las rosas de mis alegrías están marchitas
y el amor de Alfredo todavía me falta.
¡Consuelo, sostén del alma cansada!.
Compadécete del deseo de la extraviada.
¡Perdónala y acógela, Señor!
Todo ha terminado ya.
Alegrías y dolores pronto acabarán
¡Ni flores ni lágrimas tendrá mi tumba!
Ni una cruz con mi nombre
cubrirá en ella mis huesos.
¡Ah!. ¡Sonrío a la mujer perdida!.
Señor perdóname,
recíbeme cerca de Ti.
Todo ha acabado.

Más información:

domingo, 25 de noviembre de 2012

"Il Trovatore", de Verdi-6. El "Miserere"

En el acto IV, ya cerca del desenlace final de la obra, Leonora acaba de cantar su célebre aria "D'amor sull'ali rosee" ("Sobre las alas rosadas del amor..."). De pronto, empieza a oírse el Miserere, cantado por el coro. Se escucha la voz de Manrico, preso en la torre de la Aljafería, esperando el momento de su ejecución. Leonora sufre y canta. La mezcla de voces es prodigiosa, la orquestación sencilla. Uno de los momentos principales de la ópera. Por cierto, la escena de Leonora ante la torre fue el material escénico del famoso final del film de los hermanos Marx, Una noche en la ópera (1935), aunque naturalmente deformando la escena con intención paródica.

Aquí traigo una versión clásica, con María Callas y Giuseppe di Stefano.




VOCI INTERNE
Miserere d'un'alma già vicina 
alla partenza che non ha ritorno! 
Miserere di lei, bontà divina, 
preda non sia 
dell'infernal soggiorno! 

LEONORA 
Quel suon, 
quelle preci solenni,
funeste, empiron quest'aere 
di cupo terror!... 
Contende l'ambascia, 
che tutta m'investe,
al labbro il respiro, 
i palpiti al cor!

(Rimane assorta; dopo qualche
momento scuotesi, ed è in procinto
di partire, allorché viene dalla 
torre un gemito) 

MANRICO 
(dalla torre) 
Ah, che la morte ognora 
è tarda nel venir 
a chi desia morir!...
Addio, Leonora! 

LEONORA 
Oh ciel!... sento mancarmi! 

VOCI INTERNE
Miserere d'un'alma già vicina 
alla partenza che non ha ritorno! 
Miserere di lei, bontà divina 
preda non sia 
dell'infernal soggiorno! 

LEONORA 
Sull'orrida torre, ah!
Par che la morte con ali di tenebre
librando si va! 
Ahi! forse dischiuse gli fian queste
porte sol quando cadaver 
già freddo sarà! 

MANRICO 
(dalla torre) 
Sconto col sangue mio 
l'amor che posi in te!... 
Non ti scordar di me! 
Leonora, addio! 

VOCES INTERIORES
Misericordia de un alma cercana
a la partida que no tiene retorno.
Misericordia de ella, 
bondad divina,
presa no sea del demonio infernal.

LEONOR
Ese tañido, esas preces 
Solemnes, funestas
llenaron la atmósfera 
de sombrío terror.
Debo contener la angustia, 
que por entero me domina,
del labio la respiración, 
del corazón la palpitación.

(Permanece silenciosa; después se
estremece y va a seguir su camino
cuando se oye en la torre un
gemido)

MANRIQUE 
(desde el interior de la torre)
Ah, siempre la muerte
se retrasa en venir...
Al que desea morir...
¡Adiós, Leonor!

LEONOR
¡Oh, cielo!... Las fuerzas me faltan.

VOCES INTERIORES
Misericordia de un alma cercana
a la partida que no tiene retorno.
Misericordia de ella, 
bondad divina,
presa no sea del demonio infernal.

LEONOR
Sobre la hórrida torre, ¡ay!, 
parece que la muerte 
con las alas tenebrosas 
cerniéndose está.
¡Ah! quizá abierta le sea esa puerta
sólo cuando cadáver ya frío sea.

MANRIQUE 
(desde la torre)
Pago con mi sangre
el amor que puse en ti...
¡No te olvides de mí! 
¡Leonor, adiós!

jueves, 6 de octubre de 2011

Orfeo y Eurídice

La historia de Orfeo y Eurídice se ha hecho universalmente famosa, ha pasado incluso a la ópera. Hay un aria celebérrima de Christoph Willibald Gluck, Che farò senza Euridice? (1762), donde se recoge muy bien la desesperación de Orfeo por la muerte de su amada Euridice. Aquí puedes escuchar la versión de Philippe Jaroussky



Che farò senza Euridice?
¿Qué haré sin Eurídice?
Dove andrò senza il mio ben?
¿Dónde iré sin mi amor?
Che farò? Dove andrò?
¿Qué haré? ¿Dónde iré?
Che farò senza il mio ben?
¿Qué haré sin mi amor?
Dove andrò senza il mio ben?
¿Dónde iré sin mi amor?
Euridice!... Euridice!
¡Eurídice! ¡Eurídice! 
Oh Dio! Rispondi! Rispondi!
¡Oh dios! ¡Responde! ¡Responde! 
lo son pure il tuo fedele.
Pues yo soy tu fiel esposo. 
Che farò senza Euridice? ecc.
¿Qué haré sin Eurídice? etc. 
Euridice... Euridice!
¡Eurídice! ¡Eurídice! 
Ah! non m'avanza
¡Ah! ¡No recibo 
Più soccorso, più speranza,
socorro ni esperanza 
Né dal mondo, né dal ciel!
de la tierra ni del cielo!
Che farò senza Euridice? ecc.
¿Qué haré sin Eurídice? etc.


Bueno, finalmente Orfeo, que ha bajado a los infiernos a rescatar a su amada Euridice, consigue la felicidad gracias a la ayuda de Cupido. ¡Ay, el amor, que todo lo puede! Del mito de Orfeo tomó Dante su idea de bajar al Averno a rescatar a su Beatrice, acompañado de Virgilio.

Finalizamos con una versión de la misma aria cantada por la divina María Callas en francés, "J'ai perdu mon Eurydice":

martes, 1 de junio de 2010

"El Cid" de Jules Massenet

El Cid pertenece a esa categoría de los héroes universales, como Don Juan, la Celestina, el Lazarillo, Don Quijote, Alejandro Magno, Aquiles... y tantos y tantos otros.

Estos personajes de la literatura universal han sido abordados muchas veces y desde distintos puntos de vista por diferentes autores, también por artes distintas: pintura, música, escultura, literatura, teatro, cine...

El aria que traemos aquí procede de la ópera Le Cid de Jules Massenet, que habla más bien de los amores del joven Rodrigo y de Jimena, es decir, se centra más en el ciclo de las mocedades cidianas y no habla, como nuestro Cantar de Mio Cid, del destierro del héroe.

El aria a la que nos referimos, O souverain, ô juge, ô père, es una maravilla: el Cid, héroe cristiano, invoca a Dios antes de la batalla. Pertenece al repertorio clásico y ha sido cantada por los más grandes: Caruso, Corelli, Domingo, Carreras, Rolanzo Villazón...


¡Qué lo disfrutes! Y si quieres, mándanos algo sobre la letra, la ópera, el autor, los tenores... Te esperamos.

RODRIGUE
O souverain, ô juge, ô père,
Toujours voilé, présent toujours,
Je t'adorais au temps prospère
Et te bénis aux sombres jours!
Je vais où la loi me réclame
Libre de tous regrets humains!
Ô souverain, ô juge, ô père,
Ta seule image est dans mon âme
Que je remets entre tes mains!

(Un lueur grandit peu à peu et se détache sur le fond de la tente. C'est l'image vivante de Saint Jacques le Major qui apparaît pendant que des voix célestes se font entendre)

VOIX DU CIEL
Ô souverain, ô juge, ô père!
Toujours voilé, toujours présent!

RODRIGUE (extasié)
Ces voix! ces voix d'en haut!
la nuit s'éclaire!

SAINT JACQUES
Rodrigue!

RODRIGUE
Saint Jacques!

SAINT JACQUES
Jusqu'au ciel a monté ta prière!

RODRIGUE
Naguère, il a reçu ma foi!
Il m'entendait! il vient à moi! à moi!
Ô souverain ô juge, ô père!
Ta seule image est dans mon âme
que je remets entre tes mains
Ô souverain ô juge, ô père!

Traducción

RODRIGO
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Deseado siempre; siempre presente!
¡Te he adorado en la prosperidad
y te bendigo en el dolor!
¡Voy donde tu ley me reclame,
libre de todo lamento humano!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Sólo tu imagen está en mi alma
y yo me entrego a tus manos!

(Un fulgor que, poco a poco, se hace más grande hasta que, en el fondo de la tienda, se convierte en fuego. Aparece la imagen viva de Santiago, mientras van oyéndose voces celestiales)

VOZ DEL CIELO
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Deseado siempre; siempre presente!

RODRIGO (extasiado)
¡Esa voz! ¡Esa voz desde lo alto!
¡La noche se abre, se llena de luz!

SANTIAGO
¡Rodrigo!

RODRIGO
¡Santiago!

SANTIAGO
¡El Cielo ha escuchado tu súplica!

RODRIGO
Has recibido mi fe,
¡me has escuchado! ¡Has venido a mí!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!
¡Sólo tu imagen está en mi alma
y yo me entrego a tus manos!
¡Oh soberano! ¡Oh juez! ¡Oh padre!

P.S.: Los otros momentos estelares son: Aragonaise-Navarraise y el aria Pleurez mes yeux (que cantó, por ejemplo, María Callas). ¡Casi ná!

TAREAS PARA EL ALUMNADO

1. ¿Cómo se refuerza, en el texto poético aquí analizado, el carácter cristiano de Rodrigo?
2. ¿En qué sentido las acotaciones, la escenografía, acentúan el carácter religioso de esta escena?
3. ¿Por qué crees tú que aparece en el texto el apóstol Santiago?
4. La ópera Le Cid, del compositor francés Jules Massenet, es una de las más representadas en el repertorio operístico occidental. Resume en no más de diez líneas su argumento.
5. Busca datos sobre Jules Massenet; vida y obra musical.